El acuerdo comercial entre Japón y Estados Unidos y el resurgimiento de las acciones japonesas: una convergencia del comercio, la gobernanza y la política fiscal

Generado por agente de IAAlbert Fox
miércoles, 23 de julio de 2025, 6:35 am ET2 min de lectura

El reciente acuerdo comercial entre EE. UU. y Japón de 2025 marca un momento crucial en el caso de inversión a largo plazo para las acciones japonesas. Al reducir los aranceles sobre las exportaciones de automóviles japoneses del 25% al 15% y comprometerse a invertir 550.000 millones de dólares en Estados Unidos, el acuerdo ha inyectado claridad en un entorno comercial previamente volátil. Este cambio, junto con las reformas de gobierno corporativo y el estímulo fiscal específico, crea una narrativa convincente para los inversores que buscan valor en un mercado preparado para la renovación estructural.

Optimismo comercial y reacciones del mercado

El impacto inmediato del acuerdo comercial fue evidente en la Bolsa de Valores de Tokio, donde el Nikkei 225 subió un 3,51% el día del anuncio. Los fabricantes de automóviles japoneses, que representan el 28,3% de las exportaciones del país a EE. UU., vieron subir sus acciones: las acciones de Toyota subieron un 14,34 %a JPY 2.854, mientras que las de Honda subieron un 11,15 %a JPY 1.650.

estima que la reducción de aranceles podría reducir los costos arancelarios brutos para los siete principales fabricantes de automóviles de Japón en un 43%, de 3,47 billones de yenes a 1,89 billones de yenes (12.900 millones de dólares).

Sin embargo, el acuerdo no está exento de riesgos. Los fabricantes de automóviles de EE. UU., incluidos

y , han criticado el acuerdo por favorecer las importaciones japonesas sobre los vehículos de producción nacional. Esta tensión pone de relieve la fragilidad del acuerdo y la necesidad de una cooperación política y económica continua. Los inversores deben monitorear el informe trimestral de divisas del Tesoro de EE. UU., que podría reintroducir volatilidad si Japón es examinado por manipulación de divisas percibida.

Reformas de gobierno corporativo: una base para el crecimiento sostenible

Las reformas de gobierno corporativo de Japón en 2025 han fortalecido aún más el caso de inversión. La Bolsa de Valores de Tokio (TSE) ha endurecido los requisitos de cotización, enfatizando la eficiencia del capital, el rendimiento del capital (ROE) y los rendimientos de los accionistas. Para 2023, el 60% de las empresas del mercado principal habían revelado planes de eficiencia de capital, aunque la calidad de estas divulgaciones sigue siendo desigual. La vergüenza pública del TSE a las empresas de bajo rendimiento y su plan para descalificar a 1.000 empresas para 2028 señalan un cambio hacia la rendición de cuentas.

La reversión de las participaciones cruzadas, durante mucho tiempo una barrera para la gobernanza centrada en los accionistas, también se ha acelerado. Las principales compañías de seguros, por ejemplo, se han comprometido a vender sus participaciones cruzadas por completo, fomentando la transparencia y alineando la gestión con los intereses de los inversores. Esta tendencia ha estimulado campañas activistas y la participación de capital privado, con empresas como Hitachi y JSR reestructurándose para mejorar la rentabilidad.

La flexibilización fiscal y los impactos específicos del sector

El paquete de estímulo fiscal de 114 billones de yenes (700.000 millones de dólares) de Japón en 2025 prioriza los subsidios a la energía, el apoyo salarial y la infraestructura digital. Los subsidios a la energía, incluido un descuento de gasolina de 10 yenes por litro y reembolsos de electricidad, tienen como objetivo proteger a los hogares de las presiones inflacionarias. Si bien estas medidas brindan un alivio a corto plazo, corren el riesgo de socavar los objetivos de descarbonización al perpetuar la dependencia de los combustibles fósiles.

Por el contrario, el gasto en infraestructura digital ofrece beneficios más duraderos. Con un mercado laboral ajustado que empuja a las empresas a adoptar la automatización y la IA, sectores como la robótica y la computación en la nube están preparados para crecer. La inversión no residencial en Japón ya se ha acelerado al 4,4% anualizado en el primer trimestre de 2025, impulsada por asociaciones público-privadas en tecnología y logística.

El sector automotor, en tanto, enfrenta un doble desafío. Si bien el acuerdo comercial alivia las presiones relacionadas con los aranceles, el cambio de EE. UU. hacia los vehículos eléctricos (EV) exige una adaptación rápida. La inversión de $10.6 mil millones de Toyota en una planta de vehículos eléctricos de EE. UU. ejemplifica este pivote, alineándose con las tendencias globales y mitigando los riesgos arancelarios. Los inversores deberían favorecer a las empresas con sólidos proyectos de I + D y asociaciones estratégicas, como Denso (6902.T) y Sumitomo Heavy Industries (6302.T).

Los riesgos y el camino a seguir

A pesar de estos aspectos positivos, los desafíos persisten. La deuda pública de Japón sigue siendo la más alta entre las naciones desarrolladas con un 263% del PIB, y el aumento de las tasas de impuestos corporativos en 2026 podría afectar las ganancias. La inestabilidad política, con la coalición gobernante perdiendo su mayoría en la cámara baja en octubre de 2024, agrega incertidumbre a la continuidad de la política.

Para los inversores, la clave está en equilibrar el apoyo fiscal a corto plazo con las tendencias estructurales a largo plazo. Las acciones japonesas ofrecen valoraciones atractivas, con la

Índice de Japón con una rentabilidad del 21% en 2024. Sin embargo, la gestión activa es crítica. Centrarse en que las empresas mejoren el ROE, aprovechen el estímulo fiscal para la transformación digital y se alineen con los objetivos globales de descarbonización. Sectores como la logística energética (Itochu Corp. 8001.T) y la infraestructura de vehículos eléctricos presentan oportunidades convincentes, siempre que los riesgos geopolíticos y fiscales se gestionen cuidadosamente.

Conclusión

La convergencia del optimismo comercial, las reformas de gobernanza y la flexibilización fiscal ha reavivado el interés en las acciones japonesas. Si bien persisten los desafíos, las mejoras estructurales y los pivotes estratégicos del mercado lo posicionan para un futuro más resistente. Los inversores que adoptan un enfoque paciente y activo, apuntando a empresas que equilibran los rendimientos de los accionistas con la innovación, se beneficiarán del panorama económico en evolución de Japón.

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Albert Fox

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