Las acciones de Newmont aumentaron un 2.1% debido a la inversión en expansión en Argentina. Esta es la 133ª inversión de Newmont en este país, con un volumen de negociación de 910 millones de dólares.

Generado por agente de IAAinvest Volume RadarRevisado porTianhao Xu
jueves, 26 de febrero de 2026, 6:01 pm ET2 min de lectura
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Resumen del mercado

El 26 de febrero de 2026, Newmont Corporation (NEM) cerró la jornada con un aumento del 2.10% en el precio de sus acciones, lo cual refleja un nuevo optimismo por parte de los inversores. Las acciones de la empresa se negociaron con un volumen de 0.91 mil millones de dólares, lo que la sitúa en el puesto 133 en términos de actividad de negociación diaria. Este resultado se produjo después de un aumento del 0.61% el día 25 de febrero, debido a la anunciación de una inversión de 800 millones de dólares para expandir la mina de oro Cerro Negro en Argentina. La tendencia positiva reciente está en línea con la estrategia general de Newmont: utilizar una liquidez sólida, gracias a los 7.3 mil millones de dólares en flujos de efectivo gratuitos durante el año fiscal 2025, para financiar proyectos de gran impacto, sin por ello diluir el patrimonio de los accionistas.

Motores clave

El principal factor que impulsa el rendimiento de las acciones de Newmont es la inversión de 800 millones de dólares en el proyecto de expansión de la mina Cerro Negro en Argentina. Esta iniciativa, confirmada por el ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo, tiene como objetivo prolongar la vida operativa de la mina más allá del año 2035, mejorar los protocolos de seguridad y crear empleo local. Cerro Negro es una de las minas más productivas de Newmont; en 2025, generó 278,000 onzas de oro, lo que demuestra su importancia estratégica. Al prolongar la vida de la mina, Newmont se asegura un flujo de ingresos constante, incluso en un entorno económico volátil como el de Argentina. Además, la alineación de este proyecto con los objetivos de desarrollo nacional reduce los riesgos regulatorios y geopolíticos.

La capacidad de Newmont para financiar por sí misma su expansión es un diferenciador clave. El flujo de efectivo gratuito de la empresa, que alcanzó los 7,3 mil millones de dólares en el año 2025, proporciona recursos suficientes para llevar a cabo el proyecto CNE1, sin necesidad de emitir nuevas acciones. Esta estrategia atrae a los inversores que temen la dilución del valor de sus inversiones. Esta flexibilidad financiera contrasta con las empresas competidoras, que dependen de financiamiento externo. Esto refuerza aún más la dedicación de Newmont hacia la creación de valor a largo plazo. Los analistas señalan que el proyecto CNE1 refleja una tendencia general en la industria: dar prioridad a la expansión de activos existentes, en lugar de emprender proyectos de alto riesgo. De este modo, se garantiza la eficiencia operativa, al mismo tiempo que se mantiene el crecimiento de la empresa.

El papel de Argentina en el portafolio de Newmont amplía aún más la importancia de esta inversión. La ubicación de la mina Cerro Negro en la Patagonia, una región con una producción de oro históricamente estable, la convierte en una fuente confiable de ingresos para Newmont. El apoyo del gobierno argentino al proyecto no solo garantiza que las autorizaciones regulatorias sean más sencillas, sino que también se alinea con las prioridades nacionales, ya que el sector minero es considerado un pilar importante para la recuperación económica. Esta alianza reduce los temores relacionados con la inestabilidad política, algo que ha afectado históricamente las operaciones mineras en la región.

Sin embargo, las perspectivas a corto plazo de Newmont están condicionadas por diversos desafíos. Una disputa con Barrick Gold sobre la empresa conjunta en Nevada Gold Mines introduce incertidumbre en las operaciones de Newmont. El supuesto desvío de recursos por parte de Barrick hacia su proyecto Fourmile ha llevado a Newmont a declarar una situación de incumplimiento, exigiendo que se introduzcan reformas para recuperar la productividad de los activos compartidos. Aunque el flujo de efectivo libre y las inversiones estratégicas de Newmont constituyen una base sólida, las tensiones sin resolver con Barrick podrían retrasar la optimización de la empresa conjunta y afectar la percepción de los inversores. Además, las proyecciones para 2026 indican un descenso en la producción de oro, a 5.3 millones de onzas, desde 5.9 millones en 2025. Este descenso se debe a la secuenciación de las minas y a la venta de activos, lo cual podría afectar las expectativas de crecimiento a corto plazo.

El mercado del oro en general también respeta las inversiones estratégicas de Newmont. Los precios del oro, impulsados por las incertidumbres mundiales y la fuerte demanda de los bancos centrales, crean un entorno favorable para el proyecto CNE1. Además, los subproductos de la mina, como el plata y el cobre, se benefician del aumento de la demanda en los sectores de la energía renovable y los vehículos eléctricos. Esto diversifica las fuentes de ingresos y reduce la dependencia de las fluctuaciones de los precios del oro. El enfoque de Newmont en la sostenibilidad, incluyendo las tecnologías ambientales avanzadas en Cerro Negro, se alinea además con las expectativas regulatorias e inversoras actuales, lo que fortalece su resiliencia en un sector que enfrenta una mayor supervisión.

En resumen, las ganancias de las acciones de Newmont se basan en una combinación de estrategias de expansión, fortaleza financiera y alineamiento geopolítico. El proyecto CNE1 no solo asegura la producción a corto plazo, sino que también permite a la empresa enfrentar las incertidumbres macroeconómicas. Aunque existen desafíos como la disputa con Barrick y los ajustes en las directrices de producción, la capacidad de Newmont para asignar capital de manera disciplinada y su enfoque en proyectos de gran impacto constituyen una base sólida para la creación de valor a largo plazo.

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