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Jefferies ha realizado un cambio estratégico definitivo: ha eliminado por completo esa práctica.
Se trata de una decisión tomada en el marco de la cartera de inversiones en dólares estadounidenses, cuyo objetivo es mantener una posición alcista durante todo el tiempo posible. Este movimiento fue anunciado en el informe semanal de la empresa, “Greed & Fear”. No se trata de una decisión táctica basada en las acciones de precios recientes. El catalizador para esta decisión es una reevaluación fundamental del riesgo relacionado con las inversiones en valores, específicamente la amenaza a largo plazo que representan los avances en la computación cuántica para las bases criptográficas de Bitcoin.Esta decisión marca un claro cambio de una forma de almacenamiento de valor digital a una forma física. Jefferies considera que el oro es una alternativa más segura y probada, especialmente en medio de la creciente incertidumbre geopolítica. La reasignación de los fondos de la venta de Bitcoin se realiza de manera equitativa entre las partes involucradas.
Se trata de una reevaluación estructural, no de una reacción a la volatilidad del mercado. Como señaló el estratega Christopher Wood, la amenaza que representa la computación cuántica es “solo positiva a largo plazo para el oro”, ya que sigue siendo un instrumento de cobertura que ha sido probado en condiciones de estrés durante siglos.La salida de este activo es especialmente notoria, dada el excelente rendimiento que ha mostrado desde que Jefferies lo incluyó en su cartera de inversiones en diciembre de 2020. El Bitcoin ha registrado un aumento del 325% en su valor desde entonces. La primera asignación del 5% por parte de la empresa se realizó debido al gran interés de los institucionales; este activo era considerado como una especie de “oro digital”. El aumento posterior del 5% en 2021 llevó la cantidad total de exposición a 10%. Ahora, las consideraciones estratégicas han cambiado. El riesgo existencial proviene de la dependencia del Bitcoin en la criptografía de clave pública, algo que los algoritmos cuánticos como el de Shor podrían romper teóricamente, lo que podría causar que una parte significativa de la oferta circulante se viera expuesta al robo.
Jefferies no espera que el precio de Bitcoin colapse de forma inmediata. La empresa estima que, entre…
Podría volverse vulnerable si aparecen ordenadores cuánticos que sean relevantes desde el punto de vista criptográfico. El riesgo es a largo plazo y estructural; podría socavar el papel central de Bitcoin como reserva de valor y medio de protección contra las monedas fiat. Para un portafolio de pensiones a largo plazo, esto significaría que el precio del riesgo se incrementaría negativamente. En resumen, se trata de una compra de oro, basada en su durabilidad, en lugar de invertir en activos digitales cuya seguridad puede no ser suficiente para enfrentarse a las futuras disrupturas tecnológicas.La amenaza que representa Jefferies no es un escenario futurista lejano, sino un cambio tecnológico que se está acelerando y que ataca directamente al modelo de seguridad fundamental de Bitcoin. Todo el valor del activo depende de la criptografía de clave pública, que asegura la seguridad de las transacciones y las claves privadas. Aunque los ordenadores actuales necesitarían “trillones de años” para descifrar una clave privada a partir de su correspondiente clave pública, la aparición de computadoras cuánticas podría cambiar completamente esa situación. Estas máquinas especializadas podrían reducir el tiempo necesario para descifrar ese cifrado a solo horas o días.
Esto crea un riesgo único y no diversificable, que pone en tela de juicio la capacidad de Bitcoin para ser una forma confiable de almacenamiento de valor a largo plazo. Los estudios citados en el análisis de Jefferies estiman que…
Un rango de entre 4 y 10 millones de BTC podría convertirse en un objetivo de robo una vez que aparezcan los CRQCs. El impacto potencial es realmente grave, ya que esto socava la idea de que Bitcoin sea una alternativa digital al oro, al poner en peligro la integridad de toda su cadena de suministro.
La línea de tiempo para esta amenaza es una variable crucial. Aunque se suele considerar que esto ocurrirá en un plazo de diez años, algunos expertos sugieren que los CRQCs podrían ocurrir antes de esa fecha.
Esta aceleración es lo que motiva la reevaluación estratégica de la cartera de pensiones. Para una cartera de pensiones a largo plazo, la prima de riesgo ha cambiado en sentido desfavorable. La posibilidad de un robo a gran escala, no causado por factores de mercado, introduce una vulnerabilidad estructural que no puede ser mitigada mediante la diversificación tradicional de la cartera. Se trata de una falla sistémica en el diseño del activo en sí, y no de un factor cíclico del mercado.Visto desde una perspectiva institucional, este es un caso clásico de activo con alta probabilidad de éxito y altas recompensas, pero que enfrenta riesgos asimétricos. La amenaza cuántica no es motivo para vender Bitcoin hoy en día, pero sí es motivo para cuestionar su idoneidad como activo permanente y fundamental para la preservación del capital. El riesgo es a largo plazo, pero para un portafolio con un horizonte de varias décadas, ese es precisamente el marco de tiempo que importa. En resumen, esta amenaza no es teórica; se trata de un desarrollo tangible e acelerado que obliga a reevaluar la durabilidad de Bitcoin como reserva de valor.
