JPMorgan y Pimco cometieron errores en la evaluación de los bonos del mercado, ya que el riesgo de crecimiento fue eclipsado por la obsesión con la inflación.

Generado por agente de IAPhilip CarterRevisado porAInvest News Editorial Team
domingo, 29 de marzo de 2026, 3:28 pm ET3 min de lectura

El consenso institucional se basa en una clara subestimación de la situación real. El mercado de bonos está concentrado en el impacto inflacionario causado por el conflicto en Oriente Medio, mientras pasa por alto la amenaza más grave para el crecimiento económico. Esta divergencia crea una situación en la que las caídas actuales pueden ser excesivas. La tesis principal es que un aumento prolongado en los precios del petróleo, superando los 110 dólares por barril, representa una amenaza directa para la demanda de consumo y el crecimiento económico. Se trata de un riesgo que el mercado subestima sistemáticamente.

El catalizador de esta opinión es el conflicto en curso, que ha llevado los precios del petróleo a una zona peligrosa. J.P. Morgan Asset Management describe claramente esta situación, señalando que…El Estrecho de Ormuz sigue siendo una cuestión clave.Y que la economía solo tiene una capacidad limitada para soportar un período prolongado de altos precios de energía, antes de que la demanda del consumidor se destruya. Esto se traduce directamente en una mayor probabilidad de recesión, que la empresa ha elevado al 25%. La perspectiva institucional general es aún más alarmante. Mientras que J.P. Morgan Global Research mantiene…Hay una probabilidad del 35% de que ocurra una recesión en Estados Unidos en el año 2026.Otros importantes gestores, como Pimco, también ven lo mismo.Más de un tercio de las posibilidades.Esta convergencia indica una creciente convicción institucional de que el riesgo de desaceleración es real y que no está completamente reflejado en los precios de las acciones.

El enfoque actual del mercado se centra en la dimensión equivocada. En lugar de prestar atención al impacto del crecimiento económico, los operadores están preparándose para el shock inflacionario, lo que causará pérdidas mensuales significativas en el mercado de bonos. Esta reacción es comprensible, pero potencialmente miope. Se teme que los altos precios de la energía dificulten las acciones de los bancos centrales, quienes ya luchan contra la inflación. Por lo tanto, es poco probable que se reduzcan las tasas de interés para estimular el crecimiento económico. Esta expectativa ha provocado una mayor caída de los precios de los bonos. Sin embargo, como señala Kelsey Berro de J.P. Morgan, cada día que este conflicto persiste nos acerca a la situación en la que el mercado tendrá que considerar las implicaciones negativas para el crecimiento económico. Las instituciones esperan que el temor al crecimiento económico termine dominando la narrativa, lo que obligará a realizar una reevaluación que debería favorecer a los bonos y hacer que los precios de los mismos disminuyan. Por ahora, la subestimación de los riesgos es evidente.

Mecanismo: ¿Cómo un ralentizamiento revertiría los rendimientos de los bonos?

La perspectiva institucional se basa en un mecanismo estructural claro: una desaceleración económica sostenida eventualmente obligaría a la Reserva Federal a cambiar su posición actual. La caída actual en los precios es causada por el miedo de que los altos precios del petróleo mantengan la inflación elevada, lo que dificultaría las acciones de la Fed. Pero el shock económico resultante de una crisis prolongada en el sector energético genera una presión diferente y más importante. Como señala J.P. Morgan, la economía…Solo se dispone de una capacidad limitada para soportar un período prolongado de altos precios de energía, antes de que la demanda de los consumidores se vuelva insostenible.Este escenario aumenta la probabilidad de una recesión. Una situación como esta, por lo general, obliga a los bancos centrales a reducir las tasas de interés con el fin de estimular la demanda.

