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La red informática se volvió muy activa esta semana, cuando Elon Musk calificó al director ejecutivo de Ryanair, Michael O’Leary, como “un completo idiota” y exigió que fuera despedido. La disputa se intensificó, pasando de una simple discusión tecnológica a una verdadera guerra en las redes sociales. O’Leary rechazó la propuesta de Starlink, citando…
Los pasajeros tampoco estaban dispuestos a pagar por el servicio de Wi-Fi. Musk respondió llamando a O’Leary una persona mal informada, e incluso sugirió que él mismo comprara la aerolínea.La cuestión fundamental relacionada con la inversión es muy importante: Ryanair apuesta a que su modelo de bajo costo puede funcionar sin necesidad de utilizar servicios de Internet por satélite de alta calidad. Se trata de una apuesta muy arriesgada, ya que se trata de garantizar la lealtad de los clientes y mejorar la eficiencia energética de la aerolínea. Las cifras son realmente crudas. O’Leary estima que el costo adicional derivado del uso de servicios de Internet por satélite podría representar una gran pérdida económica para la aerolínea.
Es decir, aproximadamente un dólar adicional por pasajero. Eso representa un impacto enorme en los resultados financieros, que ya son bastante ajustados.Se trata de 1,61 mil millones de euros, debido a la presión en los precios.
La apuesta está hecha. Toda la estrategia de Ryanair se basa en sacar cada centavo posible de sus operaciones. Añadir un costo anual de combustible de 250 millones de dólares, aunque el número real sea discutible, representa una amenaza directa para ese modelo de negocio. La reciente disminución de las ganancias de la aerolínea demuestra cuán reducidas ya son las márgenes de beneficio. No se trata solo de Wi-Fi; se trata de si el modelo de bajo costo puede soportar nuevos costos inevitables, o si ya ha llegado a su límite. Es importante observar cómo se desarrollará esta disputa sobre los costos del combustible, teniendo en cuenta la caída de las ganancias del 16%.
Los números cuentan la verdadera historia. Los beneficios netos de Ryanair para los años 2024-2025 disminuyeron.
Se produjo una caída drástica en comparación con los 1,92 mil millones de euros que se registraron el año anterior. El culpable fue la presión de los precios. Los tarifas promedio fueron un 7% más bajas que en el año anterior, lo cual representó un impacto directo en los ingresos totales. Los ingresos totales aumentaron solo un 4%, hasta los 13,92 mil millones de euros. Eso simplemente no fue suficiente para mantenerse al ritmo de los crecientes costos.Mientras que las ganancias brutas aumentaron de forma moderada…
Los costos operativos aumentaron en un 9%. Ese es el verdadero problema. Cada euro de inflación en los costos afecta directamente las mínimas ganancias que se obtienen con un modelo de bajo costo. La aerolínea logró mantener los costos por pasajero estables, pero eso es fruto de una disciplina operativa excelente, no de una negligencia. En este contexto, una penalización anual de 250 millones de dólares en combustible sería como un golpe demoledor para la aerolínea.Entonces, ¿dónde podría Starlink generar ingresos para compensar esa situación? La posibilidad radica en la oferta de servicios de alta calidad para trayectos de larga distancia. Las velocidades máximas de Starlink, según se demostró durante un vuelo con Lufthansa, alcanzaron…
Lo suficientemente rápido como para realizar llamadas de video y transmisiones en línea. Eso es un servicio de lujo. Pero toda la flota de aviones de Ryanair está diseñada para vuelos cortos, de punto a punto. No dominan el segmento de vuelos largos, donde una conectividad de alta calidad podría justificar un aumento en los precios de los billetes. Por ahora, las posibilidades de obtener más ingresos son teóricas; en cambio, los costos son reales, y representan varios cientos de millones de euros. Las cifras son bastante duras.La “guerra” en los medios sociales es muy intensa, pero la verdadera historia se encuentra en la adopción gradual de esta tecnología. Mientras Musk y O’Leary se insultan mutuamente, se está desarrollando una tendencia concreta: más de 30 aerolíneas están instalando el servicio Starlink. No se trata de un rumor; se trata de una estrategia de las aerolíneas como el Grupo Lufthansa, quienes anunciaron planes para instalar este servicio a principios de este mes. El patrón es claro: la adopción se da prioritariamente en las rutas de larga distancia y en los destinos donde la conectividad de alta calidad puede justificar el costo y mejorar la experiencia del pasajero.
