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El alboroto es real. Después de un año exitoso en lo que respecta a las divididas de acciones en 2024, se espera que esto vaya a continuación en 2026. La estrategia es simple: una división de acciones aumenta el número de acciones en circulación, pero al mismo tiempo reduce proporcionalmente el precio por acción. El valor total de mercado permanece sin cambios. Se trata de ingeniería financiera, no de dinero gratis. El objetivo es psicológico: hacer que una acción que vale 1,000 dólares parezca más accesible después de una división de 10 a 1. Esto también aumenta la liquidez y, a veces, permite mostrar la fuerza corporativa de la empresa.
La situación actual es muy intensa. Gigantes tecnológicos como Nvidia y Apple han realizado dividiciones masivas de sus acciones, lo que ha llevado a los inversores minoristas a un estado de entusiasmo excesivo por comprar más acciones. Esto ha generado un efecto de “FOMO” (miedo a perder la oportunidad). Ahora, toda la atención se centra en las dos acciones del grupo “Magnificent Seven” que aún no han realizado dividiciones: Microsoft y Meta Platforms. Dado que Nvidia, Alphabet, Apple, Amazon y Tesla ya han realizado dividiciones desde el año 2020, la presión se centra ahora en que estas dos empresas sigan su ejemplo y contribuyan a mantener ese ciclo de entusiasmo.
En resumen, se trata de un juego de suma cero, donde la atención y las especulaciones tienen un papel importante. El mercado se concentra exclusivamente en estas dos empresas, creando así una narrativa que se cumplirá por sí sola. A pesar de todos los discursos sobre accesibilidad y liquidez, el verdadero valor de estas empresas radica en la diferencia entre “señales” y “ruido”. La división de las acciones en partes no cambia los fundamentos de la empresa, pero la anticipación puede influir en los precios de las acciones. La pregunta para el año 2026 es: ¿qué empresa será la siguiente en anunciar una división de sus acciones? Y si ese entusiasmo será suficiente para justificar el aumento de los precios.
La situación es clara. Las acciones de Microsoft se negocian alrededor de…
No está lejos del punto de inflexión psicológico de los 500 dólares. Las acciones de Meta son aún más altas; se encuentran cerca de ese nivel.Pero los factores que causan la división son completamente diferentes entre sí.Para Microsoft, esta decisión se basa en una dinámica de crecimiento continuo. Su unidad de servicios en la nube, Azure, es la que más rápidamente crece entre los principales proveedores de servicios en la nube. Este es un motivo importante para justificar el precio elevado de sus acciones. El precedente histórico es ilustrativo: Apple realizó una división de sus acciones en 2020, cuando su precio estaba en el rango de 450 dólares. El precio actual de las acciones de Microsoft es casi una réplica perfecta de ese punto de inflexión. Por lo tanto, una división de las acciones en 2026 parece ser un paso lógico para seguir alimentando el ciclo de entusiasmo entre los investidores.
La situación de Meta es diferente. La empresa se enfoca de manera exclusiva en la utilización de grandes cantidades de capital. Se espera que los gastos de capital para AI y Reality Labs superen los 100 mil millones de dólares en el año 2026. Eso representa una prioridad financiera que entra en conflicto directo con el aumento de liquidez que ofrece la división de negocios. La empresa necesita reinvertir ese dinero, y no hacer que sea más accesible para los operadores minoristas.
En resumen: Microsoft tiene la narrativa de crecimiento y también la ventaja de tener precios competitivos. Meta, por su parte, tiene los precios adecuados, pero su plan de asignación de capital indica claramente que no se va a realizar ningún tipo de división de las empresas. La situación es clara: el debate sobre la división de las empresas no se basa tanto en los precios como en el momento en que cada empresa se encuentra dentro de su ciclo de inversión.
Olvídense del ratio de división de las acciones. El verdadero valor real está en los fundamentos del negocio. Tanto para Microsoft como para Meta, las valoraciones elevadas que reciben significan que su crecimiento debe justificar ese precio, independientemente del número de acciones que posean.
