El metabolismo estimulado por la obesidad contribuye al crecimiento del cáncer. Los expertos dicen que el peso y el ejercicio son más importantes que reducir el consumo de azúcar.
La idea central, defendida por investigadores como el Dr. Thomas Seyfried, es que el cáncer es, en esencia, una enfermedad relacionada con el metabolismo. Según esta perspectiva, el cáncer no es simplemente un accidente genético; se trata de células que han perdido la capacidad de utilizar eficazmente el combustible disponible. En lugar de utilizar el oxígeno para generar energía, como lo hacen las células sanas, las células cancerosas recurren a métodos primitivos e ineficientes para producir energía, incluso cuando hay oxígeno presente. Este fenómeno se denomina efecto Warburg, en honor al científico que lo describió por primera vez hace más de un siglo. Se trata de un cambio metabólico que explica por qué las células cancerosas consumen glucosa a un ritmo excesivo. Este hecho puede ser utilizado por los médicos mediante escaneos de PET para detectar tumores.
Esto conduce a una creencia errónea y peligrosa: que el consumo excesivo de azúcar cause directamente el cáncer. Las pruebas no respaldan esa relación. Como señalan los expertos de Memorial Sloan Kettering, privarse de azúcar no reduce significativamente el riesgo de desarrollar cáncer. La mayor amenaza proviene del consumo excesivo de azúcar y alimentos procesados a largo plazo, lo cual puede llevar a la obesidad. Y la obesidad, a su vez, es un factor de riesgo reconocido para varios tipos de cáncer. El azúcar en sí no es tan importante como el estado metabólico general en el que se encuentra el cuerpo.
Un estudio fascinante sobre los animales de diferentes especies ayuda a aclarar este tema. Los investigadores analizaron 273 especies de vertebrados y no encontraron ninguna relación clara entre la dieta y los niveles de azúcar en la sangre. Lo más sorprendente es que las aves tienen niveles de glucosa en la sangre significativamente más altos que los mamíferos y los reptiles. Sin embargo, no sufren más casos de cáncer. De hecho, a menudo tienen tasas de cáncer mucho más bajas. Esto sugiere que las defensas naturales del cuerpo y su salud metabólica son mucho más importantes que un solo factor relacionado con el combustible consumido. Para las aves, parece que su biología evolutiva les protege de los riesgos relacionados con el alto nivel de azúcar en la sangre que presentan otros animales. En resumen, el riesgo de cáncer es algo complejo, y no se trata simplemente de una ecuación entre el azúcar en la sangre y el cáncer.

Dos acciones sencillas y basadas en evidencia
La ciencia señala dos medidas efectivas y prácticas para reducir el riesgo de desarrollar cáncer: empezar a hacer ejercicio y controlar su peso. Estas no son sugerencias vagas; se trata de acciones concretas que están respaldadas por datos biológicos claros y datos obtenidos en estudios a gran escala.
En primer lugar, priorice la actividad física. El ejercicio no consiste simplemente en quemar calorías; parece que también ayuda a reorganizar la distribución de energía en el cuerpo. Un estudio realizado por la Universidad de Yale encontró que, en ratones con tumores, la actividad física regular permitía que la energía se desviara de las células cancerosas hacia los músculos. Los resultados fueron sorprendentes.Los ratones obesos que sufrieron cuatro semanas de ejercicio voluntario alrededor de la rueda después de la inyección del tumor, presentaron una reducción de casi el 60% en el tamaño del tumor.Los investigadores creen que este cambio metabólico, en el cual la glucosa se dirige hacia los músculos que están en funcionamiento, ayuda a debilitar a los tumores. Aunque no podemos replicar ese estudio exactamente en humanos, el principio es convincente. Por ahora, lo importante es esto: el movimiento constante hace que el cuerpo sea un entorno menos favorable para el crecimiento del cáncer.
