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La tesis principal es una clara desconexión entre el riesgo percibido y los precios en el mercado. Según David Adams de Morgan Stanley, los operadores subestiman sistemáticamente la posibilidad de escenarios extremos que puedan causar problemas en las principales monedas. El euro, señala, es una de las principales vulnerabilidades; los riesgos extraordinarios son subvalorados en su precio. No se trata de resultados imposibles, sino de la complacencia del mercado frente a un mundo lleno de “desconocidos desconocidos”.
La evidencia de esa complacencia es evidente en los datos.
Fue un período marcado por políticas comerciales agresivas de parte de Estados Unidos. El índice de volatilidad de las monedas de los mercados emergentes, calculado por J.P. Morgan, se encuentra actualmente cerca de los niveles más bajos en más de cinco años. Esta calma es particularmente notable, dado que la volatilidad real permaneció baja, incluso cuando las tensiones geopolíticas aumentaron considerablemente a principios de este mes. Entre estas tensiones se incluye la posibilidad de una disputa dentro de la alianza de la OTAN sobre el tema de Groenlandia.El principal factor que causa esta desconexión es el choque geopolítico que los mercados no están reflejando adecuadamente en sus precios. La posibilidad de una ruptura entre Estados Unidos y sus aliados europeos en relación con Groenlandia representa una situación que podría desestabilizar todo el marco de la alianza atlántica. Sin embargo, la reacción del mercado ha sido moderada. Esto crea una situación peligrosa: la disminución de la volatilidad y el hecho de que muchos inversores hayan pagado por protección que no se ha materializado, han llevado a que los precios de estos eventos extremos sean aún más bajos. Como advierte Adams, la probabilidad de que ocurran eventos extremos no depende del precio que les asignen los mercados. El euro, con sus casos de tipo “bear” o “bull”, implica movimientos del 10% o más, lo que demuestra esta vulnerabilidad estructural.

La evaluación de los riesgos extremos obliga a reconsiderar de manera fundamental cómo se puede utilizar la cobertura de riesgos dentro de un portafolio. La clave es que la protección contra riesgos extremos no constituye una forma independiente de generar retornos. Su verdadera ventaja radica en permitir que los inversores asuman riesgos más agresivos en los activos principales. Al limitar las pérdidas, los inversores pueden mantener una mayor proporción de activos en renta y otros activos de riesgo. Esto puede convertirse en una ventaja significativa a largo plazo. En este sentido, la estrategia de cobertura de riesgos es un herramienta para mejorar el perfil de riesgo del portafolio, y no una fuente de beneficios adicionales por sí sola.
Esto implica que el comportamiento de las transacciones es de naturaleza probabilística. Incluso una estrategia de cobertura muy confiable ofrece apenas un aumento mínimo en la rentabilidad anual. Nuestro análisis muestra que una estrategia idealizada, con una confiabilidad del 99%, solo proporciona un aumento de la rentabilidad anual de apenas…
Esto subraya que el beneficio principal no es un flujo de efectivo directo, sino una reducción en la gravedad de las pérdidas. En el caso de un portafolio, esto significa que el costo de la protección es alto en comparación con los beneficios obtenidos por medio de dicha protección. Por lo tanto, se trata de una asignación defensiva, y no ofensiva.El punto crítico para la implementación de este enfoque es que el éxito de la cobertura depende de la capacidad de detectar la magnitud del movimiento, y no necesariamente de predecir con precisión cuál será su causa. Por ejemplo, una cobertura exitosa contra una disminución del 10% en el valor del euro funcionaría bien, independientemente de si el factor que provoca ese movimiento es una ruptura geopolítica relacionada con Groenlandia o un cambio repentino en las políticas del BCE. El marco propuesto sugiere que se debe concentrarse en la magnitud del posible shock, tal como indica el análisis del riesgo residual, en lugar de intentar predecir con exactitud cuándo ocurra ese shock. Esto permite pasar de la previsión especulativa a la gestión estructural del riesgo.
En la práctica, esto significa que el uso de estrategias de cobertura debe realizarse como un complemento a la exposición en acciones tradicionales, y no como sustituta de esta. El objetivo es utilizar esa protección para suavizar las fluctuaciones en los precios de las acciones, lo que justifica una mayor importancia dada a las acciones en el largo plazo. Por ahora, las pruebas sugieren que la complacencia del mercado frente a los riesgos relacionados con los países europeos crea una oportunidad potencial para aquellos que planifican sus carteras teniendo en cuenta esta desconexión entre las diferentes categorías de activos.
La teoría del riesgo residual se basa en un equilibrio frágil. Para que la vulnerabilidad estructural del euro se haga realidad, son necesarios ciertos factores que provoquen un colapso en la complacencia del mercado. Los inversores deben observar una secuencia clara de acontecimientos para confirmar o refutar los avisos previos.
En primer lugar, el factor geopolítico sigue siendo el principal indicador de lo que podría suceder. Cualquier deterioro en las comunicaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Europa en relación con temas como Groenlandia sería el catalizador principal para un escenario de ruptura. La calma actual del mercado indica que se evitará tal conflicto. Por lo tanto, es esencial prestar atención a las declaraciones hechas en las cumbres de la OTAN y a los comunicados oficiales. Un cambio desde posiciones retóricas hacia políticas concretas podría desafiar la baja probabilidad de que ocurra un choque geopolítico.
En segundo lugar, el comportamiento del mercado en sí mismo constituye una señal de alerta temprana y importante.
Es un indicador del apetito de riesgo a nivel mundial. Su posición actual, cerca de un mínimo en cinco años, refleja una actitud de complacencia generalizada por parte de los mercados. Un aumento sostenido en este indicador señalaría un retorno del miedo en el mercado y una nueva evaluación de los riesgos. Esto sería un indicador clave de que se está reconociendo la vulnerabilidad del euro. Potencialmente, esto podría provocar una huida hacia la seguridad, lo cual podría presionar a la moneda común.Por último, la tensión específica del euro debe ser observable en su comportamiento de precios. El rendimiento relativo y la volatilidad de…
El movimiento del euro en relación con otros principales pares de monedas podría indicar si el euro está sujeto a una presión especial. Un movimiento brusco y sostenido hacia el nivel de 1.05 dólares, especialmente si ocurre de forma aislada, sería una clara señal de que el euro enfrenta problemas específicos. Monitorear la volatilidad del euro en comparación con pares como USD/JPY o GBP/USD puede ayudar a determinar si la presión es sistémica o relacionada con factores específicos de los mercados europeos.En resumen, el riesgo potencial no es algo estático, sino que es dinámico. La tesis se verificará si las tensiones geopolíticas aumentan, si las medidas de volatilidad comienzan a incrementarse y si el euro muestra una clara debilidad. Por el contrario, un regreso a una diplomacia estable y una volatilidad baja podría indicar que el mercado está indiferente ante los riesgos.
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