Ese es el señal clave. La discusión sobre los costos adicionales relacionados con el combustible es real, pero el mercado ya considera que ese problema puede ser manejable. Si los costos fueran realmente insoportables para toda la industria, no se vería esta ola de instalaciones. En cambio, las aerolíneas ven a Starlink como una necesidad competitiva para ciertos segmentos del mercado, y no como un obstáculo financiero para sus operaciones principales.
Compare eso con el ruido que generan las negociaciones comerciales. La retórica de Musk, que consiste en pedir que se despida a ese empleado, es pura agresión personal, no un análisis financiero preciso. Los comentarios del señor O’Leary, en su papel de “idiota”, son una reacción defensiva ante la humillación pública causada por un bilionario. Ninguno de los dos lados ofrece un argumento empresarial creíble. Las estimaciones sobre las penalidades relacionadas con el combustible: los 200-250 millones de dólares propuestos por O’Leary, frente a la afirmación de SpaceX de que esa penalidad sería del 0.3%, son objeto de disputa. Pero ya se está determinando el veredicto del mercado por parte de las aerolíneas que siguen adelante con esta tecnología.
En resumen: el alboroto que se genera en torno a esto distrae la atención de la realidad. El hecho concreto es que la industria aeronáutica está adoptando la tecnología Starlink. Las discusiones sobre unos pocos puntos porcentuales en términos de eficiencia energética se resuelven en salas de juntas, y no en redes sociales. Para los inversores, esto significa que la conectividad se está convirtiendo en un factor diferenciador importante, y los costos relacionados con ella se asumen donde sea necesario. El ruido que se genera es simplemente eso, ruido.
La discusión es intensa, pero el veredicto se reflejará en los informes trimestrales y en las facturas de combustible. Estos son los aspectos que los inversores deben tener en cuenta para determinar si la apuesta de Ryanair tiene sentido o no.
En primer lugar, es necesario supervisar el proceso de lanzamiento de Starlink por parte del Grupo Lufthansa. Este es un verdadero test en la práctica. La aerolínea alemana anunció que planea implementar Starlink a principios de este mes. Se espera que el servicio esté disponible en la segunda mitad del año.
Pero el avión de la marca Lufthansa, con una escala de 850 pasajeros, hace que los datos relacionados con este modelo de aerolínea sean de gran importancia. Es importante observar cualquier comentario público sobre los efectos en la eficiencia del uso del combustible o las métricas relacionadas con la demanda de pasajeros. Si Lufthansa informa que recibe una penalización mínima o que hay una alta demanda por este servicio, eso pondrá en duda la estimación de 250 millones de dólares hecha por O’Leary. Cualquier problema en este aspecto sería un claro indicio de problemas para Ryanair.En segundo lugar, la conferencia de resultados del cuarto trimestre de 2025 será el próximo importante evento que podría influir en los resultados de la compañía. Los últimos resultados anuales de Ryanair mostraron que…
Debido a la presión de los precios, el próximo informe financiero nos revelará si esa presión ha disminuido o incluso aumentado. Son importantes los indicadores como la reducción de las márgenes de beneficio, especialmente si los precios del combustible aumentan. También es importante seguir el crecimiento de los ingresos auxiliares. El aumento del 1% en los ingresos auxiliares de la aerolínea el año pasado no fue suficiente para compensar la baja en los precios de los billetes. Si esta tendencia se detiene, significa que el negocio principal está sufriendo una gran presión, lo que hace que cualquier nuevo costo, como Starlink, no sea viable.Por último, debemos estar atentos a cualquier cambio en la postura pública de Ryanair. La retórica actual, que parece ser una forma de distraer la atención, no es más que un truco. El verdadero movimiento se producirá en la sala de dirección. Si la aerolínea comienza a suavizar su posición o a indicar la posibilidad de implementar algún programa piloto, eso significará que las consecuencias económicas son demasiado graves como para ignorarlas. Por el contrario, si la aerolínea sigue adelante con sus políticas, eso demostrará su confianza extremada en su capacidad para controlar los costos. En either case, el próximo llamado de resultados o alguna anunciación importante será el indicador del próximo paso.
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