Informe sobre metales: El catalizador de la demanda neta y su impacto diferenciado en los metales preciosos y básicos

Generado por agente de IAOliver BlakeRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 9 de enero de 2026, 3:17 am ET4 min de lectura

El mercado se encuentra en una fase de consolidación tensa, con tanto los metales preciosos como los básicos quedándose en un estado de espera, en preparación para un acontecimiento de gran importancia. El catalizador para este movimiento es el informe sobre el empleo no agrícola de Estados Unidos para diciembre de 2025. Estos datos servirán como indicador principal para las próximas decisiones de la Reserva Federal, creando así una situación de riesgo/retorno que probablemente determinará el rumbo de todos los metales en el corto plazo.

En el caso de los metales preciosos, las posibilidades de ganancias son especialmente altas. Después de las fuertes subidas en 2025: el oro aumentó un 64%, mientras que la plata se valorizó en un 150%. Ahora, los precios están disminuyendo, ya que los inversores buscan obtener ganancias rápidamente. El mercado está “sobrecomprado” y es extremadamente sensible a cualquier cambio en la fortaleza del dólar estadounidense o en las tasas de rendimiento de los bonos del Tesoro. Un informe positivo sobre el empleo podría indicar una “desaceleración gradual”, lo que podría animar a la Fed a mantener las tasas de interés más altas por más tiempo, lo cual reduciría el atractivo de activos que no generen rentabilidad, como el oro y la plata. Por otro lado, un informe negativo podría reforzar las expectativas de revaluación y proporcionar un nuevo impulso para el oro y la plata. La actual calma es resultado directo de estas expectativas; los operadores prefieren permanecer al margen para evitar posibles movimientos del 2% o 3%.

Los metales básicos enfrentan una presión similar, aunque distinta. El cobre, que aumentó en más del 40% en 2025, también muestra signos de ser sobrecomprado. Los analistas de Capital Economics pronostican una marcada disminución de los precios del cobre, del 20%, para finales de año, con un nivel cercano a los 10,500 dólares por tonelada. Aunque el informe sobre el NFP influye indirectamente en el cobre a través de su impacto en la percepción del crecimiento global y en el valor del dólar, la excesiva expansión técnica del precio del cobre y el próximo reequilibrio del Índice de Productos Básicos, lo cual obliga a los fondos a vender activos rentables, se suman a las condiciones desfavorables. La subida de los precios del cobre, al igual que en el caso de los metales preciosos, ha sido impulsada por desequilibrios entre oferta y demanda, así como por compras especulativas. Sin embargo, los altos precios ahora incentivan una mayor reciclación y una mayor capacidad de respuesta por parte de los proveedores.

En resumen, los próximos datos sobre el NFP servirán como un “interruptor binario”. En el caso de los metales preciosos, se trata de una prueba directa de la trayectoria política del Fed y de la narrativa relacionada con la demanda de activos seguros. En el caso de los metales básicos, constituyen un dato importante para evaluar las perspectivas de crecimiento que sustentan la demanda industrial. En ambos casos, la consolidación actual del mercado refleja una espera colectiva para que este “catalizador” resuelva las incertidumbres.

La situación actual: sobrecomprado y motivado por el miedo a perder las oportunidades.

Todo el complejo de metales se encuentra ahora en una situación técnica precaria, listo para un cambio brusco en las cotizaciones. Los aumentos de precios registrados en 2025 han dejado los precios en una situación de tensión, donde la actitud de los inversores está motivada más por el miedo a perder las oportunidades que por cambios fundamentales en la oferta y la demanda. Los analistas de Capital Economics advierten que esta “demanda impulsada por el miedo a perder las oportunidades” va a disminuir, lo que podría llevar a una caída similar de precios. Se trata de un caso clásico de mercado congestionado, donde un único factor catalítico puede provocar cambios drásticos en las cotizaciones.

La plata, que aumentó en un 150% el año pasado, es la más vulnerable. Ya se han producido signos claros de “sobrecalentamiento”, ya que el Índice de Fuerza Relativa muestra señales de alerta. Este metal, que ha tenido un aumento debido al desequilibrio entre oferta y demanda, así como a la demanda impulsada por la inteligencia artificial, ahora enfrenta la dinámica típica de “altos precios son la solución para los altos precios”. A medida que los precios aumentan, la reciclación y las respuestas de la oferta se ven incentivadas, mientras que la demanda puede volverse menos sensible a futuros cambios en los precios. El resultado es un alto riesgo de una corrección negativa.

Los metales básicos no son inmunes a las fluctuaciones de precios. Aunque el aumento en los precios del cobre ha sido respaldado por la demanda estructural proveniente de los centros de datos, el mercado general de metales básicos muestra signos de exceso de apetito de inversión. Hoy en día, los metales básicos han perdido valor debido a la toma de ganancias por parte de los inversores; el estaño, el plomo y el níquel son especialmente vulnerables a este efecto. Estos metales han mantenido una mayor participación en las ganancias recientes, lo que los hace más propensos a sufrir retroalzas si el nivel general de riesgo disminuye. La reducción de las diferencias de precio cercanas en el níquel indica una disminución en la tensión del mercado, lo cual podría hacer que las subidas de precios sean más propensas a retroceder en el corto plazo.

