JPMorgan señala un gap de expectativas: es más probable que la Reserva Federal reduzca las tasas de interés en 2026, en comparación con lo que se ha puesto en los precios.
El mercado prevé una larga pausa en las tasas de interés. Después de la reciente decisión del Fed de mantener las tasas estables, los mercados futuros indican una alta probabilidad de que no haya cambios en esa situación durante la próxima reunión del banco central. Esto refleja la opinión generalizada de que el banco central seguirá manteniendo las tasas sin cambios durante varios meses. Sin embargo, el análisis de JPMorgan sugiere que este margen de incertidumbre podría ser demasiado pequeño. En su perspectiva para el año 2026, JPMorgan identifica “fragmentación” e “inflación” como factores que podrían presionar al Fed para que reduzca las tasas más adelante en el año, a pesar de los datos a corto plazo.
El “diagrama de puntos” oficial de la Fed todavía proyecta una única reducción de las tasas de interés para el año 2026, en línea con la pausa temporal que el mercado está experimentando en este momento. Sin embargo, las proyecciones económicas presentadas durante la reunión indican un crecimiento e inflación ligeramente más altos de lo previsto. Esto genera una tensión: los modelos de la Fed sugieren que la economía será más robusta, lo cual normalmente justifica mantener las tasas de interés más altas. Pero el mercado se centra en la posible pausa temporal inmediata, lo que podría hacer que subestimen el eventual cambio de dirección en las políticas monetarias.
La tesis de JPMorgan es que las fuerzas de fragmentación e inflación complicarán el camino que sigue la Fed en su política monetaria. Aunque estos factores podrían apoyar una suspensión a corto plazo, también generan incertidumbre y posibilidades de cambios en la política monetaria en el futuro. El análisis de JPMorgan indica una mayor probabilidad de una reducción de las tasas de interés en 2026, en comparación con lo que sugieren los precios de los futuros actuales. En otras palabras, el mercado apuesta por una pausa prolongada en las políticas monetarias, pero la perspectiva de JPMorgan sobre las presiones económicas subyacentes indica una mayor probabilidad de un cambio en la política monetaria, en comparación con lo que se prevé actualmente.
Cobrando la brecha: Los factores que causan la desconexión entre las expectativas
Las expectativas del mercado de una pausa prolongada están siendo cuestionadas por una compleja situación de equilibrio entre dos fuerzas poderosas. Por un lado, existe la presión de los bancos centrales para mantener las tasas de interés bajas; esto podría suceder más rápidamente de lo que indica el plan oficial de política monetaria. Por otro lado, existe la presión de los bancos centrales para aumentar las tasas de interés debido a la inflación persistente y los estímulos fiscales, lo cual podría mantener las tasas de interés elevadas. Esta dinámica crea el espacio de incertidumbre que JPMorgan está señalando.

La presión en favor de una política más relajada es evidente entre los miembros del Banco Federal. En la reciente reunión, el gobernador Stephen Miran votó en contra de una reducción de medio punto en las tasas de interés. Esa división, aunque no es algo nuevo, indica que existe un grupo dentro del comité que está más dispuesto a moderar las políticas monetarias. El mercado prevé una reducción de una sola vez para el año 2026. Sin embargo, las propias proyecciones del Banco Federal muestran una gran variedad de opiniones: algunos miembros esperan que no haya reducciones hasta el año 2027. Esta división interna significa que la trayectoria de la política monetaria es menos segura de lo que sugiere el consenso general.
