McKinsey: La IA, las alianzas y la divergencia en los productos básicos son factores que contribuyen a crear oportunidades de rendimiento en los sectores de metales y energía.

Generado por agente de IACyrus ColeRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 6 de marzo de 2026, 5:01 am ET4 min de lectura

Un nuevo enfoque analítico de McKinsey & Company revela las fuerzas estructurales que comprimen los ciclos de los productos básicos. La empresa identifica tres factores clave que impulsan este cambio: la aceleración de los ciclos de volatilidad, la creciente influencia de la inteligencia artificial en los modelos de negociación, y el aumento en la inversión en capacidades de negociación a través de alianzas. Esta combinación está erosionando la eficacia de las estrategias tradicionales basadas en ciclos superiores, concentrando así el valor entre un grupo más reducido de actores sofisticados.

El primer factor es la compresión de la volatilidad en sí. Ciclos más cortos y más frecuentes generan una divergencia permanente en la industria, lo que favorece a aquellas organizaciones que pueden actuar con rapidez. El segundo factor es la IA, que se está convirtiendo en un factor competitivo importante. Aunque el análisis basado en la IA ayuda a expandir las márgenes de beneficio, la adopción temprana de la IA permite agregar valor adicional, ya que automatiza las operaciones posteriores a las transacciones y acelera los procesos digitales. Las primeras implementaciones muestran que esto puede mejorar la eficiencia de las funciones de soporte en un 50-60%, además de acortar los ciclos de resolución de transacciones.

El tercer factor es un cambio estratégico en la forma en que las empresas desarrollan su capacidad de producción. La mayor volatilidad y la presión competitiva están impulsando una mayor inversión en las capacidades de comercio. Pero el método preferido ahora es pasar de las adquisiciones a los acuerdos de colaboración. Una encuesta realizada en enero de 2026 con más de 150 profesionales reveló que el 49% prefiere los acuerdos de colaboración en lugar de las adquisiciones. En Asia, esta proporción asciende al 78%, mientras que en Estados Unidos alcanza el 80%. Se espera que los sectores de metales y minería, así como el petróleo y el gas, experimenten los mayores aumentos en estas inversiones.

En resumen, se trata de un nuevo punto de referencia para la industria. Los ingresos por ventas a nivel del sector, aunque han disminuido ligeramente…69 mil millones en el año 2025Desde los 72 mil millones de dólares del año anterior, el nivel de ingresos sigue siendo aproximadamente el doble que antes de la pandemia. Este nivel elevado indica que la era de ciclos económicos prolongados y masivos está dando paso a un entorno más dinámico y de alta frecuencia. En esta situación, las empresas que cuentan con tecnologías avanzadas de IA, acceso al capital y control sobre los flujos físicos son las que logran capturar más valor. Para el resto de las empresas, la dificultad radica en adaptarse a un ciclo económico que se mueve más rápidamente y que recompensa la agilidad más que nunca.

Factor 1: Aceleración de los ciclos de volatilidad y restricciones físicas

El nuevo patrón de volatilidad es más evidente en la división entre los metales y los sectores energéticos. Aunque históricamente estos dos sectores se movían juntos, ahora existe una diferencia clara entre ellos. Los analistas lo han denominado “el ciclo del cocodrilo”: los precios de los metales preciosos y los metales industriales aumentan, mientras que los precios de la energía disminuyen. Esta división es el resultado directo de cómo la oferta responde a las señales de precios; además, esa respuesta ocurre a velocidades muy diferentes.

En el caso de los metales, la oferta es el principal obstáculo. Desarrollar nuevas capacidades es un proceso lento, costoso y arriesgado para los mineros. Como resultado, el lado de la oferta no puede expandirse rápidamente cuando los precios aumentan.Por ejemplo, la producción mundial de oro no ha aumentado significativamente en la última década.Recientemente, los desastres naturales y los problemas laborales han dificultado la producción de cobre. Cuando la oferta se mantiene constante y la demanda también, los precios aumentan. Esta dinámica se ve reforzada por nuevos factores que impulsan la demanda. La transición energética requiere grandes cantidades de cobre para vehículos eléctricos y para la expansión de las redes eléctricas. Además, la revolución en la inteligencia artificial añade otro factor importante: los mayores centros de datos pueden necesitar hasta 50,000 toneladas de cobre. Los bancos centrales también han estado acumulando oro, lo que contribuye a este aumento en la demanda de cobre.

La energía presenta una situación completamente opuesta. En este caso, la oferta supera el crecimiento de la demanda. La capacidad de producción mundial ha aumentado significativamente, y los avances tecnológicos han permitido el uso de nuevas fuentes de energía. Esto ha convertido a Estados Unidos en un importante exportador de energía. Aunque el consumo de petróleo sigue aumentando, el exceso de oferta ha generado un superávit en el mercado. Este desequilibrio fundamental es lo que está impulsando la baja en los precios de la energía, a pesar de la constante demanda de petróleo.

El factor clave que impulsa este nuevo patrón de volatilidad es esta diferencia en los tiempos de respuesta de la oferta y en las dinámicas de la demanda. Los metales enfrentan una cadena de suministro que tarda años en adaptarse, lo que hace que los precios sean más sensibles a cualquier cambio en la demanda. En cambio, la energía cuenta con una base de suministro más flexible, pero esta puede verse afectada por eventos geopolíticos. Esto crea una situación volátil: los metales aumentan debido a una oferta limitada y a una nueva demanda, mientras que la energía enfrenta problemas debido a una oferta abundante. Para los operadores, esto significa tener que manejar dos ciclos diferentes: uno en el que las señales de precios no se transforman rápidamente en nuevas producciones; y otro en el que la oferta puede responder más rápidamente, pero está expuesta a shocks repentinos.

