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Jim Cramer acaba de enviar una señal alcista a McKesson. En una entrevista reciente, calificó a esta empresa distribuidora de medicamentos como una acción que…
Se destaca su capacidad de resistir las amenazas políticas directas. El objetivo es claro: el presidente Trump busca imponer precios de los medicamentos basados en el principio de “nación más favorecida”, y también intenta eliminar a los intermediarios como los distribuidores. Según Cramer, las acciones de McKesson continúan alcanzando máximos de 52 semanas… Es decir, estas acciones desafían las decisiones del presidente. Ese es el punto central de la estrategia. No se trata solo de cuestiones operativas; se trata de apostar por que McKesson logrará superar las dificultades regulatorias.La situación es clásica de tipo “alpha leak”. El precio del activo ha aumentado un 42% en el último año, lo que demuestra una fuerte confianza por parte de los inversores. Sin embargo, desde finales de noviembre, el precio ha bajado un 5%. Este retroceso podría considerarse una oportunidad para comprar el activo, si quienes creen que las expectativas políticas son exageradas aprovechen esta oportunidad. La métrica clave aquí es la divergencia: un aumento continuo del precio durante un año, frente a una amenaza política específica. Ese desafío es, en resumen, la tesis alcista.
Wall Street ha tomado nota de esto. Tanto Deutsche Bank como TD Cowen han elevado recientemente sus objetivos de precio. TD Cowen ha fijado un objetivo elevado para el precio de las acciones: 1,000 dólares por papel. Su optimismo se basa en la capacidad de McKesson para lograr crecimiento y cumplir con sus objetivos, incluso mientras enfrenta la situación relacionada con la separación de su negocio quirúrgico. Se reconoce el riesgo político, pero el mercado considera que la empresa tiene la capacidad de adaptarse a las circunstancias. Por ahora, la señal es clara: las acciones están desafiando las expectativas del mercado. Hay que estar atentos a los próximos movimientos de la empresa.
La señal alcista de Jim Cramer se basa en un plan operativo real. McKesson está llevando a cabo un cambio estratégico importante: separar su negocio relacionado con quirurgia. Los analistas consideran que este es un arma de doble filo. Mientras que esta medida puede ser beneficiosa…
El objetivo es mejorar la concentración del distribuidor farmacéutico principal y, posiblemente, aumentar su rendimiento en términos de precios de las acciones. Este es el marco para el crecimiento a largo plazo.Wall Street apuesta por ese crecimiento. Tanto el Deutsche Bank como TD Cowen mantienen una opinión positiva sobre la empresa, con objetivos de precios que reflejan una gran confianza en las capacidades de McKesson para lograr el crecimiento y cumplir con sus objetivos a largo plazo. El Deutsche Bank ha aumentado recientemente su objetivo de precio a 904 dólares, mientras que TD Cowen mantiene un objetivo más agresivo, de 1,000 dólares. Su optimismo está directamente relacionado con la capacidad de McKesson para “lograr el crecimiento y cumplir con sus objetivos a largo plazo”. Este es el “alpha” que el mercado está valorando: no solo la capacidad de McKesson para cumplir con sus objetivos, sino también su capacidad para llevarlos a cabo.

Sin embargo, el negocio principal enfrenta obstáculos reales. La distribución de productos farmacéuticos es una industria en proceso de consolidación, y las márgenes de McKesson están bajo presión debido a las dinámicas de precios en curso. Esto no es un problema menor; se trata de una cuestión estructural que afecta significativamente la rentabilidad del negocio. El reciente descenso del precio de las acciones, del 5% desde finales de noviembre, aumenta la incertidumbre entre los inversores. Esto sugiere que algunos inversores están evaluando estas presiones operativas en comparación con el riesgo político, y dudan de si el aumento de los precios podrá continuar.
En resumen, existe una tensión entre dos narrativas diferentes. Por un lado, un análisis estratégico y el optimismo de los analistas indican que hay posibilidades de mejorar los resultados. Por otro lado, las presiones en los márgenes de la actividad principal y la reciente caída en los precios destacan los verdaderos costos que implica operar en un sector difícil. Para que la tesis de “desafiar al presidente” sea válida, McKesson debe demostrar que puede crecer y proteger sus ganancias, a pesar de las amenazas políticas y de las dificultades propias de su industria. Véamos qué indica el próximo informe financiero sobre cuál narrativa tendrá éxito.
