El nuevo equilibrio laboral: la estagnación estructural y el giro de la política monetaria de la Fed
El camino que ha seguido el mercado laboral en Estados Unidos hasta el año 2025 fue una historia de una desaceleración estructural acentuada. Todo comenzó con un buen desempeño durante los primeros tres meses del año: se registraron más de 110,000 empleos al mes. Pero ese impulso se desvaneció, lo que reveló un nuevo y preocupante equilibrio en la situación laboral. Los datos de los últimos meses nos indican que en diciembre hubo un aumento en el número de empleos…50,000 empleosEse fue el peor año en términos de contrataciones desde el año 2020. En total, la economía solo logró añadir unos pocos empleos durante todo el año.584,000 empleosUna cifra que no se compara en absoluto con los más de 2 millones de unidades adicionadas en cada uno de los dos años anteriores, y con el pico de más de 4 millones en el año 2022.
El punto de inflexión ocurrió en el segundo trimestre. Después de un comienzo prometedor, la creación de empleos disminuyó drásticamente; los incrementos mensuales promedio cayeron a apenas…48,000 puestos de trabajoEse no fue un simple descenso temporal; fue una tendencia decisiva. Los datos de abril a junio indican que el número total de empleos disponibles ha disminuido a solo 186,000. Esto señala un cambio fundamental en la forma en que las empresas contratan personal. Este patrón de disminución ha llevado a algunos a describir la situación actual como…“Boom sin empleos”.Donde el crecimiento mínimo se ve respaldado por unos pocos sectores, mientras que la economía en general experimenta una recesión en cuanto al número de empleos disponibles.
Las implicaciones son claras. No se trata simplemente de una desaceleración cíclica. La combinación de un fuerte declive en el segundo trimestre, cifras de fin de año que son las más bajas desde 2003, aparte de los períodos de recesión, y la influencia persistente de factores como los bloqueos en la contratación motivados por la IA, así como la incertidumbre política, indican que podría haber un nuevo patrón de crecimiento. El mercado laboral ya no se expande con la velocidad tan rápida que era después de la pandemia. En cambio, está asumiendo un ritmo de crecimiento más lento, quizás incluso estancado. Para los trabajadores, esto significa un mercado laboral más difícil y menos poder de negociación. Para la economía, esto indica que el camino hacia el pleno empleo será más lento, y que la demanda de consumo estará más limitada. La trayectoria de 2025 sugiere que el antiguo equilibrio ya no existe, y que ha sido reemplazado por uno más frágil y lento.
El nuevo equilibrio: Factores que contribuyen a una baja rotación de clientes
Los números bajos en las noticias solo reflejan una parte de la realidad. El verdadero cambio se trata de algo estructural: un mercado laboral en el que tanto los contratamientos como los despidos son restringidos, lo que crea un entorno donde las oportunidades son escasas y no hay movimiento alguno en el mercado laboral. Este nuevo equilibrio se logra gracias a la convergencia de fuerzas poderosas que impiden que los trabajadores cambien de empleo.
En primer lugar, el lado de la oferta está en declive. La población de los Estados Unidos crece más lentamente, una tendencia que se ha acelerado debido a diversos factores.Restricciones agresivas a la inmigraciónAdemás, se implementan medidas para impedir el empleo de personas que no son ciudadanos del país. Esto reduce directamente la cantidad de trabajadores disponibles, lo que dificulta que las empresas puedan expandirse y que las personas puedan encontrar nuevas posiciones laborales. El efecto es un mercado laboral más estrecho, pero de una manera diferente: hay menos movilidad entre los trabajadores, pero no menos escasez de mano de obra.
En segundo lugar, la innovación en el lado de la demanda está funcionando como un factor que restringe el número de empleos que se crean. El aumento de la inteligencia artificial no está causando despidos masivos, pero sí tiene efectos negativos en el mercado laboral.Contratación de personal completamente nuevo y sin costos adicionales.Especialmente en las funciones de tipo administrativo. Cuando una asistente capacitada con GPT-6 puede manejar tareas que antes eran realizadas por analistas junior o personal administrativo, la ventaja comercial de aumentar el número de empleados desaparece. Esto ha llevado a que…“Boom sin empleos”.En esos casos, el crecimiento mínimo se ve impulsado por unos pocos sectores resistentes, mientras que la economía en general experimenta una recesión en cuanto al número de empleos disponibles. El resultado es un sistema en el que no hay posibilidades de cambiar de trabajo voluntariamente.