Sin embargo, la fuerza contraria, de orientación hawkiana, también es igualmente poderosa. Las proyecciones económicas actualizadas de la Fed indican un crecimiento e inflación ligeramente más elevados. Este cambio suele justificar el mantenimiento de las tasas de interés más altas. Pero lo más importante es que el comité continúa considerando las tarifas como una medida temporal para reducir la inflación. Sin embargo, el riesgo de que esa presión se prolongue o se traslade a precios más generales es una limitación importante. Esto crea una situación típicamente “de lucha entre el gasto fiscal y la política monetaria”. Como señala JPMorgan, se espera que la Fed reduzca las tasas de interés. Pero las preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda y la posibilidad de nuevos estímulos fiscales antes de las elecciones de mitad de período podrían mantener los rendimientos a largo plazo elevados. En otras palabras, incluso si la Fed reduce las tasas, la curva de rendimientos podría volverse más pronunciada en lugar de plana, ya que las expectativas del mercado son de menor apoyo a la política monetaria, en comparación con la realidad fiscal.
En resumen, el mercado subestima la volatilidad de esta situación. Se apuesta por un proceso tranquilo y sin contratiempos más adelante en el año. Pero las pruebas indican que lo más probable es que el mercado se vea envuelto en una situación más fragmentada. Los shocks externos –tensiones geopolíticas, medidas fiscales y inflación persistente– podrían obligar a la Fed a adoptar una postura más reactiva. La brecha de expectativas no se refiere solo al momento adecuado para actuar, sino también a la magnitud y dirección del eventual cambio en las políticas monetarias.
Catalizadores y riesgos: Reiniciar la brecha de expectativas
El catalizador inmediato para reducir o ampliar la brecha entre las expectativas es la próxima reunión del FOMC el 18 de marzo. El mercado ya tiene en cuenta una política estable, pero cualquier cambio en los planes o en el tono de Powell podría rápidamente modificar esa situación. Las proyecciones del propio banco central muestran una gran variedad de opiniones: siete miembros del comité esperan que no haya cambios, mientras que otros siete proyectan un solo ajuste en las tasas de interés. Esta división interna significa que los planes de la próxima reunión podrían mostrar un cambio significativo en las previsiones de los miembros del comité, lo que indicaría un cambio en las directrices futuras del banco central.
Uno de los indicadores clave que hay que observar es la curva de rendimientos del Tesoro. El análisis de JPMorgan sugiere que la curva tiende a acentuarse, lo cual podría ser una señal de que la Fed mantendrá un enfoque más moderado y adoptará medidas de estímulo fiscal. Una curva que se acentúa, donde los rendimientos a largo plazo aumentan en relación con las tasas a corto plazo, indicaría que los mercados prevén que las tasas de interés seguirán siendo elevadas durante un período prolongado, probablemente debido a problemas fiscales. Esto ampliaría la brecha entre las expectativas de los mercados, ya que sugiere que la Fed podría verse obligada a mantener las tasas de interés más altas por más tiempo del que implica la actual proyección de reducción de las tasas.
El riesgo principal es que la inflación persistente causada por los aranceles mantendrá los tipos de interés más altos durante más tiempo. La Fed sigue considerando que los aranceles son un factor que contribuye a la inflación de forma temporal. Pero el riesgo de que esa presión se prolongue o se traslade a otros precios es una limitación importante. Si los datos de inflación siguen siendo elevados, esto podría obligar a la Fed a posponer las reducciones de tipos de interés previstas, lo que haría que sea necesario reevaluar el cronograma. Por otro lado, si el crecimiento económico disminuye más rápidamente de lo esperado, eso podría obligar a la Fed a actuar antes, lo que podría reducir la brecha entre las expectativas y la realidad.
En la práctica, la brecha de expectativas se convierte en un juego de guía anticipada por parte del mercado. El mercado apuesta por una transición suave y gradual hacia ese momento. Pero las evidencias sugieren que el camino a seguir podría ser más fragmentado. Los shocks externos, como las tensiones geopolíticas, los cambios fiscales y la inflación persistente, podrían obligar a la Fed a adoptar una postura más reactiva. La próxima reunión del FOMC y la forma de la curva de rendimiento serán los primeros indicadores claros para determinar si el consenso del mercado sigue manteniéndose o si las divisiones internas en la Fed y las presiones económicas comienzan a hacerse evidentes.



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