Gas Natural: ¿Ya está incluido en los precios del frío?

Generado por agente de IAVictor HaleRevisado porTianhao Xu
domingo, 18 de enero de 2026, 8:55 pm ET4 min de lectura

El catalizador inmediato es evidente. El lunes, los futuros del gas natural…

El precio superó los 3.55 dólares por millón de unidades térmicas británicas, después de que una previsión de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica indicara que se esperaba una gran helada para finales de enero. Se trata de una estrategia típica de “comprar según las noticias”. El mercado está anticipando un cambio drástico en la tendencia climática, lo cual representa un obstáculo importante para el mercado.

Hace solo unas semanas, se esperaba que el invierno fuera cálido. Ese inicio cálido del año 2026 ya ha ocurrido.

Esto ha causado que los precios bajen drásticamente. Además, las reservas de almacenamiento están creciendo a un ritmo tal que podrían superar los 2 Tcf para finales de la temporada de retiro de los productos. Las nuevas previsiones indican que existe una gran brecha entre las expectativas del mercado y la realidad. Ahora, el mercado cree que el período de frío que ocurrirá a finales de enero será un impacto significativo en la demanda, y no simplemente un fenómeno climático temporal.

La situación es clásica. La expectativa de un aumento en la demanda de calefacción hace que los operadores del sistema eléctrico ya hayan emitido alertas para prepararse ante un aumento en la demanda. Sin embargo, la verdadera prueba será si esta crisis fría será lo suficientemente prolongada como para perturbar significativamente el exceso de reservas de energía. Por ahora, el mercado está reaccionando a las noticias sobre un posible ajuste en la relación entre oferta y demanda. Pero los factores fundamentales, como la abundante oferta de energía y los altos inventarios, siguen siendo un factor importante que puede influir en la situación.

La revisión de la realidad: Suministro, almacenamiento y el “número del susurro”.

La actitud de “comprar según los rumores” que tiene el mercado ahora se enfrenta a una dura realidad. La expectativa de un aumento en la demanda, causado por las bajas temperaturas, debe superar el hecho de que hay una abundante oferta y altos inventarios. Las cifras estimadas para un posible ajuste de precios están siendo puestas a prueba contra los datos concretos.

En el lado de la oferta, la producción sigue siendo sólida. La producción de gas seco en los Estados Unidos continúa siendo elevada.

Es un nivel que ha aumentado año tras año. Este flujo constante, combinado con las exportaciones resistentes y el gas natural como fuente de suministro, constituye un contrapeso efectivo a cualquier aumento en la demanda causado por las condiciones climáticas. Incluso cuando el clima se vuelve más frío, la percepción del mercado sigue siendo positiva, gracias a esta fuerte capacidad de suministro.Del contrato de febrero, a pesar de las previsiones.

La imagen de almacenamiento constituye un “búfer” crítico. Hasta la semana pasada, los inventarios de gas disponible eran de 3,185 Bcf, lo cual representa un aumento de 106 Bcf con respecto al promedio de los últimos cinco años. Este excedente representa una forma de protección del mercado contra las fluctuaciones del precio del gas. Para que el clima frío afecte significativamente al mercado, sería necesario que las retiradas de gas superaran el ritmo estacional ya elevado, lo que causaría una rápida disminución de este excedente. La trayectoria actual sugiere que, incluso con el clima frío, es probable que el excedente persista durante algún tiempo.

En resumen, la predicción de temperaturas bajas es un factor que puede influir en los precios a corto plazo, pero no representa un cambio fundamental en el mercado. El aumento de los precios debido a este fenómeno climático es una apuesta basada en un evento meteorológico potencialmente importante, pero que, al mismo tiempo, se encuentra dentro de un sistema de abundante oferta y altos inventarios. La acción actual del mercado es un ejemplo típico de “comprar según las noticias”. Sin embargo, para que los precios logren un aumento sostenido, depende de si el frío puede forzar retiros de capital que el mercado no pueda absorber fácilmente. Por ahora, los factores fundamentales sugieren que el impacto del frío aún no se ha tenido en cuenta en los precios del mercado.

La brecha de expectativas: ¿Se trata de una nueva orientación o simplemente de una forma de engañar a los demás?

El clima frío crea una clara tensión entre la reacción inmediata del mercado y las proyecciones a largo plazo. La pregunta clave es si este evento meteorológico obligará a reajustar las perspectivas de baja para el año 2026, o si simplemente añadirá un nuevo factor de volatilidad a corto plazo, sobre un mercado que ya está sobresaturado desde el punto de vista fundamental.

El mecanismo para un posible reinicio del mercado es simple. Se espera que el clima frío reduzca la velocidad con la que se agotan los inventarios. Las proyecciones de la EIA se basan en una disminución gradual y estacional del exceso de inventarios actual. Si el clima frío provoca un aumento repentino y sostenido en la demanda, eso podría retrasar esa disminución de los inventarios, manteniéndolos más altos por más tiempo. Esto retrasaría el declive de los inventarios, que, según el modelo de la agencia, eventualmente causaría un aumento en los precios en 2027. En otras palabras, el clima frío podría hacer que el reinicio del mercado se retrase aún más, lo que podría invalidar la trayectoria de precios prevista para 2026.