En tercer lugar, el sector gubernamental –una fuente tradicional de empleo estable– se ha convertido en un factor que genera pérdidas netas de empleos.El número de empleos disponibles para el gobierno disminuyó drásticamente en el año 2025.Especialmente después de octubre, cuando decenas de miles de empleados federales perdieron sus trabajos. Se trata de una reducción en la demanda laboral, causada por políticas gubernamentales. Esto elimina un elemento importante del mercado y contribuye significativamente a la debilidad del mercado anual.
Por último, la composición de la crecimiento económico revela una recuperación frágil y específica para cada sector. Los escasos 584,000 empleos que se crearon el año pasado fueron logrados principalmente en los sectores de la salud y la hotelería. Mientras tanto, la industria manufacturera y el comercio minorista han estado perdiendo trabajadores; las fábricas, por ejemplo, perdieron 8,000 empleos en solo diciembre. Esto crea una economía desequilibrada, donde las oportunidades están concentradas en un número reducido de industrias, dejando a la mayoría de los trabajadores sin muchas alternativas.
Juntos, estos factores crean un régimen en el que no hay posibilidad de contratar o despedir empleados. Con la oferta de mano de obra limitada, la IA optimizando la producción por trabajador y el gobierno reduciendo los puestos de trabajo, las empresas tienen poco incentivo para aumentar sus plantillas. Al mismo tiempo, la falta de nuevas oportunidades de empleo disuade a los trabajadores de abandonar sus actuales posiciones. El resultado es un mercado laboral en estado de estancamiento, donde el antiguo mecanismo que impulsaba el crecimiento salarial y el progreso profesional ya no funciona.
Implicaciones políticas y financieras
La desaceleración estructural en el mercado laboral ha obligado a realizar ajustes en todo el sistema económico. Esto afecta tanto la política monetaria de la Reserva Federal como las estrategias empresariales y la trayectoria general de crecimiento económico. Este descenso en la actividad económica ya no es simplemente una estadística superficial; se trata de un cambio fundamental que está afectando negativamente el motor de la demanda y modificando las condiciones para todos los actores involucrados.
La decisión de la Reserva Federal a finales de 2025 fue una respuesta directa a esta nueva realidad. Mientras que el número de empleos disponibles disminuía y la economía registraba su peor desempeño anual en años, el banco central indicó un cambio en su enfoque, pasando de una atención centrada en la inflación a un enfoque más equilibrado. Las reducciones de tasas implementadas fueron, en parte, un reconocimiento del deterioro del mercado laboral, causado por…“Boom sin empleos”Y un proceso de contracción económica probablemente reducirá el crecimiento de los salarios, y, por ende, las presiones inflacionarias. Esto representa un cambio claro en la política monetaria: se aleja del entorno laboral estricto, que podría generar presiones de precios, hacia uno en el que exista más relajación en las condiciones laborales.
Para la economía, las consecuencias de un régimen de baja rotación de personal son profundas. Cuando las suspensiones de contrataciones y la falta de puestos de trabajo se convierten en algo normal, el flujo de trabajadores entre diferentes empleos se detiene. Esto reduce directamente el poder de consumo de los trabajadores, ya que es menos probable que cambien de empleo para obtener salarios más altos, y más probable que se queden en el mismo lugar, lo que limita el crecimiento salarial. El resultado es un crecimiento económico más lento y más restringido. El equilibrio “sin contrataciones, sin despidos” descrito por los economistas laborales significa que el mercado se estabiliza debido a la reducción de las oportunidades de empleo, en lugar de despidos masivos. Esto puede llevar a una subida gradual del desempleo, sin provocar una recesión clásica. Sin embargo, esta estabilidad es frágil y menos dinámica, lo que podría llevar a un período prolongado de estancamiento estructural.
Para las empresas, el enfoque ha cambiado irreversiblemente: ya no se trata de contratar personas de forma operativa, sino de buscar la eficiencia estratégica. Con la inteligencia artificial, se reduce la cantidad de empleados necesarios, y la oferta laboral está limitada. Por lo tanto, contratar personas ya no es una decisión rutinaria, sino algo deliberado y de gran importancia estratégica. Ahora, lo más importante es la productividad por empleado, con el objetivo de obtener más resultados de los equipos existentes. Esto ha convertido al reclutamiento de empleados en un evento raro, reservado para roles críticos o iniciativas de crecimiento específicas. No se trata ya de una práctica habitual para expandir las operaciones. Lo que importa ahora es la optimización, no la expansión.
