La divergencia de enero: cómo el ciclo de inflación y crecimiento está influyendo en las clases de activos
El primer mes de 2026 ha mostrado una clara división en el mercado, lo que marca el tema central del año que viene. Mientras que el S&P 500 tiene perspectivas positivas al final del mes, un indicador histórico que ha precedido a rendimientos anuales sólidos en 41 de las 46 ocasiones anteriores, el sector de los metales ha experimentado una fuerte reversión. Esta divergencia se debe directamente a la preocupación por si la inflación continuará o si el crecimiento económico será sostenible.
La resiliencia del mercado de valores se basa en un indicador estacional muy importante. El S&P 500 está destinado a terminar enero con un aumento en sus valores. Este patrón ha sido históricamente un indicador fiable de un fuerte avance a lo largo del año. En un mes marcado por turbulencias geopolíticas, como las acciones de Estados Unidos en Venezuela y las amenazas hacia la OTAN, la capacidad del mercado para recuperarse confirma una perspectiva positiva respecto a la actividad económica y los resultados corporativos. Este optimismo contrasta claramente con el sector de las materias primas, donde los precios del oro, la plata y el cobre cayeron significativamente el viernes, después de haber alcanzado niveles récord más temprano esa semana. Los inversores optaron por cerrar sus posiciones, lo cual representa una corrección clásica después de un aumento especulativo.
El catalizador que impulsa esta toma de ganancias es una inflación más alta de lo esperado. El Índice de Precios al Productor para la demanda final aumentó un 0.5% en diciembre, superando con creces las proyecciones del 0.2%. La tasa mensual fue del 3.0%. Estos datos indican que las empresas están pasando los costos a sus clientes, lo cual disminuye las expectativas de que los Estados Unidos realicen recortes agresivos en las tasas de interés. La nomina de un gobernador de la Fed más propicio a un ajuste monetario también ha ayudado a estabilizar el dólar, lo que hace que los metales con precio en dólares sean más caros para los compradores extranjeros. El resultado es una clara demostración de la naturaleza bidireccional de los metales.A los especuladores se les recordó que estos son mercados bidireccionales..
Esta división plantea la pregunta central sobre la fase actual del ciclo de los productos básicos. Un mercado bursátil fuerte y precios de producción estables indican que la economía está creciendo, pero las presiones inflacionarias aún no han disminuido por completo. Para los productos básicos, que a menudo sirven como cobertura contra la inflación y como indicador del crecimiento global, esto crea un entorno difícil. Los datos de enero sugieren que el mercado se inclina hacia el crecimiento, mientras que los datos sobre los precios al contado y la caída de los precios de los metales indican que la inflación sigue siendo un obstáculo importante. El camino a seguir dependerá de qué fuerza logre ganar terreno.
El Motor de macros: Persistencia de la inflación frente al optimismo sobre el crecimiento
La división del mercado en enero es una reflección directa de las decisiones políticas actuales de la Reserva Federal. La decisión del banco central de mantener la tasa de interés objetivo en el rango de 3.5-3.75% es un claro signo de prudencia por parte del banco central. Esto demuestra que, aunque la actividad económica sigue creciendo a un ritmo sólido, se debe tomar precaución.La inflación sigue siendo algo elevada.Esta postura, respaldada por una votación de 10 votos a favor y 2 en contra, destaca el dilema central que el mercado está enfrentando actualmente: las presiones inflacionarias persistentes frente al sólido impulso de crecimiento económico.
En cuanto al crecimiento económico, las perspectivas son sorprendentemente positivas. Goldman Sachs Research predice que el PIB de los Estados Unidos aumentará un 2.5% en el año 2026, lo cual representa un avance significativo con respecto a las expectativas del consenso. Este aceleramiento se debe, según Goldman Sachs, a un cambio en la política fiscal.La presión causada por los aranceles debería dar paso a un impulso derivado de las reducciones impositivas para las empresas y los individuos.La implicación es que se trata de un motor económico duradero, respaldado por aumentos en los salarios reales y un aumento en la riqueza, lo cual debería permitir que los gastos de consumo se mantengan. Este crecimiento es lo que sustenta la resiliencia del mercado de valores.
