Mapeo de la curva S de la infraestructura de IA: AMD y Hut 8 en 2026

Generado por agente de IAEli GrantRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 16 de enero de 2026, 2:20 am ET5 min de lectura

El año 2026 marca un cambio decisivo. Después de años de experimentación y esfuerzos en el área del software, la inteligencia artificial finalmente pasa de ser una tecnología de prueba a convertirse en la base fundamental de la arquitectura empresarial. Este cambio no es simplemente una actualización menor; se trata de una reconstrucción fundamental de los cimientos digitales. La tesis para las próximas décadas es clara: las oportunidades más interesantes se encuentran en las empresas que construyen las bases sólidas para este nuevo paradigma, y no en las aplicaciones orientadas al consumidor, que simplemente aprovecharon la ola inicial de desarrollo tecnológico.

La escala de esta expansión es impresionante. Según Goldman Sachs, se estima que los principales operadores de centros de datos invierten más de…

Esa cifra es solo el comienzo. Según las investigaciones de McKinsey, para satisfacer la demanda de potencia informática, se necesitarían una inversión impresionante de 7 billones de dólares para el año 2030. No se trata de un aumento breve en la inversión en capital fijo; es el inicio de una trayectoria exponencial que durará varios años. La industria está alcanzando un punto de inflexión, lo que obliga a pasar de un enfoque puramente orientado al aumento de la capacidad informática hacia un enfoque más eficiente y basado en modelos que tengan en cuenta los aspectos relacionados con el hardware. Esto genera una demanda duradera por parte de la infraestructura necesaria para ello.

Para los inversores, el mensaje es que deben mirar más allá de la capa de software. Las empresas que podrán aprovechar este cambio estructural son aquellas que proporcionan los recursos necesarios para el procesamiento de datos, energía y refrigeración. Son ellas quienes constituyen la base de la nueva economía digital. El paso de “escribir código” a “expresar intenciones” significa que los sistemas empresariales deben diseñarse para funcionar de manera inteligente desde el principio. Esto requiere una interdependencia resistente y un control tecnológico eficaz, lo que impulsa a las organizaciones a construir estos cimientos duraderos. El próximo año será crucial para establecer las bases para la innovación en la próxima década.

Primeros Principios: La pila de infraestructura de IA y la adopción exponencial

Para comprender el caso de inversión para el año 2026, debemos descomponer la estructura de la tecnología de IA en sus componentes básicos. El paradigma está cambiando, pasando de un enfoque basado únicamente en el escalamiento del procesamiento informático, hacia un enfoque que se centra en la eficiencia y en los modelos que tienen en cuenta el hardware. Esta evolución genera una demanda constante por parte de los componentes físicos necesarios para el funcionamiento de la tecnología: los chips que realizan el trabajo, la energía necesaria para alimentarlos, y las instalaciones que los alojan. La curva de adopción exponencial de esta tecnología está impulsada ahora por la necesidad de construir estos componentes de manera masiva.

La capa de procesamiento es el punto de partida. AMD es un proveedor clave en este campo, y su trayectoria de crecimiento a largo plazo se basa en este cambio estructural. Los proyectos de gestión…

Esto no es un fenómeno aislado; se trata de una tendencia que indica una participación continua en el desarrollo de tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial. La hoja de ruta de la empresa, que incluye el uso de las GPU MI500 en centros de datos, apunta a un mercado muy amplio. Los acuerdos recientes con empresas importantes como OpenAI y Oracle, quienes suministrarán decenas de miles de las últimas GPU MI450, son ejemplos concretos de cómo este crecimiento está avanzando. Las sólidas finanzas de la empresa, con un aumento del 36% en los ingresos en el último trimestre, demuestran que este proceso ya está en marcha.

La capa de energía e instalaciones es la próxima frontera crítica. En este área, Hut 8 opera en el punto de intersección entre la demanda de inteligencia artificial y la escasez de recursos físicos. La empresa acaba de firmar un contrato de 15 años por valor de 7 mil millones de dólares con Anthropic, para proporcionar capacidad de almacenamiento de datos. Es posible que esta capacidad se expanda hasta casi 2.3 gigavatios de energía. Este contrato destaca una limitación fundamental: el mundo enfrenta una deficiencia de 47 gigavatios de energía disponible para los centros de datos. La propuesta de valor de Hut 8 consiste en proporcionar esa energía, asegurando así su posición en un mercado donde la capacidad se está convirtiendo en un recurso escaso. Los resultados financieros de la empresa reflejan esta demanda: los ingresos han aumentado un 91% en comparación con el año anterior, y la situación financiera de la empresa es sólida, lo que permite financiar su expansión.

El cambio de paradigma es evidente. A medida que la industria enfrenta limitaciones en términos de escalabilidad, el foco se desplaza de los procesos computacionales tradicionales hacia modelos que tengan en cuenta la eficiencia y el hardware utilizado. Esto crea una oportunidad doble para las empresas: las que desarrollan los chips básicos, y las que logran garantizar el poder de procesamiento y el espacio necesario para ejecutarlos. Para AMD, la medida importante es el ritmo de crecimiento de sus ingresos. Para Hut 8, lo importante son los contratos de valor multimillonario que aseguran ingresos futuros. Ambas empresas se encuentran en la parte más alta de la curva S, correspondiente a la infraestructura física necesaria para el próximo paradigma.

