¿Qué puede aprender McKinsey de las señales internas provenientes del movimiento MAGA?

Generado por agente de IATheodore QuinnRevisado porAInvest News Editorial Team
sábado, 17 de enero de 2026, 10:34 am ET4 min de lectura

La verdadera señal no se encuentra en los discursos políticos. Está en los contratos. Cuando la retórica política promete una nueva era, las empresas inteligentes buscan a quienes recibirán un salario por llevar eso a cabo. La discrepancia es evidente: las promesas audaces de una “América primero” están en contraste con el trabajo silencioso y costoso que realizan empresas como McKinsey & Company, que tienen una larga historia de cumplimiento de mandatos políticos, independientemente del gobierno en el poder.

Consideremos ese plan de acción. En 2017, pocos días después de la toma de posesión del presidente Trump, la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) solicitó ayuda a McKinsey para implementar medidas contra la inmigración ilegal. La empresa ya estaba activa desde la época de Obama. Se le pidió que encontrara formas de reducir los costos y ampliar las operaciones de detención. Las recomendaciones eran claras: se proponía reducir el gasto en alimentos, atención médica y supervisión de los detenidos. No se trata de algo hipotético. Es un caso documentado de cómo una empresa de consultoría utiliza una directiva política como herramienta para maximizar sus beneficios económicos. El interés de los clientes era claro: el gobierno quería resultados, y McKinsey proporcionó el plan operativo necesario. Ese es el método habitual en este tipo de situaciones.

Este modelo se extiende mucho más allá de las políticas nacionales. La capacidad de McKinsey para trabajar en el ámbito global se basa en su colaboración con clientes estatales importantes, especialmente en áreas donde existe gran conflicto. Desde el año 2008, la empresa ha recibido numerosas reconocimientos por su trabajo en este campo.

El Pentágono es su principal cliente. No se trata simplemente de trabajos de consultoría; se trata de una integración profunda en el ámbito de la defensa nacional. La empresa participa en la evaluación del programa F-35, además de brindar asesoramiento sobre tecnologías relacionadas con las fuerzas aéreas. La página web de la empresa anuncia que cuenta con relaciones de larga data con ministerios y departamentos de defensa de todo el mundo. Incluye también la prestación de servicios a fabricantes de armas en Rusia y a empresas de ingeniería estatales en China. Se trata de relaciones complejas y delicadas, donde fluyen grandes cantidades de capital. En estas relaciones, la reputación de la empresa y sus próximos contratos son los elementos que determinan su éxito.

Ahora, pasemos rápidamente al presente. Los últimos decretos ejecutivos de la administración de Trump indican un nuevo enfoque: la nacionalización de los recursos. El decreto del 9 de enero, que tiene como objetivo…

Es un ejemplo claro de cómo los Estados Unidos intentan imponer su control sobre los fondos soberanos. Esto se enmarca dentro del enfoque general de “América Primero” propio del Proyecto 2025. Los expertos no están alentando esta iniciativa; más bien, están observando quiénes serán los elegidos para gestionar las consecuencias de esto. Las empresas que cuenten con la experiencia necesaria para manejar activos estatales complejos, asesorar sobre las implicaciones en materia de seguridad nacional y llevar a cabo cambios operativos a gran escala, son las que podrán beneficiarse de esto. La historia de McKinsey demuestra que no esperan a que haya una orden explícita para actuar; más bien, construyen relaciones y capacidades para poder cumplir cuando llegue ese momento. En un mundo lleno de promesas políticas, esa es la única señal real que importa.

El dilema del informante: Conflictos y catalizadores

El cambio político crea un dilema clásico para los interesados en el asunto: una ola de nuevas obligaciones, pero los detalles operativos siguen siendo poco claros. Los inversores inteligentes no se apresuran a invertir; esperan a que la niebla se disipe. Los factores que impulsan este proceso son evidentes: el cierre repentino de las actividades económicas, las tarifas arancelarias y la implementación rápida de un plan amplio. Pero lo importante es encontrar el camino a través de esta incertidumbre.

En primer lugar, el caos operativo.

No se trataba simplemente de un enfrentamiento político; era una “agujero negro” de datos. Los informes económicos importantes se retrasaron, lo que dejó a los inversores sin los datos en tiempo real necesarios para evaluar los riesgos. En situaciones como estas, los inversores inteligentes evitan el ruido y prefieren no intervenir. No se trata de una táctica nueva; es la posición predeterminada cuando los datos fundamentales están ocultos. El cierre de las operaciones económicas creó un período de incertidumbre total. Los inversores disciplinados prefirieron permanecer al margen, esperando a que aparecieran los primeros datos fiables.

