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El caso de inversión en infraestructura de IA no se trata de una tendencia pasajera. Se trata de una construcción estructural que durará varios años y que promete transformar la economía mundial. Las perspectivas son impresionantes: se espera que el gasto en capital para centros de datos alcance los miles de millones de dólares, a medida que las empresas líderes en este campo se esfuerzan por implementar las “fábricas de IA” del futuro. Se trata de una oportunidad de generación, que los inversores deben valorar bien. Para un inversor de valor, la pregunta clave no es si la tecnología de IA crecerá, sino si las empresas que lideran este desarrollo pueden aumentar su valor intrínseco gracias a una ventaja competitiva duradera.
La tesis es bastante clara en lo que respecta a una inversión a largo plazo. Durante más de una década, la inversión debe realizarse en una empresa que cuente con un margen de seguridad sólido, capaz de generar altos retornos sobre el capital invertido y de acumular ganancias de manera constante. El precio actual de las acciones puede ofrecer o no un margen de seguridad, pero la empresa en sí debe ser capaz de crear riqueza, independientemente de la volatilidad a corto plazo. Este es el criterio de Buffett/Munger: ¿la empresa puede obtener altos retornos sobre el capital invertido y reinvertirlo a ese mismo ritmo durante años?
La evidencia indica que existe un mercado muy grande, pero también un entorno competitivo en el que no se puede garantizar la obtención de ventajas. Los semiconductores son el eje central de esta revolución. Morningstar identifica posiciones de dominio en segmentos específicos, como los procesadores gráficos y las equipos de chips. Sin embargo, una perspectiva crítica advierte que, una vez que el uso de la inteligencia artificial se vuelva omnipresente, esto transformará las economías, pero no beneficiará únicamente a alguna sola empresa. La tecnología en sí puede convertirse en algo común, debido a la feroz competencia entre los fabricantes de hardware y al abundante talento disponible. La verdadera ventaja no estará en las herramientas de inteligencia artificial, sino en los negocios que desarrollan la infraestructura esencial y de alto rendimiento necesaria para su funcionamiento. La pregunta para Nvidia y Broadcom es si su dominio actual puede convertirse en una ventaja duradera que resista la presión de la comercialización y la implacable competencia.
La primera tarea del inversor que busca valor real es medir la solidez y durabilidad de las ventajas que posee una empresa. En el caso de Nvidia y Broadcom, estas ventajas son reales y significativas. Sin embargo, se basan en diferentes fundamentos y enfrentan presiones diferentes.
El “moat” de Nvidia sigue ampliándose, pero su composición está cambiando. La ventaja integrada de la empresa, gracias a la innovación constante en el área de hardware y al control que tiene sobre la fabricación avanzada, ha aumentado la diferencia en cuanto a rendimiento. Esto hace que los competidores tengan dificultades para mantenerse al día con Nvidia.De manera evidente/ClaramenteEste hardware, junto con su posición dominante en el campo de la computación de alto rendimiento, constituye una barrera formidable. Morningstar considera que el “moat” de Nvidia es bastante sólido.AnchoSe menciona el papel pionero de CUDA en este campo, así como su posición como ecosistema líder. Sin embargo, la “fortaleza” de software que una vez era imposible de cruzar ahora enfrenta los desafíos más importantes. El surgimiento de nuevos conjuntos de software y estándares independientes del hardware está contribuyendo a la mercantilización del hardware subyacente, lo que reduce la capacidad de CUDA para mantener su dominio. Esta es una vulnerabilidad crítica. Aunque las últimas arquitecturas desarrolladas por Nvidia ofrecen mejoras significativas, la capa de software que antes garantizaba su dominio ahora está bajo ataque.

Por el contrario, la ventaja de Broadcom se basa en su escala de operaciones, sus beneficios de coste y sus relaciones estratégicas con los proveedores clave de componentes para la red y la infraestructura. Es un socio resistente y con altos márgenes de ganancia, en el cual las empresas de gran tamaño confían para obtener componentes esenciales para sus sistemas. Su fortaleza radica en su capacidad de suministrar chips de alto rendimiento a gran escala, aprovechando sus vastos recursos y conocimientos técnicos. Esto crea una ventaja duradera, que no se basa tanto en un único avance tecnológico, sino más bien en una ejecución constante y una integración profunda con los clientes. La empresa opera en un segmento del sector semiconductor donde su escala y estructura de costes le proporcionan una defensa eficaz contra la competencia.
La principal amenaza para ambas empresas es la misma: la tendencia de los hiperproveedores a desarrollar chips de silicio personalizados. Empresas como Google y Meta están invirtiendo mucho en el diseño de sus propios chips de inteligencia artificial, con el objetivo de obtener más valor y reducir su dependencia de proveedores externos.Chips personalizadosSe trata de una presión estructural a largo plazo que podría erosionar la cuota de mercado con el tiempo. Para Nvidia, el desafío consiste en mantener su posición de liderazgo en términos de rendimiento y en su capacidad para atraer clientes. Para Broadcom, el riesgo es que sus componentes clave pierdan importancia si los proveedores de servicios de nivel superior pueden desarrollar soluciones más integradas y internas. Las defensas de Broadcom son sólidas, pero no son impenetrables ante los movimientos estratégicos de los propios clientes, quienes son quienes impulsan su crecimiento.
La solidez financiera de ambas empresas es innegable. Pero sus valoraciones indican que existen grandes expectativas para el futuro. Para un inversor que busca obtener buenos rendimientos, la pregunta crucial es si el precio actual desconta adecuadamente el riesgo de que sus ventajas competitivas puedan disminuir con el tiempo.
