J.P. Morgan considera que el precio del petróleo a 60 dólares es algo inevitable, a pesar de los altibajos geopolíticos y la acumulación de excedentes en el mercado.

Generado por agente de IACyrus ColeRevisado porTianhao Xu
domingo, 8 de marzo de 2026, 11:22 pm ET5 min de lectura

El mercado se encuentra en una situación de contradicción clara. Por un lado, los precios del petróleo han aumentado aproximadamente un 15% desde principios de año, debido a los choques geopolíticos que han aumentado la tensión en los mercados. Por otro lado, el equilibrio entre oferta y demanda indica claramente una situación de sobreoferta, lo cual debería limitar los precios. Esta es la principal tensión que enfrentará el mercado en 2026.

La opinión general durante el año fue que habría un exceso de oferta en el mercado, lo que causaría que los precios se mantuvieran bajos durante todo el año. Sin embargo, esta predicción está siendo cuestionada debido a una serie de acontecimientos inesperados. Las sanciones contra los productores rusos y las interrupciones en las rutas de transporte de petróleo han causado que cientos de miles de barriles de petróleo salgan del mercado diariamente. Además, los temores de conflictos más amplios en el Medio Oriente han hecho que los precios aumenten, ya que existe la posibilidad de que se produzcan interrupciones en el estrecho de Ormuz. A pesar de estos problemas, las cifras fundamentales del mercado están cambiando. La Agencia Internacional de Energía proyecta que la demanda mundial de petróleo aumentará…850 KB/d en 2026Pero la oferta aumentará aún más, en un 2.4 millones de barriles al día. Esta creciente diferencia entre el crecimiento de la oferta y la expansión de la demanda es lo que impulsa el excedente proyectado.

La perspectiva de J.P. Morgan refleja esta tensión. El banco prevé que el precio promedio del petróleo crudo Brent se mantendrá en…De unos 50 a 60 dólares por barril.Para el año 2026, se trata de un rango que reconoce la reciente recuperación, pero que también se basa en la realidad del exceso de oferta. Su análisis muestra que…El exceso de petróleo fue evidente en los datos de enero, y es probable que este fenómeno continúe.Se espera que el suministro supere la demanda. En su opinión, el aumento reciente de los precios es una reacción temporal a los problemas geopolíticos, y no un cambio fundamental en la situación. Como señala Natasha Kaneva, del equipo de materias primas de J.P. Morgan, será necesario reducir la producción, tanto voluntariamente como involuntariamente, para evitar una acumulación excesiva de inventarios, a fin de que los precios se mantengan cerca de los 60 dólares.

En resumen, el precio y los factores fundamentales se encuentran separados por ahora. El aumento de los precios ha sido real y significativo, pero este aumento está impulsado por restricciones en la oferta que podrían no durar mucho. La perspectiva básica del banco es que los precios seguirán subiendo hacia los 60 dólares, con breves períodos de volatilidad que desaparecerán una vez que sigan llegando más barcos. La pregunta para los inversores no es si los precios aumentarán nuevamente en el futuro, sino si el mercado puede mantener esos niveles elevados sin un ajuste fundamental en las condiciones del mercado. Lo que J.P. Morgan considera como la situación óptima es aquella en la que los precios continúen subiendo, pero sin que haya un cambio significativo en las condiciones fundamentales del mercado.

Comparando las velocidades de ajuste: flexibilidad vs. inundaciones

El estado actual del mercado revela un contraste marcado entre cómo el petróleo y el GNL se adaptan a los cambios en la oferta y la demanda. El petróleo posee una flexibilidad innata que le permite absorber las perturbaciones y reorientar los flujos de suministro. En cambio, el GNL enfrenta una situación estructuralmente problemática, lo que causará aumentos de precios a lo largo de varios años.

La respuesta del suministro de petróleo es, por naturaleza, más ágil. Cuando ocurre algún tipo de interrupción, los barriles de petróleo pueden ser redirigidos a través de las redes comerciales mundiales. Por ejemplo, las sanciones contra el petróleo ruso ya han modificado los flujos de este recurso.Los barriles son redirigidos lejos de la India, y en su mayoría hacia China.Esta flexibilidad en el comercio ayuda a mitigar los efectos inmediatos en el suministro mundial. Además, el sistema cuenta con búferes físicos que permiten absorber la excesiva oferta cuando los precios bajan. Como se puede ver en el caso de…Aproximadamente 70 millones de barriles provenientes de países sancionados, en estado de almacenamiento flotante, a partir de noviembre de 2025.Esta combinación de flujos comerciales y sistemas de almacenamiento constituye un mecanismo que permite una mayor rapidez en la adaptación de los precios. Esto permite que el mercado pueda absorber los desequilibrios temporales, sin que esto cause un colapso prolongado en los precios.

