Reajuste del dólar en enero: Una pausa cíclica en el ciclo de los productos básicos.

Generado por agente de IAMarcus LeeRevisado porAInvest News Editorial Team
miércoles, 4 de febrero de 2026, 7:13 am ET5 min de lectura

La drástica caída del dólar estadounidense en enero fue un ejemplo típico de sobrecompra cíclica. El índice bajó por debajo de cierto nivel.97.0Se llegó a un nivel casi cuatro años bajo, de 95.5. Esta drástica caída, en comparación con el punto más alto del año 2025, que fue de casi 109, se vio acelerada por una combinación de factores: la política monetaria de la Reserva Federal hacia recortes de tipos de interés, y la mayor volatilidad en las políticas monetarias de EE. UU. La reacción del mercado fue rápida: la ventaja del dólar en términos de tipos de interés desapareció, los flujos de capital cambiaron, y la caída del valor de la moneda desencadenó una serie de reacciones en los mercados mundiales, incluyendo un aumento en los precios de las materias primas.

Sin embargo, la estabilización reciente se ha producido alrededor de…97.50Esto indica un reajuste del mercado, no una reversión en las presiones del ciclo de precios de los activos subyacentes. Después de un período de volatilidad extrema y un ritmo récord de caídas, el dólar ha encontrado un punto de estabilización temporal. Esta pausa es un reajuste técnico y motivado por factores sentimentales; permite que el mercado pueda procesar el impacto del descenso en enero. Refleja una breve estabilización, a pesar de las señales contradictorias, ya que los inversores intentan comprender la política monetaria de la Fed y las continuas incertidumbres geopolíticas y comerciales que siguen afectando al dólar.

Visto a través del prisma del ciclo de precios a largo plazo, esta “reconfiguración” representa una pausa en la tendencia general. El exceso de valor del dólar creó una desalineación que ahora ha sido parcialmente corregida. La estabilización en torno al nivel de 97.50 establece un nuevo punto de referencia, desde el cual se desarrollará la siguiente etapa del ciclo. Esto no elimina las presiones estructurales, como el ciclo de relajación monetaria de la Fed y las tendencias hacia una desdolarización. Estos factores, según los analistas, seguirán influyendo en una disminución continua, aunque más lenta, en el año 2026. La reconfiguración es simplemente una pausa táctica, no un retiro estratégico.

El Motor del Ciclo de Productos: Tasas Reales y Desdolarización

El reciente ajuste del dólar no es más que una pausa en el proceso general de los precios de los bienes de consumo. Sin embargo, los factores fundamentales que impulsan este ciclo continúan activos. La caída en enero no fue un shock aleatorio; fue una reacción del mercado ante un cambio claro en la diferencia entre las tasas de interés reales. A medida que la Reserva Federal comenzó su ciclo de relajación monetaria, la ventaja en rentabilidad del dólar comenzó a desaparecer. Este reducido margen con respecto a otros bancos centrales ha sido el principal catalizador de las salidas de capital por parte de los inversores, quienes buscan obtener mejores retornos en otros lugares. Los datos muestran claramente este fenómeno: solo en enero, hubo un aumento significativo en esta tendencia.Salida neta de 18 mil millones de dólares del mercado del Tesoro de los Estados Unidos.Y además, 22 mil millones de dólares provienen del mercado de valores estadounidense. Este capital no está inactivo; está utilizándose activamente para buscar rendimientos en la zona euro y en los mercados emergentes. Esto ejerce una presión directa sobre el valor del dólar.

Este movimiento es un tipo de comercio cíclico clásico. Cuando las tasas de rendimiento reales en los Estados Unidos disminuyen en comparación con las de otros países del mundo, los activos en dólares se vuelven menos atractivos, lo que lleva a una reasignación del capital mundial. En el caso de los productos básicos, cuya cotización está determinada por el dólar, esta salida de capital a menudo genera un aumento en los precios de dichos productos, a medida que la moneda se debilita. La estabilización reciente alrededor del nivel de 97.50 no cambia esta dinámica; simplemente refleja cómo el mercado procesa la velocidad de esta salida de capital. La presión subyacente proveniente de las políticas del Fed sigue existiendo, y los analistas proyectan que este ciclo de relajación continuará, aunque más lentamente, hasta el año 2026.

