El 90% de las importaciones de crudo de Japón proviene del Golfo Pérsico. Esto ha generado una crisis en materia de seguridad energética, dado que el estrecho de Ormuz sigue cerrado.

Generado por agente de IACyrus ColeRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 6 de marzo de 2026, 9:00 pm ET5 min de lectura

El flujo físico de petróleo hacia Asia se ha visto interrumpido gravemente. Los conflictos cada vez más intensos en el Golfo Pérsico han impedido el tráfico de petroleros a través del Estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el transporte de energía en el Medio Oriente. Esto ha causado una interrupción en el flujo de petróleo.El 57% de las importaciones de nafta de Asia provienen de Asia.Es un golpe terrible para los sectores petroquímicos y de refino de la región. La reacción inmediata del mercado es de escasez. Los proveedores de combustible para buques de Singapur, que son los principales puertos del mundo, ahora…Solo se cumplen parte de las órdenes acordadas.Mientras tanto, China ha ordenado a sus refinerías más grandes que suspendan las exportaciones de diésel y gasolina, dando prioridad a las necesidades internas. La situación es clara: los stocks están disminuyendo, y los proveedores están limitando la producción para satisfacer las necesidades nacionales.

Esta perturbación afecta de manera especial a los materiales primarios utilizados en la producción de petróleo. En Corea del Sur, la gigante petroquímica Yeochun NCC declaró que algunas ventas se verían afectadas debido a problemas en el suministro de nafta. De manera más general, algunas plantas de producción de etileno, que dependen de las importaciones, han comenzado a reducir su capacidad de producción. Plantas importantes como YNCC han disminuido su producción. Los precios del mercado confirman esta situación de tensión. La diferencia entre los precios del combustible para aviones y el diesel ha alcanzado niveles históricos, con el precio del combustible para aviones llegando a los 231.42 dólares por barril. Esto no es solo un cambio en los precios, sino también una manifestación directa de una situación de mercado en constante tensión, donde la demanda supera la oferta disponible de los productos clave.

Niveles de inventario y vulnerabilidad regional

El buffer físico de los inventarios se está agotando rápidamente, lo que convierte una situación de escasez en un problema real. En Singapur, el principal puerto de suministro de combustible del mundo, los proveedores ya están…Cumpliendo solo una parte de las órdenes acordadas.Se están citando directamente los volúmenes de suministro provenientes de sus propios proveedores. Esto es una señal clara de que las reservas se están agotando más rápido de lo que se pueden reponer. La misma presión se está extendiendo a otros combustibles. Los gobiernos de toda la región ahora intentan proteger sus propias reservas. Tailandia suspendió las exportaciones de crudo el 1 de marzo, y China ordenó a sus mayores refinerías que detuvieran las exportaciones de diésel y gasolina la semana pasada. Este esfuerzo por acumular combustible nacional es un síntoma típico de un mercado en el que la red de seguridad de inventarios se está debilitando.

Sin embargo, la vulnerabilidad no se distribuye de manera uniforme. La dependencia de la región con respecto al petróleo crudo del Medio Oriente es muy marcada, y esto crea una jerarquía de riesgos. El noreste de Asia es el área más expuesta a las interrupciones en el suministro de nafta.Cerca del 60% de sus importaciones proviene de esa región.Proviene del Golfo en el año 2025. Pero esa dependencia extrema se concentra en Japón, que obtiene el 90% de su petróleo crudo del Medio Oriente. Esto hace que Japón sea especialmente vulnerable a cualquier cierre prolongado del Estrecho de Ormuz. Las refinerías del país ya solicitan al gobierno que libere petróleo crudo de sus reservas estratégicas de petróleo. Este movimiento destaca la gravedad de la amenaza para su seguridad energética.

