Rotación del mercado: La tecnología en declive enfrenta debilidades laborales.
Es la tercera jornada consecutiva en la que el mercado experimenta pérdidas diarias. El comienzo negativo del año 2026 tampoco es algo casual. Estos resultados reflejan una clara rotación de comportamiento del mercado, causada por señales contradictorias en dos áreas cruciales: la sostenibilidad de los gastos en inteligencia artificial y la situación del mercado laboral. El S&P 500 cerró en…6,798.40 el juevesSe trata de su tercer día consecutivo de declive en bajada diaria. El Nasdaq Composite, que está dominado por empresas tecnológicas, fue el principal indicador del declive general.Pérdida del 1.2%Se trata de una operación que se lleva a cabo cerca del nivel de 22,636. Esta venta coincidió con una drástica deterioración de los datos relacionados con la fuerza laboral, lo que generó un efecto positivo en el sentimiento de riesgo.
Por un lado, la narrativa relacionada con los beneficios financieros que puede obtenerse de la IA está ganando en cautela. Justo antes del inicio del mercado, Alphabet, la empresa matriz de Google, anunció que planeaba invertir hasta 185 mil millones de dólares en inversiones de capital para aprovechar las nuevas tecnologías. Aunque se trata de una inversión considerable, la reacción de los precios de las acciones, que cayeron más de 3% a primera hora de la mañana, indica que los inversores dudan si tales gastos se traduce directamente en ganancias a corto plazo. Esta incertidumbre ha aumentado la inquietud entre los inversores, lo que contribuye a una situación general de desconfianza hacia los “activos sobrecalentados”.
Por otro lado, los datos económicos indican un mercado laboral en declive. Los informes de la jueves mostraron que las reducciones de empleos son las más altas desde 2009, mientras que el número de vacantes aumenta. Esto refleja una actitud cautelosa por parte de las empresas, lo cual podría estar en contradicción con los planes de inversión en tecnología. El resultado es que el mercado se encuentra bajo dos presiones: el miedo a que el gasto en IA no logre impulsar los ingresos de manera suficiente, y la preocupación de que un mercado laboral en declive pueda señalar un ralentismo económico generalizado. Esta combinación de señales es lo que impulsa la actual situación del mercado.
El dilema en cuanto a los gastos en tecnologías de IA: un paralelo histórico
La reacción del mercado ante las proyecciones de gastos de capital de Alphabet es una prueba clásica de la teoría sobre la sostenibilidad de la tecnología de inteligencia artificial. Las proyecciones de la empresa…En el año 2026, los gastos de capital podrían alcanzar hasta los 185 mil millones de dólares.Se trata de un aumento aproximadamente dos veces mayor que el nivel alcanzado en el año 2025. Esto causó una disminución de casi el 3% en las cotizaciones antes del mercado, a pesar de los sólidos resultados trimestrales de las empresas. Esta divergencia en el sentimiento de los inversores no es algo nuevo. Refleja ciclos anteriores en los que las expectativas de gasto en tecnología inicialmente preocupaban a los mercados, pero posteriormente se confirmaron con el crecimiento de las empresas relacionadas con la tecnología.
Históricamente, tales aumentos en el gasto han sido recibidos con escepticismo. A principios de la década de 2010, ocurrió algo similar con las inversiones en infraestructura cloud. Las empresas se dedicaron en gran medida a la construcción de centros de datos y plataformas de software. Pero la reacción inicial del mercado fue cautelosa, ya que se enfocó en los costos a corto plazo. Con el tiempo, a medida que los ingresos y ganancias provenientes de los servicios cloud aumentaron, esas inversiones se vieron justificadas. La actual ola de inversiones en IA sigue este mismo patrón estructural: una inversión masiva inicial es necesaria para entrar en el siguiente ciclo de productividad.

La división entre los “Magníficos Siete” de hoy refleja esta tensión histórica. Mientras que…Nvidia y Broadcom subieron de precio.En las noticias, se apuesta por la expansión a largo plazo del sector de la inteligencia artificial. Nombres como Qualcomm han caído un 9-11% debido a problemas de suministro a corto plazo. Esta división es instructiva. Muestra que el mercado distingue entre las inversiones estructurales en la inteligencia artificial y los problemas cíclicos o operativos de cada empresa. El paralelismo histórico sugiere que el impacto inicial de las declaraciones de Alphabet puede ser excesivo. Pero la validación de estas inversiones dependerá de si ese gasto se traduce en un crecimiento significativo de las ganancias en los próximos trimestres, y no simplemente en una promesa de crecimiento futuro.
