El cruce en la política monetaria de Japón: Cómo superar la fase de espera
El Banco de Japón se encuentra en una situación crítica. La última reunión de política monetaria del banco central reveló esa situación de estancamiento. En enero, el banco central mantuvo su tasa de interés a corto plazo sin cambios.0.75%Su nivel más alto desde septiembre de 1995. Sin embargo, la decisión no fue unánime. El resultado fue…Votación dividida en 8-1 votos.Uno de los miembros del consejo, Hajime Takata, abogó por un aumento de las tasas a un 1%. Esta división interna indica que existe un intenso debate sobre la dirección que deben tomar las políticas monetarias. Además, la situación inflacionaria se ha vuelto aún más compleja.
El catalizador inmediato para esta pausa es la tendencia a la baja de la inflación. El índice de precios al consumidor en Tokio se desaceleró.1.5% en comparación con el mismo mes del año anterior, en enero.Se trata del primer caso en que se ha alcanzado un objetivo de menos del 2% desde octubre de 2024. Esta disminución se debe a la reducción de los costos de los alimentos y la energía. Los precios de los alimentos frescos cayeron un 7.9%, debido a los efectos de la inflación y a los subsidios gubernamentales. A primera vista, esto parece ser un avance hacia el objetivo establecido por el Banco de Japón.
Pero la historia real, y la causa de la división en las políticas monetarias, es que las presiones de precios siguen siendo elevadas. Mientras que la inflación general disminuye, la inflación básica, excluyendo los alimentos frescos, aumentó un 2,0% mensual en enero. Lo más importante es que la medida de la inflación básica, que excluye tanto los alimentos frescos como la energía, solo disminuyó hasta el 2,4%. Esta brecha entre la inflación general, que está disminuyendo, y la inflación básica, que sigue siendo alta, constituye el dilema central. El Banco de Japón se encuentra entre una tendencia de inflación cada vez más débil y el riesgo de que las presiones subyacentes puedan volver a acelerarse.
Esta tensión ha obligado a adoptar una postura de espera, lo que prolonga la incertidumbre en el ciclo normativo. Los responsables de la formulación de políticas reiteraron que los tipos de interés podrían aumentar aún más si la actividad económica y la inflación se desarrollan de acuerdo con las proyecciones. Pero, por ahora, priorizan los datos disponibles. Las próximas elecciones y las preocupaciones fiscales adicionales agregan otro factor de cautela, lo que hace que el consejo de administración dude en tomar medidas antes de que se aclare el panorama político. El resultado es una pausa en las decisiones políticas, lo que deja a los mercados sin saber qué va a pasar a continuación.
El dilema entre crecimiento y precio: la relación entre la actividad económica y las proyecciones de políticas

Las predicciones de crecimiento optimistas del Banco de Japón ahora contrastan claramente con los datos económicos negativos que se observan en las fábricas. En diciembre, la producción industrial disminuyó en un 0.1% mensual, marcando así una segunda caída mensual consecutiva. Aunque esta disminución fue menos grave que la del mes anterior, cuando la producción cayó un 2.7%, esto indica que el ritmo de producción en la industria es bastante lento. Sin embargo, el ritmo anual mostró una tendencia positiva, con un aumento del 2.6%, lo cual contrario a la caída anterior. Esta discrepancia entre la tendencia negativa mensual y el dato anual positivo es un claro signo de ajustes en la producción al final del año. Pero también destaca la fragilidad de la expansión económica actual.
La visión de futuro del BOJ, expresada en su último informe, es notablemente más optimista. La entidad monetaria ha aumentado sus pronósticas sobre el crecimiento del PIB para el año fiscal 2026.1.0%La tasa de crecimiento ha aumentado del 0,7% en octubre. Este incremento se basa en el impacto esperado de un reciente acuerdo comercial con Washington y el gran paquete de medidas de estímulo de Japón. La junta directiva considera que existe un “ciclo virtuoso” de aumento de precios y salarios, gracias a las medidas gubernamentales y a las condiciones financieras favorables. Sin embargo, este optimismo político choca con el índice económico actual…Cayó en noviembre.Se mantiene en la zona de 114.9, a pesar de que todavía está por encima del promedio a largo plazo. Este índice, que mide la producción de fábricas, el empleo y las ventas minoristas, indica que la recuperación es moderada y vulnerable a shocks externos.
Esta desconexión crea una situación difícil para los formuladores de políticas. Por un lado, el Banco de Japón proyecta un crecimiento constante del 1%, lo cual sería compatible con su objetivo de normalizar gradualmente las políticas monetarias. Por otro lado, los indicadores más recientes muestran que la economía no está acelerándose. Esta tensión hace que la actitud de espera sea más que simplemente una cuestión de datos; se trata de una respuesta directa a la incertidumbre entre las condiciones actuales y las previsiones optimistas. El banco central, en realidad, apuesta a que los estímulos y los acuerdos comerciales se traduzcan pronto en un mayor impulso económico. Pero los datos recientes aún no confirman ese cambio. Por ahora, la pausa en las políticas permite tener tiempo para ver qué lado de esta brecha se cerrará primero.
El catalizador electoral y las orientaciones futuras
La actitud de espera del Banco de Japón está siendo influenciada activamente por una fuerza externa poderosa: la política. La llamada del primer ministro Sanae Takaichi para celebrar elecciones anticipadas ha introducido un nuevo factor de incertidumbre fiscal. Su plataforma electoral incluye medidas expansionistas, como una posible reducción del impuesto sobre las ventas de alimentos, lo cual afecta directamente el indicador principal de inflación que monitorea el Banco de Japón. Esto crea una clara tensión en la situación económica. Mientras que el banco central se prepara para realizar más aumentos de tipos de interés, un importante estímulo fiscal podría reactivar la demanda y la inflación, complicando así el camino político.