La posición de los activos es crucial. El reajuste anual del Índice de Mercancías de Bloomberg en enero obliga a las fondos a reducir las inversiones en aquellos activos que han demostrado buenas resultados, lo que genera una presión de venta automática sobre metales como el oro y la plata. Esto crea una situación desfavorable: activos técnicamente sobrecomprados, disminución del entusiasmo de los inversores por invertir en estos activos, y ventas forzadas. En resumen, el conjunto de los metales está sobrecomprado y con un exceso de apalancamiento. Cualquier dato negativo en los próximos datos sobre el NFP podría provocar un rápido y coordinado proceso de venta, convirtiendo esta consolidación en una ruptura decisiva.

Los mecanismos: Cómo el catalizador funciona de manera diferente.

El informe de NFP generará diferentes escenarios financieros para los metales preciosos y básicos. El dólar estadounidense y las rentabilidades de los bonos del Tesoro actuarán como los principales canales de transmisión de estos efectos. Una mejora en los datos económicos que supere las expectativas probablemente fortalezca al dólar y haga que las rentabilidades aumenten, lo cual representará un obstáculo directo para el oro. Este es el clásico escenario de “surprise positiva”, algo que ha preocupado a los operadores financieros. La reciente caída en el precio del oro en mercado local…

Muestra que el mercado ya está sensible a las acciones de liquidación de ganancias y a cualquier cambio en la narrativa relacionada con los tipos de interés, incluso antes de que los datos sobre el NFP se publiquen.

En el caso de los metales básicos, el impacto es más indirecto, pero igualmente importante. Un informe positivo sobre el empleo apoya la idea de una “desaceleración gradual”, lo cual puede impulsar el sentimiento de crecimiento mundial. Sin embargo, el aumento del dólar, que suele acompañar tales datos, hace que las materias primas expresadas en dólares sean más costosas para los compradores extranjeros, lo que presiona la demanda de metales industriales como el cobre. Esta dinámica se hizo evidente esta semana, cuando el oro sufrió pérdidas, a pesar de un ligero descenso en las solicitudes de desempleo iniciales. Esto demuestra cómo el mercado ya está anticipando diferentes escenarios posibles.

El escenario opuesto, es decir, datos del NFP débiles, probablemente desencadenaría una reacción en cadena contraria. Esto reforzaría las expectativas de recortes agresivos de las tasas de interés por parte de la Fed, aumentando así el atractivo de los activos que sirven para protegerse contra la inflación, como el oro. Menores rendimientos y un dólar más débil podrían impulsar el aumento de los precios de los metales preciosos. En cuanto a los metales no ferrosos, un informe débil podría indicar una desaceleración económica generalizada, perjudicando así el lado de la demanda industrial. Sin embargo, si la narrativa de recortes de tasas predomina, esto también podría fomentar la mentalidad de tomar riesgos, proporcionando un contrapeso para el cobre y otros metales industriales.

En resumen, las mecánicas son claras, pero los resultados son binarios. La actual consolidación del mercado es el resultado directo de la espera para que este “catalizador” resuelva la incertidumbre entre estas dos fuerzas opuestas.

Catalizadores y riesgos: Lo que hay que tener en cuenta para cada metal

Los acontecimientos a corto plazo son claros. El principal catalizador es el informe sobre el número de empleados no agrícolas en los Estados Unidos de mañana. Es importante observar las cifras reales en comparación con el consenso, y, lo más importante, el tono posterior de la Fed. Un número alto podría provocar un cambio de actitud por parte de la Fed hacia una política monetaria más firme, mientras que un resultado decepcionante probablemente impulsaría expectativas de flexibilización monetaria. Además, hay que vigilar el promedio móvil de las últimas cuatro semanas en cuanto a las solicitudes de desempleo; este indicador ha alcanzado su nivel más bajo desde abril de 2024. Estos datos sobre la fuerza laboral respaldan la idea de una “aterrizaje suave”, lo cual podría retrasar la flexibilización monetaria por parte de la Fed, creando así condiciones adversas para los metales preciosos.

En el caso de los metales preciosos, el riesgo principal es una venta masiva en el mercado, lo que podría provocar una venta indiscriminada de dichos metales. Mientras que el oro y la plata son sensibles al valor del dólar y a las rentabilidades, una fuerte caída en los precios de las acciones podría obligar a los inversores a buscar activos seguros, lo cual podría anular la tendencia de búsqueda de activos considerados “seguros”. Los shocks geopolíticos, como la inestabilidad reciente en Sudamérica, también pueden influir en los datos económicos, creando volatilidad que dificulta el trading.

Los metales básicos enfrentan un perfil de riesgos diferente. Su principal vulnerabilidad es una drástica degradación en la percepción del crecimiento económico mundial. Un informe débil sobre el crecimiento del producto interno bruto podría indicar una desaceleración económica, lo que dañaría directamente la demanda industrial de cobre y otros metales básicos. También es probable que continúen las correcciones causadas por posiciones comerciales, especialmente en el caso de la plata. Sin embargo, el apoyo estructural debería limitar las caídas, más allá de los retrocesos tácticos. La disminución de las diferencias de precio del níquel indica una reducción en la tensión del mercado, lo que podría hacer que las recuperaciones sean más propensas a retroceder en el corto plazo.

En resumen, la situación es binaria. El informe sobre el NFP será el evento decisivo, pero el camino hacia y desde ese momento está lleno de riesgos. Para los metales preciosos, lo importante es el cambio en la política monetaria del Fed y la fortaleza del dólar. Para los metales básicos, lo importante son las perspectivas de crecimiento y la demanda industrial. En ambos casos, la consolidación actual del mercado refleja una actitud de espera antes de que ocurra este evento clave.

author avatar
Oliver Blake

Comentarios



Add a public comment...
Sin comentarios

Aún no hay comentarios