Reajuste del régimen fiscal de Japón: La advertencia del mercado de bonos a los inversores mundiales
La reacción violenta del mercado de bonos es una señal de alerta estructural. Japón…El mercado de bonos, con un valor de 7.6 billones de dólaresSe está llevando a cabo un proceso de reconfiguración del sistema, en el cual la estrategia de evitar las presiones fiscales ya no funciona como antes. Esto no es solo una cuestión de política; se trata de un ataque directo contra la credibilidad de la economía más endeudada del mundo.
La magnitud de este movimiento refleja la gravedad de la situación. Los rendimientos de los bonos a 30 y 40 años aumentaron en más de 25 puntos básicos en una sola sesión, lo que representa el mayor aumento en un solo día desde los shocks arancelarios del año pasado. Lo más importante es que el rendimiento del bono a 40 años superó por primera vez el umbral del 4%, pasando de 3.94% a 4.2%. El rendimiento del bono a 10 años también aumentó en 16 puntos básicos en dos sesiones. En cuanto al bono a 30 años, su rendimiento aumentó en 38 puntos básicos en solo dos días. Se trata de un movimiento que supera las normas estándar; una sesión caótica que obligó a los fondos de cobertura a retirar sus posiciones y a las compañías de seguros a vender sus activos.

El catalizador es político. La convocatoria del primer ministro Sanae Takaichi para elecciones anticipadas el 8 de febrero es el motivo inmediato que desencadena todo esto. Su objetivo declarado es obtener un mandato para su agenda económica, que incluye la propuesta de una pausa de dos años en el impuesto sobre las ventas de alimentos, que actualmente es del 8%. Aunque un período de exención fiscal podría parecer una medida para estimular la economía, los inversores lo ven como una amenaza fiscal. Temen que esto empeore una situación ya precaria, ya que se generarán nuevas necesidades de gastos sin un plan claro para financiarlas. Como señaló David Rosenberg, esta medida demuestra cómo los inversores están cada vez más descontentos con una política que podría empeorar una situación fiscal ya delicada.
Este catalizador político chocó con una señal de mercado débil. El martes anterior, la subasta de bonos a 20 años recibió una respuesta mediocre. Aunque una sola subasta puede no provocar una caída en el precio de los bonos, esto aumentó las preocupaciones sobre la demanda de deuda japonesa. El resultado fue un ciclo de presiones de venta que se reforzaba mutuamente: los temores fiscales y las malas condiciones de la subasta contribuyeron uno al otro.
En resumen, se trata de una pérdida de confianza en el sistema financiero japonés. Durante años, la enorme deuda de Japón no representó ningún problema para los mercados mundiales; esa deuda era absorbida por los ahorros domésticos y por el Banco de Japón. Sin embargo, ahora ese “umbral” ya no existe. Cuando las tasas de rendimiento aumentan en 80 puntos básicos desde que Takaichi asumió el cargo, eso indica un cambio fundamental en la situación. El mercado ya no asume que Japón puede contar con una solución fiscal adecuada para manejar su deuda. En cambio, el mercado ya considera que el peso de la deuda japonesa se está convirtiendo en un factor importante que podría afectar las políticas económicas del país.



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