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El dólar estadounidense ha sido durante mucho tiempo el referente mundial para la valoración de activos. Esta posición se debe a su papel como la principal moneda de reserva del mundo y al hecho de que es un activo seguro. Sin embargo, en la última década, este paradigma comenzó a desvanecerse. De 2014 a 2024, el dólar experimentó un período de “excepcionalidad”.
En cuanto a los activos estadounidenses y su dominio arraigado en el sector financiero mundial… Sin embargo, para el año 2025, las presiones estructurales y los cambios en las prioridades de los inversores han puesto de manifiesto las limitaciones de un marco de valoración centrado en el dólar. A medida que el capital global se diversifica cada vez más hacia activos no relacionados con el dólar, la dependencia tradicional del dólar como indicador de valor ya no es suficiente para captar todo el alcance de las dinámicas del mercado.La debilidad reciente del dólar no es una anomalía temporal, sino un síntoma de cambios estructurales más profundos.
Esto, junto con la degradación de la calificación crediticia del endeudamiento soberano de EE. UU. por parte de Moody’s, ha erosionado la confianza en la estabilidad a largo plazo de la moneda estadounidense. Según un informe de RBC Wealth Management, el Índice del Dólar Estadounidense (DXY)…En la primera mitad de 2025, se trata del peor rendimiento de este período en más de 50 años. Mientras que el dólar sigue estando sobrevaluado en relación con la mayoría de las principales monedas.Como inversores, buscan evitar las vulnerabilidades fiscales de los Estados Unidos y encontrar alternativas.
Medir los activos únicamente en dólares ignora los efectos de las fluctuaciones monetarias y la diversificación global. Un dólar más débil, por sí solo, aumenta los retornos de las acciones internacionales cuando se convierten a moneda estadounidense.
Aquellos que realzan el equilibrio geográfico de sus carteras de inversiones. Por ejemplo, acciones de mercados desarrollados en Europa y Asia Pacífico, ex-Japón.El índice MSCI World ex US aumentó un 3.0%, ya que las monedas locales valoraron más en relación con el dólar.Además, las estrategias tradicionales de diversificación, como la correlación negativa entre acciones y bonos…
Y los cambios en las políticas. Esto ha obligado a los inversores a buscar rendimientos no correlacionados, a través de alternativas como materias primas, activos digitales y productos semillenciosos.También ha difuminado las fronteras entre los diferentes tipos de activos. Innovaciones como los portafolios basados en modelos público-privado abren nuevas posibilidades para el flujo de capital. Estas tendencias destacan la insuficiencia de una perspectiva centrada únicamente en el dólar para comprender todo el espectro de riesgos y retornos.Las implicaciones para los inversores son claras: un enfoque limitado en la valoración basada en el dólar puede hacer que se pierda de vista el objetivo más amplio de una diversificación global.
Se espera que la integración de los mercados privados en los canales de gestión de patrimonios y seguros despeje entre 6 billones y 10.5 billones de dólares en capital durante los próximos cinco años. Este cambio refleja una reorientación estructural de los flujos de capital mundial, donde la liquidez, la exposición geográfica y la diversificación monetaria tienen prioridad sobre los criterios tradicionales.Para los inversores estadounidenses, la debilidad cíclica del dólar ha convertido lo que era un factor desfavorable en algo positivo.
Debido a las dificultades relacionadas con la moneda, ahora ofrecen propuestas de valor convincentes. Las corporaciones multinacionales, especialmente aquellas que dependen de las exportaciones, también se han beneficiado de la disminución del valor del dólar.Estas dinámicas resaltan la necesidad de adoptar un enfoque más preciso para la valoración de los activos, uno que tenga en cuenta los movimientos de las divisas, los ciclos económicos regionales y el papel en constante cambio de los activos no tradicionales.La disminución del dominio del dólar estadounidense no es un colapso repentino, sino más bien un ajuste gradual de los flujos de capital a nivel mundial. Mientras que las ventajas estructurales del dólar, como su estatus de moneda de reserva, permanecen intactas, la convergencia de los desequilibrios fiscales, las preferencias cambiantes de los inversores y la innovación tecnológica están transformando el panorama económico. Medir los activos únicamente en dólares puede oscurecer los verdaderos factores que determinan el valor de los activos en un mundo donde la diversificación ya no es opcional, sino algo esencial. Para los inversores, la lección es clara: el futuro de la valoración de los activos radica en adoptar una perspectiva global y multimonetaria, que trascienda las limitaciones de un único indicador de referencia.
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