Luego está la amenaza de aumentos en las tarifas aduaneras. Esta es una preocupación importante, pero no se ha planificado adecuadamente. Los ejecutivos son conscientes del potencial de aumentos en las tarifas, pero pocos han desarrollado planes sólidos para enfrentar las consecuencias negativas. Este es un escenario ideal para aprovechar las oportunidades que surgen de esta situación. Las empresas inteligentes no apostan por un movimiento generalizado del mercado; buscan aquellas que tengan la capacidad de adaptar sus cadenas de suministro o de controlar los precios para absorber los costos. Las empresas que ya han desarrollado esa resiliencia serán las que se beneficien cuando se anuncie el próximo aumento en las tarifas aduaneras.

Sin embargo, el catalizador más importante es la rápida ejecución del Proyecto 2025. Las 920 páginas del plan están siendo implementadas a gran velocidad; aproximadamente la mitad de los objetivos del plan ya se han cumplido. No se trata de una política para el futuro; se trata de una orden que debe ser cumplida en el presente. Los interesados están observando con atención los contratos y las contrataciones que se realizan posteriormente. Como demuestran los hechos, las personas encargadas de llevar esto a cabo son quienes determinan la ideología y las oportunidades disponibles. Cuando personas importantes como Russell Vought o Peter Navarro asumen cargos de poder, entonces comienza el verdadero trabajo. Los interesados no leen el manifiesto; lo que hacen es seguir quién recibe las primeras tareas.

En resumen, los cambios políticos generan volatilidad, pero también crean ganadores y perdedores. Los expertos en el sector saben cómo actuar: esperan a que los datos se clarifiquen, identifican las empresas que tienen planes operativos adecuados, y se preparan para cumplir con las instrucciones específicas que se les dan. En este contexto, la paciencia y la precisión son los únicos indicadores verdaderos.

Qué ver: Acumulación institucional y las carteras de “ballenas”.

La cautela de los expertos es algo que requiere paciencia. La señal real vendrá cuando el capital fluya hacia determinados sectores. Hay dos patrones claros que deben observarse: una rotación hacia sectores que estén alineados con la nueva agenda, y una evaluación directa del grado de acuerdo entre las empresas que participarán en esa acción.

En primer lugar, es necesario monitorear la acumulación de recursos por parte de las instituciones. La plataforma del Partido Republicano para el año 2024…

La política energética es un factor importante que puede influir en el desarrollo del sector energético. No se trata simplemente de palabras vacías; se trata de directivas políticas que podrían transformar el sector energético. Busque información sobre las empresas que invierten en exploraciones de petróleo y gas, así como en proyectos de infraestructura energética. Esto indicaría que los inversores inteligentes están preparándose para invertir en sectores basados en el nacionalismo de los recursos y en la búsqueda de la independencia energética. Por otro lado, hay que tener cuidado con las empresas que tengan una gran exposición a las reformas regulatorias que se están implementando. La rápida desmantelación de los programas federales de diversidad, equidad e inclusión, como se describe en el Proyecto 2025, representa un obstáculo para las empresas de consultoría y tecnología que han construido una importante presencia en estos ámbitos. Si una empresa deshace sus inversiones en tales empresas, sería una señal clara de pérdida de visibilidad en futuros contratos.

En segundo lugar, hay que detectar casos de comercio interno en las empresas que tienen los contratos más importantes con el gobierno. Este es el indicador definitivo de si hay algún interés personal involucrado en dichos negocios. Cuando una empresa como Lockheed Martin o Raytheon obtiene un contrato importante del Pentágono, las ventas o compras de acciones por parte del CEO son un indicativo directo de su confianza en que ese trabajo continuará. Si se observa una tendencia constante de compras por parte de los ejecutivos durante períodos de cambios políticos, eso indica que existe una alineación de intereses. Sin embargo, una oleada repentina de ventas podría ser una señal de alerta: los ejecutivos podrían estar viendo riesgos, como excesos en el presupuesto, interferencias políticas o cambios en las prioridades del gobierno. Los inversionistas inteligentes no apuestan por las promesas políticas; más bien, buscan ver si las personas que tienen más que perder están apostando en contra de esa empresa.

author avatar
Theodore Quinn
adv-download
adv-lite-aime
adv-download
adv-lite-aime

Comentarios



Add a public comment...
Sin comentarios

Aún no hay comentarios