Las apostas en el mercado apuntan a una “breve perturbación”, a pesar del riesgo geopolítico implícito en los futuros del S&P 500.
La reacción inmediata del mercado ante una semana tan volátil es una especie de “rebotación técnica”, no un cambio fundamental en las condiciones económicas. A las 9:19 p.m. hora del este del día 20 de marzo de 2026, los futuros del E-mini S&P 500 estaban cotizados en…6,673.25; un aumento de 13.25 puntos, lo que representa un incremento del 0.20%.Esta leve recuperación se produce después de una fuerte caída el martes. En ese día, las principales cotizaciones bajaron un 0.9%. El S&P 500 y el Nasdaq también registraron caídas significativas.Niveles mínimos de 3.75 mesesLa sesión anterior estuvo marcada por un miedo extremo, ya que los inversores luchaban contra los altos precios del petróleo y la amenaza de un conflicto prolongado. En ese momento, el índice Dow cayó más de 1,200 puntos.
La narrativa de tipo alcista principal que se está valorando en el mercado es la relativa a la nota emitida por UBS. En ella se señala que solo habrá una “breve interrupción” en los suministros de energía, y se mantiene una perspectiva positiva para las acciones. La situación base prevista por la empresa, que incluye un objetivo del S&P 500 al final del año de 7,700, se interpreta como una señal de que los peores temores del mercado están exagerados. Esta opinión ahora es el consenso entre los analistas, y parece ser el principal factor que impulsa la moderada recuperación actual del mercado.
Pero este aumento en los precios parece frágil. Se trata de una reacción directa a la noticia de que el estrecho de Ormuz ha vuelto a abrir sus puertos, lo cual ha ayudado a que los precios del petróleo bajen de sus niveles máximos. Por lo tanto, este aumento en los precios es solo temporal y no representa un cambio permanente en la volatilidad del mercado. La presión relacionada con la inflación y la incertidumbre geopolítica sigue existiendo. El mercado no está subestimando este riesgo; simplemente apuesta a que la crisis inmediata pasará, algo que ya se refleja en los precios de los futuros.
¿Qué está incluido en el precio y qué no?
La actitud actual del mercado es de aceptación cautelosa, si no resignada. No se incluye en los precios una amenaza de política monetaria inminente por parte de la Fed, a pesar de que el banco central reconoce que existe “mayor incertidumbre” y sus proyecciones sobre la inflación son más altas. Esto crea una clara brecha entre las expectativas del mercado y la realidad. En su comunicado del miércoles, la Fed reconoció que las perspectivas de crecimiento son más bajas y que las proyecciones sobre la inflación son más altas. Sin embargo, la reacción inmediata del mercado fue ignorar esto, y los principales índices cerraron ligeramente a la baja el jueves. Parece que la opinión general es que estos ajustes ya están incorporados en la trayectoria a largo plazo, y no constituyen motivo para pánico en este momento. El mercado considera las precauciones de la Fed como algo insignificante, y no como un catalizador para un endurecimiento inmediato de las políticas monetarias.
Sin embargo, el riesgo geopolítico está siendo evaluado de manera más directa y con un impacto más volátil. La percepción del mercado sobre el conflicto con Irán se refleja en las acciones de precios.Los futuros del petróleo crudo de Brent cerraron con un aumento del 4.71%.El martes, mientras que…El S&P 500 cerró con una pérdida del 0.27%.El jueves, esta divergencia refleja la situación actual del mercado. Los mercados de energía reaccionan al posible desastre en el suministro, mientras que las acciones enfrentan problemas relacionados con la inflación y la economía en general. El mercado asume un riesgo significativo, pero cree que este riesgo puede ser gestionado o superado. La recuperación de las acciones el jueves, impulsada por las noticias sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz, confirma esta opinión. El mercado apuesta por una solución rápida a este problema; esa apuesta se refleja en los precios de los futuros.

La información en tiempo real sobre las expectativas de consenso proviene del precio de liquidación del contrato de futuros del S&P 500 emitido el 26 de marzo. El 19 de marzo de 2026, el contrato se liquidó a un nivel que indica una leve ganancia. Este es el juicio colectivo del mercado sobre cuál sería el precio de cotización del índice hoy, teniendo en cuenta toda la información disponible. Indica que la opinión general del mercado es que lo peor de la crisis causada por factores geopolíticos ya ha pasado. El precio de liquidación no representa una predicción perfecta; es simplemente una muestra de lo que el mercado considera que es el valor justo en este momento, teniendo en cuenta el aumento en los precios del petróleo y las nuevas perspectivas del Fed.
En resumen, el mercado está preparado para una solución temporal, no para un cambio permanente en las condiciones económicas. El mercado ha tenido en cuenta el impacto de la inflación causada por los precios del petróleo, así como la postura cautelosa del Banco Federal. Pero no ha tenido en cuenta el posible conflicto prolongado o medidas políticas agresivas. Esta situación hace que el mercado sea vulnerable a cualquier noticia que sugiera que el riesgo geopolítico es más duradero de lo que se cree actualmente. Por ahora, la opinión general es que la perturbación es limitada, y esa opinión ya está reflejada en los precios de los activos.
