Mantener una tarjeta de crédito abierta: ¿Es una decisión inteligente o una trampa?

Generado por agente de IAAlbert FoxRevisado porAInvest News Editorial Team
domingo, 18 de enero de 2026, 8:40 am ET4 min de lectura

La decisión de mantener una tarjeta de crédito antigua abierta depende de un simple, pero crucial, compromiso. Por un lado, hay un beneficio tangible y a largo plazo: un puntaje de crédito más alto. Por otro lado, se enfrenta un riesgo potencial, que a menudo se pasa por alto. La clave de esta ecuación es el peso del historial de crédito de la persona.

Su puntaje FICO®, que es el índice de calificación crediticia más utilizado a nivel mundial, proporciona…

Esto significa que la edad promedio de tus cuentas es un factor importante. Mantener una tarjeta abierta durante años aumenta ese promedio, lo cual puede ser un factor positivo para tu puntuación. Las personas con crédito de alta calidad suelen tener cuentas que han estado abiertas durante décadas, lo cual demuestra el poder de la longevidad en este aspecto.

Sin embargo, el principal riesgo no es el costo que se paga, sino el hecho de que la entidad emisora cierre la cuenta. Las compañías de tarjetas de crédito tienen un modelo de negocio basado en la actividad de sus clientes. Cuando una cuenta permanece inactiva…

Dado que tienen un capital limitado para prestar, pueden decidir cancelar la línea de crédito y ofrecérsela a un cliente más activo. La inactividad es una de las razones más comunes para dichas cancelaciones. Además, las compañías de tarjetas no están obligadas a notificar al cliente antes de hacerlo.

Aquí es donde las reglas modernas ofrecen una clara ayuda. Ya no es necesario preocuparse por costos ocultos, como los cargos relacionados con la inactividad del producto.

Por lo tanto, aunque el emisor pueda cerrar la cuenta, no puede imponerle ninguna penalidad por dejarla sin utilizar.

En resumen, el costo potencial de mantener la tarjeta abierta radica principalmente en el riesgo de perder esa valiosa información. Lo positivo es que se logra una mejora constante, aunque lenta, en tu puntuación. Por lo tanto, la decisión depende de cómo gestiones ese riesgo.

El impacto oculto en tu “bilancias financieras”

Además del peso que tiene tu historial de crédito, hay otro aspecto importante en tu “billete financiero” que puede verse afectado al cerrar una tarjeta vieja: la tasa de utilización de tu crédito. Este indicador es un factor crucial en tu calificación crediticia. Funciona como una simple ecuación matemática.

La tasa de utilización de su crédito es el porcentaje del crédito total disponible que está utilizando en ese momento. A los prestamistas les parece que una tasa baja indica que se está tomando préstamos de manera responsable. La regla general es mantener esta tasa por debajo del 30%; un valor cercano al 10% sería ideal. El problema surge cuando se cierra una tarjeta de crédito. Esto reduce el crédito total disponible, lo que puede hacer que la tasa de utilización aumente instantáneamente, incluso si no ha cambiado la cantidad que debe pagar.

Por ejemplo, imagina que tienes dos tarjetas, cada una con un límite de crédito de 5,000 dólares. Tienes un saldo de 1,000 dólares en una de las tarjetas. Tu crédito total disponible es de 10,000 dólares. El porcentaje de utilización de tu crédito es del 10%, lo cual es un nivel aceptable. Si cancelas la otra tarjeta, tu crédito total disponible disminuirá a 5,000 dólares. En ese caso, tu saldo de 1,000 dólares representará un porcentaje de utilización del 20%, lo cual es un indicio negativo para los modelos de evaluación de crédito.

Este efecto es aún más pronunciado si la tarjeta cerrada era tu única tarjeta de crédito. En ese caso, no solo se reduce el crédito disponible, sino que también se elimina una componente importante de tu conjunto de tipos de crédito. Los modelos de evaluación de crédito prefieren un conjunto diversificado de tipos de crédito, como préstamos a plazo y crédito revolving. Eliminar tu único cuenta de crédito revolving puede perjudicar tu puntaje de crédito, ya que reduce la profundidad de tu historial crediticio.