Catalizadores comerciales para la adopción y la fijación de precios

La transición de los proyectos gubernamentales a la adopción comercial se está acelerando, lo que le da a los proveedores de infraestructura un gran poder de fijación de precios. No se trata simplemente de aumentar el gasto; se trata de un cambio fundamental en la forma en que las empresas compran e implementan la inteligencia artificial. La prueba de esto se encuentra en los datos de Palantir, que está pasando de un modelo gubernamental a uno comercial.

Este crecimiento explosivo se debe a su plataforma de inteligencia artificial. Esta plataforma utiliza talleres intensivos para acortar los ciclos de ventas, pasando de meses a semanas. El resultado es un flujo constante de negociaciones importantes y valiosas. Solo en el último trimestre, Palantir cerró 204 negociaciones por valor de al menos 1 millón de dólares.

Esta rampa comercial es un catalizador crucial. Acorta el ciclo de ventas y aumenta la demanda por parte de las empresas. Esto, a su vez, crea un ciclo virtuoso para los proveedores de hardware y energía. Cuando los compradores comerciales actúan más rápidamente y en cantidades mayores, eso indica que la IA se está convirtiendo en una herramienta operativa fundamental, y no simplemente en un proyecto de investigación. Esta demanda es el “combustible” para el desarrollo de la infraestructura de IA.

El cambio en la forma de comercialización también está generando un poder de fijación de precios a nivel de suministro. A medida que la demanda de componentes críticos supera la oferta, los precios aumentan. El ejemplo más evidente de esto es en el caso de la memoria. Los analistas esperan que…

Esto no es una fluctuación menor; se trata de un ajuste estructural en los precios, causado por la misma demanda insaciable de capacidad de procesamiento. Para empresas como AMD, que dependen de la RAM para sus gráficos, esto conlleva dos beneficios: ingresos más altos por unidad de producto y márgenes más favorables, ya que pueden soportar algunos de estos aumentos en los costos.

En resumen, la adopción comercial está llevando todo el ecosistema hacia un ciclo rentable y autofortalecedor. La rápida expansión de los negocios empresariales, como el de Palantir, valida la teoría de la demanda. Al mismo tiempo, las limitaciones en la oferta se convierten en una fuerza que da poder de precios a los productos relacionados con la infraestructura tecnológica. Esta combinación de una adopción comercial acelerada y aumento de los costos de producción representa un factor positivo para las empresas que desarrollan la infraestructura del próximo paradigma tecnológico.

Catalizadores, riesgos y lo que hay que tener en cuenta

La estrategia de infraestructura para el año 2026 ya está en marcha. Pero el camino hacia la cima de esa curva en forma de S estará determinado por ciertos factores clave, y también habrá que prevenir los riesgos que puedan surgir. Los indicios a corto plazo provendrán de los principales compradores de tecnología del mundo; los anuncios sobre sus gastos de capital son, en realidad, un indicador importante para toda la estrategia de desarrollo tecnológico.

Un importante factor que podría impulsar la demanda está a la vuelta de la esquina. Según el analista Ming-Chi Kuo…

Este movimiento, junto con la construcción de nuevos centros de datos en el año 2027, constituirá una poderosa validación de la tesis relacionada con la infraestructura tecnológica. Esto indica que incluso las empresas más grandes, que son verticalmente integradas, deciden construir sus propios centros de procesamiento de datos. Esto representa una nueva fuente de demanda para chips, energía y otros recursos necesarios para el funcionamiento de los centros de datos. Se trata de un tipo de adopción comercial que acorta los ciclos de venta y aumenta la demanda entre las empresas, creando así un ciclo autoperpetuante para los proveedores de hardware y energía.

Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos. Los principales riesgos se relacionan con aspectos regulatorios, costos y factores cíclicos. Los obstáculos regulatorios relacionados con la ubicación de los centros de datos y con las autorizaciones energéticas podrían ralentizar la construcción física de estos centros. Los costos energéticos siguen siendo un factor importante que dificulta su desarrollo. Los centros de datos más grandes consumen más energía que ciudades enteras. Como se destaca en informes recientes…

Esto hace que la economía sea más sensible a los cambios en los precios de la energía y a los cambios en las políticas gubernamentales. También existe el riesgo de un exceso de oferta en ciertos segmentos del mercado. Aunque la demanda de computadoras es estructural, el mercado de memoria tiene características cíclicas. Los analistas esperan que…Pero esto podría ser seguido por una corrección, si la producción se realiza de manera demasiado rápida. Para empresas como AMD, que dependen de la RAM, esto representa un arma de doble filo: tanto el poder de fijación de precios como la volatilidad de los costos de producción.

Para los inversores, los indicadores son claros. Es necesario monitorear las noticias sobre gastos de capital trimestrales de empresas como Amazon, Microsoft y Google. Estos son verdaderos barómetros de la demanda en tiempo real. También es importante vigilar los niveles de ocupación de los centros de datos, ya que esto nos ayuda a determinar si la infraestructura está a la altura de la demanda o si existe un exceso de capacidad. Además, hay que observar los avances en la eficiencia computacional. La industria está superando los límites de escalabilidad, y cualquier progreso significativo en términos de eficiencia, ya sea a través de nuevas arquitecturas de chips o tecnologías de refrigeración, podría acelerar el crecimiento de la industria, haciendo que cada vatios de energía sea más productivo. Se trata de un proceso de crecimiento exponencial, pero el camino estará marcado por estos factores tanto positivos como negativos.

author avatar
Eli Grant

Comentarios



Add a public comment...
Sin comentarios

Aún no hay comentarios