Sin embargo, la situación relacionada con la inflación es más compleja. Aunque se espera que la inflación global disminuya, las proyecciones indican que la inflación en los Estados Unidos volverá al objetivo del 2% establecido por la Fed de manera gradual. Esto crea un contexto de presiones de precios elevadas, como lo demuestra el aumento reciente en el Índice de Precios al Productor. La propia Fed señala que está decidida a recuperar la inflación al nivel del 2%, pero el camino hacia ese objetivo no es lineal. El aumento mensual del Índice de Precios al Productor, del 0.5%, es un ejemplo concreto de esta situación, lo cual pone en duda el optimismo del mercado respecto a posibles reducciones de las tasas de interés.
Esta tensión se refleja en las propias perspectivas de la Fed. J.P. Morgan Research señala que, dado que la tasa de desempleo se ha estabilizado, la Fed ya no considera necesario reducir las tasas de interés en su reunión de enero. A futuro, se espera que la tasa de los fondos monetarios permanezca estable hasta el año 2026, con un posible aumento de las tasas hacia finales del año 2027. En otras palabras, el ciclo político actual se encuentra en una fase de espera, esperando señales claras provenientes de los datos sobre la inflación antes de tomar una decisión. Esto crea un entorno de alto riesgo, donde el optimismo del mercado debe ser sopesado contra el riesgo real de que la inflación obligue a adoptar políticas restrictivas durante un período prolongado. La divergencia registrada en enero representa la primera apuesta importante del mercado sobre cuál de las dos fuerzas prevalecerá al final.

Dinámica del ciclo de las mercancías: metales industriales versus metales preciosos
La reciente caída en los precios de los metales es una traducción directa de las condiciones macroeconómicas en presiones específicas del mercado. Un dólar estadounidense más alto, debido a la elección de un director del banco central más agresivo, hace que las materias primas valuadas en dólares sean más caras para los compradores extranjeros. Esto afecta directamente la demanda. Esta situación, combinada con la disminución de las esperanzas de que se realicen cortes agresivos en los tipos de interés, ha provocado una corrección brusca en los precios de las materias primas.El mercado considera que Kevin Warsh es una persona racional, y que no intentará presionar de forma agresiva para lograr recortes en las tasas de interés.Los inversores generalistas están buscando formas de proteger su capital. Esto ha llevado a una caída drástica tanto en los metales preciosos como en los metales industriales.
Este entorno crea una gran diferencia entre los ciclos de los metales industriales y los metales preciosos. En el caso de los metales industriales como el cobre, la presión es doble. Primero, el aumento del valor del dólar actúa como un obstáculo directo. En segundo lugar, y de manera más fundamental, los datos sobre los precios al productor muestran una tendencia a un aumento generalizado en los precios de los productores, lo cual podría influir en la inflación de los consumidores. El índice de la demanda final, excluyendo alimentos, energía y servicios comerciales, aumentó.3.5 por ciento en el año 2025Esto representa el octavo aumento mensual consecutivo en los costos. Esto indica que la presión de los costos se está extendiendo más allá de las materias primas, hacia los servicios y las márgenes comerciales. Esta dinámica apoya la necesidad de mantener políticas restrictivas durante un largo período. En el caso del cobre, que es un indicador clave del crecimiento industrial mundial, esto representa una situación ambivalente. Por un lado, indica una actividad económica subyacente; por otro lado, refuerza la tendencia inflacionaria, lo cual hace que los rendimientos reales sigan siendo elevados y que el dólar siga siendo fuerte. Ambos factores son negativos para el cobre.
Los metales preciosos, en particular el oro, enfrentan un ciclo diferente, pero igualmente desafiante. El reciente aumento de los precios de estos metales se debió a las esperanzas de que se produjeran reducciones en las tasas de interés. Sin embargo, con la expectativa de que la Fed mantenga su política actual hasta el año 2026, el costo de oportunidad de poseer oro, que no genera rentabilidad, aumenta. La caída en los precios ha sido severa: el oro ha bajado casi un 5%, y la plata ha perdido más del 10% en una sola sesión. Como señaló un analista, los metales preciosos han demostrado su importancia. Esta corrección es un claro ejemplo de cómo los mercados pueden cambiar después de un período de extremo éxito. Esto recuerda a los especuladores la naturaleza bidireccional de estos mercados.