Las finanzas de Nvidia son extraordinarias. La empresa opera con una margen neto cercano al 50%, un nivel de rentabilidad que pocas empresas pueden mantener. Los ingresos están en una trayectoria ascendente constante; el último trimestre ha mostrado un aumento significativo en los ingresos.57 mil millones en ventasSe espera que la tasa de crecimiento anual superará los 300 mil millones de dólares el próximo año. Esta combinación de un crecimiento excepcional en las ganancias y una rentabilidad elevada constituye un motor poderoso para aumentar el valor intrínseco de la empresa. Sin embargo, el mercado está poniendo un precio elevado a este futuro. Las acciones se cotizan aproximadamente 25 veces las ganancias proyectadas para el año fiscal 2026. Este multiplicador no refleja solo el dominio actual de la empresa, sino también la confianza en su capacidad para mantener este alto retorno a lo largo del tiempo. La valuación asume que la empresa podrá seguir obteniendo altos retornos sobre su capital y reinvertirlos a ese mismo ritmo durante años más. Es una clásica estrategia de Buffett/Munger. El riesgo es que cualquier deterioro en su ecosistema de software o hardware pueda poner en peligro este alto precio.
Broadcom presenta un perfil financiero diferente, pero igualmente sólido. Se trata de una empresa con altos márgenes y que genera efectivo.Crecimiento del ingreso registradoY en el último trimestre, la empresa de inteligencia artificial ha experimentado un rápido crecimiento. Su fortaleza radica en su escala y en su capacidad de ejecución eficiente, lo que le permite obtener precios elevados por sus servicios relacionados con la infraestructura esencial. Sin embargo, las acciones de la empresa han disminuido recientemente debido a preocupaciones relacionadas con los márgenes de beneficio. Esto demuestra que los inversores están evaluando no solo los números generales, sino también la calidad de los resultados financieros de la empresa. El mercado está dispuesto a pagar por la solidez de Broadcom, pero exige una expansión constante y de alta calidad de los beneficios de la empresa.
En resumen, tanto en el caso de Nvidia como en el de Broadcom, las valoraciones actuales tienen en cuenta una gran cantidad de flujos de efectivo futuros. El margen de seguridad, si es que existe, no radica en el precio en sí, sino en la solidez del modelo de negocio subyacente. Para Nvidia, la apuesta se basa en su ventaja competitiva en el área de sistemas integrados y en su liderazgo continuo en el mercado. Para Broadcom, la apuesta se basa en sus ventajas de escala y en su papel crucial en la cadena de suministro. Lo importante para el inversor a largo plazo es determinar si el precio actual descuentúa adecuadamente el riesgo de que los programas de chips personalizados de las empresas grandes o los cambios tecnológicos puedan reducir los márgenes de ganancia y el crecimiento de la empresa. La situación financiera de ambas empresas es sólida, pero las valoraciones actuales no dejan mucho espacio para errores.
Después de evaluar todas las pruebas disponibles, la recomendación es que se mantenga la participación en Broadcom durante un período de 10 años. Basándose en el análisis del valor intrínseco de la empresa, su solidez financiera y su potencial de crecimiento a largo plazo, Broadcom es la empresa recomendada para invertir en ella.
La lógica detrás de esto es simple: el amplio margen de beneficio de Broadcom se basa en su escala, sus ventajas en cuanto al costo y sus buenas relaciones en la cadena de suministro. Esto le permite ser más resistente y predecible en términos de rendimiento financiero. La fortaleza de la empresa radica en su capacidad para producir chips de alta calidad a gran escala, aprovechando sus vastos recursos y conocimientos técnicos. Este modelo genera un flujo de caja constante y con márgenes elevados, lo cual la hace menos vulnerables a los rápidos cambios tecnológicos que pueden desafiar a las empresas puramente innovadoras. Para un inversor que busca valor real, esta durabilidad es de suma importancia. Esta empresa representa una herramienta eficaz para la creación de riqueza. Su valor actual, aunque no es barato, ofrece una mayor seguridad en términos de márgenes, dado el carácter predecible de sus ventajas competitivas.
Por el contrario, Nvidia es una empresa de alta calidad, con un margen de seguridad reducido, aunque su posición en el mercado es fuerte y en constante evolución. Su ventaja en el área de hardware y software relacionados con la inteligencia artificial es innegable, y sus resultados financieros son extraordinarios. Sin embargo, su valoración de alto nivel reduce el margen de seguridad del inversor. La expectativa de que Nvidia pueda mantener altos retornos sobre su capital a largo plazo hace que esta inversión sea más susceptible a las amenazas competitivas, especialmente la presión que ejercen los hiperescaladores para desarrollar chips especiales. Aunque Nvidia tiene una clara ventaja en el área de hardware, la creciente brecha en rendimiento no garantiza su dominio perpetuo. La situación de inversión en Nvidia es más especulativa, ya que depende de la capacidad de la empresa para innovar continuamente y defender su ecosistema contra la mercantilización.
La prueba definitiva para ambas empresas es si pueden seguir aumentando sus ganancias a un ritmo alto, lo que justifique sus cotizaciones actuales basadas en una mayor rentabilidad del capital. Para Broadcom, el camino que deben seguir es más claro y estable. En cuanto a Nvidia, el camino es más emocionante, pero con mayor riesgo de mala ejecución. En un marco de valoración, la opción es entre un negocio duradero y de alta calidad, o uno brillante, pero con precios elevados. La recomendación favorece al primer caso.
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