John Williams cree que la situación delicada de inflación está en manos de la Fed. Los shocks en el Medio Oriente amenazan con perturbar el equilibrio político.

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porTianhao Xu
viernes, 3 de abril de 2026, 2:18 am ET5 min de lectura
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La política actual de la Reserva Federal está diseñada de manera deliberada para enfrentar una serie de riesgos complejos e inusuales. Como dijo el presidente John C. Williams, el banco central se encuentra en una buena posición para lograr un equilibrio entre sus dos objetivos principales: el máximo empleo y la estabilidad de precios. Sin embargo, este equilibrio es frágil y depende de la resolución de dos fuentes distintas de incertidumbre a corto plazo.

La primera amenaza proviene de un shock geopolítico en el suministro de bienes y servicios. Williams considera que la guerra en Oriente Medio podría ser un catalizador para una gran perturbación en el suministro, lo cual podría aumentar la inflación y debilitar la actividad económica al mismo tiempo. Es un riesgo clásico de stagflación. El impacto inmediato ya es evidente: los precios de la energía están aumentando rápidamente, lo que amenaza con impulsar la inflación en los próximos meses. La segunda amenaza, más persistente, proviene de las políticas fiscales. Los aranceles actuales contribuyen a este problema.De 0.5 a 0.75 puntos porcentualesLa inflación sigue siendo un factor que ejerce presión sobre la economía. Williams espera que esta presión comience a disminuir a lo largo de este año, pero no se eliminará por completo.

Esto genera un período prolongado de precios elevados. Williams proyecta que la inflación llegará a promediar alrededor del 2,75% este año, antes de volver al objetivo del 2% establecido por la Fed en 2027. Este camino prolongado por encima del objetivo destaca la dificultad que implica esta situación. Por lo tanto, el marco político está diseñado para manejar una doble presión: controlar la inflación, que se ve impulsada por shocks externos, y al mismo tiempo apoyar a una economía que sigue siendo resistente, pero que enfrenta problemas debido a los costos energéticos y al ajuste fiscal. El rango actual de entre el 3,5% y el 3,75% en las tasas de interés federales sirve como herramienta flexible para lograr este equilibrio. Pero su eficacia depende de la resolución de estas incertidumbres geopolíticas y fiscales.

Dinámica del mercado laboral y las expectativas de inflación

La postura equilibrada de la Fed se basa en una suposición crucial: que la resiliencia del mercado laboral no está contribuyendo a una espiral de salarios y precios. El presidente Williams considera que el mercado laboral envía señales contradictorias. Por un lado, la tasa de desempleo se ha mantenido estable dentro de un rango reducido.4.3% a 4.5%Desde julio pasado, las solicitudes de empleo iniciales siguen siendo bajas. Por otro lado, los datos de las encuestas muestran una disminución en las expectativas de los hogares en cuanto a la disponibilidad de empleos y las tasas de empleo. Sin embargo, por ahora, esto no se traduce en presiones inflacionarias. Williams señala que hay…No hay signos de efectos significativos en la segunda vuelta debido a los impuestos que se trasladan al resto de la economía.Además, el mercado laboral no está contribuyendo a aumentar la presión inflacionaria.

Este es uno de los pilares fundamentales de su perspectiva. Dado que el crecimiento económico supera el nivel potencial, Williams espera que la tasa de desempleo disminuya durante este y el próximo año, lo cual indica una continuación de la fortaleza del mercado laboral. Pero la ausencia de aumentos en los salarios es lo que permite que la Fed mantenga su política actual. El equilibrio político implica que las condiciones laborales restringidas aún no están provocando aumentos generalizados en los precios. Esta dinámica podría desmoronarse rápidamente si las expectativas cambian.

Eso nos lleva a la vulnerabilidad más importante: las expectativas de inflación a largo plazo. La estabilidad de estas expectativas es lo que sirve como anclaje para todo el sistema económico. Como ha advertido el economista Bill Dudley, cualquier deterioro en la confianza del público en la independencia del Fed, posiblemente debido a ataques políticos, podría…Causa que las expectativas de inflación se vuelvan descontroladas.Si las familias y las empresas comienzan a creer que la Fed no tomará medidas para reducir la inflación hasta el nivel deseado, esa creencia podría convertirse en algo realidad. La situación actual, con la inflación todavía por encima del objetivo establecido y enfrentando shocks externos, hace que ese “anclaje” sea aún más importante que nunca. La postura política de la Fed solo será sostenible si ese “anclaje” se mantiene firme.

Riesgos estructurales y la fragilidad del equilibrio

El equilibrio político que describe Williams no es un estado estático, sino una balanza precaria, vulnerable a dos riesgos estructurales que podrían destruirlo. El primer riesgo es un shock en el suministro a gran escala. Como señala Williams, el conflicto en el Medio Oriente…Podría dar como resultado un gran choque de oferta, con efectos significativos.Se trata de problemas relacionados con la energía y los bienes que dependen de ella. Esto ya está comenzando a tener efectos negativos, creando así un riesgo típico de stagflación: los precios de los insumos esenciales aumentan, lo que contribuye a impulsar la inflación y amenaza con debilitar la actividad económica. La postura actual del Fed es suficiente para manejar esta situación, pero su eficacia depende de la duración e intensidad del conflicto. Williams pronostica que la inflación al final de 2026 será del 2.75 %, un nivel que refleja esta presión constante antes de que se vuelva a alcanzar el objetivo deseado.

