La conferencia GTC de Nvidia podría revelar que la tecnología de IA se encuentra en un punto de baja, lo que podría convertirse en una oportunidad de compra.
La narrativa del mercado se ha vuelto claramente negativa. Los inversores han castigado a las acciones relacionadas con el software y los datos, debido a las preocupaciones sobre las posibles disruptivas efectos de la inteligencia artificial. Se trata de un clásico ejemplo de que los sentimientos de los inversores superan a los fundamentos reales. La venta de acciones en estos sectores ha sido intensa; las operaciones en estos sectores están marcadas por una volatilidad elevada y un claro comportamiento de huida hacia lo que se considera “seguro”. La discordancia entre las expectativas de los inversores y los hechos reales es evidente: el mercado valora a la inteligencia artificial tanto como una fuerza disruptiva imparable, como algo arriesgado e incierto. Este conflicto interno hace que los precios se muevan demasiado hacia uno u otro lado.
El pico de esta desilusión ahora se denomina “valle”. Un informe reciente del Deutsche Bank calificó 2026 como “el año más difícil hasta ahora” para la inteligencia artificial. Se menciona una triple amenaza: desilusión, desorden y desconfianza. El momento en que esto ocurre es revelador: las sensaciones negativas suelen alcanzar su punto más alto justo cuando los sentimientos positivos tocan su punto más bajo. Esto crea un claro vacío de expectativas. La opinión general del mercado indica una desaceleración o incluso colapso, pero la realidad es que hay un gran volumen de capital invertido en el sector.
Esa realidad concreta se refiere a los 602 mil millones de dólares en gastos de capital relacionados con la infraestructura de IA que las cinco compañías más importantes han comprometido para el año 2026. Esto representa un aumento del 36% en comparación con el año pasado. No se trata de algo meramente especulativo. Aproximadamente el 75% de estos gastos, que suman unos 450 mil millones de dólares, se destinará directamente a la compra de servidores.
Y también los centros de datos. Lo más importante es que este capital se financia en gran medida con deudas y se trata de contratos a largo plazo. Se trata de proyectos de construcción que ya están en marcha, lo que crea una base sólida para los proveedores. Los hiperescalares no esperan a que la situación mejore; ellos sí están construyendo todo esto ahora mismo.
En resumen, el pesimismo actual del mercado representa un “punto de desilusión” típico en el ciclo de innovación. Es un momento en el que las perspectivas a corto plazo relacionadas con la IA son muy bajas, y la tendencia de venta de noticias sobre este tema está en pleno apogeo. Sin embargo, los compromisos de capital a futuro establecen un límite para las acciones de compra. Para los proveedores de infraestructura duradera, este punto de descenso podría ser la base perfecta para una fase de compra basada en rumores, ya que los gastos contractuales significativos aseguran la demanda, independientemente de las fluctuaciones del sentimiento del mercado en cada trimestre.
La brecha de expectativas: ¿Qué está disponible a un precio determinado, en comparación con lo que está por venir?
El mercado está anticipando el peor escenario posible. Los inversores han castigado a las acciones relacionadas con software y datos, debido al miedo a que esto pueda causar un impacto disruptivo significativo. Esta situación ha llevado a una reducción de los precios de estas acciones hasta niveles “razonables”. Se trata de la clásica dinámica de “vender las acciones antes de que se publiquen las noticias”: el número estimado de impactos a corto plazo del uso de la inteligencia artificial es bajo, y la opinión general del mercado se centra en los riesgos de desplazamiento de los productos relacionados con esta tecnología. Sin embargo, la realidad financiera actual muestra algo diferente: existe una integración profunda entre las tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial, y hay una demanda duradera para estos productos.
En primer lugar, los fundamentos económicos contradicen la teoría de la disrupción. Aunque el sentimiento general es negativo, las ganancias de las empresas que son consideradas “desarrolladas con AI” siguen siendo sólidas. El mercado considera que el uso de AI es una tendencia imparable, pero en realidad se trata de una adopción gradual de esta tecnología. Las empresas tradicionales pagan por herramientas que permiten que las personas trabajen más rápido. Esta brecha entre expectativas y realidad es evidente. El mercado actúa como si toda una serie de empresas relacionadas con el software estuvieran a punto de desaparecer, a pesar de que la capacidad de estas empresas para generar ganancias sigue siendo sólida. Esta discordancia crea una situación en la que el pesimismo del mercado ya está incorporado en los precios, dejando poco espacio para más declive, a menos que los fundamentos económicos empeoren.
En segundo lugar, el camino hacia la destrucción de la fuerza laboral es incierto. Este es un supuesto clave en la narrativa sobre la disrupción económica. A pesar de los anuncios de empleo para ingenieros de software, estos están aumentando rápidamente, con un incremento del 11% en comparación con el año anterior. Estos datos sugieren que la integración económica de la inteligencia artificial no representa una sustitución repentina y drástica de la fuerza laboral humana. En cambio, indica que se trata de un período de crecimiento y mejora, donde la demanda de talento técnico supera cualquier posible desplazamiento de la fuerza laboral humana. El enfoque del mercado en la “Crisis de Inteligencia Global” podría estar distorsionando la verdadera curva de adopción de esta tecnología. La curva parece más lineal y estable de lo que se teme.
