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Para un inversor que busca valor real de las acciones, la cuestión central no se refiere únicamente al precio de una acción, sino más bien a su valor intrínseco y al margen de seguridad entre ambos valores. Nike es un ejemplo clásico de esto. La empresa cuenta con un fuerte poder competitivo, lo cual se evidencia en su participación de mercado dominante.
Este es el cimiento de un negocio maravilloso. Sin embargo, el precio actual, de aproximadamente 64 dólares, no ofrece una margen de seguridad suficiente. La acción se cotiza a un precio superior al valor intrínseco que se estima, lo que obliga a los inversores a pagar un precio elevado por un crecimiento futuro que aún no está garantizado.El escepticismo del mercado se refleja en las acciones de Nike. En los últimos 120 días, las acciones de Nike han caído un 18.75%. Lo más sorprendente es que el precio de las acciones está cerca de su nivel más bajo en las últimas 52 semanas: 52.28 dólares. Este nivel no se había visto desde hace años. Esta disminución refleja una reconfiguración en la valoración de las acciones, ya que las acciones han perdido un 45.9% en tres años. Para un inversor de valor, esta volatilidad no representa nada importante. Lo importante es que el precio de las acciones ha bajado, pero los múltiplos de valoración siguen siendo elevados.
Las métricas actuales indican que el mercado todavía considera que Nike tendrá un éxito significativo en el futuro. La relación precio/ganancia de Nike es de 37.8 veces, y la relación precio/beneficio es de 6.8 veces. Estos valores son elevados, especialmente si se comparan con su ratio justo, que es de 28.67 veces. El rendimiento por dividendos, del 2.5%, proporciona algo de ingresos, pero no compensa el precio elevado pagado por las ganancias futuras. El modelo de flujo de caja descontado, utilizado por Simply Wall St, estima un valor intrínseco de 52.55 dólares por acción. Esto implica que la acción se está cotizando a un precio aproximadamente 22.8% más alto que ese valor estimado.
En resumen, se trata de una cuestión de expectativas en comparación con el precio del activo. El amplio margen de control que posee Nike sugiere que puede crear valor a largo plazo. Sin embargo, para que haya un margen de seguridad, el precio debe estar significativamente por debajo del valor intrínseco del activo. A los niveles actuales, el mercado exige una alta confianza en la capacidad de la empresa para llevar a cabo su plan de crecimiento. Para un inversor disciplinado, esa confianza aún no está reflejada en un precio inferior al valor real del activo. La debilidad reciente de las acciones ha acercado al precio de justicia, pero aún no se ha superado el umbral necesario para que el margen de seguridad sea suficiente.
La durabilidad del modelo de negocio competitivo de Nike es una cuestión clave para los inversores que buscan valor real. Los datos muestran que la marca sigue siendo dominante en términos de cuota de mercado y reconocimiento del público. Sin embargo, recientemente la empresa ha comenzado a perder su posición dominante. El cambio estratégico que se está llevando a cabo ahora consiste en volver a un modelo más eficiente desde el punto de vista operativo. El esfuerzo de la empresa por controlar la distribución digital fue un error estratégico, ya que dañó las relaciones con los distribuidores y aumentó la volatilidad del inventario. La disminución de la participación de Nike en el mercado digital se considera como una señal de deterioro de la marca. En realidad, esto puede entenderse como un intento de corregir un exceso, algo necesario para restaurar el equilibrio en la estrategia de la empresa.
Estos trabajos de reparación están causando una reducción visible en las márgenes de ganancia. La transición desde el dominio digital hacia un modelo de venta mayoritariamente físico es algo constructivo. Pero esto también refleja los costos asociados con los errores cometidos en el ámbito de la consultoría. Como señala un analista, esta reducción en las márgenes es evidencia de “trabajos de reparación y de eliminación de errores cometidos en el ámbito de la consultoría, más que de la muerte del modelo de negocio”. El objetivo es lograr una escala más eficiente a través de socios comerciales, aprovechando la volatilidad de la demanda y logrando flujos de efectivo más predecibles. Este es el enfoque preferido por los inversores de valor: un modelo de negocio que genere ganancias estables y de alta calidad, en lugar de un crecimiento con márgenes altos pero volátil, lo cual puede dañar las relaciones entre los diferentes componentes del negocio.
