JPMorgan apuesta por una reversión de la situación del petróleo, ya que los shocks geopolíticos siguen siendo una amenaza “temporal”.
El argumento principal de JPMorgan es que las presiones actuales relacionadas con el petróleo y las tarifas arancelarias son simplemente un problema a corto plazo, no un cambio fundamental en la situación. Según David Kelly, la situación actual está relacionada con las tensiones en el Medio Oriente; sin embargo, se trata de un fenómeno aislado que, con el tiempo, desaparecerá. La empresa espera que la situación del petróleo se estabilice, y que el suministro vuelva a los mercados. Más específicamente, el equipo de investigación global de J.P. Morgan considera que el precio promedio del crudo Brent para el año 2026 será de alrededor de…$60 por barrilSe trata de una previsión basada en factores fundamentales relacionados con la oferta y la demanda, así como en la expectativa de un excedente mundial sostenido. Este marco teórico justifica los precios actuales elevados como una desviación de esa tendencia general.
El escenario de la empresa respecto a la interrupción del tráfico en el Estrecho de Ormuz sigue un patrón familiar. La hipótesis básica es que la tensión en el suministro se resolverá mediante negociaciones; una métrica de resolución que se ha utilizado con frecuencia en conflictos anteriores. Según este escenario, se espera que los precios permanecan por encima de los 100 dólares por barril durante el segundo trimestre.Retorno en la segunda mitad de 2026.Esto se debe a una reapertura parcial del estrecho y a una cierta normalización de los inventarios. Esta perspectiva contrasta con los riesgos más extremos a corto plazo, ya que los precios podrían dispararse hasta los 120-130 dólares o incluso superar los 150 dólares si las perturbaciones continúan.
Visto de otra manera, JPMorgan está aplicando un enfoque histórico al actual riesgo geopolítico. Aunque los cambios de régimen en las naciones productoras de petróleo han provocado históricamente aumentos significativos en los precios del petróleo, la empresa espera que cualquier acción militar sea dirigida hacia objetivos específicos y que se evite dañar la infraestructura petrolera de Irán, lo que impedirá que ocurra un shock en el suministro. Se trata de situaciones temporales, causadas por factores geopolíticos, que eventualmente deben disminuir, permitiendo así que el mercado vuelva a funcionar según sus principios fundamentales.
Precedente histórico: La duración del shock
El aumento actual es severo, pero la historia nos indica que los efectos económicos dependen de cuánto tiempo dure este fenómeno. El precio del petróleo crudo Brent ha aumentado significativamente.Más de 109 dólares por barril.Se trata de un nivel que no se había visto desde el año 2008. Los precios han aumentado un 33.94% en el último mes. Esto refleja la magnitud de las crisis pasadas, pero lo importante es la duración de estas crisis. Los datos muestran que shocks prolongados en los precios del petróleo, superando los 100 dólares por barril, durante más de dos o tres trimestres, generalmente causan una reducción significativa en el crecimiento del PIB mundial. Lo crucial es determinar si se trata de un aumento temporal o de un conflicto prolongado.
Miren los paralelos entre ambos casos. En la Guerra del Golfo de 1990-1991, los precios del petróleo aumentaron significativamente. El índice S&P 500 cayó en más del 15%, ya que los mercados intentaban procesar el riesgo asociado al conflicto. Sin embargo, el mercado se recuperó una vez que el conflicto terminó y la oferta de petróleo volvió a la normalidad. De manera similar, la guerra en Ucrania en 2022 también provocó un aumento significativo en los precios del petróleo. Pero la reacción del mercado fue más influenciada por shocks en la cadena de suministro y por las respuestas agresivas de los bancos centrales, más que por los costos del petróleo en sí. En ambos casos, la solución llegó en cuestión de meses, lo que limitó el daño económico causado por el conflicto.

La configuración actual de los precios se basa en una resolución a corto plazo. Los mercados esperan que el Estrecho de Ormuz vuelva a abrirse, lo que podría reducir los precios y aliviar las expectativas inflacionarias. Si esto ocurre, el impacto económico podría ser limitado. Sin embargo, como demuestra la historia, existe el riesgo de que el conflicto se prolongue. Una interrupción prolongada convertiría un shock temporal en una presión inflacionaria constante, lo que probablemente obligaría a los bancos centrales a mantener las tasas de interés más altas por más tiempo, lo que podría llevar a un desaceleramiento significativo del crecimiento mundial. Por ahora, el mercado espera una solución rápida.