En contraste, el LNG opera en un marco temporal diferente. El mercado está entrando en una etapa de expansión sin precedentes en cuanto a la oferta de este combustible. Se espera que la puesta en funcionamiento de nuevas capacidades de licuefacción entre los años 2026 y 2028 sea la mayor expansión de la oferta de LNG en toda la historia. No se trata de un cambio de ruta flexible; se trata de una expansión gradual de la capacidad de suministro. Estados Unidos lidera esta iniciativa, ya que ha exportado cantidades récord de LNG.111 millones de toneladas métricas de GNL en el año 2025.En el año 2026, se introducirá una capacidad nueva y significativa en el mercado. La Agencia Internacional de Energía prevé que este aumento en la oferta reducirá los precios. La escala enorme y la naturaleza fija de esta nueva infraestructura significan que el mercado tendrá que adaptarse a una nueva base de suministro, mucho más grande, durante años, no solo días.

En resumen, lo importante es la velocidad y la escala de los cambios. Los ajustes relacionados con el petróleo se miden en semanas o meses, y están determinados por factores comerciales y de almacenamiento. En cambio, los ajustes relacionados con el GNL se miden en años, y están influenciados por la construcción física de terminales y barcos. Esta diferencia estructural explica por qué el aumento de precios del petróleo, aunque real, se considera una reacción temporal a los problemas geopolíticos, según analistas como J.P. Morgan. Sin embargo, el mercado del GNL enfrenta un cambio fundamental que, probablemente, mantendrá los precios bajo presión durante el futuro inmediato.

La “Wildcard geopolítica” y su impacto

El potencial de una grave interrupción en el suministro actúa como un factor temporal y poderoso que puede alterar el desequilibrio fundamental que existe en el sistema. El cierre del Estrecho de Ormuz, que es un paso importante para el transporte de los suministros, podría causar problemas significativos.El 15% del petróleo mundial y el 20% del suministro de GNL en todo el mundo provienen de este lugar.Esto podría provocar un severo impacto energético. Los analistas de Wood Mackenzie advierten que, si los flujos de petróleo no se restablecen, los precios del petróleo podrían aumentar considerablemente.100 dólares por barril.Este escenario generaría un shock de oferta doble: no solo se interrumpirían las exportaciones actuales, sino que también la mayor parte de la capacidad disponible de OPEC+ quedaría inutilizada. Esto sería un factor crítico que podría afectar la estabilidad del mercado.

El mercado ya ha demostrado su sensibilidad ante tales amenazas. Después de los recientes ataques cerca del estrecho, el precio del petróleo crudo Brent aumentó en más del 8%, debido a la interrupción del tráfico de tanques petroleros. Esta volatilidad es el resultado directo del riesgo geopolítico, que impone un costo adicional al precio del petróleo, superando temporalmente la situación de baja oferta y demanda. Para el petróleo, este aumento de precios sería un evento de riesgo clásico; la magnitud del aumento dependerá de la duración de la interrupción del flujo de suministro. En el escenario más optimista, los flujos de suministro podrían reanudarse en pocas semanas. Pero durante ese período, el mercado estará expuesto a grandes riesgos de tipo alcista.

Sin embargo, la opinión general es que tales interrupciones prolongadas son poco probables. El análisis de J.P. Morgan indica que…La precio promedio del crudo de Brent será de aproximadamente 60 dólares por barril en el año 2026.Se basa en la expectativa de que las tensiones se contengan. El banco considera que el aumento actual en los precios es una reacción temporal a los problemas geopolíticos, y no un cambio fundamental en las condiciones del mercado. La clave de esta perspectiva radica en la velocidad con la que se resolverán estos problemas. La Agencia Internacional de Energía señala que, aunque la guerra aumenta los riesgos de suministro, una rápida restauración de los flujos de mercancías probablemente conduzca a un rápido colapso de los precios. Esto es especialmente cierto para el petróleo, cuya flexibilidad se debe a la posibilidad de redirigir las mercancías y utilizar reservas de almacenamiento. Una vez que desaparezca el miedo a una interrupción prolongada en el suministro, la tendencia natural del mercado hacia un estado de equilibrio volverá a manifestarse.

