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El advertencia de Michael Burry sobre la posibilidad de una “burbuja de inteligencia artificial” no significa que se rechace la tecnología en sí. Se trata, más bien, de una advertencia de un inversor de valor contra la asignación de capital que destruye el valor de las empresas. Su tesis principal es que gran parte de los gastos actuales en inteligencia artificial son como un juego de suma cero: las empresas compiten entre sí, pero esto no conduce a mejoras sostenibles en sus margen de beneficio. La pregunta clave para los inversores es si los líderes del sector de la inteligencia artificial actualmente tienen una ventaja competitiva sólida o simplemente son beneficiarios de un ciclo de capital especulativo.
Burry utiliza como ejemplo una parábola extraída de la carrera inicial de Warren Buffett. En la década de 1960, el almacén de Buffett, Hochschild-Kohn, se encontraba en un barrio donde las tiendas competían entre sí. Cuando un competidor instaló una escalera mecánica, Buffett decidió hacer lo mismo. El resultado fue que ambas tiendas invirtieron mucho dinero en un proyecto que no les proporcionó ninguna ventaja competitiva duradera. Como Buffett y Charlie Munger lo describieron más tarde, era como “estar de puntillas durante una procesión”. Todos tenían que hacerlo, pero nadie logró obtener alguna ventaja duradera. Burry aplica este concepto directamente a la implementación de la inteligencia artificial.
Esta historia relacionada con las escaleras mecánicas es la esencia de lo que un inversor valioso busca en una empresa. Se pregunta: ¿este tipo de gastos crea una barrera que protege las ganancias futuras, o simplemente aumenta el nivel de competencia para todos los demás, dejando a toda la industria sin mejorar? Las pruebas sugieren que nos encontramos en esta última situación.
La situación ha mejorado significativamente en comparación con las proyecciones anteriores. Sin embargo, como señala Burry, los billones de dólares que se gastan sin que haya una forma clara de utilizarlos por parte de la economía real son algo preocupante. El mercado ya muestra signos de cambio: los inversores se alejan de las empresas de infraestructura, donde el gasto en capital se financia con deudas y el crecimiento de las ganancias está bajo presión. En cambio, prefieren invertir en aquellas empresas que tienen un vínculo más claro entre el gasto y los ingresos.En resumen, la advertencia de Burry es un llamado a distinguir entre los gastos de capital que contribuyen a aumentar el valor intrínseco de una empresa, y aquellos gastos que simplemente mantienen el nivel de competitividad de la empresa. Para un inversor de valor, el objetivo es identificar empresas cuyas inversiones en tecnologías de inteligencia artificial realmente sirvan como un “ascensor” que atrae clientes hacia la tienda, en lugar de ser simplemente una actualización costosa que todos los demás deben imitar. La divergencia actual en el rendimiento de las acciones de las grandes empresas es la primera prueba que el mercado le da para determinar si esa distinción es válida o no.

La lista de verificación para los inversores que buscan valores reales exige un análisis detallado de dos de las empresas más destacadas en la era de la inteligencia artificial. Tanto Nvidia como Palantir son empresas de alto crecimiento y con gran intensidad de capital invertido. Sin embargo, sus valoraciones actuales y las dinámicas del mercado presentan una clásica tensión entre el potencial de crecimiento y el precio pagado por sus acciones.
La historia de Nvidia es una historia de ejecución casi perfecta y dominio en el mercado. Pero ahora, la empresa cobra un precio elevado, lo que deja poco margen para errores. La compañía…
Se trata de un múltiplo que refleja no solo la rentabilidad actual de la empresa, sino también las enormes expectativas de crecimiento que se encuentran en sus acciones. Este es el precio que se paga por ser un proveedor indispensable en un sector que requiere una gran inversión de capital. Para un inversor de valor, la pregunta es si este múltiplo está justificado por un margen de mercado amplio y duradero. La posición de Nvidia en el mercado de chips de inteligencia artificial es impresionante, pero la parábola de la escalera nos recuerda que incluso un proveedor dominante puede ver sus márgenes presionados si el ciclo de gasto en toda la industria se convierte en una carrera armamentista sin salida. El alto ratio P/E es una medida directa de cuánto el mercado está pagando por la perfección futura.Palantir plantea un tipo de desafío diferente, uno que tiene que ver con los sentimientos y la escala. La empresa se ha convertido en…
Los inversores particulares tienen la intención de comprar casi 8 mil millones de dólares en sus acciones para el año 2025. Este entusiasmo ha provocado un aumento del 150% en las valoraciones de las acciones en 2025, y una ganancia de casi el 3,000% en tres años. Sin embargo, este entusiasmo de los inversores particulares se da junto con la cautela de los inversores institucionales respecto a la valoración de las empresas. La desconexión entre ambos grupos es evidente: mientras que los inversores particulares ven una historia de crecimiento constante, los analistas institucionales se concentran más en lograr una rentabilidad sostenible. El reciente ascenso de Citigroup también demuestra esto.Se basan en la idea de que los ingresos comerciales están aumentando rápidamente. Pero ese crecimiento debe convertirse en ganancias sólidas y previsibles, para justificar el valor de las acciones.<p>Ambas empresas se encuentran en medio de una expansión que requiere un gran volumen de capital. Nvidia se encarga de desarrollar los motores, mientras que Palantir se ocupa de crear el software que funciona sobre esos motores. El riesgo para ambas empresas es que sus gastos masivos, aunque necesarios para el crecimiento, no se convierten inmediatamente en mejoras sustanciales en las márgenes de beneficio. Como señala Burry, el mercado está comenzando a distinguir lo importante de lo insignificante. Para un inversor de valor, la lección que se debe aprender es que hay que analizar no solo el crecimiento de los ingresos, sino también la calidad de ese crecimiento y la disciplina financiera con la que se financia. El camino hacia la rentabilidad no está garantizado, y las valuaciones actuales no dejan mucha margen para errores.
