Las remesas de México enfrentan un declive estructural, debido a las preocupaciones políticas y a la presión ejercida por el peso mexicano.
Mis padres, que viven en un pequeño pueblo de Oaxaca, todavía esperan en fila en la oficina local para recibir el cheque mensual que mi hermano me envía desde Texas. Durante años, ese dinero fue una fuente de sustento constante para ellos. Pero el año pasado, esa cantidad de dinero disminuyó. Los datos nacionales confirman una tendencia negativa más generalizada.Las remesas que se envían a México disminuyeron en un 4.6% en el año 2025.Esto representa la mayor caída desde el año 2009. No se trata simplemente de una estadística; es también una historia personal sobre una relación que se ha estancado.
Este cambio refleja un cambio estructural más profundo en las migraciones. Durante décadas, la situación fue clara: más mexicanos se mudaron a los Estados Unidos que aquellos que salieron de allí. Pero entre los años 2005 y 2010, esa tendencia se invirtió.Más mexicanos regresaron a México que los que vinieron desde allí.Fue un cambio significativo en la tendencia histórica. Durante ese período, la población de origen mexicano en los Estados Unidos alcanzó su punto más alto y luego se estabilizó, a pesar de que la frontera se convirtió en una barrera cada vez más difícil de superar. Hoy en día, la frontera entre Estados Unidos y México sigue siendo efectivamente cerrada.Los encuentros con migrantes en la frontera han alcanzado su nivel más bajo desde el año 1970.En el año fiscal de 2025, la barrera física se ha convertido en algo impuesto por las políticas gubernamentales, motivado por el miedo y por la necesidad de aplicar sanciones.

La disminución en el año 2025 no es algo temporal. Es el resultado de una población migratoria establecida y de un clima de incertidumbre. La política agresiva de deportación implementada por la administración de Trump ha causado esto.Generó miedo entre la comunidad de migrantes mexicanos.Esto ha causado que muchos limiten sus movimientos. Este miedo, combinado con la apreciación del peso y el mercado laboral estadounidense más restringido, ha disminuido la circulación de bienes. Los datos muestran una tendencia a la contracción económica, con crecimiento solo en tres meses del año. La situación personal de mi familia refleja esta nueva realidad: el oleoducto no está roto, pero ahora funciona con un volumen de transporte fundamentalmente diferente.
El shock político y sus efectos económicos
El cambio estructural en las remesas no se debe a una simple disminución en el número de personas que cruzan la frontera. Se trata, más bien, de un cambio en los comportamientos de las personas. El miedo se ha convertido en un factor más poderoso para detener a quienes intentan cruzar la frontera, en lugar de las deportaciones en sí. El impacto de esta política es evidente: la agenda agresiva de deportación implementada por el gobierno de Trump ha causado un efecto muy negativo.Miedo entre la comunidad de migrantes mexicanosEste miedo actúa como un factor disuasorio, haciendo que muchos limiten sus movimientos y, lo que es más importante, reduzcan el envío de dinero a casa.
Esta reducción causada por el miedo es la prueba clave del cambio en las conductas de las personas. Esto significa que la población no solo está disminuyendo, sino que también se muestra más cautelosa. Los datos lo reflejan: el aumento en las remesas ocurrió en solo tres meses del año 2025. El impacto de las políticas ha alterado la situación de millones de personas, convirtiendo una situación económica estable en algo más restrictivo y preocupante. En este contexto, la disminución no es tanto una tendencia cíclica, sino más bien una recalibración de las relaciones fundamentales entre las personas y las políticas. Ahora, el miedo inducido por las políticas determina los límites de esta relación.
Resiliencia regional y el efecto multiplicador
La declinación nacional oculta una situación mucho más compleja en el terreno real. Aunque las remesas que llegan a México disminuyeron…4.6% en el año 2025El año pasado, estas plantaciones crecieron en 9 estados. En Baja California hubo un aumento del 22.2%; además, Campeche, Guerrero y otros estados también registraron incrementos en sus producciones. Esto indica que existe una demanda localizada o que existen canales alternativos para la comercialización de estos productos. Probablemente, esto se deba a la proximidad con la frontera con Estados Unidos, o a necesidades económicas específicas de cada región. Sin embargo, esta fortaleza regional es como una pequeña isla en medio de un mar de contracción económica.
