Moody’s cae un 4.36%, ya que la perspectiva crediticia de la ciudad de Nueva York se deteriora. El volumen de transacciones también disminuye significativamente. La calificación crediticia de Moody’s es la número 105, con una cotización de 1.05 mil millones de dólares.
Resumen del mercado
La acción de Moody’s Corporation (MCO) cayó un 4.36% el 12 de marzo de 2026. Este descenso es significativo, dada la intensa actividad bursátil del día. El volumen de negociación de las acciones aumentó un 52.62%, alcanzando los 1.05 mil millones de dólares. En ese contexto, la acción ocupó el puesto 105 en términos de actividad bursátil durante ese día. A pesar de que en febrero se presentó un informe de resultados muy positivo, con un beneficio por acción de 3.64 dólares, y además se aumentó la cantidad de dividendos a 1.03 dólares por acción, la caída de la acción refleja las crecientes preocupaciones sobre la exposición de la compañía a los desafíos fiscales de la ciudad de Nueva York. Esta caída ocurrió justo cuando Moody’s emitió una perspectiva crediticia negativa para la ciudad, señalando desequilibrios presupuestarios estructurales y una menor flexibilidad financiera, a pesar de las condiciones económicas favorables.
Motores clave
La decisión de Moody’s de rebajar la perspectiva de crédito de Nueva York a negativa se convirtió en un factor clave que contribuyó al declive de las acciones de la ciudad. La agencia señaló que existían déficits presupuestarios “considerables y persistentes”. Se esperaba que los gastos operativos superaran los ingresos en 4.530 millones de dólares durante el año fiscal 2026. Esta revisión se produjo después de que se actualizaran las proyecciones de gastos, lo que indicaba déficits mayores de lo previsto. Esto generó preocupaciones sobre la salud financiera a largo plazo de la ciudad. Los analistas de Moody’s destacaron que, aunque Nueva York sigue teniendo condiciones económicas favorables, los déficits crecientes podrían erosionar su flexibilidad financiera con el tiempo. La perspectiva negativa, aunque no alteraba la calificación crediticia de la ciudad, sirvió como advertencia de posibles reajustes si los problemas fiscales persistían.
Los funcionarios de la ciudad de Nueva York, incluyendo al contralor Mark Levine y al alcalde Zohran Mamdani, respondieron destacando los presupuestos estatales propuestos, que podrían aportar unos 5 mil millones de dólares en financiación adicional. Sin embargo, estos planes dependen de la aprobación del gobierno estatal, donde la gobernadora Kathy Hochul se ha opuesto a las aumentaciones impositivas para los ricos. La dependencia de la ciudad en su fondo de reserva para equilibrar el presupuesto, una medida criticada por los líderes del Consejo Municipal como algo irresponsable desde el punto de vista fiscal, contribuyó a aumentar las dudas sobre la capacidad de la ciudad para manejar su situación financiera. El contralor Levine señaló que la eliminación del déficit exigiría 5.4 mil millones de dólares durante los años fiscales 2026 y 2027, incluso teniendo en cuenta que los gastos superan los ingresos. Estas circunstancias destacaron los problemas estructurales que señaló Moody’s, lo que aumentó las preocupaciones del mercado respecto a la capacidad de la ciudad para gestionar su situación financiera.
La caída del valor de las acciones también reflejó la ansiedad generalizada de los inversores ante la exposición de Moody’s a los riesgos relacionados con los créditos municipales. Aunque el negocio de calificación crediticia de la empresa sigue siendo sólido, las perspectivas negativas para la ciudad de Nueva York, como cliente importante de Moody’s, han aumentado la atención que se presta a sus modelos de evaluación de riesgos. Los analistas señalaron que este descenso en la calificación crediticia podría aumentar los costos de endeudamiento para la ciudad, lo cual, indirectamente, afectaría la reputación y los ingresos de Moody’s. Además, los inversores institucionales han ajustado sus posiciones: First Trust Advisors LP redujo sus inversiones en un 76.2% durante el tercer trimestre de 2026. Estos movimientos demuestran un cambio en el apetito por asumir riesgos, especialmente en medio de las incertidumbres geopolíticas y macroeconómicas.
A pesar de la posibilidad de una venta rápida en el corto plazo, los fundamentos a largo plazo de Moody’s siguen siendo sólidos. Las expectativas de la empresa para el año 2026 son de 16.40 a 17.00 dólares por acción, además de un ratio de pagos de dividendos del 30.12%. Esto indica un buen rendimiento operativo. Sin embargo, las opiniones negativas sobre las perspectivas fiscales de Nueva York desvanecieron estos aspectos positivos. Los inversores recalibraron sus expectativas en cuanto a la estabilidad de la deuda municipal. La situación también llamó la atención sobre el papel que juega Moody’s en la formulación de las políticas fiscales. Los críticos argumentan que sus bajas calificaciones pueden exacerbar los costos de endeudamiento de las municipalidades durante períodos económicos difíciles.
El rendimiento de las acciones de la empresa resalta el delicado equilibrio que existe entre las empresas de calificación crediticia y las entidades que ellas evalúan. Aunque Moody’s sostiene que sus revisiones de las calificaciones se basan en análisis rigurosos, las reacciones negativas por parte de los funcionarios de la ciudad y de los participantes del mercado destacan los riesgos políticos y económicos involucrados. Mientras Nueva York intenta superar su crisis presupuestaria, el resultado de las negociaciones con los legisladores estatales y la efectividad de las medidas fiscales propuestas probablemente influirán tanto en la trayectoria fiscal de la ciudad como en la percepción del mercado sobre Moody’s. Por ahora, la degradación de la calificación crediticia ha aumentado la volatilidad de las acciones de Moody’s, lo que refleja la interconexión entre las calificaciones crediticias y los mercados financieros.

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