La carrera por el contenido de Netflix y la contrarrevolución cinematográfica
El giro estratégico de Netflix ya no es un plan, sino una realidad estructural. La empresa está abandonando su identidad como mero distribuidor y, en cambio, se convierte en una productora y adquirente de contenido de forma verticalizada. Se trata de una maniobra defensiva, una respuesta a la mercantilización del streaming y a la amenaza existencial que representa el exceso de contenido generado por la inteligencia artificial. Los datos indican que Netflix va a concentrarse en adquirir propiedad de los contenidos. Para el año 2025, Netflix planea invertir…Deberá haber alrededor de 18 mil millones de dólares de dinero en efectivo en el contenidoSe trata de un aumento del 11%, en comparación con los 16,2 mil millones de dólares en el año 2024. El director financiero, Spencer Neumann, no consideró esto como un límite, sino más bien como una oportunidad para seguir creciendo. Dijo que “no estamos ni cerca de alcanzar un techo”, y que la empresa “solo está comenzando”.
Este planteamiento agresivo de gastos es una respuesta directa a un nuevo entorno competitivo. Según sostiene el consultor de medios independientes Doug Shapiro, la "guerra a los sueños" de Netflix ya no es tan relevante. La verdadera lucha ahora es contra“Teorema infinito de los monos” de la era de la inteligencia artificialEl riesgo no solo reside en la competencia por el tiempo de los espectadores, sino también en la resistencia de los consumidores a pagar sus suscripciones cuando el contenido se convierta en una mercancía infinita, potencialmente generada por IA. Al poseer su propio contenido, Netflix tiene entre sus objetivos construir un muro defensivo de propiedad intelectual exclusiva y lealtad de marca, pasando de una plataforma que depende de contratos de licencias a un estudio con su propio repertorio.
Este cambio es parte de una transformación más amplia en la industria. El equilibrio de poder ha cambiado significativamente. Mientras el sector del entretenimiento se enfrenta a esta situación…más de 17.000 puestos de trabajo se cortarán en 2025Y las ganancias de las salas de cine nacionales se mantienen cerca de los 8.9 mil millones de dólares. Las nuevas “gigantes” son empresas tecnológicas como Netflix, Apple y Amazon. Ahora, estas compañías superan en importancia a Disney, NBCU, Paramount y cualquier otra empresa de Warner Bros. Se trata de una reorganización estructural en la que el poder financiero y la capacidad de acceso global de las empresas tecnológicas están redefiniendo las reglas del negocio de la producción de contenidos. Esto obliga a los grandes conglomerados mediáticos a adaptarse o ser adquiridos por estas empresas tecnológicas. La retirada estratégica hacia el dominio del control sobre los contenidos es el pilar central de este nuevo orden.
La contrarrevolución en el cine: el nicho de mercado de IMAX
Mientras que gigantes como Netflix invierten billones en la posesión de contenidos, el sector cinematográfico lucha contra esta situación con otro tipo de ventajas: la exclusividad y los precios premium. Un ejemplo destacado es IMAX, que no solo ha logrado adaptarse a estos cambios, sino que incluso ha avanzado más allá de ellos. En 2025, la empresa registró su año más exitoso hasta la fecha, estableciendo un nuevo récord mundial en cuanto al ingresos por entradas.$1.28 BiliónEse número representa un aumento de más del 40% en comparación con el año anterior. También representa un incremento del 13% respecto al máximo registrado en 2019.
Este éxito se construye sobre una estrategia deliberada de escasez y experiencia de primer nivel. Los escenarios IMAX representan ahora menos del 1% de los escenarios mundiales, una ventaja estructural que permite a la empresa obtener una participación desproporcionada en los ingresos. Por ejemplo, durante el primer fin de semana de "Avatar: Fuego y ceniza", dirigida por James Cameron, la red IMAX contribuyó con el 12,6% del total de ventas mundiales de ese pico de escenarios. La fuerza del actor es tan poderosa que incluso las estrellas más poderosas de Hollywood ahora necesitan negociar los exquisitos periodos de proyección del mismo. Como se reporta,Tom Cruise exigió que la película tuviera una duración de tres semanas, con exclusividad para él.por su último film de "Misión Imposible", una solicitud que le impuso también promover IMAX durante su gira por todo el mundo.

Esta dinámica crea un poderoso ciclo de retroalimentación. A medida que la industria teatral se vuelve más fragmentada y el gasto de los consumidores se vuelve más selectivo, las audiencias que salen de sus hogares optan cada vez más por formatos de alta calidad. Cuando la industria teatral en general enfrenta dificultades, IMAX suele beneficiarse de ello. Esto se puede ver en el año 2025, cuando sus acciones aumentaron en más del 44%, mientras que compañías como AMC tuvieron un desempeño muy malo. En resumen, se trata de una verdadera contrarrevolución: en una era de contenido de streaming infinito, los activos teatrales más valiosos son aquellos que son limitados, exclusivos y que ofrecen una experiencia física real. IMAX se ha posicionado como el nicho de alta calidad, donde la experiencia física no es solo una opción, sino el objetivo principal.
