La predicción de Nvidia para el año 2026: Liderar el mercado al construir la infraestructura necesaria para el desarrollo de la tecnología de IA.

Generado por agente de IAEli GrantRevisado porAInvest News Editorial Team
domingo, 18 de enero de 2026, 8:28 pm ET5 min de lectura

La tesis de inversión para Nvidia en el año 2026 no se basa en sus resultados pasados. Se trata más bien de su posición en la curva de adopción exponencial del próximo paradigma tecnológico. La empresa no solo vende chips; también está construyendo la infraestructura fundamental necesaria para la inteligencia artificial. Es esa función de infraestructura la que permitirá a Nvidia dominar el mercado.

Este papel fundamental ya se evidencia en el crecimiento vertiginoso de su base instalada. La potencia informática total que proporcionan los chips de Nvidia ha aumentado aproximadamente…

No se trata simplemente de una expansión lineal; se trata de un tipo de crecimiento compuesto que permite el desarrollo de modelos de IA cada vez más sofisticados y capaces. El mercado se está moviendo hacia la próxima generación a un ritmo vertiginoso. Los últimos chips Hopper representan el 77% del poder computacional total en todo el hardware de Nvidia para la inteligencia artificial. Esta rápida adopción de las tecnologías más modernas demuestra el compromiso del mercado con las tecnologías más avanzadas, y la capacidad de Nvidia para liderar ese cambio.

La acción está casi…

Se ha creado un “anclaje de precio alto” que puede disuadir a algunos inversores. Pero en un mercado orientado al futuro, ese rendimiento pasado es solo un punto de partida, no un límite. Lo realmente importante es la trayectoria de la demanda de infraestructura relacionada con la inteligencia artificial. Según las estimaciones de Nvidia, los gastos mundiales en centros de datos para la inteligencia artificial se incrementarán de unos 600 mil millones de dólares hoy en día a 3 o 4 billones de dólares para el año 2030. El dominio actual de Nvidia en este sector, ya que representa más de un tercio del total de los gastos, le permite captar una gran parte de esa crecimiento exponencial. Incluso si surgen presiones por parte de los competidores, la capacidad de Nvidia para vender su capacidad de procesamiento de datos en la nube y obtener pedidos a largo plazo de los proveedores de servicios de computación en la nube le permite tener una visión clara de este crecimiento a largo plazo.

Para los inversores, la situación es clara. Las acciones de Nvidia ya han reflejado una parte significativa del éxito que ha logrado recientemente. La predicción para el año 2026 depende de si la empresa continúa avanzando en la escalación de esta infraestructura, a medida que el paradigma de la IA se acelera. La curva de adopción exponencial es el verdadero indicador, y el crecimiento de la base instalada de Nvidia, así como su rápida generación de nuevas oportunidades comerciales, demuestran que la empresa sigue en la parte más alta de esa curva en forma de “S”.

Salud financiera y la transición hacia la “curva S”

Los datos financieros recientes de Nvidia confirman la solidez del ciclo de crecimiento de la empresa. En su último trimestre, la compañía logró…

El crecimiento anual sigue siendo extraordinario. No se trata de un mercado que ha llegado a un punto de inflexión; se trata del testimonio financiero de un cambio de paradigma en marcha. El bajo rendimiento de las acciones recientemente, en comparación con otras empresas relacionadas con la inteligencia artificial, es un problema de sentimiento, no de falta de demanda. Los analistas atribuyen este retraso a ciertas preocupaciones específicas.Existen preocupaciones relacionadas con la sostenibilidad de los gastos en tecnologías de IA, así como temores de pérdidas de cuotas debido a la competencia de chips personalizados. Sin embargo, como señala Wolfe Research, estos factores están afectando el sentimiento del mercado, a pesar de la continua fortaleza de la demanda subyacente.

Esta tensión entre los sentimientos y las realidades fundamentales es un indicador clásico de la transición hacia una curva en forma de “S”. El crecimiento naturalmente se desvía desde una forma similar a un palo de hockey hacia una forma más madura de curva en forma de “S”, mucho antes de que se alcance el nivel óptimo de capacidad física. El mercado simplemente está ajustando sus expectativas para la próxima fase. Lo importante es que la base instalada de Nvidia sigue creciendo a un ritmo anual del 2.3%, y los chips más recientes están rápidamente ocupando la mayor parte de esa capacidad. Esto indica que el ciclo de desarrollo de la infraestructura sigue intacto y que aún no ha llegado al punto de saturación.

En resumen, el “chatter de desaceleración” es simplemente una distracción en relación con los datos reales sobre el flujo de efectivo de la empresa. La capacidad de la empresa para generar enormes ganancias mientras expande su capacidad computacional demuestra que el modelo económico de la empresa es sólido. Este cambio no significa el fin del crecimiento; se trata más bien de la normalización de las expectativas, a medida que la curva de adopción exponencial se vuelve menos pronunciada. Para una empresa que está construyendo las bases para la era de la inteligencia artificial, eso no representa un riesgo, sino más bien la física natural de un cambio de paradigma.

El “abrigo tecnológico” y el próximo cambio de paradigma

La ventaja competitiva de Nvidia no se basa en un único producto, sino en una amplia gama de recursos que incluyen el control sobre el uso del silicio, el software y el ecosistema completo. Esta ventaja permanece intacta, incluso cuando la empresa enfrenta riesgos en su implementación de nuevas tecnologías. El lanzamiento de la nueva plataforma Rubin es una clara señal de que Nvidia está trabajando para lograr el siguiente nivel de eficiencia, y no simplemente mejorar lo ya existente.

