La perspectiva macro de JPMorgan: Los flujos de fondos de los ETF relacionados con criptomonedas indican un punto más bajo, pero delicado, en medio de una reubicación estructural.

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
jueves, 8 de enero de 2026, 4:39 pm ET3 min de lectura

Los datos de flujo de la primera semana presentan un caso clásico de estabilización frágil. Después de un diciembre difícil, los ETFs de bitcoine en el mercado local estadounidense experimentaron un brusco cambio de dirección.

Fue el mayor aumento en un solo día desde octubre. Este impulso se mantuvo hasta el martes, con los primeros dos días de negociación del año 2026 generando aproximadamente 1.2 mil millones de dólares en ingresos netos. Sin embargo, esta tendencia resultó ser efímera; el propio martes marcó un cambio en la situación.Terminando así una secuencia de dos días, lo que subraya la volatilidad del mercado.

Este patrón irregular coincide con la tesis de JPMorgan de que podría haber una fase de estabilización. El banco señala que la reciente reducción en las salidas de capital, junto con el aumento del valor de Coinbase, sugiere que se está alcanzando un punto de estabilidad.

Más importante aún, JPMorgan sostiene que cualquier reducción en las participaciones que los inversores minoristas e institucionales hayan planeado, probablemente ya se haya llevado a cabo durante el último trimestre del año pasado. En otras palabras, la venta más intensa podría ya haber terminado, lo que implica un nivel estructural mínimo para futuras caídas.

En resumen, estos flujos reflejan un reubicación institucional más amplia, y no un cambio fundamental en las convicciones de los inversores. Las salidas de capital el martes se atribuyeron principalmente a la toma de ganancias y al reajuste de la cartera de inversiones, algo normal después de un comienzo fuerte del año. Como señaló un analista: “Un día de salidas de capital de ETF no supera la tendencia general de asignación institucional sostenida”. La principal vulnerabilidad sigue siendo la presión macroeconómica. La inversión de este tipo de flujos es frágil, ya que se produce en un mercado todavía sensible a las mismas fuerzas que impulsaron la caída de precios en diciembre. Hasta que el contexto económico general brinde mayor estabilidad, este punto de equilibrio seguirá siendo algo en proceso de desarrollo.

Implicaciones estructurales: las criptomonedas como clase de activos en un mundo con inflación persistente

La reciente inversión en la tendencia de precios no es simplemente un simple rebote técnico; es una señal del papel que está adquiriendo la criptomoneda dentro de una situación macroeconómica más compleja. La primera semana de 2026 vio un fuerte aumento en los precios del Bitcoin, con un incremento de más del 7% desde el inicio del año. Este impulso se debió a una serie de factores, entre los cuales destaca…

Y una nueva ola de iniciativas institucionales. Esta última se ha convertido en una fuerza estructural real; las cotizaciones de los ETF de Bitcoin en Estados Unidos continúan creciendo.– Una figura que representa una huella institucional significativa y persistente.

Esta reubicación institucional está directamente relacionada con la narrativa macroeconómica de JPMorgan para el año 2026: inflación persistente, divergencia en las políticas monetarias y aumento de los riesgos geopolíticos. Este cambio en las percepciones del mercado se alinea con la apuesta por activos “duros”, como se puede observar en la respuesta del mercado a las recientes tensiones geopolíticas. El Bitcoin es cada vez más visto como un refugio digital, junto con el oro; esta narrativa gana importancia cuando los bancos centrales enfrentan presiones contradictorias. La esperanza de que tales eventos puedan reducir los precios del petróleo y generar una tendencia a la desinflación también ha reactivado las especulaciones sobre recortes agresivos de tasas de interés. Esto representa un claro beneficio para los activos de riesgo.