Desempeño, contraste y resistencia del mercado
El panorama competitivo se divide en dos estrategias distintas. El mercado les recompensa de manera diferente a cada uno de ellos. Mientras que Netflix invierte miles de millones para poseer los contenidos, IMAX logra generar ingresos a partir de la experiencia cinematográfica relacionada con esos mismos contenidos. La marcada diferencia en el rendimiento bursátil de IMAX en 2025 lo demuestra claramente. Las acciones de IMAX aumentaron más de…44%Un aumento que ocurrió incluso antes de que la empresa anunciara sus resultados récord.1.28 billones de dólaresEn términos de ingresos mundiales en la taquilla, la situación fue muy negativa. Por el contrario, el sector cinematográfico en general se vio afectado gravemente. Las acciones de AMC cayeron más del 60%; las acciones de Marcus Corporation bajaron aproximadamente un 28%; y las acciones de Cinemark disminuyeron un 25%.
Esta divergencia no es aleatoria; refleja la resiliencia del modelo de IMAX de clase premium. Cuando el catálogo de pantallas descansa y el gasto de los consumidores se vuelve más selectivo, las audiencias que salen de sus hogares optan cada vez más por experiencias de clase premium y de alto margen. Como señala la evidencia, "Cuando el catálogo de pantallas sobre películas es reducido, IMAX se beneficia, porque cuando los espectadores deciden abandonar sus sofás, eligen cada vez más opciones de plataformas de gran formato de clase premium". Esta dinámica es estructural. Las pantallas IMAX representan menos del 1% del total de pantallas mundiales, una escasez que les permite obtener una renta desproporcionada y un precio premium de las entradas de PLF que promediaron $17.65 en 2025 frente a $13.29 para entradas generales.
La dinámica central es una de separación. Netflix está invirtiendo mucho en el desarrollo de su propio contenido, con la esperanza de que el control sobre ese contenido genere lealtad entre los suscriptores a largo plazo. Por su parte, IMAX aprovecha la experiencia física que ofrece ese contenido, especialmente para las películas de gran éxito que los estudios todavía desean estrenar en cines. El mercado indica que ambas estrategias tienen su valor, pero, en términos generales, la experiencia premium parece ser más resistente a las dificultades que enfrenta la industria en general.
Las energías impulsoras y los riesgos: peleas por ventanas y concentración de mercado
Las inversiones estratégicas que han realizado Netflix e IMAX ahora enfrentan una prueba crucial: ¿recibirá el mercado un reconocimiento por la propiedad de contenidos y las experiencias de alta calidad que ofrecen? ¿O será que los cambios estructurales podrían socavar ambos modelos? El camino que se tiene por delante está lleno de riesgos específicos y desafíos importantes.
Para Netflix, la adquisición de Warner Bros. Discovery es el catalizador definitivo, pero también supone una amenaza directa e inmediata al sistema cinematográfico. El precio que pide la compañía no es simplemente una biblioteca, pero el control de la ventana de estreno. Los datos indican que Netflix está presionando por quePeríodo de 17 díaspara los títulos de Warner, una drástica compresión que podría reducir en efecto la rentabilidad del cine. No se trata de una hipótesis; es el núcleo de una batalla que se enfrenta en Washington, donde los propietarios de cines han emulado a los reguladores federales, pidiendo una "alarma roja". El riesgo es doble: una reducción de las salas de pantalla, liderada por Netflix, podría desencadenar una reducción violenta en la oferta de películas, que pudiese amenazar a IMAX, una franja de mercado que no se ha concebido desde que Netflix alcanzó el dominio de la distribución. Sin embargo, la adquisición también es un movimiento defensivo de Netflix para combatir la sobrecarga de contenido de inteligencia artificial, un giro que indica el fin de su dominio de la distribución y el comienzo de una nueva era, impulsada por la propiedad.
En el modelo de calidad teatral, el riesgo radica en la volatilidad cíclica y en la dependencia de ciertos eventos especiales. El año récord de IMAX se debió a que había pocas películas importantes estrenadas ese año. Este patrón es inherentemente inestable. La situación del sector ahora está vinculada al éxito de unas pocas películas de gran alcance, lo que crea una dinámica en la que todo puede cambiar en cualquier momento. Esta concentración en un número reducido de películas significa que todo el modelo es vulnerable a períodos de baja actividad en cuanto a lanzamientos de grandes producciones. El mercado ha demostrado que puede ofrecer experiencias de alta calidad, pero también puede castigar al sector en su conjunto, como se vio en…60% de descenso en las acciones de AMCEl año pasado, la viabilidad de IMAX no estaba garantizada; eso dependía del flujo constante de películas con alta demanda.
En última instancia, la batalla entre estas dos estrategias se reduce a una elección fundamental de los consumidores. Netflix está tratando de ganar la batalla por la atención comprando los contenidos, apostando a que la exclusividad y la lealtad de marca impulsarán sus suscripciones. IMAX está apostando a que la experiencia física del estreno de cinta tiene mucho que ver, algo que los consumidores históricamente han estado dispuestos a pagar. La evidencia muestra que ambos tienen razón, pero de maneras diferentes. Como un ejecutivo dijo, la industria se encuentra en un periodo deTransiciónY el último test es si los espectadores pagarán por la comodidad de la transmisión en casa o por la experiencia unida e inmersiva de la pantalla grande. Las guerras de ventanas y la concentración de mercado son los campos de batalla donde se decidirá esa elección.

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