La represión contra las criptomonedas en Nueva York: ¿Un ataque de desinformación o un juego para los grupos ilegales?

Generado por agente de IACharles HayesRevisado porAInvest News Editorial Team
sábado, 17 de enero de 2026, 11:11 am ET3 min de lectura

La “tormenta de FUD” está oficialmente en las calles. Los fiscales de Nueva York están esforzándose por convertir las actividades relacionadas con criptomonedas en delitos graves, y no simplemente en infracciones que se castigan con multas. La ley propuesta para criptomonedas penalizaría a las empresas que operan sin licencia. Las sanciones pasarían de las multas civiles a penas de prisión de hasta 15 años para aquellos que manejen cantidades de hasta 1 millón de dólares en criptomonedas. Esto representa un golpe directo al “sistema financiero clandestino” y a los estafadores que operan en este ámbito. Los fiscales señalan que los cajeros automáticos anónimos utilizados para cometer fraudes son un objetivo clave.

Para quienes son “nativos de la tecnología criptográfica”, esto parece ser una forma típica de manipulación psicológica por parte de las autoridades reguladoras, dirigida contra los pequeños operadores y aquellos que no cuentan con licencias necesarias. El mensaje principal de la oficina del fiscal es claro: no se está prohibiendo nada nuevo. Las reglas relacionadas con quién necesita tener una licencia ya existen. Lo que cambia es la consecuencia de ignorar dichas reglas. Se trata de una estrategia para asustar a los más débiles y limpiar los rincones desordenados del mercado.

Pero la situación es realmente dura. Esta medida represiva se suma a el régimen ya existente en Nueva York, que es extremadamente estricto: la BitLicense. Obtener esa licencia representa un costo de varios millones de dólares, y los costos de solicitud varían según el caso.

Y las cuotas anuales pueden llegar a los $15,000 hasta $80,000 o más. Se trata de una barrera muy cara y complicada de manejar; esto ya ha llevado a que algunos operadores se retiren del mercado. Añadir además sanciones penales hace que la situación sea aún más difícil y cautelosa para el sector.

La reacción inmediata del mercado es pura desinformación. La narrativa es simple: los reguladores vienen a controlar a las plataformas financieras. Esto podría asustar a los inversores minoristas y generar volatilidad a corto plazo. Sin embargo, visto de otra manera, esta medida podría, sin quererlo, fomentar la adopción de plataformas que cumplen con las regulaciones. Las empresas que pueden permitirse obtener la licencia necesaria y cuentan con equipos legales competentes, seguramente seguirán adelante con su negocio en el ámbito regulado. Los operadores débiles, esos que actúan rápidamente para evitar las regulaciones, serán expulsados del mercado. El resultado será un mercado más limpio y regulado, donde el “mercado subterráneo” se convierte en una nicho menos importante y más peligroso. Es como un juego de poder: los grandes jugadores construyen muros más fuertes, mientras que los pequeños operadores o pagan o quedan atrás.

¿Quién sufre daños: las manos de papel o las manos de diamante?

La nueva ley es como un bisturí, no una palanca. Las principales víctimas son las pequeñas bolsas de criptomonedas y los cajeros automáticos que operan en la zona gris regulatoria. Estos son los “operadores informales” del mundo de las criptomonedas; ellos evitan pagar los costosos requisitos legales y confían en la falta de severidad de las sanciones actuales. La propuesta de ley CRYPTO apunta directamente a ellos, aumentando las multas hasta el punto de la prisión. Se trata de una estrategia clásica para explotar a aquellos operadores débiles, que dependen del anonimato y de una supervisión laxa para cometer estafas y lavado de dinero.

Para las principales empresas que cumplen con estas regulaciones, como Coinbase o Gemini, el impacto es más sutil. Ellos ya operan bajo las estrictas normativas vigentes.