Este cambio en las políticas de la Fed es clave para el recesión del mercado de bonos. Cuando la Fed reduce los tipos de interés, esto reduce directamente los rendimientos de las nuevas emisiones de bonos del gobierno. Lo más importante es que esto indica un cambio en la forma en que el mercado valora las condiciones económicas futuras. Una desaceleración significa una menor demanda agregada, y, finalmente, una disminución en los premios por inflación. Mientras Pimco y otros se preparan para este impacto, están buscando momentos en los que el mercado de bonos vuelva a calcular los precios basándose en esta nueva realidad. El mecanismo es simple: temor al crecimiento → cambio en las políticas de la Fed → bajada de los rendimientos.

La actual curva de rendimiento plana es evidencia de que este posible cambio no se refleja adecuadamente en los precios del mercado. El mercado todavía asume que habrá un período prolongado de altas tasas de interés.La rentabilidad a lo largo de 2 años se invierte en relación con la tasa de los fondos federales.Esta inversión sugiere que los operadores esperan que la Fed mantenga las tasas de interés altas por más tiempo. Sin embargo, esta perspectiva ignora el creciente riesgo de un colapso en la demanda. Para que ocurra una reversión en las condiciones económicas, sería necesario que la curva se volviera más pronunciada, ya que la Fed reduciría las tasas a corto plazo, mientras que los rendimientos a largo plazo disminuirían debido a expectativas de menor crecimiento y inflación. Por lo tanto, la actual situación plana representa una vulnerabilidad que los inversores institucionales intentan aprovechar.

Implicaciones en el portafolio: Rotación de sectores y adquisiciones con compromiso

La tesis del desaceleramiento institucional requiere un reajuste estratégico. Las actuales subvaluaciones favorecen la inversión en activos de renta fija de calidad y en inversiones específicas que no se encuentran en el mercado estadounidense. Sin embargo, esto también genera riesgos claros en categorías de activos como los créditos privados, que enfrentan crecientes problemas de liquidez.

En cuanto a las inversiones en bonos de alto rendimiento, las posiciones adoptadas indican una sobreaportación en préstamos hipotecarios y deuda no estadounidense. Estos activos se benefician de la normalización esperada de los rendimientos, así como de las ventajas de la diversificación, gracias a la correlación negativa entre bonos y acciones. A medida que la inflación disminuye, los bonos pueden contribuir positivamente a los ingresos de los portafolios, marcando un cambio respecto a la época en la que los rendimientos eran muy bajos. La reciente reducción de las tensiones geopolíticas elimina una de las principales fuentes de volatilidad, lo que brinda una oportunidad para construir estas posiciones. La perspectiva institucional también destaca este aspecto.Exposiciones no relacionadas con Estados Unidos y deuda de mercados emergentesSe trata de un área clave para lograr la convicción, lo que sugiere una estrategia de diversificación global que pueda aprovechar las oportunidades de valor relativo.

Por el contrario, el mercado de crédito privado presenta un riesgo cada vez mayor. Los informes indican que…Cargas adicionalesEn esta categoría de activos que vale 1.8 billones de dólares, las presiones de reembolso y los problemas relacionados con la calidad de los préstamos revelan sus vulnerabilidades estructurales. Este podría ser el “momento de alerta” para los inversores que han considerado el crédito privado como una alternativa a los bonos de grado inversor, con un rendimiento constante. Los problemas de liquidez y calidad crediticia son factores que contrarrestan el aspecto relacionado con la calidad del crédito, algo que debería ser el foco principal en cualquier portafolio de inversiones.

Un indicador clave que hay que observar es la forma de la curva de rendimiento. La situación actual…Curva de rendimiento del Tesoro de los Estados UnidosEl rendimiento a lo largo de dos años, invertido en la tasa de los fondos federales, indica que el mercado no considera que la Fed vaya a cambiar su política a corto plazo. Para que la teoría del desaceleramiento se haga realidad, la curva de tipos debe comenzar a acentuarse. Esto sería una señal concreta de que el mercado cree que la Fed está preparándose para reducir las tasas a corto plazo en respuesta a la deterioración de la situación económica. Esto validaría la perspectiva institucional y generaría una reevaluación que debería beneficiar a los bonos a largo plazo. Hasta que ocurra ese cambio, la subestimación de los precios seguirá existiendo.

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