Evaluación de riesgos/recompensas y asimetría
La situación actual presenta una clara asimetría en los riesgos. El principal riesgo es que las tensiones geopolíticas se intensifiquen aún más, lo que obligará a los bancos centrales a adoptar medidas de política monetaria más agresivas de lo que ya se espera en la actualidad. El mercado ha incorporado en sus precios la posibilidad de una “interrupción breve” en el suministro de energía, pero esa perspectiva es poco confiable. Si el conflicto se prolonga, los precios del petróleo podrían mantenerse elevados, lo que generaría nuevos temores de inflación, lo cual llevaría a la Fed a aumentar sus proyecciones sobre la inflación. Esto crearía un conflicto directo con la narrativa de la Fed sobre un “curso estable”, lo que podría provocar una respuesta de política monetaria más agresiva de lo que el mercado actualmente espera. Por lo tanto, el lado negativo de los niveles actuales no está limitado por una reorientación hacia una política más cautelosa, sino por la amenaza real de una reversión hacia una política más agresiva.
La recompensa por mantener la posición actual es la posibilidad de un rebote técnico, si los precios del petróleo se estabilizan y la narrativa del Fed sobre su actitud cautelosa se vuelve más creíble. La reciente recuperación de los valores el jueves, impulsada por las noticias sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz, demuestra esta dinámica en acción. Si los precios de la energía disminuyen aún más y la actitud cautelosa del Fed se considera creíble, el mercado podría encontrar apoyo y retomar su reciente tendencia alcista. Por ahora, ese es el escenario optimista que ya está en cuenta en los precios de las acciones.
Desde el punto de vista de riesgo y recompensa, la asimetría favorece la prudencia. Las desventajas relacionadas con los niveles actuales están limitadas por el giro hacia una política más relajada por parte de la Fed. Este cambio ya se ha incorporado en el mercado. El banco central ha indicado que no tiene prisa para ajustar su política monetaria, lo que proporciona un punto de apoyo para los precios de los activos. En contraste, las ventajas están limitadas por las presiones inflacionarias persistentes. Incluso si el precio del petróleo se estabiliza, el crecimiento económico se ha desacelerado.Solo el 0.7% en el último trimestre.Además, la Fed ha aumentado sus proyecciones sobre la inflación. Esto establece un límite para el aumento de los precios en el mercado. La situación económica favorable no es suficiente para contrarrestar las presiones de tipo inflacionario que están en aumento.
En resumen, el mercado se encuentra en una situación que implica una resolución temporal, no permanente. La relación riesgo/recompensa tiende a ser negativa, ya que el potencial de una política monetaria contracional no está completamente reflejado en los precios. Por otro lado, el potencial de un rali sostenido está limitado por las realidades económicas e inflacionarias actuales. Por ahora, la opinión general es que la perturbación es limitada, pero esta opinión ya se refleja en los precios de los futuros.
Catalizadores y lo que hay que observar
La teoría actual del mercado se basa en una suposición frágil: que la perturbación geopolítica será breve y limitada. La clave para validar o refutar esa opinión radica en algunos señales específicos en tiempo real. El más importante de ellos es el precio de liquidación del contrato de futuros del S&P 500, emitido el 26 de marzo de 2026. Este precio representa la opinión colectiva del mercado sobre el valor justo del contrato, después de analizar las noticias del día. A la hora de cierre, el precio del contrato fue ligeramente superior, lo que confirma que lo peor de la crisis ya ha pasado. Los inversores deben observar este precio de liquidación para detectar cualquier desviación con respecto al estado de calma actual. Si el precio baja drásticamente, eso indicaría que la narrativa de una “perturbación breve” está perdiendo credibilidad.
Más allá del precio futuro, el próximo factor importante que podría influir en los mercados será el comentario oficial de la Fed o del Tesoro sobre la situación en Irán y su posible impacto económico. El mercado ya está anticipando un efecto temporal, pero cualquier declaración oficial que sugiera que la crisis podría tener efectos más duraderos o que existe una amenaza significativa de inflación podría obligar a reevaluar las perspectivas. Por ejemplo, si la promesa del Tesoro de aumentar el suministro de petróleo falla, o si Powell de la Fed reconoce que la crisis podría tener efectos más duraderos de lo que se pensaba inicialmente, esto contradiría directamente la narrativa previa y probablemente provocaría una nueva evaluación del riesgo.
Por último, la sostenibilidad de los precios actuales del mercado depende completamente de los datos relacionados con la energía y la inflación. La reciente recuperación de los precios de las acciones se debe a la noticia de que el estrecho de Ormuz ha vuelto a abrirse, lo cual ayudó a reducir los precios del petróleo. Ahora, el mercado debe esperar que esta tendencia continúe. Cualquier aumento sustancial en los precios del petróleo, por encima de los 90 dólares por barril, podría reactivar los temores de inflación, lo cual llevaría a la Fed a elevar sus pronósticas. Esto generaría un conflicto directo con la imagen de “buen progreso” que presenta la Fed, y podría obligarla a revertir su política monetaria. Los datos sobre la inflación en las próximas semanas serán cruciales para determinar si el optimismo actual del mercado es justificado o si ya está preestimado.

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