El segundo riesgo, y el más siniestro de todos, afecta a los cimientos mismos de la credibilidad del Fed: su independencia. Como advierte el economista Bill Dudley…Si el presidente Trump logra socavar la confianza en la capacidad del Fed para controlar la inflación, las consecuencias podrían ser desastrosas.Esto no es una hipótesis; las recientes deliberaciones de la Corte Suprema sobre el destino de la gobernadora del banco federal, Lisa Cook, ponen de manifiesto que el entorno político representa una amenaza real. Aunque un ataque legal inmediato podría ser bloqueado, Dudley advierte que…El hecho de que esta amenaza contra la independencia del banco central haya sido detenida no significa que no puedan existir otras amenazas.El simple hecho de que las decisiones políticas futuras puedan verse influenciadas por la presión política, representa un riesgo para mantener las expectativas a largo plazo en relación con la inflación. Este factor es, en realidad, lo que actualmente mantiene unido el marco normativo de las políticas monetarias.

Añadir una capa de restricciones operativas significa que existe la posibilidad de que haya una visión dividida sobre el balance general del Fed. Algunos candidatos a presidente, como señala Dudley, se oponen a aumentar el balance general del Fed. Esto crea una limitación en términos de herramientas disponibles para enfrentar crisis futuras. Si el Fed redujera sus activos, correría el riesgo de provocar volatilidad en los tipos de interés y riesgos de contagio dentro del sistema bancario. En un mundo donde la principal herramienta del banco central, es decir, el tipo de interés federal, ya está en un nivel considerado equilibrado, la capacidad de utilizar medidas de expansión cuantitativa como mecanismo de respaldo en tiempos de crisis es una política crucial. La renuencia a expandir el balance general del Fed podría dejar al Fed con menos opciones cuando llegue el próximo gran choque económico, lo que haría que el equilibrio actual sea aún más frágil.

En resumen, la postura actual de la Fed es una pausa calculada, no una solución permanente. Se asume que el impacto en Oriente Medio desaparecerá con el tiempo, y que los ataques políticos contra la independencia se limitarán. Pero ambas suposiciones no están demostradas. Los riesgos estructurales, como las presiones persistentes del lado de la oferta y la dificultad para mantener el mandato institucional, indican que el equilibrio político no es un destino definitivo, sino más bien un estado temporal, en espera de una resolución en estas cuestiones más profundas.

Catalizadores y escenarios: Lo que hay que tener en cuenta

La postura equilibrada de la Fed no es una política de espera, sino una posición de monitoreo activo. Los eventos clave y los datos que determinarán la durabilidad de esta política ya están claramente definidos. El factor que puede influir de manera inmediata es la trayectoria de los precios del petróleo y la intensidad de las hostilidades en el Medio Oriente. Como dijo Williams…El aumento significativo en los precios de la energía, debido a los desarrollos que ocurren en Oriente Medio, probablemente contribuirá a un aumento general de la inflación en los próximos meses.La resolución de este conflicto es el factor más importante. Si las hostilidades se intensifican, el impacto en el suministro podría aumentar, lo que llevaría a una inflación más alta por un período prolongado. Esto podría obligar a reevaluar el enfoque paciente que adopta la Fed. Por otro lado, si los combates terminan y los precios del petróleo disminuyen, la presión inflacionaria a corto plazo debería disminuir.Se revertirá parcialmente este año.Esto permite que la tendencia de desinflación se reanude.

Más allá del impacto inmediato, la trayectoria de la inflación y el crecimiento salarial servirá para determinar si la actual desinflación será duradera o si comienzan a surgir efectos secundarios. Williams señala que existen…No hay signos de efectos significativos en la segunda ronda debido a las tarifas que se extienden al resto de la economía.Además, el mercado laboral no está contribuyendo a aumentar las presiones inflacionarias. Esto es una señal clara de que se puede actuar con cautela. Cualquier aceleración sostenida en el crecimiento del PCE o de los salarios pondría en tela de juicio la hipótesis de que las crisis externas no influyen en las expectativas de precios. Por lo tanto, sería necesario adoptar medidas políticas más contundentes.

Por último, el entorno político constituye otro factor de gran importancia. Las recientes deliberaciones del Tribunal Supremo sobre la independencia del banco central, aunque temporalmente bloqueadas, han puesto de manifiesto la vulnerabilidad del mandato del banco central. Como advierte el economista Bill Dudley…El hecho de que esta amenaza contra la independencia del banco central haya sido detenida no significa que no puedan existir otras amenazas.Cualquier escalada en los ataques políticos contra la Fed, especialmente ahora que se acerca la fecha de la nominación del próximo presidente de la Fed, podría ser el catalizador para una pérdida de credibilidad por parte de la Fed. Si las expectativas de inflación a largo plazo comienzan a desmoronarse, la capacidad de la Fed para gestionar el ciclo económico se verá gravemente afectada, independientemente de los datos subyacentes.

La situación es clara. La Fed está observando el mercado de petróleo, los datos relacionados con la inflación y las condiciones políticas. Su posición actual es favorable por ahora, pero el equilibrio se mantiene gracias a estos tres factores. Cualquiera de ellos podría causar un cambio en las políticas monetarias.

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