El “Señal del Mercado Laboral”: Un tipo diferente de riesgo
La rotación del mercado ahora está impulsada por una tensión clásica: el miedo al sobrecalentamiento se enfrenta a la realidad de un crecimiento desacelerado. Mientras que los planes de gasto en tecnología provocaron el primer impacto, los últimos datos sobre el empleo introdujeron un riesgo económico más inmediato y grave. Las reducciones planificadas en el número de empleos han alcanzado su nivel más alto desde 2009, y hay menos vacantes en el mercado laboral. Esto refleja claramente una actitud cautelosa por parte de las empresas, lo cual pone en duda la fortaleza del mercado laboral, algo que ha sido uno de los motivos de preocupación durante gran parte del año pasado.
Esta cambio representa un contraste con la situación que existía a principios de 2022: en ese momento, el mercado laboral tenso generó preocupaciones sobre la inflación persistente y obligó a la Fed a adoptar una postura más restrictiva. Hoy en día, los mismos datos indican una debilidad en el mercado laboral, lo que genera una presión diferente. Esto plantea el riesgo de un ralentización económica generalizada, lo cual podría afectar las ganancias de las empresas en todos los sectores, no solo en el sector tecnológico. La presión simultánea tanto sobre la tesis relacionada con las inversiones en IA como sobre el sentimiento económico ha creado una “tormenta perfecta”, llevando al VIX a su nivel más alto desde noviembre.
La reacción del mercado confirma esta doble amenaza. El Dow perdió casi 600 puntos, y el Nasdaq experimentó una caída de tres dígitos, marcando su tercera pérdida diaria consecutiva. No se trata simplemente de una crisis en el sector tecnológico; se trata de una reubicación generalizada de inversiones hacia sectores menos riesgosos. Los datos indican que los inversores están evaluando ahora la sostenibilidad de las ganancias obtenidas con la tecnología de inteligencia artificial, frente a las señales concretas de una economía en declive. Por ahora, estas últimas son las que prevalecen en la decisión de los inversores.
Catalizadores y puntos de observación: ¿Qué viene después?
La dirección del mercado depende de algunos factores inmediatos que determinarán si la actual tendencia es una pausa o un cambio de tendencia. El próximo informe financiero importante, que se publicará después del cierre de jueves, será el de Amazon. Sus resultados serán un indicador crucial para verificar si las inversiones en IA están dando frutos en términos de crecimiento de las ganancias. Si Amazon demuestra que sus inversiones en servicios en la nube y tecnologías de IA están dando resultados positivos, eso podría ayudar a validar los planes de inversión masiva de empresas como Alphabet. Por otro lado, si Amazon no logra ese objetivo, eso podría reforzar las preocupaciones de que dichas inversiones aún no estén dando resultados, lo que podría provocar un nuevo declive en el sector tecnológico.
Al mismo tiempo, los comerciantes deben estar atentos a cualquier cambio en los datos relacionados con la fuerza laboral. Los últimos informes indican un aumento en las reducciones de empleos planificadas y una disminución en el número de puestos vacantes. Esto representa un riesgo económico significativo. El próximo informe sobre empleos, que se publicará en unas semanas, será otro punto clave para determinar si se trata de una situación temporal o si se trata del inicio de un descenso más persistente de la actividad económica. Un rebote en la contratación o en el número de puestos vacantes podría aliviar la presión sobre los resultados financieros generales. Por otro lado, un deterioro adicional del mercado laboral podría reforzar la necesidad de una desaceleración económica más amplia.
También persisten otros factores de riesgo. La trayectoria de los rendimientos de los bonos sigue siendo inestable. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años han sido volátiles, y un aumento continuo en estos rendimientos podría presionar a las acciones de empresas con alto crecimiento y al mercado general de valores. Además, hay el impacto de los criptoactivos. El descenso del precio de Bitcoin a menos de 67,000 dólares, junto con las ventas relacionadas con este activo, ha agregado una capa de volatilidad que no está directamente relacionada con los resultados corporativos o las tendencias laborales. El potencial de nuevos declives en este ámbito podría seguir afectando el sentimiento de los inversores y las acciones relacionadas con la tecnología.
La situación actual es una de competencia entre diferentes señales. El mercado ha abandonado el sector tecnológico debido a la preocupación por los activos que se han sobrecalentado y al descenso del crecimiento económico. Las próximas semanas revelarán qué fuerza será la más fuerte.

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