En segundo lugar, es importante concentrarse en el control del peso. Lograr y mantener un índice de masa corporal saludable es un importante factor de riesgo que se puede modificar. El exceso de peso está relacionado con numerosos tipos de cáncer, y sus efectos son cuantificables. Según un informe importante elaborado por la UCLA…El exceso de peso constituye la causa de casi el 8% de todos los casos de cáncer y más del 6% de todas las muertes relacionadas con el cáncer.Es un número asombroso: cientos de miles de diagnósticos y muertes que podrían evitarse cada año. La conexión entre estos problemas probablemente se debe a la inflamación crónica y los desequilibrios hormonales que causa la obesidad. Estos factores pueden fomentar el desarrollo del cáncer. El objetivo no es necesariamente seguir dietas extremas, sino tomar decisiones sostenibles que te ayuden a alcanzar un peso saludable, como lo recomiendan expertos como los del Centro de Cáncer de Dartmouth.
Juntas, estas dos acciones –el ejercicio regular y mantener un peso saludable– constituyen una defensa eficaz contra las vulnerabilidades metabólicas que el cáncer aprovecha para atacar. Estas acciones convierten los propios sistemas del cuerpo en un escudo más efectivo contra los efectos del cáncer.
Qué ver: El camino realista hacia el futuro
La ciencia nos indica claramente cuál es la forma más efectiva de actuar: combinar una dieta adecuada con actividad física regular. Esto no es simplemente una recomendación; se trata de una estrategia comprobada que ayuda a resolver los problemas metabólicos que causan obesidad, diabetes y cáncer. Un estudio exhaustivo de 66 programas de prevención reveló que, para los 86 millones de estadounidenses que corren peligro de desarrollar diabetes tipo 2, la combinación de dieta y ejercicio reduce el riesgo de contraer esta enfermedad en un promedio del…11 por cientoDado que la diabetes en sí aumenta el riesgo de desarrollar varios tipos de cánceres, este programa ofrece un doble beneficio. Los beneficios no se limitan al control del nivel de azúcar en la sangre; también mejoran el peso y otros marcadores metabólicos relacionados con el cáncer. Cuanto más intensivo sea el programa, mayores serán los beneficios obtenidos. Este es el paso fundamental para prevenir el cáncer.
Ahora, vamos a separar el “señal” de los “ruidosos” que rodean las dietas populares. La dieta cetogénica, por ejemplo, está siendo estudiada en laboratorios y en pruebas clínicas, debido a su potencial para tratar tipos de cáncer cerebral agresivos como el glioblastoma. Las primeras investigaciones muestran resultados prometedores cuando se combina con ciertos medicamentos. Además, podría ayudar a llevar esos medicamentos hasta el cerebro.Al penetrar la barrera sangre-cerebro…Pero eso es un tratamiento médico dirigido específicamente contra el cáncer, y no constituye un plan general de prevención del cáncer en general. La creencia de que simplemente reducir la cantidad de azúcar en la dieta podría “matar” el cáncer en personas sanas no está respaldada por evidencia alguna. Como explican los expertos de Memorial Sloan Kettering…No se puede “dejar que el cáncer se alimente de azúcar”; de hecho, el cáncer se alimentará de cualquier otra cosa.Las células cancerosas son metabólicamente flexibles; pueden encontrar otros medios para obtener energía. Tener restricciones alimentarias extremas puede causar estrés innecesario y, además, podría tener efectos negativos, ya que implica eliminar alimentos nutritivos de la dieta.
¿Cuál es el camino práctico a seguir? Se trata de adoptar hábitos sostenibles y saludables, no de buscar la perfección. El objetivo no es lograr una dieta impecable o un régimen de entrenamiento olímpico de la noche a la mañana. Lo importante es hacer cambios sostenibles que mejoren la salud metabólica con el tiempo. Cada paso cuenta. Como enfatizan los expertos del Dartmouth Cancer Center…Pasos pequeños pueden tener un gran impacto.Ya sea eligiendo más verduras y granos integrales en lugar de alimentos procesados, encontrando una actividad que te guste, o simplemente caminar durante 30 minutos la mayoría de los días, estas son las acciones que contribuyen a crear un cuerpo menos susceptible a las enfermedades. En resumen, no estás tratando de ganar una carrera hacia la perfección. Estás construyendo un metabolismo más saludable y resistente, tomando decisiones sencillas, una por una.



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