En resumen, la narrativa de la escasez digital de las criptomonedas está encontrando un nuevo y más sólido soporte en este entorno macroeconómico. Este activo ya no es simplemente una apuesta especulativa, sino una posible protección contra las fuerzas que generan volatilidad en el mercado. La estabilización en los mercados de derivados, marcada por el recupero de las ganancias de Coinbase y un cambio de flujos de salida a flujos de entrada, indica que las condiciones extremas de caída están desapareciendo. Esto proporciona un punto de apoyo estructural, incluso mientras el mercado sigue siendo sensible a las mismas presiones macroeconómicas que causaron la caída en diciembre.

Por ahora, la situación es de equilibrio frágil. El capital institucional ha vuelto, lo que proporciona una base de demanda crucial que se traduce en presión de compra. Sin embargo, la reacción del mercado a las ganancias obtenidas a principios de enero indica que todavía hay mucho por hacer. La principal vulnerabilidad sigue siendo el contexto económico general. Hasta que las fuerzas de la inflación persistente y la incertidumbre política proporcionen una estabilidad más clara, el papel de las criptomonedas como instrumentos de cobertura macroeconómica será puesto a prueba, y su comportamiento de precios seguirá siendo un indicador sensible de los riesgos globales.

Escenarios prospectivos y factores clave para la situación en 2026

El “suelo frágil” identificado por JPMorgan depende de un equilibrio delicado. El principal factor que permite la continuación de la estabilización es, simplemente, la ausencia de más medidas de reducción de riesgos a gran escala. El análisis del banco sugiere que los inversores probablemente hayan completado su planificada reducción de sus inversiones en criptomonedas a finales de 2025, lo que deja un “suelo estructural” para las cotizaciones. Sin embargo, esto representa una prueba de alto riesgo. La reacción del mercado a las ventas de ganancias de principios de enero indica que sigue siendo vulnerable a cambios macroeconómicos y desarrollos regulatorios que podrían reactivar la presión de ventas.

Los puntos de vigilancia inmediatos son claros. Hay flujos positivos sostenidos, especialmente si esos flujos superan los límites establecidos.

Y los 359 millones de dólares destinados a las carteras de Ether serían una clara confirmación de que el mercado ha alcanzado su punto más bajo. Lo que es aún más importante es el comportamiento del precio de Coinbase en los mercados de derivados. Su recuperación hacia niveles positivos es una señal clave de que la situación extremadamente negativa está desapareciendo y que el mercado está pasando de una fase de pánico a una fase más estable de acumulación. Mientras estas métricas no muestren una mejora constante, el punto más bajo sigue siendo algo que todavía está en proceso de desarrollo.

Al observar una perspectiva más amplia para el año 2026, guiada por las fuerzas que identifica JPMorgan, se espera que la volatilidad aumente, pero al mismo tiempo se crearán las condiciones necesarias para que los activos digitales puedan prosperar. Se espera que este año esté marcado por…

Este entorno es una espada de doble filo. Por un lado, la inflación persistente y las diferencias en las políticas monetarias limitan las medidas de relajación por parte de los bancos centrales, lo que crea un contexto en el que los activos fijos como el oro y, en general, las criptomonedas, se consideran herramientas de cobertura. Por otro lado, el ciclo de la IA está generando una gran ola de gastos de capital, lo cual podría afectar también a la infraestructura y los activos digitales.

En resumen, el nivel actual de baja está respaldado estructuralmente por las decisiones institucionales, pero es frágil desde el punto de vista macroeconómico. La situación actual implica una mayor sensibilidad en los mercados. Los factores clave no se refieren únicamente a los flujos de criptomonedas, sino también a la interacción entre estos flujos y la situación macroeconómica general. Si la inflación persistente y los riesgos geopolíticos continúan, podrían fortalecer la idea de que las activos digitales son una forma de protección contra riesgos económicos. Pero si los datos económicos obligan a cambios drásticos en las políticas monetarias, o si se toman medidas regulatorias como la posible retirada de las compañías que gestionan activos digitales del mercado, esto podría socavar rápidamente ese equilibrio frágil. Por ahora, el camino a seguir está determinado por las mismas fuerzas que causaron la caída de precios en diciembre, y este mercado está probando su primer nivel institucional.

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Julian West

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