La Marina de los Estados Unidos promete proporcionar escoltas en el estrecho de Ormuz. Pero el mercado aún espera pruebas concretas, teniendo en cuenta los petroleros que se han atrapado en la situación actual y el 97% de reducción en el tráfico marítimo.
La reacción del mercado de petróleo ante la escalada en Oriente Medio fue rápida y severa. El lunes, los futuros del crudo estadounidense…El número de rosas aumentó en más del 20%En los primeros momentos del mercado, el precio alcanzó su nivel más alto desde julio de 2022. Este aumento se debió a la preocupación de que la guerra entre Estados Unidos e Israel, por un lado, y Irán, por otro, pudiera llevar a una clausura prolongada del Estrecho de Ormuz. Este punto estratégico es de suma importancia, ya que más de 14 millones de barriles de crudo pasan por allí cada día. El mercado tomó en consideración el riesgo de una reducción en el suministro durante semanas o meses, así como las posibles perturbaciones en la logística.
La escalada de amenazas pasó de ser meras declaraciones retóricas a una amenaza directa el martes. El presidente Trump anunció en Truth Social que…La Marina de los Estados Unidos comenzará a escoltar a los petroleros comerciales a través del Estrecho de Ormuz.Eso fue una clara señal de que se pretendía utilizar la fuerza militar para asegurar los flujos de energía. Se trataba de un paso drástico que situaría los buques de guerra estadounidenses directamente en una zona de alta amenaza, frente a las costas iraníes. La anunciación ocurrió en el marco de una campaña más amplia de ataques; el presidente se jactó de haber logrado “golpes” contra el liderazgo iraní y declaró que todavía estaba por venir una “gran ola” de ataques.
Sin embargo, surgió un vacío crucial entre la amenaza y las medidas inmediatas que se podrían tomar. Un funcionario de la Casa Blanca aclaró posteriormente que…La Marina no ha escoltado ningún buque cisterna o cualquier otro tipo de embarcación en este momento.La promesa de comenzar a escoltar a los petroleros sigue siendo una opción contingente, no una realidad operativa. Esto genera tensión: el mercado ya ha asignado un precio al peor escenario posible, donde el estrecho se cerraría. Pero Estados Unidos aún no ha demostrado la capacidad ni la voluntad de implementar plenamente las medidas que acaba de anunciar.
La situación actual es bastante clara en cuanto a la respuesta del mercado. El pánico inicial en el mercado, con precios que subieron más de un 20%, parece haber sido una reacción ante la amenaza real de una interrupción prolongada en el suministro. La posterior anunciación de escoltas navales tenía como objetivo aliviar esas preocupaciones. Sin embargo, la falta de medidas inmediatas sugiere que la amenaza sigue siendo real. La cuestión clave es si este movimiento drástico del mercado ya refleja el peor escenario posible, lo que significa que hay poco margen para una mayor caída en los precios si el estrecho sigue cerrado. O si el riesgo de una respuesta militar por parte de Estados Unidos está siendo subestimado.

La realidad de la disrupción frente a los precios establecidos por el mercado
El pánico inicial del mercado causó un shock en el suministro que se prolongó durante mucho tiempo. Sin embargo, la realidad es que se produjo una paralización casi total de los sistemas económicos, lo cual ya está afectando negativamente al sistema en general. La magnitud de este desastre es impresionante. Según datos de las Naciones Unidas…El tráfico a través del estrecho ha disminuido en un 97% desde que comenzó la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.En la práctica, esto significa que recientemente solo se han registrado dos buques iraníes que han salido de esa región. Esto no es una disminución insignificante; se trata, en realidad, de un cierre funcional del punto estratégico más importante para el suministro de energía del mundo.
Los costos humanos y logísticos son cada vez mayores.Actualmente, alrededor de 400 petroleros están atrapados en el Golfo.Según las estimaciones,Al menos 200 barcos todavía están anclados.En aguas abiertas, esto crea un grave riesgo de agotamiento de los recursos de almacenamiento para los productores del Golfo. Además, se genera un enorme acopio de carga en los centros de almacenamiento. La primera reacción del mercado fue un aumento de los precios en más del 20%, como respuesta directa a esta amenaza inmediata de crisis de suministro.
