El reinicio de la inflación en Japón: un cambio estructural y la necesidad de tomar decisiones difíciles

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
jueves, 15 de enero de 2026, 6:03 pm ET5 min de lectura

La inflación en Japón ya no es un aumento temporal. Los datos más recientes indican que la tasa de inflación sigue siendo elevada. En noviembre, el índice de precios al consumidor, excluyendo los alimentos frescos y la energía, se mantuvo en…3.0 por cientosin cambiar respecto al mes anterior. Lo que es más indicativo es el componente alimentario: los precios de productos no perecederos subieron7 por ciento de incremento interanual.Ejemplos concretos destacan la intensidad de esta presión: el precio del arroz aumentó en un 37 por ciento, mientras que el precio de los granos de café subió más del 51 por ciento. Esto no es un impacto temporal, sino un cambio estructural fundamental.

Momma Kazuo, exdirector ejecutivo del Banco de Japón, ve este cambio como un cambio permanente en las expectativas sociales. Argumenta que la “norma” para los aumentos de precios ahora se sitúa alrededor del 2 por ciento, un marcador que ha sido modificado debido a las grandes crisis económicas del período 2022-2023. El aumento en los precios mundiales de los recursos, provocado por la guerra en Ucrania…Disminución significativa del yen.un fuerte estremecimiento. Una vez establecida, esta nueva expectativa desencadena una cadena de reacciones: los sindicatos basan las demandas salariales en una inflación del 2 por ciento, las empresas pasan los costos a los consumidores y el ciclo se reforza. Como nota la madre, debido a que una norma refleja el sentido compartido de lo que es normal en una sociedad, rara vez cambia una vez que se establece.

Esto crea una nueva base en la que la inflación persiste aunque los precios de los productos básicos en el mundo se estabilicen. La argumentación estructural es que la economía se ha adaptado a un costo de vida más elevado, con un comportamiento de fijación de precios alterado permanentemente. Para los responsables de las políticas económicas, este es el reto principal. Ello significa que la inflación no desaparecerá simplemente al finalizar la crisis por escasez de oferta; que requiere una respuesta política prevenida para controlar las expectativas y evitar una espiral salarial-precio autosostenible. Los recientes incrementos de tipos de la Reserva del Japón están enfocados explícitamente a esta variación estructural, no a un ruido cíclico.

La dinámica salaria-precio y las limitaciones corporativas

La nueva norma de inflación del 2% está generando un ciclo de aumento de salarios y precios. Sin embargo, su sostenibilidad está siendo puesta a prueba debido a las limitaciones en los beneficios corporativos y a la débil demanda del consumidor. Las empresas indican que esperan mantener el alto ritmo de crecimiento de los salarios durante el año fiscal 2025.Se espera que los salarios se incrementen en el ejercicio fiscal 2026, aproximadamente en las mismas tasas que en el ejercicio fiscal 2025.Este deseo se basa en la necesidad de retenir personal en medio de un grave escasez laboral, sobre todo para trabajadores más jóvenes y empleados a tiempo parcial. Sin embargo, esta presión para incrementar los salarios se enfrenta a una realidad asombrosa: el número de empresas que esperan una clara mejora de sus beneficios no es grande. Para muchos, especialmente para las empresas de pequeña y mediana escala, la perspectiva de beneficios es limitada, lo que limita su capacidad de transferir costos o financiar incrementos de salarios adicionales.

Esto crea una situación frágil. Por un lado, la espiral entre salarios y precios está alimentada por esa norma del 2% que se ha establecido desde hace tiempo. Tanto los sindicatos como las empresas se basan en esa expectativa para tomar sus decisiones. Por otro lado, las márgenes de beneficio de las empresas están bajo presión, lo que amenaza con romper ese ciclo. La encuesta realizada por el Banco de Japón señala que algunas empresas manufactureras, incluidas aquellas relacionadas con la producción de vehículos, han comentado que será difícil seguir con un aumento elevado de los salarios, como ocurrió en el año fiscal 2025. Esto se debe principalmente a una disminución en los beneficios, causada por los aumentos arancelarios en Estados Unidos. El riesgo es que el crecimiento de los salarios disminuya si las empresas no pueden mejorar su rentabilidad, lo cual representaría un desafío directo para el objetivo de controlar la inflación.