Impacto económico: Inflación, crecimiento y respuestas políticas
La trayectoria macroeconómica a corto plazo depende de la duración del shock. Según las previsiones de JPMorgan, habrá un aumento pronunciado pero limitado en la inflación. La empresa espera que el aumento del Índice de Precios al Consumidor en comparación con el año anterior sea…El pico se produjo entre el 3.5% y casi el 4% en junio.Se trata de una situación que refleja el ciclo 2022-2023: los costos de energía provocaron un aumento temporal en los precios, pero posteriormente se produjo una disminución constante en los costos. La lógica de la empresa es estructural: a medida que los precios del petróleo disminuyan desde sus niveles recientes y las presiones arancelarias disminuyan, la inflación debería retroceder hacia el objetivo del 2% establecido por la Fed para finales de año. Incluso podría ser inferior a ese objetivo en 2027.
Esta situación indica que se espera una respuesta política específica por parte de Washington. JPMorgan anticipa que podría recibir algún tipo de apoyo, posiblemente en forma de descuentos relacionados con aranceles, a lo largo de este año. Este método, que consiste en una compensación fiscal directa para los costos de los consumidores, ya se ha utilizado en situaciones de tensión comercial anteriores, como durante la fase 2018-2019. El objetivo es mitigar el impacto negativo en los presupuestos y el poder adquisitivo de las familias. Las expectativas de la empresa respecto a algún tipo de medida de estímulo para el verano coinciden con este enfoque histórico, con el fin de fomentar el crecimiento antes de las elecciones de noviembre.
Sin embargo, existe el riesgo de que un shock prolongado obligue al Fed a adoptar medidas más agresivas de lo que actualmente se planea. El cronograma de reducción de tasas del banco central se basa en una rápida recuperación de la inflación. Si las presiones relacionadas con el petróleo y las tarifas persisten, haciendo que la inflación básica aumente durante más tiempo, el Fed podría verse obligado a posponer su ciclo de flexibilización monetaria. Esto contrariaría el patrón típico, en el cual un aumento temporal en las tasas de inflación permite que el Fed mantenga su política monetaria actual. En resumen, se espera que haya apoyo político, pero la escala y el momento en que ocurra dependerán completamente de si el shock es temporal o duradero.
Catalizadores y riesgos: Lo que hay que tener en cuenta
La tesis del shock temporal ahora enfrenta una serie de pruebas a corto plazo. Los principales factores que pueden influir en este proceso son los geopolíticos y los factores relacionados con el suministro. En primer lugar, las negociaciones sobre el Estrecho de Hormuz son cruciales. El escenario base de JPMorgan supone que estas negociaciones tendrán éxito, lo que llevaría a una reapertura parcial del estrecho. Esto, a su vez, reduciría los precios en la segunda mitad del año. Cualquier progreso en esta área validaría las predicciones de la empresa. En segundo lugar, hay que esperar cualquier respuesta por parte de OPEC+. Aunque la empresa señala que es poco probable que tales aumentos en el suministro afecten inmediatamente los mercados, un aumento coordinado en la producción podría servir como un respaldo contra futuros picos de precios y demostrar la estabilidad del mercado.
Los datos clave que deben ser monitoreados son los niveles de inflación en el segundo trimestre. JPMorgan espera que el IPC alcance su punto más alto durante ese período.El 3.5% y casi el 4% en junio.Si la inflación básica sigue siendo superior al 3.5% hasta julio y agosto, eso pondría en tela de juicio las predicciones sobre un enfriamiento rápido de la economía. La inflación persistente obligaría a reevaluar el calendario de reducción de las políticas monetarias por parte de la Fed, así como la eficacia de cualquier tipo de apoyo fiscal que pueda brindarse, como los descuentos arancelarios que la empresa espera obtener.
El riesgo más importante es un conflicto prolongado. La historia nos enseña que los shocks en los precios del petróleo, cuando superan los 100 dólares por barril durante varios trimestres, suelen causar una reducción significativa en el crecimiento del PIB mundial. Si el Estrecho de Ormuz permanece cerrado por más tiempo del esperado por el mercado, las consecuencias económicas serían aún más graves. Esto convertiría un aumento temporal en inflación en una presión constante, lo que probablemente obligaría a los bancos centrales a mantener las tasas de interés más altas por más tiempo, y eso podría llevar a una desaceleración aún mayor en el crecimiento mundial. En resumen, la opinión del mercado actual es que se buscará una solución rápida. Cualquier retraso en la resolución del problema hará que sea necesario reevaluar tanto la trayectoria de la inflación como las perspectivas de crecimiento.



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