En resumen, este ciclo macroeconómico favorece a los activos financieros con perspectivas de crecimiento, en lugar de a los activos reales. Las presiones inflacionarias persistentes, como se puede observar en el PPI, respaldan la idea de que los rendimientos reales serán elevados y el dólar seguirá siendo fuerte. Este contexto es favorable para las valoraciones de las acciones, las cuales están respaldadas por pronósticas sólidas sobre el PIB. Por otro lado, esto representa un obstáculo claro para los productos básicos. La divergencia de enero no es un problema temporal; es el mercado que refleja una situación en la que las fuerzas inflacionarias y las restricciones políticas superan a las perspectivas de crecimiento de los activos reales.
Catalizadores y riesgos: El camino hacia el ciclo
La divergencia actual depende de una sola pregunta: ¿cuándo actuará la Reserva Federal? La estimación promedio de los participantes sobre la tasa neutral es del 3%. Esto deja margen para hasta 75 puntos básicos de reducción en la tasa. Este es el principal factor que podría revertir la reciente caída en los precios de los metales y hacer que el mercado se concentre nuevamente en el crecimiento. Sin embargo, el camino hacia ese cambio está bloqueado por datos de inflación persistentes.
El último dato del Índice de Precios al Productor es el obstáculo más importante que se presenta en este momento. La demanda final del Índice de Precios al Productor está aumentando.Un 3.0% en comparación con el año anterior.El índice de precios al productor se mantuvo en el 3.3%, algo por encima de las expectativas. Los datos indican que las empresas están pasando cada vez más los costos a sus clientes. Este aumento se debe a…Un aumento del 0.7% en los servicios.Se sugiere que las presiones inflacionarias se extienden más allá de las materias primas. Esto refuerza la necesidad de que la Fed mantenga los tipos de interés estables, tal como lo hizo después de tres recortes consecutivos el año pasado. En su propia declaración, la entidad bancaria señala que está comprometida a recuperar la inflación al objetivo del 2 por ciento, pero el camino hacia ese objetivo no es lineal. Los datos del PPI indican que lograr ese objetivo no será fácil.
Las tensiones geopolíticas y la posibilidad de un cierre del gobierno añaden otro factor de riesgo e incertidumbre. Los retrasos en la publicación de datos del BLS durante el reciente cierre del gobierno son un claro ejemplo de cómo el estancamiento político puede interrumpir el flujo de información económica importante. Dado que los republicanos y demócratas en el Senado intentan evitar otro cierre del gobierno, la estabilidad de las publicaciones de datos está en duda. Esta volatilidad en el proceso de generación de datos puede aumentar las fluctuaciones en el mercado, dificultando así la identificación de la verdadera tendencia de la inflación y complicando el proceso de toma de decisiones por parte de la Fed.
El riesgo principal, por lo tanto, es que la inflación persistente obligue a la Fed a mantener una política monetaria más restrictiva durante más tiempo. Esto ejercerá presión tanto en el lado de los productos básicos como en el de las acciones. Para los productos básicos, un período prolongado de políticas restrictivas favorece a un dólar fuerte y a rendimientos reales elevados, lo cual representa un obstáculo para los metales. En cuanto a las acciones, esto amenaza con socavar la narrativa de crecimiento que ha impulsado la resiliencia del mercado. Un giro hacia una política monetaria más restrictiva podría reavivar el ciclo de liquidación de ganancias que se observó en enero. La visión optimista del mercado sobre la actividad económica se vería socavada por la realidad de las presiones de precios sostenidas.
En resumen, la dirección del ciclo actual depende de los próximos informes sobre la inflación. Si la tendencia de los PPI continúa aumentando, es probable que la política de espera del Fed persista, lo que dificultará el desarrollo de los activos reales. Pero si los datos muestran un pico claro, como espera el presidente de la Fed, Jerome Powell, hacia mediados de 2026, entonces podría reabrirse la posibilidad de una reducción de las tasas de interés. Eso sería un catalizador para reiniciar el ciclo, lo que podría impulsar tanto las acciones de crecimiento como los precios de los commodities. Por ahora, el mercado está esperando ese señal.



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