Sin embargo, la reducida sensibilidad del mercado a los cambios climáticos a corto plazo sugiere que esto podría ser algo único en este caso. A pesar del frío, los precios han continuado disminuyendo. El contrato correspondiente a febrero…

La caída se debe a los niveles más bajos desde hace tiempo. Esto refleja el poderoso contrapeso que representa el suministro constante y las exportaciones de GNL. El mercado indica que, aunque las condiciones climáticas pueden causar picos en los precios, no pueden superar fácilmente la tendencia estructural de un suministro abundante y un alto nivel de almacenamiento de combustible. La crisis climática es un evento de volatilidad, no un cambio en la tendencia general del mercado.

En resumen, la crisis climática aún no se ha reflejado en los precios de las acciones. Las previsiones de la EIA indican que el precio en Henry Hub…

Por ahora, todo permanece intacto. Para que ocurra un reajuste en las condiciones de mercado, es necesario que el clima frío se mantenga lo suficientemente fuerte como para perturbar significativamente la situación actual. Según las evidencias actuales, esa posibilidad no está considerada en los precios del mercado. El mercado está respondiendo a los rumores sobre un posible choque de demanda, pero los factores fundamentales, como los altos inventarios y el suministro resistente, indican que es más probable que el clima frío sea solo una medida temporal para contrarrestar las perspectivas negativas, y no un reajuste permanente.

Catalizadores y riesgos: Lo que hay que observar a continuación

El mercado ha tomado en consideración la noticia de un choque de demanda causado por el clima frío. Ahora, la atención se centra en los datos que podrían confirmar o refutar la teoría de que este evento climático representa simplemente un aumento temporal en la volatilidad de los precios. Las próximas semanas serán cruciales para determinar si este evento climático es realmente un aumento temporal en la volatilidad de los precios, o si se trata de un cambio fundamental en las condiciones económicas.

La primera señal de alerta es el sorteo semanal de almacenamiento. A partir de la próxima semana, debemos vigilar los resultados reales.

Esto va en contra de la norma estacional. Se espera que el clima frío cause un aumento significativo en la demanda, desde finales del 26 de enero hasta el 1 de febrero. Si el clima frío se materializa como se predice, deberíamos ver un aumento brusco en la demanda, lo que se traduciría en un mayor volumen de productos almacenados de lo esperado. Sin embargo, si ese volumen es significativamente menor de lo previsto, entonces se confirmaría la opinión del mercado de que el impacto del clima frío sobre la demanda está compensado por otros factores, como la debilidad del GNL y el suministro constante. Eso confirmaría que el clima frío no está afectando significativamente el exceso de oferta en el mercado.

El segundo punto clave es cualquier revisión al pronóstico oficial.

Se considera que el precio en Henry Hub disminuirá en aproximadamente un 2%, llegando a poco menos de $3.50 por MMBtu en el año 2026. Si la crisis climática provoca un aumento continuo en la demanda, lo que ralentiza la reducción de los inventarios, la agencia podría necesitar ajustar su previsión de precios para el año 2026. Un cambio en las perspectivas del mercado sería una señal clara de que la crisis climática está siendo tomada en consideración como un factor fundamental. Por ahora, la previsión sigue sin cambiar, lo que indica que la reacción inmediata del mercado aún no se refleja en la opinión oficial.

El riesgo principal es que se produzca una situación en la que los precios bajen rápidamente. El aumento inicial de los precios en el mercado fue un ejemplo típico de comportamiento basado en expectativas. Si el escenario de baja temperatura no se materializa como se predijo, o si esa baja es breve y no genera el aumento de demanda esperado, entonces el aumento de precios se desvanecerá rápidamente. En ese caso, el mercado se dará cuenta de que los factores fundamentales, como los altos inventarios y la capacidad de respuesta del mercado, no han cambiado. Este escenario probablemente conduzca a una fuerte reacción negativa, con los precios volviendo a caer hacia el nivel de 3.05 dólares por millón de pies cubicos, tal como se observó esta semana. En ese momento, el sentimiento del mercado pasará de la expectativa a la decepción.

En resumen, se trata de una prueba de gran importancia para las expectativas de los inversores. La mala previsión del clima es el catalizador, pero los datos de almacenamiento y las perspectivas oficiales son los verdaderos indicadores de la realidad. El mercado está preparado para un posible choque de demanda significativo, pero el camino hacia un aumento sostenido de los precios depende completamente de si el clima frío puede provocar retiros de capital que el sistema de almacenamiento no pueda absorber fácilmente. Por ahora, las pruebas sugieren que el impacto del clima frío aún no se ha tenido en cuenta como un cambio estructural importante.

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Victor Hale
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