La producción de petróleo en Irak está al borde del cierre. La crisis relacionada con el almacenamiento de petróleo ha causado una disminución del 60% en la producción, ya que el estrecho de Ormuz sigue bloqueado.

Generado por agente de IACyrus ColeRevisado porAInvest News Editorial Team
domingo, 8 de marzo de 2026, 9:36 am ET4 min de lectura

El verdadero problema es el bloqueo logístico, y no un ataque directo contra los campos petrolíferos. Una guerra en Irán ha dejado cerrado el Estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas más importantes para el transporte de energía en el mundo. Esto ha causado una paralización total del tráfico de buques cisterna, dejando a los principales productores de petróleo del Golfo sin forma de transportar su crudo. El resultado es una contracción forzada de la producción, ya que los reservorios nacionales están alcanzando su capacidad máxima.

Irak es el primer importante productor del Golfo que reduce su producción. La cantidad de petróleo producido por Irak ha disminuido aproximadamente un 60%. Ahora, Irak produce alrededor de…De 1.7 a 1.8 millones de barriles por díaLa producción de petróleo ha disminuido drásticamente, pasando de aproximadamente 4.3 millones de barriles por día antes del conflicto. Esta disminución es una respuesta directa al bloqueo de la ruta de exportación. La mayor parte del petróleo crudo iraquí se produce en el sur del país y se transporta a través del Estrecho de Ormuz. Al estar cortada esa vía de transporte, el país ha tenido que reducir su producción. La situación es grave: Irak solo dispone de unos seis días de capacidad de almacenamiento, y esa capacidad ya está prácticamente agotada.

Se trata de una clausura motivada por problemas de almacenamiento del petróleo. Los productores no detienen su trabajo porque sus campos estén dañados, sino porque no tienen dónde enviar el petróleo que extraen. Como señala un experto, el problema radica en…Cierre efectivo del Estrecho de OrmuzY la consecuencia es la falta de puntos de venta para las exportaciones. La reacción en cadena es clara: exportaciones bloqueadas → el petróleo se almacena → los almacenes se llenan… Por lo tanto, es necesario reducir la producción para evitar una completa falla del sistema.

La interrupción en la producción se está extendiendo. Siguiendo el ejemplo de Irak, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait también han comenzado a reducir su producción. El riesgo es que este patrón continúe, y que Arabia Saudita y otros países puedan verse obligados a hacer lo mismo si el problema persiste. La realidad es que las campos petrolíferos no funcionan como interruptores: cerrarlos puede causar problemas en el equipo y dificultar la reanudación de la producción.

Los límites físicos: capacidad de almacenamiento y cronología de las reducciones en su alcance

Los cortes no son una opción; son una necesidad física impuesta por los tanques vacíos y los tanques llenos de productos. Los estados del Golfo han construido todo su modelo de exportación en torno al flujo constante de tanques a través del Estrecho de Ormoz. Como resultado, han invertido muy poco en sistemas de almacenamiento en tierra. Esto les deja con casi ninguna reserva cuando ese flujo se detiene. El plazo para una completa reducción en el suministro ya está claro: se trata de semanas, no meses.

La presión es más intensa en Irak. Con apenas unos…Seis días de capacidad de almacenamiento.El país ya está al borde de la agotación de sus recursos naturales. La producción del país ha disminuido en aproximadamente 1.5 millones de barriles por día. Los funcionarios advierten que estas reducciones podrían aumentar aún más.Más de 3 millones de barriles por díaEn unos días, si la situación no mejora, las cosas podrían empeorar aún más. Los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait son los siguientes en importancia; Kuwait todavía tiene unas dos semanas de capacidad de almacenamiento disponible. Arabia Saudita, el mayor productor de petróleo de la región, tiene más tiempo para resolver la situación: cuenta con 36 días de capacidad de almacenamiento. Pero incluso ese tiempo podría extenderse a dos meses, si se redirige parte del petróleo a través de tuberías limitadas hacia el Mar Rojo.

En resumen, si el bloqueo continúa durante cuatro semanas, todos los países de Irak, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos y Catar se verán obligados a cerrar su producción, ya que no tendrán espacio suficiente para almacenar el petróleo. Este no es un riesgo teórico. La acumulación de crudo en terminales como Ju’aymah y Ras Tanura ya está obligando a los productores a considerar reducciones en la producción. Los analistas advierten que este aumento en la acumulación de crudo podría llevar a reducciones significativas en la producción. El riesgo es que las reducciones en la producción de estos países podrían llegar a superar los 3 millones de barriles diarios en pocas semanas. Esto sería una contracción masiva que transformaría una crisis regional en una crisis energética global.

Mecanismos del mercado: Presión de precios y el papel de la respuesta geopolítica

El mercado prevé una interrupción grave y prolongada en el flujo de las exportaciones de petróleo. Los precios mundiales del petróleo han aumentado en más del 25% desde el inicio del conflicto. El precio del contrato futuro de petróleo se encuentra cerca de los 93.56 dólares. Eso representa un aumento del 18.4% en comparación con el año anterior. Este es un problema que va más allá de las cuestiones geopolíticas; se trata de una respuesta directa a la realidad física de las restricciones en las exportaciones y almacenamiento del petróleo. Como señalaron los analistas de JP Morgan, el mercado está pasando de calcular el riesgo puro a enfrentarse a problemas operativos reales, ya que las clausuras de las refinerías y las restricciones en las exportaciones comienzan a afectar la procesamiento del petróleo y los flujos de suministro regional.

