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El aumento en el precio de las acciones hoy es una reacción directa a la noticia que aparece en la primera página del periódico: la demanda exponencial de poder por parte de la IA. El aumento en los precios de las acciones de las empresas fabricantes de chips se debe, en gran medida, a esto.
Estos signos indican que los inversores se están concentrando en la parte más abrupta de la curva de adopción de computadoras. No se trata solo de los resultados trimestrales; se trata también de la infraestructura fundamental que se necesita para impulsar el próximo paradigma tecnológico. La fluidez de las noticias ha reforzado esta idea, creando una clara tensión entre la aceleración tecnológica y las políticas emergentes.El catalizador fue una doble oportunidad. Primero, el informe de TSMC sobre un aumento del 35% en las ganancias año tras año, junto con su plan de incrementar los gastos de capital, confirmaron la creciente demanda de chips de vanguardia. Esta confianza se extendió por todo el ecosistema, beneficiando a empresas como Nvidia, Broadcom y otros fabricantes de equipos. Luego, la situación cambió cuando el gobierno de Trump instó a las grandes empresas tecnológicas a reducir los precios de la electricidad para los consumidores. Esto causó inestabilidad en el mercado, lo que afectó negativamente al sector energético, que ya había sido beneficiado por el desarrollo de la inteligencia artificial.
Esta noticia relacionada con la política gubernamental causó una disminución en los precios de las acciones relacionadas con la energía.
Vistra cayó un 7.5%. Se teme que la intervención gubernamental pueda socavar los contratos de poder a largo plazo, que se consideraban una opción segura durante el auge de la IA. Esta venta es la forma en que el mercado intenta tomar en cuenta el nuevo riesgo regulatorio. El resultado es un mercado dividido en dos partes: las acciones tecnológicas suben debido a la expectativa de aumento en la demanda de IA, mientras que las acciones relacionadas con la energía bajan debido al miedo a las restricciones de precios impuestas por las políticas gubernamentales.En resumen, las acciones de hoy confirman que la capa de infraestructura está en el centro de atención. El aumento en las cotizaciones de las acciones de AMD y TSMC indica que el mercado confía en el crecimiento exponencial del área de computación. La caída de las acciones relacionadas con la energía muestra que el mercado también está teniendo en cuenta los problemas que surgen debido a la escalada de la demanda. Esta tensión entre las curvas tecnológicas y las respuestas políticas es la nueva realidad para los inversores.
La atención que el mercado presta a los costos relacionados con la inteligencia artificial es un síntoma de una ola de inversión mucho más grande y de larga duración. La infraestructura necesaria para impulsar este nuevo paradigma no es algo que se pueda construir en poco tiempo; se trata de un proyecto que cuesta miles de millones de dólares y que durará décadas. Los datos muestran claramente la demanda exponencial y los recursos financieros necesarios para satisfacerla.
La magnitud de la situación es alarmante. BloombergNEF pronostica que la demanda de energía en los centros de datos de los Estados Unidos aumentará significativamente.
La capacidad de producción energética ha aumentado de casi 35 gigavatios en el año 2024 a 78 gigavatios. No se trata simplemente de un aumento lineal; es más bien una curva en forma de S, donde la tasa de crecimiento se está acelerando. El aumento real en el consumo de energía será aún mayor, ya que la demanda por hora casi se triplicará. Este aumento se debe al apetito insaciable de la IA por poder computacional. Un solo modelo como GPT-4 necesita aproximadamente 30 megavatios de energía para su capacitación.Para satisfacer esta demanda, se necesita una inversión de capital masiva. Se estima que los principales operadores de centros de datos invierten en este sentido.
A largo plazo, las investigaciones indican que la necesidad de recursos para satisfacer la demanda de procesamiento informático podría llegar a los 7 billones de dólares para el año 2030. Este gasto afectará toda la infraestructura relacionada con el procesamiento informático, desde los chips que realizan el trabajo hasta las plantas de energía que los alimentan.En este ecosistema, Nvidia es la principal beneficiaria de todo esto. La empresa domina el mercado de las GPU para centros de datos, con una cuota de mercado del casi 90%. Nvidia proporciona la capa de procesamiento computacional fundamental para el desarrollo de la inteligencia artificial. Sus acciones han avanzado significativamente.
Ese retorno se debe a su posición estratégica en el corazón de esta infraestructura. Mientras que otros actores como AMD también están listos para crecer, la estrategia full-stack de Nvidia y su dominante posición en el mercado lo convierten en el mejor candidato para aprovechar esta tendencia exponencial de adopción. El capital está fluyendo hacia Nvidia, quien está construyendo las vías para que esto ocurra.