Por último, la magnitud del compromiso económico en torno a la IA muestra que se trata ahora de un gasto de capital esencial. El gasto en tecnologías de IA representa el 2% del PIB. Los precios de los bienes relacionados con esta tecnología han aumentado significativamente, lo que indica una integración profunda, más allá de las expectativas iniciales. Este no es un gasto especulativo; se trata de un gasto necesario para el desarrollo de una nueva ola industrial. La realidad financiera futura implica inversiones masivas y sostenidas, lo que crea una base sólida para los proveedores. Por ahora, la reducción en la valoración de las empresas refleja los peores escenarios posibles, pero el camino hacia una adopción gradual sugiere una situación más estable. La brecha entre las expectativas y la realidad es clara: hay una disrupción inmediata, pero también una integración económica sostenida, aunque más lenta.
Catalizadores y riesgos: El camino desde el abismo hacia la iluminación
El camino que se seguirá en el corto plazo para la infraestructura de IA depende de unos pocos factores clave que pondrán a prueba la brecha entre las expectativas pesimistas y la realidad de los gastos reales. El primero y más importante de estos factores es el informe de resultados de Nvidia y su conferencia anual GTC. Este evento de esta semana representa un caso típico de “compra según los rumores, venta según las noticias”. El mercado ya ha asignado precios basados en el cansancio causado por el entusiasmo por la tecnología de IA, pero es probable que la demanda de Nvidia siga siendo alta. La empresa…Se espera que los ingresos en el cuarto trimestre de 2026 alcancen los 65-66 mil millones de dólares.Se trata de un aumento significativo en comparación con el año anterior. Las expectativas para el primer trimestre del año fiscal 2027 son de alrededor de 72.4 a 72.5 mil millones de dólares, lo que implica un crecimiento excepcional a lo largo del tiempo. Lo que realmente determina si esta situación confirma que el “pico de la inteligencia artificial” es prematuro o si esto indica un reajuste en las estimaciones de crecimiento, será el discurso de apertura de GTC. El CEO Jensen Huang mencionó que se trataría de un chip que “sorprenderá al mundo”. Este podría ser un catalizador para reactivar el entusiasmo por la tecnología de inteligencia artificial, si se revela algún producto nuevo importante, como una CPU optimizada para la era de la inteligencia artificial.
El principal riesgo de esta estrategia tan prometedora es que los enormes gastos en capital no se traduzcan en ingresos rentables para los proveedores de infraestructura. La opinión general del mercado respecto a los gastos en AI para el año 2026 es…527 mil millonesLa cantidad ha aumentado desde los 465 mil millones de dólares, hace apenas un cuarto de año. Esto indica una tendencia constante de subestimación. Sin embargo, como señala Goldman Sachs, los inversores están abandonando las empresas que desarrollan infraestructuras relacionadas con la inteligencia artificial, donde el crecimiento de los ingresos operativos se ve presionado, y los gastos en capital de operación se financian con préstamos. Esta es la principal vulnerabilidad: un reajuste de las expectativas que confirma que los gastos son altos, pero la rentabilidad está disminuyendo. La brecha entre las expectativas y la realidad puede causar una drástica reducción en las valoraciones de las acciones.
Un cambio estructural en el enfoque de la IA podría estabilizar las valoraciones y contribuir a una salida de la situación actual. Actualmente, el mercado considera a la IA como una ola de disruptivas tecnologías. Sin embargo, la perspectiva futura parece ser más bien la de utilizar la IA como herramientas para mejorar la productividad empresarial. Este cambio estaría en línea con la realidad de que la IA se utiliza para permitir que las personas trabajen más rápido, y no para reemplazarlos. Si la próxima fase del desarrollo de la IA esté dominada por las plataformas y herramientas que benefician la productividad, como predice Goldman, esto podría crear una situación de ingresos más sostenible. Se trataría de un escenario de “crecimiento continuo” para el mercado en general, pasando de la construcción de infraestructuras a la aplicación de la tecnología en diferentes áreas.
En resumen, el pesimismo actual del mercado es simplemente un punto de baja preestablecido en los precios. Los factores que pueden influir en el mercado en el futuro –los resultados de Nvidia, la presentación de GTC y las próximas revisiones de los gastos de capital– determinarán si esta situación representa una oportunidad para comprar activos, o si se tratará de un período prolongado de declive económico. Es importante observar si las estimaciones de consenso, que siempre han sido demasiado bajas, se revisan a la baja nuevamente. Si eso ocurre, y si esos gastos comienzan a reflejarse en ingresos rentables, la desilusión podría rápidamente dar paso a la iluminación.

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