Más allá de los flujos de capital cíclicos, existe una fuerza más estructural que está operando: la aceleración de la desdolarización global. Esto no se trata solo de sentimientos o percepciones subjetivas; se trata de un cambio tangible en la asignación de activos. Las pruebas indican que…Algunos fondos europeos están vendiendo sus activos de deuda denominados en dólares.Esto se debe a las preocupaciones relacionadas con la política de los Estados Unidos y la sostenibilidad de la deuda. Esta reducción activa en la demanda de activos en dólares representa una limitación a largo plazo para el valor del dólar. Esta presión continuará incluso si el dólar encuentra un nivel temporal de estabilidad, ya que esto afectará la estructura financiera mundial y diversificará las reservas de divisas.

En resumen, el ciclo de las materias primas está impulsado por dos factores: la disminución de la diferencia entre los tipos de cambio reales y la reducción de la demanda en dólares. El ajuste que se produce en enero es simplemente una pausa táctica en este proceso, pero el combustible sigue fluyendo. Para los inversores, esto significa que la trayectoria a largo plazo del dólar probablemente seguirá bajo presión. Esto, a su vez, crea un entorno macroeconómico favorable para las materias primas. El ciclo no se ha roto; simplemente ha tomado un descanso.

Objetivos de precios de los productos básicos y el mecanismo de estabilización de la inflación

El reajuste del dólar tiene un impacto directo y significativo en los precios de las materias primas. Un dólar más débil suele actuar como un catalizador para los activos cotizados en dólares; el oro es el ejemplo más claro de esto. Mientras que el Índice del Dólar estadounidense cayó a un nivel casi cuatro años bajo,Los precios del oro se acercaron a la marca de 5,600 dólares.Esta reacción en los precios de las metales es una consecuencia directa de la pérdida por parte del dólar de su ventaja tradicional en términos de rendimiento. Esto hace que los activos que no generen rendimiento, como el oro, sean más atractivos para los inversores que buscan una forma de protección contra las fluctuaciones del dólar. La estabilización del dólar alrededor de los 97.50 ha servido como un punto de apoyo para el oro, que se ha mantenido cerca de los niveles récord. Esta dinámica establece un objetivo de precio importante para el oro: cualquier movimiento continuo hacia arriba por encima de los 97.50 por parte del dólar probablemente hará que el oro baje en valor. Por otro lado, cualquier caída por debajo de ese nivel podría reactivar la tendencia alcista del oro.

Sin embargo, la estabilidad del dólar no es algo gratuito. Está respaldada, en parte, por la postura moderadamentehawkish de la Reserva Federal, lo cual ayuda a estabilizar las expectativas de inflación. La reciente decisión de la Fed de mantener los tipos de interés estables también contribuye a esta estabilidad.Un movimiento que se espera con mucha anticipación.Eso ha ayudado a estabilizar el dólar, lo que indica un compromiso con su objetivo de inflación del 2%. Esta política constituye una barrera importante para la moneda, evitando así un colapso desordenado que podría provocar una inflación descontrolada. En cuanto a los productos básicos, esto implica un compromiso complejo. Por un lado, un dólar estable limita las posibilidades de aumento inmediato de los precios de los bienes. Por otro lado, las expectativas de inflación controladas apoyan el valor a largo plazo del dólar, lo que a su vez limita la posibilidad de un boom hiperbólico en los precios de los productos básicos.

