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La frase “Así pasa en enero, así también pasa el año” es una creencia muy arraigada, pero su capacidad predictiva no es más que un mito, y no se puede medir con precisión. Los datos históricos muestran una relación entre los meses de enero y el rendimiento del año entero, pero esta relación no es confiable. En los últimos 100 años, cada vez que enero fue positivo, el rendimiento del año entero también fue positivo.
Ese es el resultado más común, pero no es decisivo. El segundo resultado más habitual es un año positivo, aunque con una caída en enero. Este resultado se ha presentado 21 veces. La proporción de 53 a 21 revela la debilidad principal: la señal es débil y, además, a menudo contradice las expectativas.Los datos más recientes ofrecen una imagen algo más detallada. Un estudio realizado en los últimos 30 años reveló que…
La relación entre el rendimiento del S&P 500 en enero y el resultado total del año es positiva. Sin embargo, esta relación no es determinista. La correlación sugiere que, aunque un buen mes de enero puede influir en las posibilidades de un buen año, eso no garantiza necesariamente un resultado favorable para todo el año. Los datos también muestran que los movimientos extremos en enero son más importantes que la dirección general del mercado. Cuando el S&P 500 cae más del 5% en enero, el retorno promedio durante todo el año es negativo. Por el contrario, una fuerte ganancia en enero, superior al 5%, suele dar lugar a un rendimiento anual positivo.
Pero incluso este patrón histórico está perdiendo su relevancia. El “efecto de enero”, que consiste en el rendimiento superior de las acciones de pequeña capitalización a lo largo del tiempo, también está perdiendo importancia.
Esta erosión de las anomalías estacionales en las empresas más pequeñas socava el mecanismo que, en el pasado, daba algo de credibilidad al indicador utilizado para medir el rendimiento de las acciones. En la práctica, los resultados de enero son simplemente un punto de datos dentro de un ciclo de un año entero; no representan una predicción precisa sobre el futuro. Para el año 2026, el comienzo positivo es un hecho, pero el indicador histórico ofrece pocas informaciones útiles, más allá de confirmar que las acciones tienden a subir más a menudo que a bajar.El patrón histórico se vuelve más claro cuando examinamos los resultados extremos, en lugar de solo la correlación promedio. Los datos muestran un contraste marcado: cuando el S&P 500 gana más del 5% en enero, la rentabilidad promedio durante todo el año es bastante buena.
Por el contrario, una caída de más del 5% en enero, por lo general, va seguida por un retorno anual promedio de solo -7.01%. Esto crea una regla sencilla y aplicable: evite un comienzo catastrófico; pero un comienzo sólido es una señal positiva importante.Sin embargo, la historia también nos enseña que los patrones normales pueden romperse en momentos de crisis. El colapso de las empresas de Internet en el año 2002 causó una caída del 23% en el índice S&P 500 durante todo el año. Pero en enero, la caída fue solo del 1.6%. De manera similar, la Gran Recesión comenzó con una disminución del 6% en enero de 2008, seguida por una pérdida anual del 38%. Estos ejemplos demuestran que incluso un inicio prometedor puede dar paso a mercados bajistas severos. Por otro lado, un inicio débil puede preceder a una declinación a lo largo de varios años. La lección es que los inicios extremos son más indicativos, pero no son infalibles.
Para el mercado actual, la situación es de moderación. El aumento del 2% del índice S&P 500 en enero lo coloca claramente en la categoría de “ligero aumento”. Históricamente, esto ha llevado a un retorno anual promedio del 16.42%. Este es un indicio positivo, pero no extremo. Los patrones históricos relacionados con movimientos extremos son menos predictivos en este caso, ya que el movimiento actual se encuentra dentro del rango de “moderado”. El mercado no está mostrando ningún signo de alerta o indicación clara de que todo esté bien, basándose únicamente en los datos de enero.
La trayectoria inicial del mercado está determinada por fuerzas fundamentales y técnicas poderosas, las cuales pueden anular o amplificar las tendencias estacionales. En el aspecto fundamental, la situación es sólida. El índice S&P 500 ya ha registrado…
Se trata de una base clara para el desarrollo del evento. Se espera que esta situación continúe, ya que Goldman Sachs prevé que…Para el año 2026, se espera que la economía esté en buen estado y que la Reserva Federal continúe con su política de relajación monetaria. Se estima que el índice S&P 500 registrará ganancias por cuarto año consecutivo, con un retorno total de 12%.Las dinámicas de los primeros años también son favorables. El capital se está invertiendo a un ritmo récord; los niveles de efectivo en el mercado monetario alcanzan los 7,6 billones de dólares. Esto crea una corriente natural de nuevos fondos hacia los activos de riesgo al comienzo del año. Esta dinámica ha sido históricamente consistente con resultados positivos en enero. Tanto las corrientes de inversión de los consumidores como las de las instituciones indican que habrá continuidad en el apoyo a los activos de riesgo a corto plazo.