Las dinámicas financieras relacionadas con el auge de la inteligencia artificial revelan una peligrosa desconexión entre los gastos y la creación de valor real. Las estimaciones de los analistas sobre los gastos de capital de las empresas que utilizan tecnologías de inteligencia artificial han sido constantemente bajas. En realidad, los gastos reales han superado en un 50% el crecimiento de los últimos años. Este patrón de subestimación demuestra cuán difícil es predecir la magnitud de este desarrollo. La estimación de los gastos para el año 2026 es ahora…
Se trata de una cifra que, por sí sola, puede considerarse conservadora, dada la tendencia de aumentos en las cifras históricas.Esta enorme asignación de capital es el aspecto central que preocupa a los inversores valoristas. El mercado está comenzando a alejarse de las empresas cuyos gastos se financian con deuda y cuya crecimiento de los ingresos operativos está bajo presión. La divergencia en el rendimiento de las acciones de las empresas de tecnología de punta es la señal más clara de esto. Como señala Goldman Sachs Research, los inversores han abandonado las empresas de infraestructura de inteligencia artificial, donde el crecimiento de los ingresos operativos está bajo presión y los gastos de capital se financian con deuda. Se trata de una corrección clásica del mercado: castiga aquellos gastos de capital que no se traducen inmediatamente en ganancias duraderas.
La advertencia específica de Michael Burry sobre este fenómeno constituye una crítica directa a esta dinámica. Él señala que…
Se trata de un factor de riesgo clave que puede causar la destrucción del valor de las inversiones. En otras palabras, la industria está construyendo una infraestructura enorme y costosa, pero esa infraestructura podría no ser utilizada en su totalidad. Esta es la versión moderna de la parábola de la escalera mecánica: todos invierten mucho dinero para mantenerse al día con los cambios, pero el retorno colectivo de ese investimiento es incierto.En resumen, para que el valor intrínseco pueda crecer, es necesario que se asignen recursos a proyectos que generen una rentabilidad superior al costo de capital. Cuando los gastos se determinan por miedos competitivos, en lugar de estar guiados por un plan claro para generar ingresos, eso puede llevar a la obsolescencia. La dinámica del mercado es una señal de desconfianza hacia ese modelo. Para un inversor de valor, la pregunta no es si la IA será transformadora, sino si las inversiones que involucran mucho capital se realizan con disciplina o como resultado de una carrera armamentista sin sentido.
Para el inversor cauteloso, la advertencia de Michael Burry no significa que deba vender todo lo que tiene. En realidad, es un marco para poder navegar a través de este ciclo peligroso. Lo importante es monitorear las dinámicas financieras que permiten distinguir entre el valor duradero y el ruido especulativo. El indicador más claro será la divergencia entre el crecimiento del gasto en inversiones de capital y el crecimiento de los ingresos operativos. Cuando el gasto en inversiones continúa aumentando, pero los beneficios generados no siguen su ritmo, eso valida la teoría de la escalera. Esta es precisamente la dinámica que los inversores ya están abandonando.
El creciente espacio entre los gastos y los ingresos es como el “canario en la mina de carbón”: un indicador claro de problemas futuros.La próxima fase del mercado de la IA, como espera Goldman Sachs Research, implicará un cambio en el enfoque. La atención comienza a dirigirse hacia otras dos áreas: las empresas que ofrecen plataformas de IA y aquellas que se benefician de la eficiencia generada por la tecnología de IA. Las empresas que proporcionan herramientas de desarrollo y bases de datos han tenido un desempeño destacado en los últimos tiempos, lo que indica que los inversores buscan el siguiente nivel de la cadena de valor. Por otro lado, el grupo de empresas que podrían beneficiarse de la eficiencia generada por la IA no ha demostrado ser tan atractivo como se esperaba. Sin embargo, los analistas consideran que existe una relación rentabilidad-risk interesante para aquellos inversores que desean ampliar su exposición más allá de la infraestructura. Aquí es donde el valor a largo plazo de las empresas verdaderamente competitivas puede hacerse más evidente, ya que estas demuestran una conexión tangible entre la adopción de la IA y una mejoría en la eficiencia económica.
El riesgo principal, como lo admite el propio Burry, es que la ruptura de esa “burbuja” sea impredecible. Él ha dicho que…
Esto dificulta la salida táctica de las posiciones existentes. En cambio, el enfoque disciplinado consiste en utilizar la volatilidad actual como un filtro para identificar qué empresas reciben recompensas por sus gastos y cuáles son castigadas. Se deben preferir aquellas empresas cuyo uso del capital parece permitirles construir una “barrera” que les proteja, en lugar de simplemente mantener un nivel de rentabilidad constante. La rotación del mercado ya está haciendo el trabajo de separar lo importante de lo insignificante. Para el inversor de valor, el objetivo no es caer en una trampa, sino identificar aquellas empresas que seguirán siendo relevantes cuando termine la fiebre especulativa.Titulares diarios de acciones y criptomonedas, gratis en tu bandeja de entrada
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