Morgan Stanley apuesta a que el Banco de Inglaterra reducirá las tasas de interés en el segundo trimestre de 2026. Pero eso solo ocurrirá si el conflicto con Irán termina pronto.

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porShunan Liu
martes, 10 de marzo de 2026, 5:17 am ET5 min de lectura
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El panorama macroeconómico se ha visto transformado drásticamente debido al conflicto en el Medio Oriente. La guerra ha provocado el mayor aumento en los precios del petróleo y el gas desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia.Los futuros de petróleo han subido un 6%, hasta los 82.38 dólares por barril.Desde la semana pasada, se ha producido un aumento en el precio del petróleo. Este aumento no es algo temporal; proviene de una amenaza directa para los flujos de energía mundial. El Estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo del mundo, está actualmente cerrado. El impacto inmediato es un severo shock inflacionario, lo cual pone en tela de juicio las perspectivas de inflación que los bancos centrales han estado buscando alcanzar.

Esta disrupción geopolítica ha alterado completamente las expectativas del mercado en cuanto a las políticas monetarias del Banco de Inglaterra. La probabilidad de que se reduzcan los tipos de interés en la próxima reunión del banco ha disminuido significativamente.Un 80% de probabilidad se reduce a solo 1%.En realidad, el mercado ve una probabilidad cercana de que los tipos de interés se mantengan en el 3.75% durante el resto del año. También existe la posibilidad de que los tipos de interés aumenten hasta el 4% en junio del próximo año. El mecanismo es simple: los altos precios del petróleo son un factor que contribuye directamente a la inflación importada. Esto obliga a los banqueros centrales a dar prioridad a la estabilidad de precios, en lugar de a las cuestiones relacionadas con el crecimiento económico. Como señaló uno de los analistas, se trata de un shock causado por la oferta, que podría perjudicar el crecimiento económico. Sin embargo, la respuesta política inmediata probablemente será defensiva.

En resumen, se trata de un claro cambio en la tendencia futura. Los principales bancos, al citar este nuevo shock, proyectan que solo habrá una reducción en el segundo trimestre de 2026. El conflicto no solo ha afectado los mercados energéticos, sino que también ha retrasado el próximo paso de política por parte del Banco de Inglaterra. Los funcionarios esperan ver cómo evolucionará la situación y las consecuencias inflacionarias que esto pueda tener.

Análisis de los Bancs: Petróleo, inflación y políticas económicas

Las predicciones divergentes de Standard Chartered y Morgan Stanley ilustran la tensión fundamental que existe en el mercado: si el choque petrolero representa una fuerza inflacionaria sostenida o simplemente un aumento temporal en los precios. La opinión actualizada de Standard Chartered indica que se trata de una presión continua. El banco ha elevado sus expectativas al respecto.Se prevé que el precio promedio del petróleo de tipo Brent en el año 2026 sea de 70 dólares por barril.Se trata de un aumento significativo en comparación con las proyecciones anteriores. Esto implica que el impacto del conflicto en las cadenas de suministro y en la psicología del mercado continuará, lo que mantendrá controlado el proceso de desinflación. Para el Banco de Inglaterra, cuya meta a mediano plazo es un 2.5 %, esta presión inflacionaria persistente representa un desafío directo para las condiciones necesarias para una reducción de las tasas de interés. El banco también señala que la curva de futuros se ha fortalecido, lo que indica que el mercado considera que las condiciones de suministro serán más restrictivas en los próximos trimestres.

La perspectiva de Morgan Stanley es más optimista, siempre y cuando el conflicto se mantenga dentro de límites controlados. Su llamado es que…Cortes en Q2 de 2026Se basa en la expectativa de que los precios del petróleo se normalizarán a finales de la primavera. El análisis de la banca asigna un…Hay una probabilidad del 70% de que el conflicto dure solo unas pocas semanas.Esto permitiría que las reservas mundiales pudieran absorber el impacto negativo y que los embarques a través del Estrecho de Hormuz pudieran reanudarse. En este escenario, las presiones inflacionarias disminuirían, lo que generaría una desinflación más controlada, tal como exige el MPC. La suposición clave es que el impacto en el mercado sigue siendo limitado; se espera que los precios del petróleo vuelvan a los niveles anteriores al conflicto, una vez que se restablezca la estabilidad.

En resumen, se trata de una apuesta de alto riesgo en materia de contención geopolítica. La probabilidad del 70% de que se resuelva un conflicto en poco tiempo, según Morgan Stanley, sirve como base para su política de inacción. Por otro lado, las proyecciones de precios de Standard Chartered indican una mayor probabilidad de que el conflicto se prolongue. Esta diferencia entre las perspectivas de los diferentes analistas prepara el terreno para un segundo trimestre volátil. En ese momento, el Banco de Inglaterra tendrá que esperar a que haya señales claras sobre si el shock inflacionario está disminuyendo o aumentando.

El dilema del banco: inflación vs. crecimiento

El camino que sigue el Banco de Inglaterra está ahora marcado por un dilema clásico y, al mismo tiempo, muy grave. La última decisión que debe tomar la entidad monetaria central…Se realizó una reducción de 25 puntos básicos, hasta llegar a un 3.75% en diciembre.Fue una decisión muy disputada, con un resultado de 5-4. El gobernador Andrew Bailey fue quien emitió el voto decisivo. Ese resultado refleja perfectamente la tensión que existe entre la necesidad de apoyar a una economía en declive y la obligación de mantener la inflación bajo control. Los datos recientes indican claramente la necesidad de adoptar medidas de apoyo. Los bajos niveles del PIB, el crecimiento plano de los salarios, cercano al nivel más bajo en cuatro años, y el mercado laboral en declive, todos indican la necesidad de políticas de apoyo. Sin embargo, las propias previsiones de inflación a medio plazo del Banco de Inglaterra ofrecen un respaldo importante. Aunque la inflación a corto plazo sigue siendo elevada, las proyecciones del Banco de Inglaterra sugieren que…Los años 2026 y 2027 siguen manteniéndose en los niveles del 2.5% y 2.0%, respectivamente.Esta tendencia a la desinflación prevista constituye una justificación para ser pacientes. Esto permite que el comité espere a que surjan pruebas más claras de una tendencia de descenso sostenido antes de tomar decisiones adicionales.

