El aumento en las cotizaciones de las pequeñas empresas durante el año hasta la fecha: ¿Es esta tendencia un factor importante o simplemente una amenaza?

Generado por agente de IAClyde MorganRevisado porAInvest News Editorial Team
sábado, 17 de enero de 2026, 2:52 am ET4 min de lectura

La atención del mercado ha cambiado drásticamente. Después de más de una década en manos de las grandes empresas, ahora la rotación de acciones es el factor principal que determina el comportamiento del mercado. Los datos lo demuestran claramente: a partir del 16 de enero…

Mientras que el S&P 500 solo ha ganado un 1.2%. Esto no es una divergencia menor; se trata de un cambio fundamental en la liderazgo, que comenzó a dar sus frutos a finales del año 2025.

La intensidad de este cambio es evidente en los datos. Las acciones de pequeña y microcapitalización fueron las claras ganadoras en el último trimestre de 2025.

Además, el Russell 2000 también ha registrado ganancias sólidas. Esto ha establecido una tendencia que ahora se ha convertido en un nuevo patrón de comportamiento en el mercado. El catalizador de este cambio es la necesidad de corregir los desequilibrios que han persistido durante décadas. Los “Magníficos Siete”, esos gigantes tecnológicos que impulsaron el mercado en 2023-2024, ahora son considerados sobrevalorados y están listos para ser adquiridos por otros inversores. Los inversores están aprovechando activamente esas ganancias y reasignando su capital a empresas más pequeñas y más sensibles al ciclo económico, las cuales han estado cotizadas a precios muy bajos.

Esta rotación tiene las características de un cambio basado en datos reales, y no simplemente una estrategia de marketing. Se basa en un efecto “resorte enrollado”: las acciones de empresas de pequeña capitalización cotizaban con un descuento del 31% en comparación con el índice S&P 500, según los datos previstos para diciembre. La decisión de la Reserva Federal de adoptar una postura más acomodaticia, incluyendo su tercera reducción de tipos en el año, ha contribuido a disminuir el costo de capital para estas empresas que dependen de la deuda. El resultado es un cambio fundamental: se proyecta que el crecimiento de las ganancias de las empresas de pequeña capitalización en 2026 llegará al 19%, en comparación con solo el 12% para el mercado en general. La pregunta ahora es si esto representa una nueva era sostenible o si se trata simplemente de una tendencia cíclica que desaparecerá con el tiempo. El volumen de búsquedas y las acciones de precios sugieren que se trata de algo temporal… pero su duración depende de si los fundamentos subyacentes pueden mantenerse estables.

Impacto financiero: ganancias, valoración y beta

La conversión a letras pequeñas no es simplemente una cuestión de sentimentalismo; tiene una base financiera sólida. Este sistema se basa en tres pilares: la aceleración de los resultados financieros, una gran diferencia en el valor de las acciones y un aumento natural del “beta”, lo que permite que los movimientos del mercado sean más pronunciados.

En primer lugar, las perspectivas de ganancias son el factor más importante que influye en la situación financiera de las empresas. Se proyecta que los beneficios de las empresas de pequeña capitalización aumentarán en 2026. Las estimaciones de crecimiento indican que…

Eso representa una aceleración significativa en comparación con la tasa de crecimiento del 12% prevista para el índice S&P 500 en general. Este margen es crucial. Indica que el aumento de las acciones se debe a un verdadero impulso económico, causado por el crecimiento de las pequeñas empresas. El impulso ya es visible: una buena parte de las empresas que forman parte del Russell 2000 han mostrado mejoras continuas en sus resultados financieros durante varios trimestres seguidos.

En segundo lugar, la diferencia de valorización representa un gran atractivo para los capitales. Las pequeñas empresas en el mercado estadounidense tienen una diferencia de valor del 26% con respecto a las grandes empresas, excluyendo a aquellas que no son rentables. No se trata de una diferencia insignificante; se trata de una diferencia estructural que atrae a los inversores que buscan valor real. La rotación hacia el Russell 2000, que ha ganado más del 6% desde el inicio del año, es una forma directa de cerrar esa brecha, a medida que las ganancias de estas empresas mejoran. Se trata de una dinámica clásica de “ajuste”, donde el mercado valora mejor el rendimiento futuro de estas empresas, que hasta ahora han sido pasadas por alto.

Por último, la mayor volatilidad del propio fondo de inversión IWM resalta por qué este es el vehículo principal para realizar esta transacción.

Es notable que este beta sea más alto que el del S&P 500, que es del 19.5%. Este aumento en el beta representa un arma de doble filo. Por un lado, refleja la mayor sensibilidad de las acciones de pequeña capitalización hacia las tasas de interés y los ciclos económicos, lo cual constituye una vulnerabilidad. Pero, en un entorno de apetito por los riesgos, esto también significa ganancias excepcionales cuando cambia el sentimiento del mercado. La correlación del ETF con el S&P 500, del 88%, indica que se mueve junto con el mercado general. Sin embargo, su volatilidad garantiza que sus movimientos sean más pronunciados. Este aumento en el beta hace que IWM sea el principal protagonista en esta situación: se trata de una apuesta pura y simple, con alta sensibilidad, en la tendencia del mercado.