Por lo tanto, aunque mantener la tarjeta abierta significa que tienes un límite de crédito más alto, la ventaja de tener una tasa de utilización más baja se ve superada por el hecho de que el historial de crédito de los últimos 15 años tiene una importancia considerable. La edad de la tarjeta es un activo a largo plazo que se acumula con el tiempo. Cerrar la tarjeta significa sacrificar ese activo en favor de una reducción temporal del crédito disponible, lo cual puede tener efectos negativos en tu puntaje de crédito. La lógica detrás de esto es simple: conservar esa línea de crédito ayuda a mantener un perfil de crédito más saludable.

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Entonces, ¿cómo se puede transformar este análisis en un plan de acción claro y efectivo? Todo se reduce a una sencilla estructura de tres reglas básicas. Piense en ello como si estuviera gestionando su cartera de tarjetas de crédito, como cualquier otra inversión: evalúe los activos, considere los costos asociados y proteja las inversiones principales.

Regla 1: Conserva las tarjetas de crédito antiguas, que no tengan cuota anual. Esta es la base fundamental de la estrategia. Si tienes una tarjeta de crédito antigua, con un largo historial de uso y sin cuota anual, tu principal tarea es mantenerla activa. La ventaja de tener un historial de crédito prolongado es que se convierte en un activo a largo plazo. La forma más simple de hacerlo es utilizar esa tarjeta para realizar compras pequeñas y regulares, como suscripciones mensuales o pagos de facturas de comestibles. Además, debes pagar la totalidad de los montos cada mes. De esta manera, el estado de tu cuenta permanece bueno, y el emisor sabe que eres un cliente valioso. Como señala un experto en este tema…

La táctica de “pequeña compra” consiste en aplicar una tarifa de mantenimiento baja para este valioso activo.

Regla 2: No cancelar la tarifa, si esta es el único problema. ¿Qué pasa si la tarifa es un problema, pero aún así te gusta el historial de crédito y el emisor de la tarjeta? No canceles simplemente la tarjeta. Muchos emisores de tarjetas ofrecen una versión sin tarifa anual de las tarjetas populares. Es una solución inteligente. Puedes mantener el mismo historial de crédito y la misma línea de crédito, pero eliminar la tarifa. Es como refinanciar un préstamo hipotecario a una tasa más baja, pero manteniendo la misma propiedad. Como sugiere la evidencia…

Esto preserva la historia de los puntos obtenidos, al mismo tiempo que elimina los costos innecesarios.

Regla 3: Cierre la tarjeta cuando las desventajas superan los beneficios. Existen situaciones claras en las que cerrar la tarjeta es la mejor opción. La más evidente es cuando el cargo anual es demasiado alto y ya no se puede justificar. Si la tarjeta no ofrece ningún valor real además de ese cargo, entonces representa una pérdida para tus finanzas. El segundo motivo importante es la tentación. Si tener ese crédito adicional te hace gastar más de lo necesario, el beneficio potencial se pierde debido al costo de ese gasto. Finalmente, si tienes otra opción mejor: una tarjeta con recompensas más interesantes, un límite más alto o beneficios más convenientes, entonces puedes cerrar la tarjeta antigua con menos riesgo. Como recomienda la guía: “Si una tarjeta de crédito sin usar te hace gastar innecesariamente… quizás sea mejor cancelar la cuenta”. Lo importante es cerrar estas tarjetas cuando tu puntuación de crédito ya esté fuerte y tengas suficiente crédito disponible para minimizar los efectos negativos.

En resumen, no se trata de algo relacionado con la sentimentalidad. Se trata de manejar un instrumento financiero. Tu antigua tarjeta de crédito es parte de tu historia financiera, pero solo tiene valor si te sirve para algo útil. Utiliza estas tres reglas para decidir si debes mantenerla, cambiarla o descartarla.

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Albert Fox
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