La principal limitación tanto para el dólar como para el ciclo de los precios de los bienes es el riesgo de crédito a largo plazo que implica la crisis de deuda de Estados Unidos. Con la deuda federal superando los 37 billones de dólares, la sostenibilidad de este peso financiero sigue siendo una vulnerabilidad fundamental. Este sobrepeso de deuda podría socavar la posición del dólar como moneda segura, si la confianza de los inversores disminuyera. Se trata de un riesgo estructural que podría llevar a un reajuste más drástico en la situación monetaria, rompiendo así el rango actual de 97-100. Por ahora, el mercado está intentando equilibrar el apoyo inmediato que brinda la política monetaria de la Fed con esta amenaza a largo plazo. El anclaje inflacionario sigue siendo importante, pero el tiempo para enfrentar este problema se acorta.

Catalizadores y el camino a seguir

La estabilidad reciente del dólar, en torno a los 97.50, es un equilibrio frágil. Su futuro depende de unos pocos factores clave que determinarán si se trata de una nueva línea base o simplemente de una pausa antes de que haya ajustes adicionales dentro del ciclo general de los productos básicos.

En primer lugar, la publicación de los informes de diciembre de la Reserva Federal será un importante “test de presión”. Estos informes proporcionarán una imagen más clara de las deliberaciones internas que llevaron a la decisión de la Fed de mantener los tipos de interés estables. Dado que el mercado ha estado preocupado por las políticas de Estados Unidos, estos informes serán analizados detenidamente para detectar cualquier indicio de una posible tendencia hacia medidas contracíclicas o preocupaciones sobre la inflación. La reciente decisión de la Fed de mantener los tipos de interés estables puede señalar que el ciclo de relajación monetaria está ralentizándose.Un movimiento que se espera con mucha anticipación.Eso ayudó a estabilizar el dólar. Los registros de las reuniones determinarán si esa tendencia se mantiene o si las voces disidentes se vuelven más fuertes. Esto podría provocar una mayor volatilidad en el mercado y presionar aún más al dólar.

En segundo lugar, la trayectoria de los rendimientos del Tesoro de EE. UU. y la demanda por activos en dólares revelarán la situación de salud de las salidas de capital. La debilidad del dólar ha sido impulsada por…Salida neta de 18 mil millones de dólares del mercado del Tesoro de los Estados Unidos.En enero, el mercado esperará que haya un aumento en los flujos de capital que vuelvan a estas inversiones. Esto podría proporcionar un soporte fundamental para la moneda. Por otro lado, si continúan las ventas, especialmente por parte de fondos europeos que buscan alternativas, esto confirmaría la tendencia hacia la desdolarización estructural y mantendría la presión sobre el dólar. La postura política de la Fed es un factor clave aquí; una economía más resistente podría respaldar la demanda del Tesoro y llevar a un aumento repentino en los flujos de capital hacia dichas inversiones.

Por último, los desarrollos geopolíticos y las declaraciones de política estadounidense siguen siendo algo incierto. El dólar ha sido presionado por las preocupaciones relacionadas con el comercio y las políticas geopolíticas.Políticas agresivas por parte de la administración actualCualquier aumento significativo en las tensiones comerciales o cualquier cambio en las alianzas de los Estados Unidos podría provocar una huida hacia seguridad, lo que impulsaría al dólar. Por el otro, una mayor retórica agresiva o acciones intervencionistas podrían profundizar las salidas de capital. La nominación del próximo presidente de la Reserva Federal también podría ser un factor importante, ya que algunos analistas señalan que podría tener un impacto significativo en la demanda por el dólar.

En resumen, la estabilidad del dólar es solo una pausa táctica, no una victoria estratégica. Los factores que influyen en el ciclo de los precios de los productos básicos, como las tasas de interés reales y la desdolarización, siguen activos. Las próximas semanas nos mostrarán si la confianza del mercado en el giro de estrategia de la Fed puede mantenerse, si los flujos de capital se estabilizan y si los riesgos geopolíticos pueden ser controlados. Cualquier ruptura en estos apoyos frágiles podría rápidamente cambiar la trayectoria del dólar, con consecuencias significativas para todo el sistema de productos básicos.

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