Mapeando la curva S de la infraestructura de IA: ¿Dónde se encuentran IREN, CRWV y NBIS?

Generado por agente de IAEli GrantRevisado porAInvest News Editorial Team
domingo, 18 de enero de 2026, 1:59 pm ET5 min de lectura

El mercado de la infraestructura de IA está en una curva de crecimiento exponencial, impulsada por la demanda insaciable de procesamiento de datos. Para mantenerse al ritmo del aumento de capacidad previsto hasta el año 2030, es necesario…

Se requiere algo así. No se trata simplemente de una historia de crecimiento; se trata de un cambio de paradigma en la forma en que se utiliza esa información computacional. El mercado está pasando de una enfoque principalmente centrado en el entrenamiento de modelos masivos, a una nueva era dominada por el proceso de inferencia: el uso de esos modelos entrenados para responder preguntas, generar contenido y llevar a cabo tareas en tiempo real.

Este cambio ya está en curso. Para el año 2026, se prevé que las cargas de trabajo de inferencia representarán una parte importante del total de las cargas de trabajo.

La proporción de este tipo de hardware ha aumentado, pasando del tercer lugar en el año 2023. No se trata de una tendencia menor; se trata de un cambio estructural que remodelará toda la infraestructura relacionada con la tecnología de IA. La demanda de hardware especializado es un indicador clave. Se proyecta que el mercado de chips optimizados para el procesamiento de datos crezca hasta superar los 50 mil millones de dólares en el año 2026. Este crecimiento explosivo señala un cambio fundamental en la forma en que se procesa la inteligencia artificial, ya que esto significa que los centros de datos centralizados, que actualmente alojan los chips de entrenamiento más costosos, no serán necesarios en el futuro.

En resumen, aunque la velocidad inicial de escalado para el entrenamiento de los modelos de IA puede estar disminuyendo, la demanda general de recursos informáticos está aumentando constantemente. Las consultas de inferencia de parte de miles de millones de usuarios se acumularán, creando así una nueva carga de trabajo que requiere una infraestructura diferente. Para los inversores, esto significa que deben ignorar las especulaciones y concentrarse en aquellas empresas que estén construyendo las bases necesarias para esta próxima fase: aquellas que puedan suministrar los chips, la energía y la capacidad de los centros de datos necesarios para ejecutar los modelos de IA de los que todos dependemos.

El obstáculo físico: poder y escala

El crecimiento exponencial de la infraestructura de IA está encontrando un límite físico: la red eléctrica. La demanda de electricidad para alimentar los centros de datos ya no es un riesgo futuro; se trata de una limitación actual que determinará qué empresas podrán expandirse y cuáles no. Las últimas proyecciones indican que la demanda de energía en los centros de datos debería aumentar considerablemente.

Se trata de un aumento del 36%, en comparación con hace apenas siete meses. Esto no es simplemente un número; es una señal de que el mercado está reajustando su percepción sobre el “grano de muerte” que supone la red eléctrica. La capacidad de la red para suministrar energía se ha convertido en el nuevo factor que limita el rendimiento del mercado.

El problema se concentra en los propios servidores. En promedio, los servidores son responsables de aproximadamente…

Esto hace que la eficiencia energética y el suministro de energía se conviertan en los principales factores de coste y riesgo operativo. A medida que las cargas de trabajo basadas en IA aumentan, la densidad de energía en estas instalaciones también aumenta significativamente, lo cual supera los límites que pueden soportar las conexiones eléctricas existentes. Esto crea un ciclo vicioso: mayor demanda de AI implica la necesidad de más centros de datos, lo que a su vez requiere más energía, lo que agrava aún más las tensiones en la red eléctrica.