La respuesta de los Estados Unidos tiene como objetivo mitigar la crisis, pero su eficacia está siendo puesta a prueba. El presidente Trump ha ofrecido…Escudos y seguros de la Marina de los Estados UnidosPara reiniciar los flujos de envío de bienes, Lloyd’s of London está tomando medidas al respecto. Sin embargo, los ataques contra los barcos continúan, lo que amenaza con expandir el conflicto. Esta semana, más petroleros fueron atacados: uno de ellos se encontraba cerca del puerto de Khor al Zubair, en Irak, y otro cerca de Kuwait. Esta escalada de los ataques representa un riesgo adicional: la crisis podría extenderse más allá del bloqueo inicial, amenazando directamente las capacidades de producción y exportación de otros productores del Golfo.

El principal catalizador para cualquier alivio sigue siendo la resolución del conflicto y la reapertura del Estrecho de Ormuz. Hasta entonces, es probable que la presión de precios continúe existiendo. Goldman Sachs ha advertido que los precios del petróleo podrían superar los 100 dólares por barril, si las perturbaciones en el transporte continuaran. Ahora, el mercado está pagando un precio adicional por la certeza de que la cadena de suministro se restablecerá. Este precio adicional se traduce en mayores costos de combustible para los consumidores de todo el mundo.

Escenarios prospectivos y puntos clave de atención

El camino que se tiene por delante depende de dos factores: la duración del conflicto y la velocidad de recuperación física. El riesgo inmediato es una contracción rápida e inevitable de la producción en el Golfo. Pero el peligro a largo plazo es la pérdida permanente de capacidad productiva. Ahora, el mercado debe decidir qué hacer entre estos dos escenarios.

El resultado más probable en el corto plazo es una reducción generalizada de la oferta de petróleo. Si el bloqueo continúa durante cuatro semanas, como sugiere el presidente Trump, todos los principales productores del Golfo se verán obligados a cerrar sus plantas de producción. La secuencia ya está determinada: Irak, con su capacidad de almacenamiento muy baja, será el primero en sufrir las consecuencias; luego Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. Arabia Saudita, con su mayor capacidad de almacenamiento, podría retrasar esta reducción, pero al final también tendrá que seguir el ejemplo. Esto representaría una contracción masiva en la oferta de petróleo, lo que podría causar una pérdida de más de 3 millones de barriles diarios en el mercado. La realidad es que reiniciar estas plantas de producción no es algo sencillo. Como señalan los expertos, el proceso de cierre puede provocar fallos en el equipo y problemas geológicos. En el peor de los casos, el petróleo podría quedar atrapado en las capas subterráneas, lo que haría que fuera imposible recuperarlo. Incluso en el mejor de los escenarios, volver a la producción normal llevará tiempo.SemanasNo son solo días. Esto crea una gran influencia en el equilibrio entre oferta y demanda, incluso después de que termine el conflicto.

La opción alternativa, es decir, una resolución rápida, todavía dejaría un vacío significativo en el sistema de transporte. Estados Unidos está trabajando para restablecer el tráfico marítimo, ofreciendo seguros subvencionados y posibles escoltas navales. El éxito de este esfuerzo será el factor más importante para evitar una crisis completa. Si el tráfico de petroleros se reanuda rápidamente, la presión sobre los almacenes podría disminuir, lo que permitiría a los productores reiniciar su producción más pronto. Sin embargo, los estados del Golfo no han invertido en rutas de exportación alternativas, como tuberías hacia el Mar Rojo. Estas rutas solo podrían manejar una pequeña parte de las cantidades de petróleo que necesitan. Esta falta de redundancia significa que cualquier alternativa sería limitada y tardaría mucho en poder funcionar eficazmente.

Para los inversores y comerciantes, los puntos clave son evidentes. En primer lugar, es necesario monitorear los niveles de almacenamiento en Irak y Kuwait.Seis días de capacidad de almacenamiento.Las dos semanas que pasé en Irak y en Kuwait son como “canarios en la mina de carbón”. Cualquier señal de que estos tanques estén cerca de alcanzar su capacidad máxima será una indicación de que se avecina una reducción significativa en la producción. En segundo lugar, es necesario observar los datos relacionados con el tráfico de tanqueros. El número de tanqueros que permanecen inactivos en puerto es una medida directa del cuello de botella en las exportaciones. Un aumento sostenido en ese número confirmaría que la presión de almacenamiento está aumentando. Finalmente, hay que estar atentos a cualquier anuncio sobre rutas de exportación alternativas, especialmente cualquier expansión de la capacidad de transporte por tuberías de Arabia Saudita hacia el Mar Rojo. Estos son los indicadores tempranos de si el mercado puede evitar una crisis energética completa.

Comentarios



Add a public comment...
Sin comentarios

Aún no hay comentarios