La plataforma Rubin tiene como objetivo lograr un avance fundamental en el campo de los procesadores informáticos. Al utilizar tecnologías de diseño colaborativo en seis nuevos chips, se promete una mejoría significativa en la eficiencia computacional.

En comparación con la plataforma Blackwell actual, esto no es una mejora menor. Se trata de un cambio paradigmático que podría acelerar la adopción de la IA por parte de los usuarios, al reducir los costos de ejecución de modelos grandes. La plataforma también introduce nuevas innovaciones, como el NVIDIA Vera CPU y tecnologías de red avanzadas, estableciendo así un nuevo estándar para la construcción e implementación de los mayores sistemas de IA del mundo.

Esta ventaja tecnológica está respaldada por un ecosistema poderoso. Nvidia colabora con socios como Microsoft, quien está desarrollando superfábricas de próxima generación utilizando sistemas Rubin. También colabora con Red Hat, quien está optimizando todo su conjunto de soluciones de IA para la nueva plataforma. Esta integración profunda entre hardware, software y servicios en la nube crea un efecto de atracción muy fuerte. Como señala un analista, el “moat” de la empresa está definido por…

El lanzamiento de Rubin demuestra la capacidad de Nvidia para manejar todo este conjunto de componentes, desde el diseño del chip hasta las soluciones de red y almacenamiento que hacen posible la implementación a gran escala.

Además de su plan de productos, Nvidia se posiciona como el arquitecto de la infraestructura nacional en el ámbito de la inteligencia artificial. La empresa trabaja en colaboración con el Departamento de Energía de los Estados Unidos y otras empresas importantes para construir la infraestructura de IA de Estados Unidos. Entre estos proyectos se encuentra…

Y también superordenadores de escala multimillones de vatios en los laboratorios nacionales. Este plan de desarrollo a gran escala confirma el papel de Nvidia no solo como proveedor, sino también como socio fundamental para la próxima revolución industrial. La empresa está construyendo las bases para este nuevo paradigma. Además, su amplio margen de beneficio asegura que seguirá siendo el principal proveedor en los próximos años.

Valoración, catalizadores y principales riesgos

El caso de inversión de Nvidia en el año 2026 representa una situación típica: una alta cotización inicial, junto con una curva de crecimiento continuo. Las acciones de la empresa están en una fase de alto rendimiento.

Se ha creado una poderosa barrera psicológica para los nuevos inversores. Se trata del efecto de “anclaje de precios”, que puede disuadir a las personas de invertir. Sin embargo, como nos recuerda la naturaleza prospectiva del mercado, la cuestión no es dónde estaba el precio de las acciones en un momento determinado, sino hacia dónde va la demanda de la infraestructura subyacente. La valoración de las acciones debe determinarse en función de la curva de adopción exponencial, y no en función de los precios históricos estáticos.

Los factores que pueden impulsar el desarrollo en 2026 son claros y se dan en un orden lógico. El primero de ellos es el lanzamiento de la nueva plataforma Rubin. Los analistas consideran que esto representa una oportunidad importante para el desarrollo del negocio.

Esto no es simplemente una actualización de productos; se trata de un posible cambio en la forma en que se manejan los costos relacionados con el uso de la inteligencia artificial, lo cual podría acelerar la adopción de esta tecnología en el ámbito general. En segundo lugar, los próximos 2-3 trimestres serán cruciales para confirmar que la demanda sigue siendo fuerte, a medida que la empresa transita desde el ciclo de Blackwell. Wolfe Research señala que las últimas proyecciones de Nvidia implican un aumento de al menos 40 mil millones de dólares en los ingresos estimados para el año calendario 2026. Esto representa un objetivo tangible hacia el cual el precio de las acciones de Nvidia puede avanzar. Por último, los gastos continuos en infraestructura de inteligencia artificial por parte de las empresas de nivel superior son algo que debe tenerse en cuenta.Proporciona un impulso macroeconómico que valida la tesis de la construcción a largo plazo.

Los principales riesgos que plantea esta tesis no se refieren al fin del paradigma de la inteligencia artificial, sino más bien a la ejecución y la dinámica competitiva de su siguiente fase. La supervisión regulatoria es cada vez más importante, ya que las autoridades examinan la posición de mercado de la empresa y cualquier posible problema antimonopolio. Los desafíos en la ejecución son también constantes; el retraso en el lanzamiento de Blackwell demostró que incluso un líder puede cometer errores durante el ciclo de desarrollo del producto. Además, el proceso de implementación debe ser impecable. La amenaza a largo plazo más persistente es el desarrollo de soluciones de IA personalizadas por parte de los principales clientes de servicios en la nube. Aunque los analistas señalan que “el TPU de Google representa la principal competencia de Nvidia”, y que otras plataformas personalizadas aún no han logrado escalar, la decisión estratégica de gigantes como Amazon y Microsoft de utilizar chips internos constituye un verdadero obstáculo que podría erosionar la capacidad de Nvidia para fijar precios.

En resumen, la valoración de Nvidia no es barata, pero tampoco está justificada por un precio perfecto. Los riesgos son conocidos y ya se tienen en cuenta en el precio de la empresa. Por otro lado, los factores que pueden influir positivamente en la empresa están relacionados con su capacidad para mejorar la eficiencia y asegurar su posición en la capa de infraestructura fundamental. Para los inversores, la predicción para el año 2026 depende de si Nvidia logra superar estos riesgos, mientras que las actividades de Rubin y de los hiperescalares continúan impulsando la adopción exponencial de esta tecnología.

author avatar
Eli Grant

Comentarios



Add a public comment...
Sin comentarios

Aún no hay comentarios