Sin embargo, hay obstáculos a corto plazo que se están presentando. Las valoraciones de las acciones son muy altas; el S&P 500 cotiza a un precio por patrimonio de 22 veces su valor actual, lo cual coincide con el pico del año 2021. Esto deja poco margen para errores. El mercado también ha mostrado cierta vulnerabilidad, ya que el S&P 500 ha registrado…
A principios de esta semana, se extendieron las caídas en el mercado durante una segunda sesión. La incertidumbre en materia de políticas añade otro factor de tensión; esto se demuestra con la reciente tarifa del 25% aplicada a ciertos semiconductores, así como las continuas tensiones comerciales que presionan a las acciones de tecnología.Visto desde una perspectiva histórica, esta situación es bastante familiar. Refleja períodos en los que una base sólida y una abundante liquidez impulsaban las cotizaciones de las empresas. Pero, al mismo tiempo, altos niveles de valoración y shocks políticos causaban volatilidad en el mercado. La combinación actual de crecimiento sólido de las ganancias y baja volatilidad representa un entorno ideal para invertir. Sin embargo, los recientes retracciones y los niveles elevados de precios sugieren que el mercado está probando su capacidad de resistencia. El indicador de enero puede haber sido débil, pero los factores fundamentales y técnicos son ahora los verdaderos motores del mercado para el año 2026.
El camino hacia el año 2026 estará determinado por unos pocos acontecimientos de carácter a futuro, los cuales pondrán a prueba si la tendencia actual se basa en fundamentos duraderos o si enfrentará una corrección. Los factores más importantes son los informes de resultados de las principales bancos y los datos económicos generales. La reciente caída del S&P 500 durante dos días…
Las acciones de tecnología cayeron significativamente. Esto se debió a una serie de resultados y datos de los bancos que no tuvieron mucha influencia en las expectativas del Fed. Por ejemplo, la caída de Citigroup se debió a unos ingresos más bajos de lo esperado. Mientras tanto, el mercado en general logró digerir esos datos sin mayores cambios.Estos informes serán cruciales para evaluar la resiliencia de las ganancias corporativas, que constituyen la base del actual mercado alcista.Los temas centrales de este año serán el camino que seguirán las inversiones en IA y la reorganización de las empresas, además de una posible transición hacia acciones con valor real. Goldman Sachs Research espera que las inversiones en IA aumenten, incluso cuando el crecimiento general de los gastos de capital disminuya. Esta dinámica podría contribuir al mantenimiento del crecimiento de las ganancias. Al mismo tiempo, la firma prevé que…
Y la búsqueda de valor es uno de los temas clave en la inversión. Esto puede llevar a una divergencia potencial: el aumento de los precios puede ser impulsado por algunas empresas tecnológicas de gran capitalización. Pero para que el mercado en general participe en este proceso, será necesario que se invierta en sectores de valor y cíclicos.Los puntos clave que merecen atención son la divergencia entre el buen inicio y la dinámica económica subyacente, así como cualquier cambio en las expectativas de política monetaria de la Fed. El mercado ha sido respaldado por un contexto económico sólido: la economía sigue estando relativamente estable y los resultados empresariales son buenos. Sin embargo, los datos recientes muestran una situación difícil para la Fed, ya que la inflación de los productores sigue siendo elevada, mientras que el crecimiento laboral disminuye. Esto complica la trayectoria de la política monetaria y sugiere un enfoque cauteloso en cuanto a las reducciones de tipos de interés. Un cambio en las expectativas podría rápidamente cambiar el entorno de riesgo. De igual manera, las recientes tarifas sobre semiconductores y las tensiones geopolíticas destacan los riesgos externos que podrían presionar al mercado tecnológico si se intensificaran. La situación actual hace que los patrones históricos de enero no sean tan importantes en comparación con estos factores fundamentales y los catalizadores políticos.
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