Este marco legal implica costos de aplicación elevados y tarifas anuales considerablemente altas. Las nuevas sanciones penales no cambian el hecho de que se exija cumplir con las normativas legales; simplemente aumentan las consecuencias para quienes intenten eludir estas reglas. De hecho, esta medida podría incluso beneficiar a quienes operan en la economía ilegal. A medida que la economía ilegal sea regulada, la liquidez y la actividad de los usuarios podrían concentrarse en las plataformas licenciadas, que ofrecen seguridad y legitimidad. Se trata, en realidad, de una oportunidad para aquellos que han construido sus negocios de manera correcta.

La verdadera prueba se dará para los inversores minoristas. La narrativa de desconfianza y temor servirá para ahuyentar a algunos inversores ocasionales: aquellos que ven la regulación como una amenaza para la libertad y la volatilidad financiera. Es posible que vendan en estado de pánico, pensando que ya ha terminado todo. Pero para quienes invierten a largo plazo, la situación es diferente. Un mercado regulado es un mercado maduro. Elimina la fraude y fomenta la confianza, lo cual es esencial para que el cripto-mercado sea adoptado por el público general. Los expertos consideran que este es un paso necesario para transformar las criptomonedas en un sistema financiero serio. Las medidas de control obligan a todos a mejorar sus habilidades o quedarse atrás.

Entonces, ¿quién se ve afectado por esto? Los que tienen acciones pequeñas, así como los inversores con mente débil, estarán en una situación difícil. En cambio, aquellos que tienen acciones de gran valor, ya sean institucionales o inversores particulares, ven esto como algo necesario para purificar el mercado. El resultado será un mercado más limpio y regulado, donde aquellos que tienen acciones valiosas podrán construir fortalezas aún más sólidas.

Sentimiento del mercado y el verdadero catalizador: liquidez y juegos de las “ballenas”.

La reacción del mercado ante ese tipo de información negativa es un ejemplo típico de “juego de lobos”. Después de un breve aumento en el optimismo,…

En una sola sesión, la tendencia del mercado pasó de ser “ganancia” a algo neutro. Eso representa un impacto directo en el sentimiento de los inversores, ya que demuestra cuán sensible es el mercado ante los efectos de los acontecimientos políticos. La cotización de Bitcoin había subido durante la semana, pero las noticias regulatorias rápidamente afectaron el clima del mercado. Esta volatilidad es el campo de juego para los inversores imprudentes, quienes se asustan y venden en función de las noticias sensacionalistas. Mientras tanto, los inversores inteligentes buscan oportunidades para comprar en momentos de baja.

Los datos confirman esa división en la situación del mercado. Mientras que las noticias sobre el sector minorista generan preocupación, los datos en cadena muestran una situación diferente. El sentimiento en los medios sociales cambió a medida que los operadores reaccionaron, pero los datos en cadena revelan que las carteras más experimentadas acumulaban activos, mientras que los operadores minoristas más pequeños vendían sus activos. Esa es la dinámica fundamental. La represión contra la economía ilegal tiene como objetivo reducir los flujos ilícitos y mejorar la integridad del mercado. Pero esto también crea un vacío de liquidez en los sectores no regulados. Los operadores inteligentes se están preparando para ese cambio, comprando activos mientras los operadores débiles salen del mercado.

El verdadero catalizador aquí es la liquidez. Al combatir los cajeros automáticos y los mercados ilegales, la ley obliga a que las actividades financieras se realicen en canales regulados. Esto puede concentrar la liquidez en plataformas reguladas, lo que potencialmente mejoraría el proceso de determinación de precios y reduciría el riesgo de manipulaciones en los precios. Pero esto también significa que los mercados ilegales, donde se llevan a cabo muchas operaciones especulativas e ilícitas, se verán afectados negativamente. Es importante estar atentos a las estrategias coordinadas de quienes tienen mucho capital para movilizarlo hacia estos mercados más regulados antes del cumplimiento de las normativas. Los que tienen influencia en el mercado ven esto como un paso necesario para construir un sistema financiero más sólido. Mientras tanto, aquellos que no tienen influencia en el mercado se verán obligados a soportar las consecuencias negativas de este cambio en la estructura del mercado.

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Charles Hayes

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