Factor 2: La IA y el auge de las operaciones financieras basadas en alianzas

La segunda transformación estructural se refiere a cómo las empresas desarrollan las capacidades necesarias para competir en este nuevo entorno, donde los cambios son mucho más rápidos. La solución radica en concentrarse tanto en la inteligencia artificial como en las alianzas estratégicas. En cuanto a la tecnología, las primeras implementaciones de la inteligencia artificial están dando resultados concretos en términos de aumento de la eficiencia. Al automatizar las operaciones posteriores a la transacción y reducir los cuellos de botella en el flujo de trabajo digital, estos sistemas mejoran la eficiencia de las funciones de apoyo de las empresas.50–60%No se trata simplemente de reducir los costos; se trata también de acortar los ciclos de negociación y liberar capital para que pueda utilizarse en actividades comerciales más complejas. Para las empresas, esto significa que pueden actuar con mayor rapidez y manejar posiciones más complejas. Esto es crucial cuando los ciclos de volatilidad se miden en semanas, no en años.

Esta ventaja tecnológica se combina con un cambio estratégico en la forma en que las empresas expanden su alcance físico y financiero. Un estudio realizado en enero de 2026, con la participación de más de 150 profesionales, reveló que el 49% de ellos prefiere que las empresas expandan sus capacidades comerciales a través de alianzas. En Asia, esta preferencia aumenta hasta el 78%, mientras que en los Estados Unidos alcanza el 80%. Esta preferencia es una respuesta directa a la necesidad de flexibilidad. Las adquisiciones pueden ser lentas y requerir mucho capital, mientras que las alianzas permiten a las empresas acceder rápidamente a nuevos mercados, activos físicos y conocimientos locales, sin tener que soportar todo el costo de la integración completa.

Los sectores que son objeto de los mayores aumentos en las inversiones en estas capacidades son los metales y la minería, además del petróleo y el gas. Esto tiene sentido, teniendo en cuenta las restricciones en el suministro y la presión de la demanda, como ya se mencionó anteriormente. Construir una buena red de transacciones en este campo implica asegurar los flujos físicos que serán más valiosos en un mercado volátil y propicio a las divergencias. En resumen, las empresas están desarrollando nuevos herramientas para automatizar y acelerar sus operaciones internas, así como establecer alianzas para expandir rápidamente su alcance externo. Esta combinación representa el camino práctico para obtener valor en un ciclo en el que lo que se recompensa es la agilidad y el control sobre la cadena de suministro física.

Catalizadores, riesgos y lo que hay que tener en cuenta

El actual “ciclo de los metales” se basa en un equilibrio frágil. El riesgo principal es que la fortaleza de los metales no se mantenga. Si el crecimiento mundial disminuye, si las compras por parte de los bancos centrales cesan, o si las restricciones en el suministro se alivian más rápido de lo esperado, ese equilibrio delicado podría cambiar. Una desaceleración significativa en la demanda, o una respuesta del suministro más rápida de lo previsto, podría provocar un brusco ajuste en los precios de los metales. Por otro lado, los mercados energéticos podrían estabilizarse o incluso aumentar debido a los shocks geopolíticos.

El factor clave que impulsa el aumento de los precios de los metales es el ritmo de inversiones en nuevas capacidades mineras. Esto determinará la duración de las restricciones en el suministro y la persistencia del ciclo de crecimiento económico. La industria enfrenta un retraso de varios años entre la anunciación de los proyectos y su implementación real. Cualquier aceleración en los procesos de autorización o en los gastos de capital será una señal importante de que las restricciones en el suministro están disminuyendo. Por el contrario, los retrasos o cancelaciones reforzarían la situación actual de escasez en el suministro.

En cuanto a los metales preciosos, es importante observar cualquier cambio en la demanda por parte de los bancos centrales y en la estabilidad geopolítica. El aumento en los precios ha sido apoyado por la diversificación de las reservas y por las corrientes de dinero que buscan lugares seguros para invertir. Un descenso continuo en las compras por parte de los bancos centrales, o la resolución de conflictos importantes, podría eliminar uno de los pilares fundamentales de la demanda. Al mismo tiempo, estos mismos factores siguen siendo fuentes de volatilidad; una nueva escalada de tensiones podría reactivar rápidamente el aumento de precios.

En el ámbito de la energía, lo importante es mantener un control sobre la oferta. La sobreoferta en este sector es una realidad estructural, pero está sujeta a interrupciones repentinas. Los acontecimientos geopolíticos, especialmente en las regiones productoras clave, son los factores más probables que pueden causar una mayor estabilidad en los mercados y revertir la presión negativa. En resumen, la estabilidad del ciclo económico depende de estos factores futuristas. Los metales dependen de que la demanda se mantenga alta y la oferta sea suficiente; la energía, por su parte, depende de que la oferta siga siendo abundante y los riesgos geopolíticos se mantengan bajo control. Es crucial monitorear estos factores para poder enfrentar la volatilidad que se avecina.

Comentarios



Add a public comment...
Sin comentarios

Aún no hay comentarios