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Los titulares de los periódicos eran muy negativos, pero la reacción del mercado fue moderada. En la semana siguiente a la noticia explosiva de que el Departamento de Justicia había ordenado la comparecencia de los miembros de la Reserva Federal ante los tribunales, el índice S&P 500 terminó cayendo ligeramente.
Esta es la definición de una semana “de descenso tranquilo”. Se trata de un período de estabilidad, que contrasta marcadamente con los movimientos iniciales de huida hacia lugares seguros que ocurrieron después de la anunciación. Ese lunes…Y el dólar cayó en valor; son señales típicas de que los inversores buscan un refugio frente al riesgo político.Sin embargo, ese pánico inicial ya se ha disipado en gran medida. La tendencia del mercado esta semana sigue un inicio prometedor en enero: el S&P 500 subió significativamente.
Esa reunión inicial, que algunos analistas consideraron como una posible señal de un año prometedor en el futuro, ha sido seguida por una semana de período de consolidación. La pregunta clave para los inversores es si el riesgo político inmediato ya está incorporado en los precios de las acciones. Los datos sugieren que la respuesta es “sí”.La estabilidad del mercado, incluso después de una semana de intensos acontecimientos políticos, indica que los peores escenarios posibles –como la pérdida total de la independencia del Fed y el consecuente aumento de la inflación– no son las expectativas dominantes. Si así fuera, probablemente se produciría una caída más pronunciada y prolongada en los precios de las acciones. En cambio, la leve disminución semanal parece reflejar un ajuste de las expectativas a corto plazo. Probablemente, esto se debe a que se comparan las nuevas incertidumbres políticas con otros factores como la reciente caída en los rendimientos de los bonos del Tesoro y la posibilidad de que el Fed reduzca las tasas de interés más adelante en el año.
La situación actual es una de tensión por el precio establecido. El mercado ha absorbido el impacto inicial, pero sigue siendo vulnerable a cualquier nueva escalada. Las próximas semanas pondrán a prueba si esta calma es señal de resistencia o simplemente un momento de pausa antes del siguiente movimiento.

La reacción moderada del mercado no es señal de complacencia, sino más bien un reflejo de las expectativas ya establecidas en el mercado. Los inversores se basan en precedentes históricos y en la realidad institucional para analizar la presión política actual. La opinión general, respaldada por datos recientes, es que la independencia de los bancos centrales tiene un impacto menor en el rendimiento de las acciones, en comparación con lo que se teme comúnmente. Esta creencia sirve como un respaldo contra cualquier tipo de pánico inmediato.
Un factor clave que disminuye el riesgo percibido es la existencia de mecanismos legales e institucionales que limitan las acciones políticas excesivas. El mercado observa los acontecimientos recientes, en los cuales el statu quo se mantuvo. Después de que el presidente Trump destituyera a la gerente del banco central, Lisa Cook, en agosto pasado, los tribunales impusieron una suspensión temporal para que ella pudiera seguir en su cargo. Esta semana, dos senadores republicanos declararon públicamente que bloquearían cualquier nuevo candidato hasta que la investigación esté resuelta. Estas medidas sugieren que el sistema cuenta con mecanismos para limitar las acciones políticas excesivas, aunque no siempre sean perfectos.
En términos más generales, el mercado depende del proceso de toma de decisiones colectiva del Banco Federal. El Comité de Mercado Abierto Federal está compuesto por 12 miembros, y no por una sola persona. Aunque Powell es el representante público de la institución, es la reacción colectiva del Comité de Mercado Abierto la que determina finalmente las políticas monetarias. Esta estructura proporciona un mecanismo de protección contra cualquier ataque político individual, ya que los demás miembros pueden seguir contribuyendo a mantener la credibilidad de la institución. La estabilidad del mercado implica que considera que este mecanismo de protección sigue funcionando adecuadamente.
La señal más clara de esta expectativa de precios claramente establecida proviene de los mercados de bonos. A pesar de las noticias que se publican,
Desde el momento del shock inicial, esta estabilidad es un indicador importante. Esto sugiere que los inversores no exigen un premio por el riesgo más alto para los activos estadounidenses. De hecho, habrían exigido ese premio si creyeran que la capacidad de la Fed para luchar contra la inflación estaba en duda. El aumento pronunciado de la curva de rendimiento se interpreta más como una reflección de las preocupaciones fiscales y del fin de un ciclo de reducción de tipos de interés, y no como una manifestación del miedo a la independencia de la Fed.En esencia, el mercado está aplicando un enfoque de segundo nivel para analizar la situación. Reconoce la amenaza, pero lo compara con las evidencias históricas y las medidas de protección institucionales que han funcionado en el pasado. El resultado es una opinión consensuada: el peor escenario posible –la pérdida total de la independencia del Fed, lo que llevaría a una inflación descontrolada– no es la expectativa dominante. Los precios actuales ya reflejan esa tensión, lo que hace que el mercado sea vulnerable a cualquier escalada más adicional que pueda romper este equilibrio frágil.