La magnitud de los nuevos proyectos resalta la presión que se ejerce. De los casi 150 nuevos proyectos de centros de datos en Estados Unidos, según los datos de BloombergNEF, casi una cuarta parte supera los 500 megavatios en tamaño. Eso representa más del doble que el año pasado, lo que indica un cambio hacia instalaciones de gran tamaño y que requieren una cantidad enorme de energía para funcionar. Este auge choca con las realidades de la red eléctrica. En regiones como PJM, la capacidad de los centros de datos podría alcanzar los 31 gigavatios para el año 2030, lo cual sería casi igual a la capacidad que espera la Administración de Información Energética para ese mismo período. En resumen, la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial no se trata solo de chips informáticos; también se trata de asegurar un suministro de energía confiable y suficiente para que esos centros puedan funcionar adecuadamente. Las empresas que logren superar este problema de suministro de energía, ya sea mediante una ubicación estratégica, mejoras en la eficiencia o acuerdos directos con proveedores de energía, estarán en mejor posición para aprovechar las oportunidades que ofrece este mercado. Aquellas que no lo logren enfrentarán serias limitaciones en su crecimiento.

Posicionamiento de las empresas: IREN, CRWV y NBIS en la curva S

La curva en forma de “S” de la infraestructura de IA está ahora determinada por dos factores: la demanda exponencial de procesamiento informático y las limitaciones físicas relacionadas con la energía necesaria para el funcionamiento de dicha infraestructura. En esta dinámica, la posición de cada empresa es diferente. Algunas empresas aprovechan la demanda creciente del mercado, mientras que otras deben enfrentarse a las dificultades relacionadas con el escalamiento y la valoración de sus activos.

IREN Limited es un ejemplo de la volatilidad inherente a la búsqueda de crecimiento en el mercado. La acción de esta empresa aumentó su valor a principios de este año, gracias a las recomendaciones positivas de los analistas y a un contrato a largo plazo con Microsoft, lo cual demuestra una clara confianza en la capacidad de IREN para desarrollar sus centros de datos. Sin embargo, ese impulso se desvaneció rápidamente. Desde su punto más alto a principios de noviembre, la acción ha perdido aproximadamente un tercio de su valor. Esta drástica corrección, después de un informe de resultados desalentador en el primer trimestre, destaca un punto de inflexión crítico. El mercado ya no valora solo el potencial de una empresa; exige también pruebas de eficiencia en la ejecución de las estrategias empresariales y disciplina financiera adecuada, a medida que la historia de crecimiento de la empresa se vuelve más clara. Para IREN, la curva de crecimiento es pronunciada, pero el camino hacia un nivel estable requiere enfrentarse a esta nueva realidad de mayor exigencia.

Por el contrario, Nebius (NBIS) opera en un entorno de vacío entre la demanda y la oferta, lo que fomenta su rápido crecimiento. La empresa es un proveedor completo de servicios relacionados con la inteligencia artificial, construyendo y implementando centros de datos con GPU y software para entrenar y desplegar modelos. Su estrategia es aumentar la capacidad de energía en un factor de 4 a 5 este año, como respuesta directa a las expectativas del mercado.

Este entorno de exceso de demanda ha dado como resultado resultados fenomenales: los ingresos aumentaron en un 437% en los primeros nueve meses de 2025, y las acciones se triplicaron el año pasado. Sin embargo, ese éxito ha llevado a una valoración demasiado alta de la empresa. La cotización de Nebius es de 65, lo cual significa que hay poco margen para errores. Los planes de expansión de la empresa son ambiciosos, pero el mercado ahora se pregunta si su trayectoria de crecimiento puede justificar tal precio elevado.

CoreWeave (CRWV) ocupa una capa de infraestructura similar, pero enfrenta expectativas de mercado diferentes. Es un proveedor clave, utilizado frecuentemente por las empresas de tipo “hyperscaler” para descargar cargas de trabajo informáticas. Sin embargo, la situación está cambiando. A medida que la crecita del negocio se vuelve más estable, el mercado exige rentabilidad. Esta es la evolución natural de cualquier curva de crecimiento: los primeros adopción reciben beneficios debido al crecimiento, pero es necesario lograr eficiencia operativa para mantener esa rentabilidad. El desafío de CoreWeave es pasar de una estrategia de expansión pura a una modelo que demuestre una margen sostenible. Su posición es fuerte, pero su futuro depende ahora de su capacidad para mejorar su rentabilidad, y no solo de la adición de capacidad.

