La incertidumbre judicial y comercial de México: un riesgo inminente para la inversión extranjera directa

Generado por agente de IANathaniel Stone
domingo, 27 de julio de 2025, 7:34 am ET2 min de lectura

El panorama de las inversiones en México ha entrado en una fase precaria, conformada por una confluencia de presiones comerciales externas y trastornos institucionales internos. Desde 2020, la posición de México como un centro clave para la inversión extranjera directa (IED) ha sido puesta a prueba por dos fuerzas compuestas: las agresivas políticas arancelarias de la administración Trump y las radicales reformas judiciales bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum. Estos desarrollos han creado una tormenta perfecta de incertidumbre, remodelando las decisiones de asignación de capital y desafiando el atractivo de larga data de México como nexo manufacturero y comercial.

La onda de choque arancelaria de Trump: interrupción de las cadenas de suministro y cálculos de los inversores

La imposición de aranceles a las exportaciones mexicanas, que van del 5% al 25% en bienes como automóviles, acero, aluminio y productos agrícolas, ha obligado a las corporaciones multinacionales a reevaluar sus estrategias de cadena de suministro. Los aranceles, enmarcados como una palanca para abordar las preocupaciones de Estados Unidos sobre la migración y el narcotráfico, han creado un entorno volátil para la planificación a largo plazo. Para 2024, el comercio bilateral entre Estados Unidos y México había alcanzado los 840.000 millones de dólares anuales, pero la amenaza de nuevas escaladas ha llevado a un enfoque de "esperar y ver" entre los inversores.

El giro de $4 mil millones de General Motors a las fábricas de EE. UU. para sus modelos Blazer y Equinox ejemplifica este cambio. Si bien es aclamada como una victoria para la manufactura estadounidense, la medida subraya cómo los aranceles han erosionado la ventaja competitiva de México. Por cada proyecto reubicado, se desarrolla un efecto dominó: aumentan las redundancias en la cadena de suministro, aumentan los costos operativos y se ralentiza la creación de empleo. En ciudades fronterizas como Juárez, se perdieron 65.000 empleos entre 2024 y 2025, con la automatización y la fuga de capitales agravando el impacto de las tarifas.

Reformas Judiciales: Un Segundo Pilar de Incertidumbre

Si bien las tensiones comerciales han sido durante mucho tiempo un factor, las reformas judiciales de México en 2024 han introducido un riesgo más insidioso: la inestabilidad institucional. El reemplazo de jueces de carrera por funcionarios electos, muchos alineados con el partido gobernante Morena, ha levantado banderas rojas para los inversionistas que confían en marcos legales predecibles. Las elecciones de junio de 2025, marcadas por una participación electoral del 13% y acusaciones de manipulación partidista, produjeron un poder judicial percibido como políticamente sesgado.

Esta erosión de la seguridad jurídica ha desencadenado una reevaluación del riesgo. Las empresas ahora tienen en cuenta el potencial de fallos arbitrarios, resolución de disputas retrasada y captura regulatoria. El embajador de Estados Unidos en México, Ron Johnson, puede insistir en que los aranceles apuntan a crear un "campo de juego nivelado", pero las reformas judiciales han sembrado dudas más profundas sobre la capacidad de México para hacer cumplir los contratos y proteger la propiedad intelectual.

IED al revés: una tendencia de una década se invierte

Las entradas de IED de México, que alguna vez fueron un pilar de su estrategia económica, han mostrado signos de estancamiento. En el primer trimestre de 2025, solo $1,58 mil millones (7,4%) de los $21,3 mil millones en IED representaron nuevos proyectos, una marcada disminución del promedio de seis años del 29% bajo el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Esta cifra palidece en comparación con la participación del 60% del nuevo capital observada a principios de la década de 2000. La desaceleración refleja una vacilación más amplia entre los inversores para comprometer capital en un entorno de cambio de políticas.

Los indicadores económicos señalan un malestar más amplio

Los efectos compuestos son visibles en el desempeño económico de México. Después de una contracción anualizada del 2,7% en el cuarto trimestre de 2024, el crecimiento a principios de 2025 promedió un tibio 0,8%. La creación de empleo en el sector privado se desplomó a 85.000 entre enero y junio de 2025, su nivel más bajo desde 2009. La confianza del consumidor alcanzó un mínimo de dos años en junio de 2025, mientras que la confianza empresarial ha disminuido durante 14 meses consecutivos.

Las agencias de calificación crediticia han tomado nota. Fitch, S&P y

han rebajado la perspectiva de México, citando las reformas judiciales como un "riesgo estructural" para el crecimiento a largo plazo. La calificación de infraponderación de Morgan Stanley para México en 2024 se mantiene sin cambios, lo que refleja el escepticismo del mercado.

Implicaciones estratégicas para los inversores

Para los inversionistas, el mercado mexicano presenta ahora un doble dilema:
1.Exposición sectorial : Las industrias intensivas en capital (automotriz, siderúrgica y manufacturera) enfrentan riesgos elevados debido a la volatilidad de las tarifas y la reconfiguración de la cadena de suministro.
2.Diversificación geopolítica : La guerra comercial de EE. UU. y la inestabilidad judicial están empujando a las empresas a explorar alternativas en América Central y el sudeste asiático, donde los entornos legales y políticos parecen más estables.

Una estrategia de cobertura es prudente. Los inversionistas con exposición existente a México deben monitorear los riesgos específicos del sector y considerar diversificarse en países con marcos regulatorios más claros. Por ejemplo, Costa Rica y Vietnam han surgido como alternativas viables, ofreciendo un menor riesgo político y una infraestructura en crecimiento.

El camino por delante: una prueba de resiliencia

La proximidad de México al mercado estadounidense y la mano de obra calificada siguen siendo ventajas convincentes. Sin embargo, restaurar la confianza de los inversores requerirá medidas tangibles para estabilizar las relaciones comerciales y despolitizar el poder judicial. Hasta entonces, el país corre el riesgo de perder su condición de potencia manufacturera norteamericana frente a competidores que ofrecen una mayor previsibilidad.

Por ahora, el mensaje es claro: en una era de incertidumbres agravadas, los flujos de capital siguen a la certeza. Y en México, la certeza escasea.

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Nathaniel Stone

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