En resumen, se trata de una cuestión de volatilidad en comparación con la sostenibilidad. Los acontecimientos geopolíticos pueden generar picos de precios drásticos, lo cual pone a prueba la resistencia del mercado y desafía las predicciones fundamentales. Pero para que los precios se mantengan en estos niveles elevados, es necesario un ajuste fundamental en el equilibrio del mercado. Las pruebas sugieren que, sin una reducción sostenida en el suministro, la recuperación podría ser tan rápida como el aumento inicial de precios. La situación actual favorece a un mercado volátil, impulsado por eventos externos; donde el exceso de oferta sigue siendo el factor decisivo para determinar la dirección de los precios.

Catalizadores y puntos de control

La dirección del mercado depende de unos pocos indicadores y acontecimientos claros. La situación de excedente fundamental prevalecerá si el ritmo de nuevas entregas supera el crecimiento de la demanda, y si los inventarios continúan aumentando. Por el contrario, un shock geopolítico podría influir en esta situación, pero solo si persiste durante suficiente tiempo como para forzar un reequilibrio en el mercado físico.

El punto más crítico es el ritmo de creación de nuevas capacidades de licuefacción de GNL. Se espera que la puesta en funcionamiento de estas nuevas capacidades entre los años 2026 y 2028 represente la mayor expansión del suministro de GNL en toda la historia humana. Los operadores deben supervisar los plazos reales de inicio de las principales proyectos, como el proyecto North Field East, con una capacidad de 4.3 mil millones de pies cúbicos al día, tanto en Catar como en Estados Unidos. Cualquier retraso podría aliviar temporalmente la sobreoferta, pero la tendencia general indica un aumento masivo en el suministro, lo cual causará presiones en los precios durante varios años. Se trata de un factor que tiene un impacto a largo plazo, no algo que ocurra a corto plazo.

En el caso del petróleo, la señal clave es el aumento de los inventarios globales. El aumento en las existencias es la prueba más directa de que existe un excedente real en el mercado. Los datos muestran que, aproximadamente…A partir de noviembre de 2025, 70 millones de barriles provenientes de países sancionados se encontraban en almacenamiento flotante.Es un “búfer” que puede absorber los impactos negativos. Sin embargo, si los inventarios continúan aumentando en 2026, eso confirmará que el crecimiento de la oferta, incluso con las reducciones geopolíticas, supera la demanda. La previsión de la Agencia Internacional de Energía de que la oferta superará la demanda en 2026 es una base importante para el análisis. El mercado estará atento a las confirmaciones que se presenten en los informes mensuales sobre los inventarios.

Por último, la escalada de las tensiones en Oriente Medio sigue siendo un factor impredecible y peligroso. La clausura del Estrecho de Ormuz, que es una vía de comunicación importante…El 15% del petróleo mundial y el 20% de la oferta global de GNL.Esto podría provocar un severo choque en el suministro de petróleo. Los analistas advierten que los precios del petróleo podrían superar los 100 dólares por barril si los flujos no se restablecen. El mercado ya ha demostrado su sensibilidad a las amenazas en esa zona, con el precio del petróleo Brent aumentando más del 8% debido a los recientes ataques. Lo importante aquí no es solo el aumento inicial de los precios, sino también si las tensiones se intensificarán hasta llevar a un cierre prolongado de las rutas de transporte de petróleo. Un rápido restablecimiento de los flujos probablemente conduzca a una rápida caída de los precios, ya que la tendencia natural del mercado hacia un estado de equilibrio se vuelve a imponer.

En resumen, la situación fundamental se trata de un ajuste a largo plazo debido a la nueva oferta de suministro. Por otro lado, el aspecto geopolítico implica posibles shocks a corto plazo. Los inversores deben vigilar el cronograma de suministro de GNL y los datos relacionados con los inventarios, ya que existe una lenta reducción del excedente de suministro. Además, es importante estar atentos al Estrecho de Ormuz, donde podrían surgir shocks repentinos que puedan perturbar este proceso.

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