Esta dependencia es un legado del crecimiento de Asia. La región es la importadora de petróleo que más rápidamente crece en el mundo. Sin embargo, su propia producción está limitada. Como resultado de esto…Las exportaciones desde el Golfo representan el 80% al 90% del petróleo que llega a Japón.Se trata de un nivel de concentración en el suministro que no deja mucho margen para otras opciones de suministro. Mientras que algunos países como China han diversificado sus fuentes de importaciones, importando desde Rusia y Asia Central, su dependencia del Golfo Persico sigue siendo alta. Con el Estrecho de Ormuz cerrado, la capacidad de reemplazo de los tanques de petróleo provenientes de la cuenca atlántica es insuficiente. La situación se simplifica: a medida que los reservorios de petróleo se agotan y las opciones de suministro alternativas se reducen, la presión sobre el suministro físico solo aumentará.

Demanda y estrés operativo: de las colas a los recortes

La escasez de suministros está obligando a una reconsideración dolorosa por parte de la parte que genera la demanda. Tanto los consumidores como las industrias están sufriendo las consecuencias de esta situación. El impacto inmediato se refleja en largas colas en las estaciones de servicio, como resultado directo de esto.Aumento de los precios del petróleoEn Bangladesh, la presión es tan intensa que las autoridades ya están preparándose para…Reduce las entregas a las estaciones de servicio.Se les pide a los ciudadanos que eviten los viajes innecesarios. Este es el inicio de un sistema de racionamiento; una medida que seguramente se extenderá a medida que los suministros disminuyan aún más y las alternativas para abastecerse se vuelvan cada vez más escasas.

Los gobiernos están respondiendo priorizando las necesidades internas en lugar de las exportaciones. Este cambio está transformando los flujos comerciales regionales. Tailandia suspendió sus exportaciones de petróleo crudo el 1 de marzo, y China hizo lo mismo la semana pasada, ordenando a sus principales refinerías que detengan las exportaciones de diésel y gasolina. Estas medidas, aunque tienen como objetivo garantizar el suministro local, agregan otro factor de presión logística a un mercado ya de por sí estresado. La competencia por los combustibles no se trata solo de la disponibilidad de los mismos; también aumenta los costos a niveles extremos. El precio de alquilar un buque tanque ha aumentado significativamente.Alrededor de 436,000 dólares al día.Se trata de una figura que es muy poco común de ver; refleja, además, el alto riesgo y las vías de navegación desviadas.

Este estrés operativo afecta de manera directa a las industrias de refinación y petroquímica. Con la interrupción del suministro de materias primas como la nafta, los principales productores se ven obligados a reducir su producción. En Corea del Sur, la empresa petroquímica Yeochun NCC declaró situaciones de fuerza mayor en algunas ventas debido a problemas de abastecimiento. En general, las plantas que dependen de importaciones para obtener vapor están reduciendo su producción. Estas reducciones en la producción son una consecuencia directa del shock en el suministro, lo que convierte una escasez regional en una presión sistémica sobre la fabricación y la producción de combustibles.

En resumen, se trata de un mercado en situación de presión. Los consumidores enfrentan precios más altos y posibilidades de racionamiento. Al mismo tiempo, los gobiernos se esfuerzan por proteger las reservas de combustible. Además, las principales industrias de la región, como las refinerías y las plantas químicas, se ven obligadas a detener su actividad o reducir su producción debido a la falta de materias primas. El aumento de los costos de transporte solo agrava la situación económica, haciendo que cada barril de combustible sea más caro de transportar y más difícil de obtener. El mercado físico está ahora en una situación de crisis operativa, donde las interrupciones en el suministro se traducen directamente en una disminución de la demanda y en una reducción de la producción.

Señales del mercado y impacto financiero

La presión física en el mercado de combustibles de Asia ya se refleja plenamente en los datos financieros. La escasez de recursos se traduce en spreads extremadamente altos y sin precedentes. El indicio más claro de esto es el récord que se ha alcanzado.70 dólares por barril, en forma de spread, para el mes de abril.Esta gran diferencia entre los precios del combustible diésel y el combustible para aviones refleja un mercado en el que el valor de cambiar el tipo de combustible es extremadamente alto. Esto se debe a las graves perturbaciones en la producción de nafta y otros insumos clave para la fabricación de productos químicos. Lo que es aún más sorprendente es que el precio de la nafta sigue siendo tan alto que su uso como materia prima sigue siendo viable. Esto indica que la escasez de insumos no es suficientemente grave como para obligar a un cambio fundamental en la economía de la producción de productos químicos.