A esto se suma un ambiente débil de consumo.El gasto de los consumidores en Japón sigue siendo bajo, ya que los salarios no han logrado mantenerse al ritmo del aumento de los precios.Esto es una vulnerabilidad crítica. Si las familias no se pueden permitir mayores precios, la demanda se atemperará, lo que ejercerá una presión adicional en los ingresos y los beneficios corporativos. Esto crea un círculo vicioso negativo: una demanda débil limita la capacidad de las empresas de fijar precios, lo que reduce el crecimiento de los beneficios, lo que a su vez limita la capacidad de financiar aumentos salariales. Los cálculos en los aumentos de tasas del Bank of Japan tienen como objetivo gestionar las expectativas inflacionarias que impulsan este ciclo, pero lo hacen frente a un entorno de una economía estructuradamente débil donde la dinámica salarial-precio ahora es un campo en el que hay que luchar.

Políticas difíciles y presiones del mercado

La reciente suba de tipo de la Reserva Federal es un claro signo que, por fin, está atravesando hacia el camino de las políticas más estrictas que inevitablemente retrasó durante mucho tiempo. En un voto de unánime, la banca central elevó su tasa de política en 25 puntos base a0.75%Este es el nivel más alto de los precios desde 1995. Con este cambio, que rompió una tendencia de desacuerdo interno, se responde directamente a la inflación estructural basada en los precios que ahora se encuentra en la economía. El BoJ está tratando de gestionar las expectativas y prevenir una espiral salarial-precio que se sostenga por sí misma, reconociendo que la inflación se espera que siga estando en un nivel de 2% o superarlo en los años que siguen.

Sin embargo, la reacción moderada del mercado destaca la fragilidad de este enfoque político. El yen se depreció un 1.1% frente al dólar estadounidense después de la anunciación, lo que contrarió los ganancias obtenidas anteriormente. Las tasas de rendimiento de los bonos solo aumentaron ligeramente, lo que indica que los inversores consideran esto como un ajuste menor, y no como un cambio decisivo en la política monetaria. Como señala una analisis, la decisión de diciembre puede compararse con el hecho de que el Banco de Japón haya frenado su actividad monetaria, en lugar de acelerarla. El propio banco central enfatizó que las tasas de interés reales siguen siendo “muy bajas” y que la política monetaria sigue siendo propensa a ajustes. Este impacto limitado sugiere que el mercado es escéptico sobre la capacidad del Banco de Japón para reducir significativamente la demanda, teniendo en cuenta una economía doméstica débil.

La contracción de la política también aumenta la tensión fiscal del Japón. El rendimiento de los bonos del gobierno japoneses de 10 añosAlcanzó su nivel más alto desde el año 2008, a finales de septiembre.Este auge, impulsado en parte por las reducciones propias del BoJ en la compra de bonos, eleva los costos de servicio a la enorme deuda del país. Aumenta la presión en un momento políticamente sensible, ya que el nuevo primer ministro se enfrenta a una coalición más amplia que puede exigir una política fiscal más flexible. La situación se complica además por un compromiso de inversión yuda por $550 mil millones con los Estados Unidos, lo cual introduce incertidumbre en la planificación fiscal de Japón. Por lo tanto, la aceleración monetaria del BoJ ocurre contra el escenario de costos fiscales en aumento y de incertidumbre política, limitando así las maniobras del banco.

En resumen, se trata de una situación delicada en términos de políticas monetarias. El Banco de Japón está elevando las tasas de interés para gestionar la amenaza de inflación estructural. Sin embargo, sus medidas no tienen un efecto inmediato en el sentimiento del mercado. Las presiones financieras resultantes, sobre el yene, los costos de endeudamiento de los gobiernos y la economía consumidora, ya frágil por sí misma, demuestran que el camino que tenemos por delante es muy limitado. Es probable que haya más aumentos de las tasas de interés, pero el ritmo y la tasa final dependerán de las dinámicas relacionadas con los salarios y precios, así como de la debilidad de la demanda, algo que el banco central intenta controlar.

