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Lula le dice a la UE que es ahora o nunca para el acuerdo comercial Mercosur
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha intensificado la presión sobre la Unión Europea para que finalice el acuerdo comercial del Mercosur, que se encuentra estancado desde hace mucho tiempo, y advirtió que más demoras podrían socavar los beneficios potenciales del acuerdo para ambas partes. Hablando en un foro económico reciente en Brasilia, Lula subrayó que el pacto, negociado durante más de dos decenios, se encuentra ahora en un momento crítico, con legisladores y gobiernos europeos divididos sobre sus términos. Sus comentarios se producen en medio de las crecientes preocupaciones en América del Sur acerca de la renuencia de la UE a avanzar sin mayores salvaguardias para su sector agrícola.
El acuerdo que uniría al bloque de Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con el inmenso mercado de consumo de la UE se ha enfrentado a obstáculos políticos durante años. Las propuestas recientes del Parlamento Europeo tratan de limitar las posibles perturbaciones mediante la introducción de normas más estrictas sobre las importaciones agrícolas, incluyendo umbrales más bajos para desencadenar investigaciones sobre distorsiones del mercado. No obstante, esos cambios han sido criticados por algunos líderes sudamericanos por diluir la intención original del acuerdo.
Francia e Italia, en particular, han liderado los esfuerzos para retrasar la ratificación del acuerdo, argumentando que las salvaguardias actuales son insuficientes para proteger a los agricultores europeos ante la afluencia de productos agrícolas baratos del Mercosur. El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, reiteró esta postura en una declaración pública y dijo que todavía no se han cumplido las condiciones clave, como las "cláusulas espejo" exigibles, que garantizan el cumplimiento de las normas ambientales y laborales de la UE. La vacilación de la UE ha provocado frustración en Brasil y otros miembros del Mercosur, quienes ven el acuerdo como un impulso económico estratégico.
Recientemente, el Parlamento Europeo
para activar las medidas de salvaguardia al 5% desde el 10% original propuesto por la Comisión Europea. Este cambio, apoyado por la mayoría de los miembros, tiene como objetivo dar a la UE herramientas más rápidas para responder a posibles desequilibrios en el mercado provocados por el aumento de las importaciones de productos como la carne de vacuno, pollo y azúcar. El ajuste fue bien recibido por Francia y otros miembros de la UE con una tendencia proteccionista, pero generó fuertes críticas de Brasil, que lo ve como una barrera para la liberalización comercial.La Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo (INTA) también ha
Esto permitiría a la UE adoptar medidas de protección con mayor rapidez. Sin embargo, estos cambios aún no han sido aceptados por el Consejo de la UE, que históricamente ha favorecido el umbral más alto y los períodos de revisión más largos. El estancamiento resultante ha obligado a los negociadores a prepararse para conversaciones tensionadas entre instituciones en las próximas semanas.Para Lula, el presidente de Brasil, el acuerdo del Mercosur representa un camino crucial para expandir las exportaciones y reducir la dependencia económica de China y Estados Unidos. El acuerdo podría abrir el acceso a 450 millones de consumidores de la UE y estimular la demanda de las exportaciones agrícolas de Brasil, que son una piedra angular de la economía del país. Sin embargo, Lula ha
, el impulso del acuerdo podría erosionarse, especialmente a medida que el paisaje político de Brasil cambie en los próximos meses.Mientras tanto, los legisladores europeos siguen siendo cautelosos. Argumentan que el sector agrícola de la UE, particularmente en países como Francia y Alemania, podría enfrentar una competencia significativa por parte de las importaciones del Mercosur. Se consideran las salvaguardias propuestas como un compromiso necesario para garantizar que el acuerdo no perjudique a los productores nacionales. La Comisión Europea ha tratado de equilibrar estas preocupaciones mediante la introducción de mecanismos que permitirían la suspensión temporal de las preferencias arancelarias si las importaciones exceden los umbrales acordados.
La incertidumbre en torno al acuerdo comercial del Mercosur ha creado señales mixtas para los inversores. Por un lado, un acuerdo exitoso podría conducir a mayores flujos comerciales y crecimiento económico para ambas regiones. Por otro lado, los retrasos o modificaciones al pacto podrían reducir su impacto económico y generar preocupaciones sobre las fricciones regulatorias. Los analistas de mercado están observando de cerca las próximas negociaciones entre el Parlamento Europeo y el Consejo para ver si se puede llegar a un compromiso.
Por el momento, el enfrentamiento ilustra los desafíos más amplios de los acuerdos comerciales globales, en donde las prioridades políticas y económicas a menudo se chocan. Con Lula y otros líderes sudamericanos presionando por una resolución y los funcionarios europeos exigiendo más tiempo, el resultado de estas conversaciones probablemente dará forma al futuro de las relaciones económicas entre la UE y Sudamérica en los próximos años.
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