Sin embargo, el impacto económico general es significativo. Las remesas no son solo una vía de supervivencia social, sino también un importante factor estabilizador económico. La investigación muestra que una disminución en las remesas puede reducir la producción, incluso durante períodos de expansión económica. Por otro lado, un aumento en las remesas puede impulsar el crecimiento económico durante los períodos de recesión.Esta asimetría destaca su papel como un “amortiguador de choques”.Cuando el flujo de dinero se detiene, no solo las familias sufren daños económicos, sino que también se debilita la actividad económica en general.
Esa carga es cuantificable. En el año 2025, las remesas de dinero contribuyeron en gran medida a ese proceso.El 3.4% del PIB de MéxicoUn descenso tan significativo representa un obstáculo importante para la economía nacional. Reduce el gasto de los consumidores, restringe las inversiones en pequeñas empresas y puede limitar los ingresos públicos provenientes de los servicios relacionados con los remesas. La reducción en el envío de dinero, como ya se mencionó anteriormente, se ha convertido en una característica estructural. Por lo tanto, esta contracción se convierte en un desafío permanente, en lugar de algo temporal.
En resumen, se trata de una situación en la que las diferentes fuerzas están en conflicto. Por un lado, la resiliencia regional ofrece ciertos recursos y posibilidades para la adaptación. Por otro lado, la importancia macroeconómica del declive nacional es evidente. El 3.4% de la contribución al PIB indica que la economía está perdiendo un componente importante, aunque algunos estados logran crecer. Esto genera una tensión: los puntos fuertes locales pueden ayudar a las comunidades a enfrentar las dificultades, pero no pueden compensar el impacto económico general cuando el contexto nacional está bajo presión.
Catalizadores y riesgos para el año 2026
El cambio estructural en las remesas enfrenta una serie de desafíos a futuro. Los tres principales riesgos para el año 2026 son: la desaceleración económica en los Estados Unidos, la continuación de políticas migratorias agresivas por parte de EE. UU., y la apreciación del peso mexicano. Cada uno de estos factores puede ser un obstáculo para cualquier tipo de recuperación.
La crisis económica en los Estados Unidos sería la amenaza más directa. Si el crecimiento del empleo se ralentiza o aumenta la desempleo en Estados Unidos, los incentivos para que los trabajadores mexicanos envíen dinero a casa disminuirán. Se trata de un riesgo cíclico común, pero ahora se suma al conjunto de factores estructurales que dificultan la actividad económica en México. La reducción en el envío de dinero, como ya se mencionó antes, es un cambio en el comportamiento de las personas, lo que hace que la situación sea aún más vulnerable a cualquier shock económico externo.
El entorno político sigue siendo una constante importante. La postura agresiva de la administración de Trump, incluyendo…Suspensión del derecho a buscar asiloEl clima de miedo que rodea la idea de “deportación en masa” ha creado una barrera duradera. Aunque es probable que haya un aumento en los encuentros fronterizos durante la primavera, la tendencia general de bajas cifras indica que la barrera estructural sigue existiendo. El sistema está diseñado para disuadir, no para facilitar un flujo constante de personas.
También está el problema del peso mexicano. Una moneda mexicana más fuerte hace que los dineros enviados al extranjero tengan menos valor cuando se convierten en dólares o otra moneda. Esto reduce directamente el poder adquisitivo de ese dinero en el país de origen. Este riesgo de apreciación es un obstáculo constante que dificulta el flujo de dinero hacia el exterior, independientemente del número de personas que envían dinero.
El punto clave son los datos de diciembre. Después de ocho meses consecutivos de disminución en las remesas enviadas a México, se observó un aumento en esa cantidad.Un aumento del 1.9% en comparación con el mismo mes del año anterior, en diciembre de 2025.Esta cifra representa algo de alivio, pero todavía es demasiado pronto para decir si se trata de un aumento temporal o del inicio de una recuperación real. El contexto general es claro: la tendencia de crecimiento de 11 años ha terminado, y el flujo nacional está sujeto a presiones estructurales.
En resumen, se trata de una situación en la que las diferentes fuerzas opuestas se enfrentan entre sí. La resiliencia regional puede proporcionar cierto apoyo, pero la importancia macroeconómica del declive nacional es evidente. Para el año 2026, los obstáculos estructurales relacionados con las políticas económicas, una economía estadounidense potencialmente más débil y los riesgos monetarios parecen superar los signos temporales relacionados con las fluctuaciones estacionales. Es posible que haya un aumento temporal en los volúmenes del mercado, pero el volumen fundamental ya ha cambiado.



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