En resumen, la economía está asumiendo un nuevo equilibrio, menos dinámico. Las medidas políticas ya han comenzado a aplicarse, pero los factores subyacentes –la adopción de la tecnología AI, los cambios demográficos y la fragilidad de ciertos sectores– sugieren que se trata de un cambio estructural a largo plazo. El régimen de “no contratación, no despidos” puede proporcionar una tasa de desempleo estable, pero esto ocurre a costa de un crecimiento más lento de los salarios, una reducción en el dinamismo del consumidor y un camino difícil hacia una expansión económica sólida. Para los inversores y líderes, la tarea es navegar en un mundo donde el crecimiento se basa en la eficiencia, no en la expansión de la fuerza laboral.
Catalizadores y escenarios: El camino a seguir
La situación de estancamiento que hemos descrito no es un callejón sin salida, sino una nueva situación de equilibrio, aunque con sus propias vulnerabilidades. El camino a seguir depende de algunos factores clave que determinarán si este régimen de baja rotación será estable o comenzará a desmoronarse.
En primer lugar, es importante analizar el informe de empleo de enero para obtener una visión más clara de la situación. Los datos de diciembre estaban algo confusos debido a ciertos factores que influyeron en su interpretación.La mayor interrupción en el funcionamiento del gobierno de los Estados Unidos en la historia.Eso retrasó la recopilación de datos y provocó necesidades de revisión de los informes. Un regreso a un ciclo de presentación de informes más estándar podría proporcionar una indicación más clara. La pregunta crucial es si esta tendencia continúa…50,000 empleosEn diciembre, se trata de un nuevo punto de referencia o una disminución temporal en el crecimiento económico. Un retorno sostenido al crecimiento normal, es decir, con más de 150.000 empleos añadidos cada mes, sería una clara señal de que los obstáculos estructurales están siendo superados. Por el contrario, otro informe negativo podría reforzar la idea de una desaceleración persistente en el crecimiento económico.
En segundo lugar, hay que estar atentos a cualquier cambio en las políticas relacionadas con la inmigración o con el empleo por parte del gobierno. La evidencia indica que estos son importantes obstáculos en el lado de la oferta.Restricciones agresivas a la inmigraciónLa disminución en la cantidad de trabajadores en el sector gubernamental ha reducido directamente la población laboral disponible. Cualquier relajamiento de estas políticas podría cambiar rápidamente la ecuación del mercado laboral, aliviando la escasez de mano de obra que genera un entorno donde no se puede contratar a nadie. Por ahora, la política gubernamental parece estar fija, pero sigue siendo un posible catalizador para el cambio.
La medida más importante para determinar la trayectoria a largo plazo del mercado será la participación de la fuerza laboral y la relación empleo/población. El actual sistema de “ningún despido, ningún empleo nuevo” es estable a corto plazo, ya que evita despidos masivos y mantiene baja la tasa de desempleo. Sin embargo, este sistema es frágil, ya que depende de un equilibrio delicado. Si la participación de la fuerza laboral continúa disminuyendo o si la relación empleo/población se estanca, eso indica que el mercado está alcanzando un nuevo equilibrio, donde una parte significativa de la población ha abandonado la búsqueda de trabajo. Esto podría llevar a una situación de estancamiento, ya que el número de trabajadores potenciales disminuye aún más. Pero si estas cifras vuelven a aumentar, eso indicaría que el mercado sigue siendo dinámico y capaz de absorber a más personas, lo que sería señal de una expansión más resistente, aunque todavía moderada.
En resumen, la situación actual es un equilibrio de baja rotación. Parece estable en apariencia, pero en realidad no ofrece muchas oportunidades para el desarrollo. Puede mantenerse siempre y cuando los factores estructurales que lo determinan –la optimización de AI, los cambios demográficos y las restricciones políticas– permanezcan intactos. Pero su fragilidad radica en su dependencia de este equilibrio. Cualquier cambio significativo en las políticas, algún avance tecnológico importante o una mejora sustancial en el crecimiento económico podrían perturbarlo. Por ahora, el mercado se encuentra en una fase de estabilidad. Es necesario observar estas variables específicas y medibles para ver si este equilibrio se mantiene o comienza a romperse.




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