En resumen, las tres empresas se encuentran en la parte más pronunciada de la curva S relacionada con la infraestructura de inteligencia artificial. IREN está probando sus capacidades después de haber alcanzado un punto de valoración alto. Nebius está expandiéndose hacia una situación de gran demanda, pero a un precio elevado. Por su parte, CoreWeave debe demostrar que puede operar de manera rentable. Sus próximos pasos determinarán si podrán aprovechar esta oportunidad o si terminarán atrapados en los problemas derivados del proceso de escalamiento.

Catalizadores, riesgos y lo que hay que tener en cuenta

La tesis relativa al crecimiento de la infraestructura de inteligencia artificial en forma exponencial se enfrenta ahora a una prueba crucial. El mercado está pasando de las explicaciones verbales a los datos numéricos. Varios indicadores que reflejan una visión a futuro servirán para determinar si esta es una transformación sostenible o simplemente una burbuja que está a punto de estallar.

El primer punto de validación importante es el lanzamiento de fabricantes de chips optimizados para la inferencia. Se proyecta que el mercado de estos chips especializados llegará a superar…

El próximo año será el primer año en el que se podrán conocer los datos de ingresos públicos de estas empresas. Su capacidad para aumentar la producción y ganar cuota de mercado será una señal clara de cómo cambiará la carga de trabajo relacionada con el procesamiento de datos. Si estos números no son precisos, eso pondría en duda toda la narrativa sobre un nuevo nivel de computación más económico. Esto podría debilitar la historia de crecimiento del sector de la infraestructura en general.

Al mismo tiempo, es necesario supervisar los límites físicos relacionados con la distribución de energía. Las restricciones del sistema eléctrico pueden convertirse en un obstáculo importante para la expansión de los centros de datos. Es importante estar atento a las noticias provenientes de las empresas de servicios públicos y los organismos reguladores, sobre nuevas líneas de transmisión, aprobaciones de centrales eléctricas y licitaciones para aumentar la capacidad de generación de energía. Se espera que la demanda de centros de datos pueda aumentar significativamente.

Es una advertencia muy importante. Si los actualizaciones de la red eléctrica se retrasan, esto causará un shock en el suministro para todo el ecosistema. Esto obligará a las empresas a posponer las construcciones o a pagar precios más altos por la energía. Este es el nuevo factor que limita el ritmo de desarrollo. La solución a este problema determinará el ritmo del crecimiento del ecosistema.

Sin embargo, el riesgo más sistemático es la falta de funcionamiento adecuado del sistema financiero. Moody’s ha señalado que demostrar la generación real de ingresos se volverá “cada vez más importante” para calmar las especulaciones al respecto.

Los enormes gastos de capital, que se proyectan alcanzar los 600 mil millones de dólares en el año 2027, eventualmente deben convertirse en ganancias. La advertencia relacionada con las transacciones circulares realizadas por empresas como OpenAI es un señal de alerta. Si el crecimiento de los ingresos no sigue el ritmo de las inversiones, podría surgir un riesgo de crédito, lo que obligaría a una reducción de la deuda, lo cual ralentizaría todo el proceso de desarrollo. El mercado ahora está buscando la perfección en todos los aspectos; cualquier fallo en la ejecución podría traer consecuencias graves.

En resumen, el camino a seguir está determinado por estos tres factores clave: los ingresos de los fabricantes de chips, la capacidad de la red y la sostenibilidad financiera. Para los inversores, los próximos 12 meses serán cruciales para decidir si las infraestructuras se desarrollarán o no.

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Eli Grant

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