La infraestructura necesaria para el desarrollo de la IA está enfrentando una barrera debido a las realidades políticas. Mientras que la demanda de procesamiento de datos es exponencial, la red eléctrica no logra seguir este ritmo, lo que crea un ciclo vicioso peligroso. El impacto inmediato es evidente: los centros de datos son uno de los principales factores que contribuyen al aumento de los precios de la electricidad en los hogares. En septiembre…
Los expertos advierten que estos costos probablemente superarán la tasa de inflación, al menos hasta el año 2026. No se trata solo de un problema regional; se trata de una crisis de asequibilidad a nivel nacional, que ahora es un tema político de gran importancia.La magnitud de esta demanda es abrumadora. Para el año 2030, los centros de datos podrían consumir tanta electricidad como todo el país de Japón en la actualidad. El Departamento de Energía de los Estados Unidos estima que su proporción de la energía nacional aumentará del 4.4% en 2023 al entre el 6.7% y el 12% para el año 2028. Este aumento es la razón fundamental de la inflación de precios, creando un paradojo en el que la infraestructura necesaria para este nuevo paradigma hace que los servicios básicos sean más difíciles de acceder para el público general.
Aquí es donde los riesgos políticos se vuelven realmente importantes. La reciente llamada de la administración de Trump para que las empresas tecnológicas ayuden a reducir los precios al consumidor ha alarmado al sector energético, que contaba con el auge de la inteligencia artificial como una oportunidad de inversión segura. Este movimiento apuntó directamente a grandes compradores de energía como Microsoft y Meta, amenazando así los contratos a largo plazo que se consideraban una forma segura de obtener retornos sobre la inversión. La reacción del mercado fue rápida y severa.
Vistra cayó un 7.5%, ya que los inversores tomaron en cuenta el riesgo de intervención gubernamental y la posibilidad de renegociación de los contratos.En resumen, la infraestructura actual enfrenta un nuevo factor volátil. El crecimiento exponencial de la capacidad informática es innegable, pero las medidas políticas destinadas a gestionar sus efectos secundarios –como los aumentos en las facturas de electricidad– podrían cambiar el panorama financiero de los proveedores de energía. Esto genera un riesgo doble: mientras que las acciones tecnológicas se valoran más debido a la demanda de inteligencia artificial, las empresas que construyen centrales eléctricas para abastecer esta demanda están expuestas a obstáculos políticos. El mercado ya no solo valora la adopción de tecnologías; también valora el coste de su implementación.
El resurgimiento del mercado hoy en día es un buen indicio, pero la verdadera prueba vendrá en los próximos trimestres. Para validar la teoría de las infraestructuras exponenciales, los inversores deben prestar atención a tres señales clave: el ritmo de despliegue de capital, la evolución de las políticas regulatorias y la eficiencia de los modelos de IA en sí.
En primer lugar, se espera que el ritmo de desarrollo sea confirmado por las declaraciones de los principales operadores de centros de datos. Los 500 mil millones de dólares en gastos de capital estimados para el año 2026 son solo un punto de partida. Pero la verdadera validación proviene de los contratos específicos y de los acuerdos de compra de energía.
Es un microcosmos de esta tendencia. Busquemos más contratos a largo plazo que se puedan firmar; estos son signos de confianza en la curva de demanda a lo largo de varios años. Estos acuerdos son pruebas concretas de que la curva S de las infraestructuras está acelerándose, y no simplemente siendo una proyección teórica.En segundo lugar, los desarrollos regulatorios relacionados con los precios de la energía representan el riesgo más inmediato para el modelo financiero. La reacción del mercado ante la iniciativa del gobierno de Trump de obligar a las empresas tecnológicas a reducir los precios al consumidor ya ha sido muy severa.
El punto clave es determinar si esto sigue siendo una amenaza política o si evoluciona hacia requisitos obligatorios para las empresas tecnológicas. Cualquier medida que obligue a las empresas tecnológicas a suministrar energía directamente o que limite los precios que deben pagar por ella, cambiará fundamentalmente la estructura de costos de los proveedores de energía. Esto podría invalidar los contratos a largo plazo, que se consideraban una opción segura para la inversión en el sector energético. Esta es una situación que podría desacelerar el crecimiento del sector energético.Por último, la tasa de adopción de los modelos de IA de próxima generación es el factor clave que podría transformar la propia curva de demanda de energía. El aumento actual en el consumo de energía se debe a las enormes necesidades de energía de los modelos actuales. Pero si surgen arquitecturas más eficientes, como las que sugiere la GPU MI500 de AMD o otras innovaciones similares, esto podría ralentizar el aumento exponencial en el consumo de energía en los centros de datos. En resumen, la infraestructura depende del crecimiento continuo y ineficiente de los modelos de IA. Cualquier avance significativo en la eficiencia computacional podría hacer que la curva S se alinee, reduciendo la urgencia y la escala de la expansión de la infraestructura energética. Por ahora, la tendencia es clara, pero cualquier nuevo avance en la eficiencia podría cambiar todo en cuestión de días.
La situación actual se caracteriza por la validación de los datos disponibles. El mercado ya ha tenido en cuenta la expectativa de una demanda exponencial. Los próximos trimestres nos mostrarán si el capital seguirá fluyendo como se prevé, si habrá intervenciones políticas, y si los modelos utilizados son realmente más eficientes. Estas son las medidas que confirmarán si la curva de crecimiento de la infraestructura es realmente pronunciada, o si enfrenta un giro repentino en su desarrollo.
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