Sin embargo, el mercado ya ha comenzado a reevaluar la situación. Después de que Estados Unidos anunciara su plan de escolta naval…Los precios del petróleo disminuyeron significativamente. El precio del WTI bajó más de un 12% en un solo día.Este movimiento indica que el primer impacto ya ha sido superado. Ahora, el mercado está evaluando si la nueva posibilidad de una solución militar por parte de Estados Unidos es realmente valiosa, en comparación con la cruel realidad de tener una flota atrapada y un canal marítimo cerrado.
La pregunta clave es si el mercado ha fijado un precio adecuado para esta situación. El aumento del 20% implica una alta probabilidad de que la situación se prolongue. La caída del 12% posterior indica algún alivio, pero el problema principal sigue siendo el mismo: Estados Unidos aún no ha logrado abrir ningún buque tanquero. Lo que se promete es algo contingente, no una garantía de una resolución rápida. Los barcos atrapados y la reducción del 97% en el tráfico son hechos reales y continuos. Si el estrecho sigue cerrado, las presiones económicas y de almacenamiento se intensificarán, lo que podría provocar nuevos picos de precios. El retroceso del mercado puede haber sido prematuro; por lo tanto, el mercado seguirá siendo vulnerable a nuevas oleadas de volatilidad si Estados Unidos no logra abrir el estrecho.
La asimetría del riesgo y lo que se incluye en el precio
La reacción del mercado ya ha absorbido el impacto inicial, lo que ha generado una clara asimetría en los riesgos. El principal riesgo ahora no es una nueva catástrofe imprevista, sino el fracaso de una solución prometida. Estados Unidos ha anunciado que comenzará a escoltar a los petroleros.Tan pronto como sea posible.Pero un oficial de alto rango ha confirmado esto.Las fuerzas estadounidenses no están actualmente acompañando los barcos a través del Estrecho.La operación enfrenta importantes desafíos operativos. Los buques estadounidenses deben transitar por una “zona de combate llena de amenazas iraníes”. El retraso en el despliegue de los buques es un factor crítico; si la Marina no puede o no quiere actuar rápidamente, la interrupción en el suministro continuará.
Esto establece el punto de vigilancia clave. El mercado ya ha tenido en cuenta la peor situación posible: una clausura prolongada. Los precios han subido más del 20% inicialmente. Ese movimiento ya se ha mitigado, en parte.El precio del WTI cayó más de un 12% en un solo día.Después de la anunciación del servicio de escolta, las posibles ganancias en términos de precios están limitadas. Incluso si el estrecho sigue cerrado, el mercado ya se ha adaptado a la nueva realidad: un 97% de reducción en el tráfico y una flota atrapada en el puerto. Cualquier aumento significativo más adelante requeriría una escalada imprevista, algo que los precios actuales no reflejan.
El verdadero catalizador para el siguiente paso será la acción, no la retórica. El mercado está esperando una señal de que Estados Unidos realmente va a actuar. Si la Marina comienza a escoltar los convoyes, eso indicaría una reducción de la tensión y un compromiso por parte de EE. UU. para abrir el estrecho. El secretario de Energía, Chris Wright, ha sugerido…Los estadounidenses deberían ver una disminución en los precios del combustible en pocas semanas, no en meses.Si esto ocurriera, es probable que los precios bajen, ya que la amenaza de escasez de suministro disminuiría inmediatamente.
Visto de otra manera, el riesgo y la recompensa son favorables para el petróleo. La posibilidad de una resolución rápida ya está incorporada en el precio del petróleo. Por otro lado, el riesgo de un cierre prolongado sigue existiendo, pero ya se refleja en el precio base elevado del petróleo. El mercado ha pasado de un estado de pánico a uno de espera cautelosa. La asimetría es clara: los riesgos relacionados con un fracaso en las operaciones de rescate son limitados, ya que el peor escenario de caída en el suministro ya está presente en el precio del petróleo. Por otro lado, las oportunidades de ganancia también están limitadas por el mismo factor. El próximo movimiento del mercado dependerá completamente de si la Marina realmente comienza sus operaciones.



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