En resumen, la rotación ya no se trata simplemente de un tema de titulares. Está respaldada por una convergencia de fuertes crecimientos en las ganancias, una gran descuento en los precios de las acciones y un instrumento financiero perfectamente diseñado para aprovechar la volatilidad que sucede durante estos cambios. Los datos financieros ofrecen una base sólida para el desarrollo de este sentimiento positivo en el mercado.

Contexto a largo plazo: IWM contra SPX desde el año 2008

Si nos desviamos hacia el período completo que abarca desde mayo de 2000, la situación entre las empresas de tamaño pequeño y las empresas de tamaño grande es bastante equilibrada. En estos 25 años…

Mientras que el SPDR S&P 500 ETF Trust (SPY) ha ganado un 308.6%. En otras palabras, tienen resultados a largo plazo casi idénticos. Este contexto histórico es crucial. Demuestra que la reciente rotación no es una tendencia nueva e isolada, sino más bien un retorno cíclico dentro de una narrativa mucho más amplia de convergencia.

Sin embargo, el camino hacia esa paridad ha sido muy diferente. A pesar de que el destino final es similar, la trayectoria de IWM ha sido mucho más volátil. Los datos muestran un contraste marcado en cuanto al riesgo: la peor caída de valor de IWM ocurrió durante la crisis financiera de 2008-2009, con una pérdida del 59.8%. Esta caída fue menor que la del SPY, que registró una pérdida del 57.85% entre un punto alto y un punto bajo. Este descenso más profundo destaca la vulnerabilidad inherente de las acciones de pequeña capitalización frente a los reveses económicos y los problemas de crédito. Su mayor beta, que amplifica las ganancias en mercados alcistas, también aumenta las pérdidas en mercados bajistas.

Este enfoque a largo plazo hace que el rendimiento del SPY durante el año en curso sea una marcada desviación de la tendencia establecida. En 2025, la situación cambió completamente: el SPY ganó un 13.15%, mientras que IWM aumentó un 10.97%. Esta es la primera vez en mucho tiempo que el benchmark de acciones de gran capitalización supera al de acciones de pequeña capitalización durante todo un año. Esto demuestra que el aumento reciente en las acciones de pequeña capitalización no es más que un cambio temporal en la tendencia de bajo rendimiento que se ha mantenido durante varios años. Los datos a largo plazo sugieren que tales cambios son cíclicos y no permanentes. El sentimiento reciente puede haber captado la atención del mercado, pero los datos históricos muestran que las acciones de pequeña capitalización todavía tienen mucho camino por recorrer para poder volver a seguir el mismo camino de crecimiento que han tenido las acciones de gran capitalización durante cuatro décadas.

Catalizadores y riesgos: Lo que hay que tener en cuenta a continuación

La transición hacia letras pequeñas tiene un fuerte impulso, pero su próximo capítulo depende de unos pocos factores clave y de las vulnerabilidades que existan. Ahora, todo esto se convierte en una prueba para ver si esta es una transformación duradera o simplemente una sensación pasajera en el mercado.

El catalizador principal son los flujos de capital sostenidos. Para que la rotación continúe, es necesario que el Russell 2000 siga superando a sus competidores más grandes. El reciente aumento en las últimas semanas es un indicio de esto.

El aumento del 1.2% entre el Russell 2000 y el S&P 500 es un comienzo positivo. Pero esto debe repetirse en el futuro. Lo importante es observar el rendimiento relativo entre el Russell 2000 y el Russell 1000. Si el índice de pequeñas empresas puede mantener su ventaja, eso indica que el capital institucional está realmente reasignándose, y no simplemente buscando ganancias especulativas. Este flujo de capital es lo que evitará que la brecha en las valuaciones se amplíe nuevamente.

El mayor riesgo, sin embargo, es que el sentimiento de los inversores en relación con las acciones pueda cambiar si los datos macroeconómicos empeoran. La situación actual es frágil, basada en una “mecánica de resorte” que se nutre de precios bajos y recortes de tasas. Cualquier contratiempo en la recuperación económica podría rápidamente cambiar esa situación. El contexto del mercado a finales de 2025 ya era volátil.

Estas presiones pueden causar problemas, ya que amenazan el crecimiento de las ganancias, que deberían ser la justificación para realizar dichos movimientos. Las empresas de menor tamaño son más sensibles a los ciclos económicos; por lo tanto, cualquier desaceleración en la economía les afectaría más gravemente, lo que podría provocar una rápida reversión de las operaciones de rotación de acciones.

Por último, es importante vigilar si hay alguna desaceleración en las actividades de fusiones y adquisiciones o en los planes de oferta pública de acciones. Este es un factor clave que puede generar optimismo para el sector de las pequeñas empresas. Como ya se mencionó…

Las fusiones y adquisiciones constituyen una opción clara para las empresas más pequeñas. Además, pueden contribuir a la consolidación del mercado. Si esta actividad disminuye, se eliminará un factor importante que estimula el entusiasmo de los inversores. Esto podría indicar un descenso en la confianza corporativa. Por ahora, la rotación de empresas es lo que más importa, pero la historia de este proceso todavía está por escribirse. Es necesario observar el rendimiento relativo de las empresas, los datos macroeconómicos y la cantidad de transacciones realizadas, para determinar si este proceso tendrá un final feliz o si surgirán cambios inesperados.

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Clyde Morgan

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