Estructura de progreso: catalizadores, escenarios y variables clave

La inflación estructural y la dinámica frágil entre salarios y precios establecen un escenario claro para el próximo año. Para los inversores, el futuro depende de algunas variables críticas que determinarán si Japón logrará una transición gradual hacia una situación más estable o si terminará en una crisis económica.

Primero, un catalizador muy importante es la resolución del550 mil millones de dólares en inversiones destinados a los Estados Unidos.La incertidumbre sobre esta promesa ejerce presión directa sobre el espacio fiscal y la moneda del Japón. Si el acuerdo se formaliza, una de las consecuencias será un flujo exterior de capital elevado, lo que incrementará el coste a que corre el gobierno al pedir préstamos, como se ha visto en el caso de que el rendimiento de los bonos a 10 años haya alcanzado un máximo de 17 años. Esto podría obligar a la Reserva Federal a intensificar la política de reducción de la inflación para proteger el yen, y podría incluso provocar una aceleración en el endurecimiento de las políticas monetarias. Por otra parte, si la coalición de nuevo primer ministro pide esgrimir las fiscales, esto podría provocar una mayor expansión del gasto, por lo que dificultaría los esfuerzos de la Reserva Federal y provocaría una nueva explosión de expectativas inflacionarias.

El riesgo más importante es que el crecimiento de los salarios no logre superar de manera sostenible la tasa de inflación. La situación actual es precaria: los sindicatos y las empresas están obligados a mantener un nivel de aumento salarial del 2%, pero las ganancias corporativas están bajo presión.La demanda del consumidor permanece débilejemplos que dice, los salarios no logran mantenerse al paso. Si este ciclo se rompe y el crecimiento salarial se desacelera acusadamente, pondría en peligro los indicadores básicos de inflación estructural. La consecuencia sería una aguda contracción en la demanda de los consumidores, lo cual podría provocar una recesión. Este es el loop de retroalimentación negativa: demanda débil → rentabilidad flácida → menor presión salarial → inflación reducida → desaceleración económica.

El riesgo de política se entrelaza con este escenario. El Banco de Japón ha indicado que continuará aumentando las tasas de interés, si las perspectivas siguen siendo favorables. Se espera que la inflación siga en aumento.Alrededor del 2 por ciento para el ejercicio fiscal de 2026.Pero si el desaceleramiento de la inflación se estanca o revierte, el BoJ podría tener que aumentar las tasas de interés aún más. Esto podría acarrear un yen más fuerte, lo cual podría afectar a los exportadores y complicar la gestión de la deuda por parte del gobierno. Dadas las tasas reales de interés todavía muy bajas, el banco central tiene escaso margen para endurecer las condiciones sin provocar una importante inestabilidad en el mercado financiero.

El punto clave de vigilancia son los interrelaciones entre tres fuerzas: las tendencias de los precios de los alimentos, el impulso de la suba de los salarios y la orientación de la BoJ7 por ciento de incremento interanualCualquier resurgimiento en este ámbito contribuiría directamente a la inflación general. El crecimiento de los salarios debe mantenerse en un nivel adecuado para respaldar el objetivo del 2%. Sin embargo, no se puede permitir que el crecimiento de los salarios supere indefinidamente el nivel de rentabilidad. Los inversores deben seguir de cerca las comunicaciones del Banco de Japón, a fin de detectar cualquier cambio en su camino hacia el objetivo del 2%. Esto ayudará a determinar si el banco considera que los cambios estructurales son controlables o si todavía representan una amenaza.

En esencia, el marco actual está caracterizado por una serie de presiones contradictorias. La tensión fiscal y la volatilidad monetaria derivadas del acuerdo con Estados Unidos chocan con la necesidad de un endurecimiento monetario para controlar la inflación. El crecimiento económico, aunque probablemente continúe, se desarrolla en un contexto muy delicado; cualquier desequilibrio en la dinámica entre salarios y precios podría arruinar rápidamente esa tendencia positiva. Los próximos meses serán decisivos para determinar si la nueva norma de inflación de Japón representa un equilibrio estable o algo frágil.

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