La señal alcista acaba de recibir un “etiquetado” de precio. Deutsche Bank recientemente aumentó su objetivo de precios.
Mientras que TD Cowen mantiene una estimación más agresiva para el precio de las acciones, fijando el objetivo en 1,000 dólares por acción. Ambas empresas siguen otorgando calificaciones positivas a la empresa, confiando en que los planes estratégicos de McKesson para su crecimiento contribuirán a que el precio de las acciones aumente. La situación es simple: los objetivos indican un importante potencial de crecimiento desde el nivel actual, siempre y cuando la empresa pueda llevar a cabo sus planes con éxito.Pero la situación es frágil. El descenso del 5% en los precios de las acciones desde finales de noviembre indica que el mercado no está simplemente siguiendo el aumento de precios. Este retroceso es una señal importante: sugiere que algunos inversores están evaluando el aumento del 42% en los últimos meses contra los riesgos tangibles, incluyendo el impacto incierto de la separación de la actividad quirúrgica. El efecto de esta separación en las ganancias por acción es un factor crucial y aún sin resolver. Aunque los analistas señalan que esto podría ser algo negativo, también lo consideran como un posible catalizador para el rendimiento de los precios de las acciones. Esta es la tensión central: la dilución actual, pero con la posibilidad de obtener beneficios más altos en el futuro.
En resumen, los objetivos de más de 900 dólares son una apuesta por una ejecución impecable. Se asume que la división tendrá éxito, que se cumplirán los objetivos de crecimiento y que los obstáculos políticos serán manejables. Por ahora, el precio del activo ya está determinado. El siguiente paso dependerá de si las finanzas de la empresa pueden justificar esos objetivos tan altos, o si el reciente descenso en los precios no es simplemente la señal de una tormenta que está por venir. Veremos cómo se desarrollan los resultados financieros en las próximas presentaciones de resultados, y eso será el verdadero test para ver si los cálculos son correctos.
La tesis alcista ahora se encuentra en una lista de vigilancia. El catalizador principal es la ejecución y la recepción por parte del mercado de la división de negocios relacionada con el área quirúrgica. Este es un acontecimiento decisivo para el desarrollo de la empresa. El mercado estará atento a cualquier señal clara de que esta división fortalece al núcleo de la empresa, aumenta su eficiencia operativa y, en última instancia, justifica los altos objetivos de precios. Cualquier fracaso en este aspecto podría arruinar toda la estrategia de crecimiento de la empresa.
El riesgo principal es que la creación de una empresa subsidiaria disminuya los ingresos, sin que el precio de las acciones aumente en forma proporcional. Los analistas han señalado que esta medida podría tener efectos negativos.
Si el mercado ve esto como una situación negativa, lo que reducirá los beneficios por acción, sin que haya una clara perspectiva de un aumento en la valoración de las acciones, entonces el reciente retroceso del 5% podría convertirse en una caída sostenida. Esto validaría las preocupaciones bajistas sobre este cambio estratégico.Más allá del plan específico de la empresa, hay que estar atentos a cualquier cambio en las políticas sanitarias o en las regulaciones relativas a los precios de los medicamentos. Los obstáculos políticos siguen siendo reales, ya que el presidente Trump busca implementar un sistema de precios basado en el principio de “nación más favorecida”, y también intenta eliminar a los intermediarios como McKesson. Cualquier medida regulatoria que afecte directamente los márgenes de distribución ejercería una presión directa sobre el negocio principal que la empresa se propone proteger.
La situación es clara. El hecho de que la empresa desafíe la narrativa política es un indicio, pero no una garantía. Los próximos cuatro trimestres serán un test para ver si McKesson puede cumplir con sus promesas de crecimiento y con su plan de desligamiento de sus activos. Si lo logra, los objetivos de $900+ parecen factibles. Pero si no lo logra, el reciente retroceso en los precios podría ser simplemente una señal de que algo está por venir. Hay que observar atentamente los informes financieros y cualquier anuncio relacionado con las políticas gubernamentales.
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