El conflicto en Oriente Medio ha trastocado violentamente este delicado equilibrio. El aumento en los precios del petróleo y el gas constituye una amenaza directa para ese equilibrio. El Instituto Nacional de Investigación Económica y Social (NIESR) ha emitido una advertencia clara: los altos precios de la energía podrían…Se impulsa la inflación y aumentan los costos de endeudamiento.Los economistas del IFS han señalado que el Banco de Inglaterra podría verse obligado a aumentar los costos de endeudamiento para controlar la inflación. Uno de ellos afirmó explícitamente que no descartaría la posibilidad de elevar la tasa de interés al 4%. Esto representa un nuevo y poderoso obstáculo para el Banco de Inglaterra. La persistencia de este conflicto podría transformar la situación en una situación en la que el Banco tenga que decidir si realmente debe reducir las tasas de interés o si, por el contrario, debe evitar hacerlo.

En resumen, se trata de una política con altas consecuencias y baja visibilidad. Las propias previsiones del banco le permiten esperar un tiempo más, pero el choque geopolítico está poniendo a prueba la solidez de esas proyecciones. El MPC debe decidir si la presión inflacionaria causada por los costos de energía es algo temporal o algo que podría convertirse en un problema persistente que socaverá su objetivo para el año 2026. Por ahora, el resultado de la votación en diciembre muestra que el comité está dispuesto a actuar con cautela. Pero el camino a seguir ya no es uno de reducción gradual de las tasas de inflación. Se trata de una situación en la que hay que esperar, observar y, posiblemente, verse obligado a actuar contra sus propios instintos de foco en el crecimiento económico.

Implicaciones y escenarios en los mercados financieros

El cambio macroeconómico tiene consecuencias inmediatas y tangibles para las condiciones financieras. En el Reino Unido, las perspectivas de los costos de endeudamiento han aumentado significativamente. Dado que el Banco de Inglaterra enfrenta ahora un mayor riesgo de inflación, los prestamistas ya están tomando medidas en respuesta.Las tasas de interés hipotecarios podrían aumentar a corto plazo.A medida que aumenta el costo de la financiación, esto representa un obstáculo directo para las familias y para el mercado inmobiliario. Al mismo tiempo, la presión sobre los ahorros también aumenta. Dado que el Banco de Inglaterra mantiene las tasas de interés estables o las sube, es probable que la presión competitiva sobre las cuentas de ahorro de fácil acceso se intensifique, lo que llevará a una disminución de sus rendimientos. La trayectoria de la tasa base se ha convertido en algo incierto; los mercados esperan que las reducciones de las tasas de interés sean más graduales, y que solo se haga una reducción en 2026, como máximo.

Esta perturbación no se limita al Reino Unido. El conflicto ha cambiado completamente las reglas del juego en el ámbito de las inversiones para el año 2026. La opción más popular entre los inversores era que la Reserva Federal mantuviera una política monetaria “dovish” y que el dólar se debilitara. Sin embargo, esto se ha revertido drásticamente. A medida que el dólar alcanzó su nivel más alto desde noviembre de último año, los inversores se vieron obligados a retirar sus mayores posiciones bajistas en relación con el dólar, algo que no había ocurrido en años.Las acciones mundiales han caído significativamente.El consenso de que se debía comprar acciones se ha desvanecido. El mercado ahora enfrenta un choque entre el temor al crecimiento económico y la inflación persistente. Esto ha hecho que las valoraciones de las acciones dependan mucho más de los precios del petróleo y de las trayectorias de los tipos de interés. En caso de que la inflación persista, los multiplicadores de valoración de las acciones se convertirán en un punto débil.

La principal incertidumbre que determinará todos los escenarios es la duración del conflicto. El análisis de Morgan Stanley asigna una…Hay una probabilidad del 70% de que el conflicto con Irán dure solo unas pocas semanas.En este escenario, se espera que los precios del petróleo se normalicen, que las presiones inflacionarias disminuyan y que el Banco de Inglaterra vuelva a considerar la posibilidad de reducir los tipos de interés en abril. En cambio, existe una probabilidad del 30% de que la situación continúe durante meses. Una interrupción prolongada causaría que los precios del petróleo permanecieran elevados, lo que probablemente obligaría al Banco de Inglaterra a aumentar los costos de endeudamiento el próximo verano para controlar la inflación. Esto no solo detendría el proceso de disminución de los precios, sino que también podría llevar a una reevaluación más amplia de los activos de riesgo a nivel mundial.

En resumen, se trata de un mercado en estado de alta volatilidad y necesita una recalibración constante. Los inversores deben manejar esta situación con cautela, ya que el resultado más probable es un conflicto controlado y una reducción de las acciones relacionadas con ese conflicto, pero esto también implica riesgos significativos de tipo negativo. Las condiciones financieras en el Reino Unido están empeorando, mientras que las transacciones mundiales se están desvaneciendo. El futuro del mercado depende completamente de la evolución de los acontecimientos geopolíticos. Por ahora, la estrategia más prudente es mantener una asignación de riesgos moderada, al mismo tiempo que se construyen coberturas contra posibles aumentos de la inflación.

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