La orientación hacia el futuro dada por el gobernador Kazuo Ueda sigue siendo el punto de referencia para las expectativas del mercado. Él ha dicho repetidamente que el Banco de Japón está dispuesto a endurecer aún más las políticas monetarias, si la actividad económica y la inflación se ajustan a las proyecciones. Sin embargo, el cronograma actual está algo ambiguo. En una declaración hecha antes de las elecciones, el banco central indicó que los tipos de interés podrían aumentar aún más.Si la actividad económica y la inflación se desarrollan de acuerdo con las proyecciones.Este lenguaje condicional, junto con el cambio político, ha retrasado aún más la determinación de los precios para el próximo movimiento del mercado.
Los mercados ahora estiman que podría haber un aumento de los tipos de interés ya en junio, siempre y cuando la inflación básica y el crecimiento de los salarios sigan siendo sólidos. Esta perspectiva está respaldada por la tendencia persistente de la inflación. Aunque la inflación general ha disminuido…1.5% en eneroLa medida básica, excluyendo los alimentos frescos, aumentó un 2.0%. En cuanto a la tasa básica, que incluye tanto los alimentos frescos como la energía, este índice disminuyó solo al 2.4%. Esta diferencia entre el número general y las tendencias inflacionarias reales es el punto clave que el BOJ tendrá en cuenta. El gobernador Ueda ha enfatizado que el banco debe dar prioridad a las tendencias inflacionarias reales, en lugar del número general.
En resumen, la incertidumbre política está aumentando la dependencia de los datos del Banco de Japón. Las elecciones anticipadas obligan a una pausa no solo en lo que respecta a los datos económicos, sino también a las señales relacionadas con la política fiscal. Si el nuevo gobierno toma medidas expansionistas rápidamente, podría ser el catalizador para un cambio en las políticas económicas. Pero hasta entonces, las directrices futuras siguen siendo una promesa condicional. Las expectativas del mercado para junio son, en realidad, una apuesta a que las proyecciones del Banco de Japón se mantendrán firmes, incluso frente a los cambios en el panorama político.
Catalizadores y riesgos: qué hay que tener en cuenta durante el proceso de espera.
La pausa del Banco de Japón solo terminará cuando los datos indiquen claramente que el mecanismo que genera inflación ya no está activo. El punto clave para seguir la situación es la tendencia de la inflación en los bienes básicos y el crecimiento de los salarios. Aunque la inflación general ha disminuido por debajo del 2%, el banco central sigue prestando atención a las presiones subyacentes que afectan tanto los alimentos como la energía. Para que el ciclo de ajuste termine, la inflación en los bienes básicos debe disminuir significativamente, hasta quedar por debajo del 2%. A enero, la inflación había disminuido ligeramente…2.4%Y la última cifra del IPC para diciembre fue…2.4%El banco ha indicado que debería dar prioridad a estas medidas más profundas, en lugar de centrarse únicamente en los números destacados. Un descenso claro y continuo en este indicador proporcionaría la evidencia necesaria para declarar que la lucha contra la inflación ha sido exitosa, y que, probablemente, ese ciclo ya habrá terminado.
El crecimiento de los salarios es otro pilar fundamental. El Banco de Japón busca establecer un “ciclo virtuoso” en el que el aumento de los precios esté correspondido por un incremento en los salarios. Los datos recientes del mercado laboral respaldan esta perspectiva: la tasa de desempleo se mantiene en el 2.6% durante cinco meses, y la relación entre el número de personas que buscan empleo y el número de puestos disponibles aumenta ligeramente. Sin embargo, el banco necesita que este estrecho mercado laboral se traduzca en un aumento real de los salarios, superando así la tasa de inflación. Los resultados de las próximas negociaciones salariales serán una clave para predecir esta dinámica.
Más allá de los datos, el panorama político también es un factor importante que puede influir en las perspectivas económicas e inflacionarias del BOJ. El resultado de las elecciones y las medidas fiscales anunciadas posteriormente afectarán directamente a las proyecciones económicas y inflacionarias del BOJ. La campaña del primer ministro Sanae Takaichi incluye medidas expansivas, como una posible reducción del impuesto sobre las ventas de alimentos, lo cual podría impactar negativamente en la medida de inflación que el BOJ monitorea. Si el nuevo gobierno actúa rápidamente en este sentido, podría estimular la demanda y la inflación, lo que constituiría una razón clara para que el BOJ adopte medidas más estrictas. Por otro lado, si el gobierno adopta un enfoque fiscal más cauteloso, eso podría aliviar las preocupaciones del BOJ. Por lo tanto, el resultado de las elecciones es un evento importante que podría validar o socavar las proyecciones de crecimiento optimistas del BOJ.
Por último, los riesgos externos siguen siendo elevados. Las tensiones geopolíticas y los posibles cambios en la política comercial de Estados Unidos se consideran como factores que podrían perturbar la trayectoria de recuperación económica y inflación. Estos factores podrían introducir volatilidad en los mercados mundiales y en la economía japonesa, basada en las exportaciones. Esto complicaría la tarea del Banco de Japón de evaluar las condiciones internas del país. Por ahora, el banco espera que los datos internos resuelvan esta situación. Pero estas fuerzas externas podrían influir rápidamente en el desarrollo de la situación.



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