La amplitud del mercado confirma la viabilidad de la corrección propuesta.

Generado por agente de IAPenny McCormerRevisado porTianhao Xu
martes, 17 de marzo de 2026, 4:04 pm ET2 min de lectura
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El dato más importante que se puede señalar es el siguiente:El 50% de todas las acciones que forman parte del Russell 3000 han caído al menos un 20% con respecto a sus máximos históricos en los últimos 52 semanas.Los miembros de la lista S&P 500 representan más del 40% del mercado total. No se trata de una crisis generalizada del mercado, sino de la realidad de una “recesión constante” en los resultados financieros, algo que ya ha durado aproximadamente tres años. Este sufrimiento generalizado hace que las comparaciones futuras sean menos difíciles, lo cual prepara el terreno para una recuperación más sincronizada.

Esta corrección es apropiada tanto en términos de tiempo como de precio. Morgan Stanley sostiene que la volatilidad reciente no representa el inicio de una caída en los precios, sino más bien su fin. La caída comenzó el otoño pasado, debido a la reducción de la liquidez en el mercado. El reciente shock geopolítico ha servido como un “golpe final”, que a menudo marca el final de la crisis, y no el inicio de una nueva tendencia bajista.

La magnitud de esta caída confirma la profundidad del deterioro económico. Las acciones relacionadas con software y servicios han sido las más afectadas, ya que el 97% de ellas cotiza a un precio que está, como mínimo, 10% por debajo de sus niveles máximos. Este daño generalizado significa que la caída del 15% en el índice S&P 500 no refleja adecuadamente el daño real causado.

Los incentivos relacionados con los ingresos y las políticas

La temporada de resultados sólidos en el tercer trimestre confirma la teoría de una “recuperación gradual”. Los ingresos superaron con creces los promedios históricos. El nivel de sorpresa de los resultados de las empresas del índice S&P 500 ahora es considerablemente mayor que el promedio anterior.El 2.3%, en comparación con el 1.1% que es el valor normal.Esto representa el mayor crecimiento en ingresos desde el año 2021. Es una señal de que la situación económica va a mejorar, y esto pone fin a una de las mayores recesiones registradas en la historia.

Esta fortaleza fundamental constituye un apoyo crucial para las acciones. Está en línea con la reciente decisión del Fed de reanudar las compras de activos, lo que proporciona un respaldo adicional para una perspectiva positiva en el año 2026. La medida tomada por el banco central de comprar activos…40 mil millones de dólares en billetes del Tesoro, mensualmente.Se aborda directamente la cuestión de la liquidez y se confirma el compromiso con la estabilidad del mercado, un factor clave que va más allá de sus mandatos formales.

La secuencia de políticas en la nueva administración establece las condiciones para un crecimiento positivo en el año 2026. La estrategia, intencionalmente, es negativa para el crecimiento inicialmente, con el objetivo de preparar el terreno para una expansión posterior. Este enfoque, como lo describe Wilson, está diseñado para restablecer la economía. Ahora esto se está haciendo realidad, creando las condiciones necesarias para la recuperación, tal como se indica en los datos de ganancias.

El camino a seguir: Escenarios y puntos de observación

El objetivo inmediato para el índice S&P 500 es 7,800 puntos. Este nivel supone que el mercado ya ha absorbido lo peor de la corrección económica. Esta proyección se basa en la creciente rentabilidad de las empresas, y el equipo de estrategia tiene en cuenta este factor.Crecimiento del 17% en los ingresos el próximo año.Se trata de una contracción en la valoración moderada del mercado. Representa un camino de recuperación, donde las difíciles situaciones de los últimos tres años ya han quedado atrás.

Sin embargo, el rango de resultados es bastante amplio. En el escenario negativo, provocado por una recesión más profunda de lo esperado, el índice cae a 4,900. Por otro lado, en el escenario positivo se prevé un aumento del 21%, hasta llegar a los 7,200 para junio de 2026. Esta diferencia depende de un único factor crucial: la trayectoria de la inflación. El camino que tomará el mercado estará determinado por si la inflación continúa apoyando a las acciones, como ocurrió durante las recuperaciones después de la pandemia y después del crisis financiera mundial.

El punto clave es la relación entre inflación y renta real. Históricamente, el aumento de los precios ha sido un factor positivo para las acciones, ya que a menudo indica una economía fuerte. La situación actual, con políticas monetarias que favorecen el crecimiento económico, sugiere que la inflación podría volver a desempeñar ese papel positivo. Si eso ocurre, el objetivo de alcanzar los 7,200 se vuelve más factible. Pero si la inflación disminuye demasiado rápido o de manera desproporcionada, entonces los riesgos de una situación negativa pueden aumentar.

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