Sin embargo, esta transición ocurre en un contexto donde existe una percepción de que la marca enfrenta desafíos relacionados con su equidad cultural. Los observadores señalan que la “equidad cultural” de Nike está disminuyendo, y que la marca ha dejado de situar a los atletas en el centro de sus historias. Esto representa una vulnerabilidad para la marca. La capacidad de una marca para mantener precios elevados y ganar lealtad de los consumidores depende de su relevancia cultural. Aunque las ventajas de Nike en términos de tamaño y presupuesto siguen siendo importantes, el “factor de cool” es algo difícil de recuperar una vez que se pierde.
En resumen, lo importante es la capacidad de reparación y resiliencia. El “moat” de Nike no se ha desvanecido, pero ha sido dañado debido a los excesos en el pasado y a la pérdida de su influencia cultural. Este cambio estratégico es una corrección disciplinada, con el objetivo de volver a un modelo que genere flujos de efectivo más predecibles. Para un inversor de valor, lo importante es si este trabajo de reparación logrará restaurar la amplitud del “moat”. La compresión de las márgenes es el precio que hay que pagar por esa reparación; se trata de un costo temporal para obtener una base más duradera. La gran escala y la red de distribución de la marca proporcionan una base sólida, pero su capacidad para generar valor a largo plazo depende de si puede recuperar su ventaja cultural.
La cuestión de si Nike ofrece un margen de seguridad ahora depende de una comparación entre su precio actual y el rango de valores intrínsecos que se pueden obtener a partir de diferentes modelos de evaluación. La evidencia presentada muestra una situación clara: las acciones de Nike se cotizan a un precio superior al que indican las estimaciones fundamentales.
La señal más directa proviene de un modelo de flujo de efectivo descontado. Este modelo arroja una valoración intrínseca del activo en cuestión.
Con el precio actual de las acciones cerca de los 65.90 dólares, esto implica que las acciones están sobrevaloradas en aproximadamente un 40%. Otra análisis DCF realizada por Simply Wall St indica que el valor intrínseco de las acciones es ligeramente más alto.Todavía están por debajo del precio reciente de 64.53 dólares. Estos modelos indican que existe una diferencia significativa entre el precio actual y el valor descontado de los flujos de efectivo futuros.Otras métricas de valoración arrojan un rango más amplio de resultados, lo que destaca la incertidumbre en la proyección del crecimiento futuro y los riesgos de Nike. Los valores de EV/EBITDA indican un valor de 62.67 dólares para la empresa. En cambio, un cálculo simple basado en el ratio P/E arroja un valor razonable de 51.15 dólares. Sin embargo, el indicador más importante que refleja esta diferencia es el consenso de los analistas, que varía entre 58 y 115 dólares. Este amplio rango resalta la controversia: algunos consideran que las condiciones actuales justifican un precio más alto, mientras que otros creen que la marca enfrenta obstáculos estructurales.
Un factor crítico que aumenta esta incertidumbre es la intensidad de capital invertido por Nike. El porcentaje de reinversión de la empresa, del 27%, indica que una parte significativa de sus ganancias debe ser reinvertida en el negocio para financiar el crecimiento. Este alto índice afecta directamente la rentabilidad del capital invertido. Aunque la rentabilidad del capital invertido por Nike (11.2%) sigue siendo superior al costo promedio de su capital (9.49%), la diferencia es pequeña. Para un inversor de valor, esto significa que la empresa debe actuar con precisión para obtener rendimientos suficientes de esa reinversión. Cualquier error en la gestión eficiente del capital podría erosionar rápidamente su valor intrínseco.