Esta escasez también está generando un aumento significativo en la rentabilidad de la refinación de petróleo. Las ganancias obtenidas con el combustible para aviones han superado los 100 dólares por barril, un nivel que hasta ahora no había sido visto en el mercado. Las ganancias obtenidas con el diesel también están alcanzando niveles récord. No se trata simplemente de ganancias elevadas; se trata de niveles sin precedentes que reflejan el enorme desequilibrio entre la oferta y la demanda de estos productos tan importantes. El impacto financiero de esta situación se refleja en toda la economía. Para las aerolíneas y empresas navieras, el costo del combustible está aumentando, lo que presiona directamente sus gastos operativos. Esto, a su vez, puede llevar a precios más altos para los pasajeros y los transportistas.

La presión se extiende también a la producción industrial. Con la escasez de materias primas como la nafta, los productores de petróleo químicos se ven obligados a reducir su producción. Esto amenaza la producción de plásticos y otros materiales esenciales. La presión financiera también está presionando a los gobiernos para que tomen medidas. La búsqueda desesperada de combustible nacional, junto con las altas márgenes de refinación, crea un incentivo poderoso para reducir las reservas estratégicas. Esto ya está ocurriendo en Japón, donde las refinerías solicitan el liberación de crudo. Es probable que más países sigan este ejemplo para estabilizar los precios y garantizar la seguridad energética, mientras persiste la tensión en el mercado físico.

Catalizadores y riesgos: Lo que hay que tener en cuenta

El factor que puede generar alivio de inmediato es claro: la resolución del conflicto en el Golfo y la reapertura del Estrecho de Ormuz. Por ahora, el tráfico de tanques a través de este punto estrecho sigue siendo prácticamente nulo. Solo han pasado dos tanques cargados con nafta desde que comenzó la escalada de tensiones. Mientras ese cuello de botella no se resuelva, la situación de crisis seguirá presente. El riesgo principal es que esta perturbación dure más de lo esperado, lo cual aceleraría el agotamiento de los inventarios ya deprimidos y obligaría a realizar cortes más severos en las operaciones.

Cuidado con más reducciones en las operaciones de las refinerías y plantas químicas asiáticas, a medida que los limitantes en el suministro se intensifiquen. Esta tendencia ya es evidente: importantes productores como YNCC de Corea del Sur han reducido sus niveles de operación y han declarado situaciones de fuerza mayor. Los datos indican que…Algunos de los plantas de producción de etileno que dependen de las importaciones en Asia han comenzado a reducir su nivel de operación.Y podrían surgir más plantas de producción si los flujos de nafta desde Oriente Medio no vuelven a operar. Estos cortes aumentarán la destrucción de la demanda, reduciendo la capacidad de la región para producir combustible y productos químicos, incluso si, eventualmente, llegaran los tanques de petróleo. El cronograma del impacto financiero es crucial. Cuanto más tiempo dure esta interrupción, mayor será el riesgo de agotamiento de las reservas y mayores serán los efectos económicos negativos, incluyendo la posibilidad de racionamiento en más países y una mayor presión sobre la producción industrial.

Otra variable clave es la capacidad de las rutas alternativas de suministro para compensar esta pérdida. Aunque parte del nafta se transporta desde fuera de la región, su volumen es reducido. Además, los barcos que intentan reemplazar los suministros provenientes del Atlántico enfrentan dificultades logísticas. Rusia podría redirigir parte de sus exportaciones, pero esa carga tardaría al menos un mes en llegar a Asia. De igual manera, las fuentes del Mediterráneo, como Argelia, poco probablemente puedan proporcionar una compensación significativa en el corto plazo. Esto significa que la capacidad de la región para absorber esta pérdida de suministro es limitada. Ello aumenta la presión sobre los inventarios existentes y la necesidad de utilizar reservas estratégicas. En resumen, este es un mercado donde el tiempo necesario para resolver la situación es el factor más importante. Con cada día que pasa, las consecuencias para la escasez física y la estabilidad financiera se vuelven más graves.

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