La salida de Jefferies del mercado de Bitcoin es una señal clara de que el capital institucional se está reasignando. Esto representa un cambio claro de un activo digital de alta volatilidad hacia un activo físico de valor, con menor volatilidad y mayor liquidez. Este movimiento afecta directamente las ponderaciones de los diferentes sectores, ya que el capital fluye fuera del sector “oro digital” y hacia los lugares tradicionales seguros. La decisión de la empresa de dividir los ingresos por igual entre…
Se da preferencia a los activos que cuentan con una liquidez demostrada y que tienen una trayectoria de resistencia secular.Este cambio indica una posible transición de los activos digitales basados en dinero físico hacia activos que se consideran seguros y confiables. Esto podría influir en las valoraciones relativas de dichos activos. La calidad del oro es realmente impresionante: el metal ha experimentado un aumento significativo en su valor.
El precio del oro sigue manteniéndose cerca de los niveles históricos más altos, lo que representa una alternativa tangible y eficaz para la preservación de capital. Este rendimiento, impulsado por factores macroeconómicos como la disminución de las rentabilidades reales y los riesgos geopolíticos, refuerza el papel del oro como activo de referencia. Para las carteras institucionales, la calidad del oro supera con creces las promesas teóricas del Bitcoin, especialmente cuando el modelo de seguridad del último se enfrenta a amenazas tecnológicas cada vez mayores.Desde la perspectiva de los retornos ajustados en función del riesgo, este movimiento representa una nueva calibración de las estrategias de inversión. Aunque Bitcoin ha registrado un rendimiento impresionante del 325% desde su asignación inicial, Jefferies prioriza la seguridad a largo plazo sobre el rendimiento a corto plazo. El riesgo relacionado con la computación cuántica introduce una vulnerabilidad estructural que la empresa considera inaceptable para una cartera de inversiones de tipo pensionable. En contraste, el oro ofrece un perfil de menor volatilidad, además de tener un valor histórico relacionado con su calidad como activo seguro. Se trata, en definitiva, de una elección basada en criterios de calidad: elegir un activo con un rendimiento demostrable, aunque no tan explosivo, en lugar de uno con un rendimiento teórico alto, pero con un defecto existencial recién identificado.
La conclusión principal respecto a la construcción de carteras es que se prefieren los activos que tengan un camino claro para la preservación de su valor, y ese camino no depende de cuestiones cuantitativas. La reasignación de activos por parte de Jefferies representa una apuesta estructural en favor de la calidad duradera del oro. Esto significa que, para la preservación de capital, los activos físicos y aquellos con una reputación probada actualmente ofrecen una configuración más favorable en términos de riesgo. En comparación con los activos digitales y los vulnerables, estos últimos no son tan adecuados para este propósito.
El giro estratégico realizado por Jefferies proporciona una visión clara hacia el futuro. Pero esta tesis depende de un cronograma específico y de algunos acontecimientos cruciales. El factor principal que hay que observar es el ritmo de desarrollo de los ordenadores cuánticos, que son relevantes desde el punto de vista criptográfico. El análisis de la empresa indica que la amenaza podría ser…
Cualquier avance importante en el área de la corrección de errores cuánticos o en la estabilidad de los qubits, que reduzca este tiempo necesario para llevar a cabo las transacciones, validaría el riesgo asumido y, probablemente, reforzaría la tendencia hacia los activos físicos como forma de proteger la seguridad de las transacciones. Por el contrario, si los plazos establecidos para el desarrollo de tecnologías de corrección de errores se retrasan constantemente más allá de una década, la amenaza existencial para la criptografía de Bitcoin disminuirá, permitiendo así que la narrativa relacionada con el valor de almacenamiento macroeconómico de Bitcoin vuelva a ganar importancia.Los flujos institucionales constituyen una forma de indicador en tiempo real de la tendencia general de reasignación de activos en el portafolio. La lista de vigencia debe incluir los capitales que se dirigen hacia las acciones relacionadas con la minería del oro y los fondos cotizados en bolsa dedicados al oro físico. Jefferies ha elegido estos activos como sustitutos de los mismos. Un flujo sostenido de capital hacia estos activos, especialmente por parte de otros inversores institucionales a largo plazo, sería una señal de que se está produciendo una rotación de activos desde el dinero digital hacia lugares seguros y estable. Este flujo sería una confirmación directa del cambio en el factor calidad que Jefferies ha iniciado.
Los límites para la tesis son claros. Este movimiento no tiene que ver con la volatilidad de los precios a corto plazo, sino con la seguridad a largo plazo. El riesgo que plantea esta situación es que la computación cuántica sigue siendo una amenaza teórica aún lejana, mientras que el atractivo de Bitcoin como instrumento de cobertura contra la devaluación del dinero fiduciario y los riesgos geopolíticos se ve reforzado por razones macroeconómicas. En ese escenario, la salida de la empresa podría considerarse como una capitulación prematura, ya que se sacrifica un activo con altos rendimientos en favor de una alternativa con menor rendimiento, pero más estable. En resumen, la discusión sobre el valor de las monedas ahora se divide en dos caminos: uno enfatiza la durabilidad tecnológica, y el otro, la resiliencia macroeconómica. El flujo institucional determinará qué narrativa gana terreno.
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