La calma en el mercado es una apuesta por el statu quo. Se asume que los mecanismos institucionales del Fed, como los tribunales, el Congreso y la voluntad colectiva del FOMC, seguirán funcionando. Es una expectativa razonable para el corto plazo. Pero la estabilidad prevista ignora un riesgo estructural a largo plazo: la degradación gradual de la credibilidad del Fed, lo cual podría socavar los cimientos mismos de la solidez financiera de Estados Unidos.
La vulnerabilidad más grave no es un golpe político repentino, sino una erosión gradual del principio de que los bancos centrales deben estar separados de la presión política a corto plazo. Una gran pérdida de la independencia del Fed sería…
Según el principal analista de políticas monetarias de Fitch, la principal preocupación no se refiere únicamente a los errores en las políticas monetarias, sino también al estatus del dólar como la principal moneda de reserva mundial. Como señaló el analista, “la firme convicción de que el dólar sigue siendo una moneda de reserva valiosa es lo que realmente importa para la calificación crediticia de Estados Unidos”. Cualquier debilitamiento significativo de esa convicción representaría una amenaza directa para la flexibilidad financiera de Estados Unidos.Esto establece un precedente peligroso. Este episodio refleja casos históricos en los que la presión política sobre los bancos centrales condujo a disturbios económicos. Como señaló el ex director del banco central de Argentina, Martín Redrado:
Su experiencia, en la que la resistencia a las demandas del presidente provocó una alta inflación y una caída del valor de la moneda, es una advertencia clarividente. La confianza que el mercado tiene actualmente en la capacidad de resistencia del Fed podría ser infundada si este tipo de confrontaciones se convierten en algo recurrente, en lugar de ser un evento único.El riesgo es asimétrico. El lado negativo es la pérdida permanente de confianza en las instituciones estadounidenses, lo cual podría tener efectos negativos duraderos en su credibilidad financiera. Por otro lado, si el estado actual se mantiene, el beneficio para el mercado será limitado: solo un regreso a la normalidad. Esta asimetría sugiere que la calma actual podría estar ignorando un riesgo significativo y a largo plazo. El mercado toma en consideración el drama político inmediato, pero no el potencial de una degradación más grave y a largo plazo en la credibilidad del Fed y en la posición global del dólar.
La calma actual del mercado depende de un equilibrio frágil. Para los inversores, la tarea es monitorear los signos a corto plazo que podrían indicar si esta estabilidad se mantendrá o no. Lo importante es prestar atención a los cambios en la presión política y en las métricas financieras que reflejan la confianza del mercado.
En primer lugar, hay que seguir el proceso legal en sí. La investigación del Departamento de Justicia se encuentra en sus primeras etapas, y el ritmo de desarrollo es crucial. Es importante observar cualquier posible escalada en la situación, como la presentación de cargos formales o la ampliación de las investigaciones para incluir a más funcionarios del Fed. El cronograma es importante, especialmente teniendo en cuenta que el mandato del presidente Powell terminará en mayo. Su decisión de permanecer en el cargo hasta el año 2028, como se especula, podría ser un factor importante para mantener la estabilidad. Cualquier acción que parezca politizar la transición de liderazgo en el Fed será un claro indicio de problemas.
En segundo lugar, los rendimientos de los bonos del Tesoro son el indicador más sensible para medir las expectativas de inflación, y, por ende, la confianza del mercado en las políticas monetarias del Banco de la Reserva. La creencia del mercado de que la independencia del Banco de la Reserva sigue intacta se refleja en…
Un movimiento continuo en los rendimientos, especialmente en el caso del de 10 años, podría indicar una pérdida de confianza en la capacidad del Fed para gestionar la inflación. Este es el señal financiero más claro de que el riesgo político ya no está incorporado en los precios de las acciones.En tercer lugar, hay que mantener un seguimiento cercano del rendimiento del índice S&P 500 en enero. El índice ha comenzado con un rendimiento…
Históricamente, este es un indicador bastante positivo para el año en curso, aunque no constituye una garantía definitiva. Un mes de enero fuerte podría servir como un compensación temporal contra los riesgos políticos, fortaleciendo así la tesis de que el mercado se mantendrá “calmo”. Por el contrario, si se produce un brusco cambio en las próximas semanas, eso indicaría que las tensiones políticas están comenzando a superar a otros factores importantes.Para los inversores, la lista de verificación que debe seguir es clara: hay que monitorear el calendario del Departamento de Justicia para detectar cualquier aumento en las condiciones de riesgo. También hay que observar el rendimiento del índice S&P 500 durante enero, a fin de detectar signos de disminución de la confianza en el mercado. La situación actual sugiere que el drama político inmediato ya está incluido en los precios de las acciones. Pero estos son los indicadores que nos permitirán determinar si el riesgo realmente está controlado o si comienza a aumentar.
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