Para Microsoft, el caso de Azure es un ejemplo clásico. La unidad relacionada con la nube es la que crece más rápidamente entre los principales proveedores. Ese éxito representa un verdadero catalizador para la empresa. La estrategia de Microsoft en materia de inteligencia artificial: colaborar con OpenAI y ofrecer diversos modelos de aprendizaje automático, mejora su competitividad, sin tener que arriesgar todo en una sola solución propia. Ese enfoque en la ejecución y integración de sistemas es lo que generará rendimientos a largo plazo. Una división simple no es más que un ajuste superficial para una acción que ya está perfectamente cotizada en el mercado.
La estrategia de Meta es una apuesta de alto riesgo en cuanto a los retornos económicos. La empresa enfrenta gastos de capital que podrían superar los 100 mil millones de dólares en el año 2026, relacionados con el uso de la inteligencia artificial y los proyectos relacionados con Reality Labs. Se trata de una inversión masiva que requiere generar rendimientos significativos para justificar ese costo. Los objetivos principales son claros: demostrar avances tangibles en áreas como las gafas de inteligencia artificial, y demostrar que el aumento de los ingresos publicitarios, debido al uso de la inteligencia artificial generativa, puede mantenerse a largo plazo. La discusión se centra en si Meta puede convertir sus enormes inversiones en crecimiento rentable.
Ambos activos se negocian a precios superiores al valor real de los mismos. Al igual que ServiceNow, cuyo IPC futuro es de 33.9. Este precio de cotización no permite errores en la evaluación del valor del activo. El mercado está pagando por el crecimiento futuro del negocio, no por un precio de acción más bajo. Por lo tanto, para los inversores, la lista de cosas que deben tenerse en cuenta es simple: para Microsoft, hay que monitorear la trayectoria de crecimiento de Azure y su integración con la inteligencia artificial. Para Meta, hay que observar la rentabilidad de sus enormes inversiones de capital y los avances en nuevos dispositivos de hardware. La división de los activos no es algo importante. Lo importante son las bases fundamentales del negocio.
El catalizador principal para cualquier acción de división es una anunciación formal por parte del consejo de administración de cualquiera de las empresas. Dada la proximidad en los precios y el entusiasmo del mercado, podríamos esperar que Microsoft o Meta tomen alguna medida en los próximos trimestres. Pero aquí está el detalle importante: la división en sí es fácil de lograr. Lo difícil es lo que sucede después.
El principal riesgo es que una división de la empresa genere un aumento temporal en el precio de las acciones, pero no logre mantener ese impulso a largo plazo. La historia demuestra que estos movimientos son efímeros. La verdadera prueba consiste en ver si los fundamentos subyacentes pueden sostener el nuevo precio de las acciones, que será más bajo. Si el crecimiento de la empresa se ralentiza o la asignación de capital falla, el entusiasmo por la empresa desaparecerá rápidamente.
Entonces, ¿qué hay en tu lista de objetivos? Olvídate del ratio de división. Concéntrate en los factores que realmente importan.
Para Microsoft, lo clave es Azure. Es necesario monitorear la trayectoria de crecimiento de sus ingresos y su desempeño en el sector de las computaciones en la nube. Ese es el motor que justifica el precio elevado y la necesidad de dividir los servicios en diferentes categorías.
Para Meta, el punto de referencia es la eficiencia en el uso del capital. Es necesario analizar qué tan bien se implementan los objetivos planificados.
Para la IA y Reality Labs… El mercado necesita ver un claro retorno económico de ese enorme gasto invertido.En resumen: una división en el precio de una acción es una señal de confianza en el futuro del negocio. Pero el “ruido” que se observa en el mercado representa la expectativa de un crecimiento constante. La lista de las acciones que debes seguir debe basarse en los fundamentos del negocio, no en el número de acciones que posee esa empresa.
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