En resumen, se trata de una cuestión de expectativas y riesgos. El precio actual implica que se requiere un alto nivel de confianza en que Nike pueda superar con éxito sus problemas estratégicos, recuperar su ventaja cultural y generar rendimientos sólidos en su camino de crecimiento basado en el uso intensivo de capital. Los modelos de valoración, en particular el modelo DCF, indican que el precio actual no ofrece suficiente margen de seguridad. Esto significa que los inversores están siendo obligados a pagar por algo que aún no está garantizado. Para un inversor disciplinado, la mejor opción es esperar a que el precio se alinee más con el rango inferior del valor intrínseco, donde el margen de seguridad se vuelve más atractivo.
Para un inversor que busca obtener rendimientos a largo plazo, la verdadera prueba no es el resultado de las ganancias trimestrales, sino el potencial para lograr una acumulación constante de valor a lo largo de una década o más. El caso a largo plazo de Nike se basa en una premisa sencilla: si la empresa logra estabilizar su negocio de ventas al por mayor y mejorar sus márgenes brutos, podrá generar flujos de efectivo de alta calidad y predecibles. Este es el fundamento para la acumulación de valor. La reciente disminución en los ingresos por ventas al por mayor y la importante reducción en los márgenes brutos no son simplemente asuntos contables; son síntomas de un error estratégico que debe corregirse.
La estabilización de los ingresos por venta al por mayor y la mejora de las márgenes brutas son indicadores clave que deben ser observados. Las propias expectativas de la empresa sugieren que el peor impacto financiero causado por sus acciones relacionadas con “gana ahora” ya ha pasado. Se espera que los efectos negativos disminuyan en el futuro. Para un inversor paciente, el siguiente paso es ver si esto se traduce en una recuperación tangible en las ventas por venta al por mayor y en una mejoría en las márgenes brutas. Eso significaría que el cambio estratégico hacia una mayor independencia en la distribución directa a los consumidores está dando resultados positivos. Esto significaría que Nike está recuperando su equilibrio, aprovechando más eficientemente su amplia red de distribución y reduciendo la volatilidad que implica tener su propia presencia en el mercado minorista. Este es el camino hacia un rendimiento financiero más estable.
Sin embargo, un modelo de negocio estable no es suficiente para justificar una valoración de precio elevado. La equidad cultural del brand y la capacidad de innovación en los productos son también factores cruciales. Los datos indican que Nike ha tenido dificultades para desarrollar nuevos productos interesantes, y su equidad cultural está disminuyendo. Para que el brand pueda obtener precios elevados y ganar la lealtad de los consumidores, debe volver a convertirse en una fuente de productos innovadores y destacables. El objetivo de la empresa es crear productos que se destaquen en los deportes más importantes y que hagan que los consumidores se identifiquen con ellos. Un inversor paciente debe estar atento a las señales de que este nuevo enfoque se traduzca en un nuevo conjunto de productos que capte la imaginación del mercado.
La decisión final depende de la dilemática que enfrenta un inversor de valor clásico: ¿Comprar una empresa maravillosa a un precio justo, o una empresa justa a un precio maravilloso? Las pruebas sugieren que Nike es una empresa excelente, pero su precio actual, de aproximadamente 65 dólares, no representa un precio justo para ingresar en la empresa. El modelo DCF indica que el valor intrínseco de Nike está cerca de los 46,62 dólares. Además, el precio de las acciones se encuentra en un factor P/E de 37,8 veces. Para que la inversión sea viable a largo plazo, es necesario que los esfuerzos estratégicos tengan éxito y que la marca pueda recuperar su posición cultural. Mientras tanto, la margen de seguridad sigue siendo pequeña. La mejor opción es esperar a que el precio se alinee con el rango inferior del valor intrínseco, donde el potencial de crecimiento se valore a un precio más bajo.
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